Herbolarios: recorriendo la tabla periódica

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Victoria Bassi Brezo

Para sumergirnos en la tabla periódica no es necesario que recurramos a la magia de Mary Poppins y pintemos la tabla en el suelo para saltar dentro de ella. Es tan sencillo como entrar en un herbolario o navegar por una de las muchas páginas web de alguno de ellos. No nos toparemos con todos los elementos, pero sí encontraremos un gran número de ellos y en variedad de formatos.

Empecemos el paseo junto al litio. Podría sernos de ayuda si sufrimos depresión o ansiedad, si nos cuesta dormir por culpa de la tensión o el nerviosismo. Es utilizado para tratar la psicosis maniacodepresiva ya que es capaz de prevenir los cambios de humor. Por si fuera poco lo ya mencionado, también nos alivia la artrosis, la artritis, en caso de descalcificaciones y mejor no seguir porque robaría todo el protagonismo a sus compañeros. Lo encontramos en cápsulas, ampollas e incluso en spray.

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No habremos de ir muy lejos antes de coincidir con el oxígeno, y no me refiero al que nos acompaña en cada instante de nuestra existencia, sino a un suplemento nutricional que proporciona un plus de este elemento a nuestras células y tejidos de modo que favorece los procesos de oxidación de nuestro cuerpo. Con esto, conseguimos aprovechar mejor los nutrientes ingeridos y eliminamos las toxinas que estén acumuladas en nuestro organismo.

Qué decir del magnesio. Bueno para el metabolismo de los huesos, para que nuestros nervios y músculos funcionen correctamente, en especial los del corazón y los pulmones. Lo encontramos incluso en cápsulas de alta absorción.

El aluminio se nos une al pasar para mostrarnos los beneficios que puede brindar a nuestras articulaciones y a nuestro sistema nervioso central. Unas ampollas de sales minerales de aluminio pueden hacer que aumente nuestra actividad cerebral y nerviosa, y nos ayudarán a regular el sueño.

Acompañemos ahora al silicio en forma de gel y dejemos que, algo avanzado ya nuestro paseo por la tabla, mitigue los dolores musculares que podamos tener, que regenere nuestros cansados músculos. También podrá acelerar la cicatrización de alguna herida si por un casual hemos tenido algún percance recorriendo la jungla de elementos. Y no solamente en gel lo encontraremos, también en formato líquido, en cápsulas e incluso en spray. Se despide de nosotros recordándonos que recurramos a él si hemos de reforzar nuestro sistema inmunitario o servirnos como antioxidante.

Unamos después nuestros pasos por un rato a los del fósforo, que nos brinda su ayuda en caso de debilidad muscular, osteoporosis o gastritis entre otros.

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Un poco más adelante nos saluda el azufre (aunque quizás antes de hacerlo ya nos hayamos percatado de su presencia gracias a su inconfundible aroma). Es altamente polifacético. Su pastilla de jabón hará desaparecer el tan despreciado acné de nuestros rostros. En nuestro cabello, su champú obrará el mismo efecto astringente, permitiéndonos desterrar la grasa. Es regenerante y antiséptico. Va bien para las alergias e infecciones cutáneas, artrosis, artritis y procesos hepatobiliares en sus otros formatos, ya sean ampollas o comprimidos.

Unos pasos más y ahí está el potasio, para regular nuestra frecuencia cardiaca, algo alterada a estas alturas quizás por nos darnos ni un respiro nuestros amigos los elementos. Asimismo, se encarga de que músculos y nervios funcionen correctamente, nos protege contra los calambres musculares, es antiinflamatorio y combate la retención de líquidos.

Su compañero el calcio reclama ahora nuestra atención. Diferentes formatos tales como cápsulas, comprimidos masticables, polvo, que ejercen su beneficio sobre huesos y dientes y ayudan a una mejor contracción muscular.

¡Que tiemble la diabetes! El cromo blande su espada para poner su granito de arena potenciando la efectividad de la insulina.

Nos abre sus puertas el manganeso. Perfecto para la neuralgia facial, si tenemos un temperamento colérico y callado o si sufrimos calambres en el recto tras las comidas. Aumenta la resistencia, mejora la memoria (pidámosle ayuda para memorizar la tabla al completo). Es importante para que el cerebro tenga un funcionamiento normal, para el desarrollo óseo, el sistema reproductor y el metabolismo de la glucosa. No está nada mal lo que se preocupa por nuestro bienestar. Acordémonos de volver a visitarlo.

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Nuestro siguiente anfitrión no es de hierro aunque así se llame. Tiene un gran corazón y lo demuestra ayudándonos a mantener equilibrados los niveles de hemoglobina en la sangre, estimulando nuestras defensas (creo que hay varios equipos de fútbol interesados en ficharle) y es importante para el sistema nervioso central. Lo encontramos hasta en jarabe.

El cobalto irá bien en caso de anemias, si sufrimos espasmos digestivos, problemas circulatorios o migrañas.

¿Qué tiene que contarnos el cobre? Nos habla de su efecto en afecciones bacterianas y virales, de lo bien que estimula las defensas, contrarresta las inflamaciones reumáticas y nos insiste en que no nos olvidemos de él en caso de gripe. Y como gel tónico favorece la microcirculación y aliviará la sensación de las piernas cansadas.

Parece que empieza a refrescar. No hay problema, justo ahora coincidimos con el zinc, que se encargará de tratar nuestra amigdalitis o faringitis de ser necesario.

¿Quién se asoma por allí? No es otro que el selenio. Gran antioxidante que ayudará a nuestro cuerpo a luchar contra el efecto pernicioso que los radicales libres tienen sobre nuestras células. Y qué buen ayudante para nuestro sistema inmunitario. Aprovecha para presentarnos al molibdeno, por si hemos de combatir algunas anemias y para que proteja nuestros dientes evitando las caries.

Su compañero el yodo nos cuenta que controla el ritmo metabólico, que es necesario para el crecimiento y desarrollo normal y para la salud de la piel.

No es oro todo lo que reluce, pero el oro coloidal obtenido por electrólisis sí lo es. Revitaliza, nutre y regenera. Tiene efecto antioxidante y anti-edad. También encontramos una crema de oro y ampollas, estas últimas para afecciones reumáticas inflamatorias.

Y ya cerca del final de nuestro recorrido nos acompaña el bismuto. Útil en caso de anginas y en general en todas las manifestaciones e inflamaciones de la garganta. Ayuda incluso contra la mononucleosis infecciosa.

Hemos echado de menos a bastantes elementos, pero como no quieren ser descorteses, se acercan a la salida para despedirnos. Actinio, antimonio, disprosio, europio, germanio, hafnio, lutecio, samario, torio, vanadio y muchos más unidos en unos comprimidos para corregir el desequilibrio mineral provocado por el estrés y dietas pobres en nutrientes entre otros.

Así terminamos nuestro recorrido. Intenso e interesante. Nos hemos dado cuenta de que los elementos son parte fundamental de un herbolario y hemos tomado buena nota de aquello en lo que nos pueden ayudar. Les damos las gracias por su hospitalidad y quedamos en volver a visitarlos otro día.

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Fuentes de documentación:

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