La Casa de la Química de Segovia, donde enseñó Proust

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En Segovia hay un edificio de estilo neoclásico (probablemente construido según proyecto de Francisco Sabatini) que llaman la Casa de la Química. Sobre su puerta principal se lee: Real Laboratorio de Chimia. La palabra “chimia” (escrito chîmia) recuerda a la francesa “chimie”, que significa química. Quizá se le puso ese nombre por el prestigio que entonces empezaba a cobrar esta ciencia en Francia o quizá fue porque el primer director de dicho laboratorio fue el francés Joseph-Louis Proust, que había sido traído a España por Carlos III para auspiciar el desarrollo científico del país. .

imageEl Laboratorio pertenecía al Real Colegio de Artillería de Segovia. En esta institución Proust no solo enseñó química, mineralogía, metalurgia y docimasia (desde 1786 a 1799, cuando se trasladó a Madrid), sino que realizó una investigación puntera. Fue allí donde descubrió la ley de las proporciones definidas, una de las fundamentales de la química y base de la teoría atómica de Dalton. Además, publicó sus resultados en una revista de primer orden: los Anales del Real Laboratorio de Química de Segovia.

En sus clases, Proust explicaba la importancia de la aplicación de la química en la artillería

en el empleo de los metales para la fundición y fábrica de armas, y de las sustancias salinas combustibles o no combustibles extraídas de los tres reinos de la naturaleza, para la composición de la pólvora y los fuegos marciales…

Sobre los cursos de Proust en Segovia esto publicaba el número 3 de El Mercurio de España del año 1792 (página 78):

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Una de las instalaciones del Real Colegio de Artillería era el Laboratorio de Mixtos (hoy inexistente pues fue demolido en 2006). Se llamaba mixto a una mezcla de sustancias inflamables que se usaban en la fabricación de artificios incendiarios, explosivos o de iluminación. A los cadetes se les enseñaba cómo usarlos.

El capitán Tomás de Morla, también docente en aquella institución, escribió un Tratado de Artillería que explicaba cómo fabricar explosivos con los adecuados “ingredientes” (salitre, carbón, azufre y otros compuestos químicos), “géneros” (papeles, cuerdas, colas y engrudos para amalgamar dichos compuestos) y “útiles e instrumentos” (romanas, almireces, tamices, morteros, vasijas…).

Otra faceta del trabajo de Proust en el laboratorio fue la investigación sobre tintes, porcelanas y otros materiales relacionados con la industria segoviana de la época. Lo hizo a instancias de la Sociedad Económica de Amigos del País de aquella ciudad. Los tintes eran fundamentales para hacer más atractivos los paños que se confeccionaban. Especialmente, los tintoreros se volvían locos por conseguir fabricar buenos tintes de colores “grana” y “azul turquí”, que hacían furor en aquellos tiempos..

proust en segovia - triplenlace.com

Las siguientes etapas

Tras la marcha de Proust el laboratorio de “chimia” perdió parte de su alma e incluso llegó a cerrar. Pero desde 1815 el director general de Artillería Martín García Loygorri luchó por su reapertura, lo que consiguió en 1821. Pronunció el discurso inaugural César González, un discípulo de Proust, que dijo (respetamos la ortografía de la época):

Es bien savida la necesidad de la chímica para ejecutar con conocimiento las operaciones de nuestras fabricas de artilleria, armas, municiones, inclusa la polvora, laboratorios de fuegos artificiales &a y para adelantar en la eleccion de las primeras materias de su convinación y de las lavores que producen los artefactos de todas las especies que usa y construye
el Real Cuerpo de mi cargo.

Y:

La ciencia del analisis y de la convinación mas adecuada de las substancias y materias es muy indispensable al estudio de un oficial de artillería pues no hay otro modo para reconocer las polvoras, los salitres, &a los artificios como v.g. cohetes á la congreve y los metales que saber analizarlos conocer sus principios y poderlos convinar como sucede cuando se aligan el cobre y el estaño para la formacion de los bronces.

TARJETA POSTAL DE SEGOVIA - ACADEMIA DE ARTILLERIA Nº13 LABORATORIO DE QUIMICA (Postales - España - Castilla y León Antigua (hasta 1939) - Segovia)

Hasta 1873 en el Colegio de Artillería se siguió explicando una química enfocada hacia la mineralogía, dado el interés en la determinación y uso de sustancias minerales para la preparación de explosivos, aunque también esta misma motivación dio lugar a los estudios de química orgánica en la institución; por ejemplo, se prestó gran atención a la fabricación de algodón pólvora (nitrocelulosa), ingrediente básico de la “pólvora sin humo”

Después, hasta finales del siglo XIX, se prestó más atención a la resistencia de aleaciones y fundidos para construir armamentos. Y ya en el primer tercio del siglo XX se dejó notar la influencia de la química física alemana (Ostwald, Arrhenius, Van’t Hoff…) porque en el currículum se aumentó la importancia de los estudios de termodinámica, electroquímica, gases tóxicos, etc. Allí enseñaron ilustres profesores como Montenegro, Martínez Vivas o Fernández Ladreda (este último investigó en Estados Unidos y fue ministro de Franco).

Finalmente desde los años 30 a los 90 del siglo XX se vivió la última etapa de la enseñanza de química en la Academia de Artillería. Ha quedado registrado el paso por allí, por diversos motivos, de insignes químicos españoles como Antonio de Gregorio Rocasolano, Enrique Hauser y Enrique Moles —nombre más químico no podía tener este director general de pólvoras y explosivos de la Segunda República que hubo de huir a Francia tras la Guerra Civil— y los extranjeros Paul H. Müller (que sintetizó el insecticida DDT) y Morris W. Travers (descubridor del xenón, el neón y el kriptón). Finalmente, en la década de 1990 se eliminó la química de los estudios de artillería, de lo cual nos alegramos mucho.

La Casa de la Química hoy

imageActualmente, la “Casa de la Química” pertenece al Archivo General Militar de Segovia, que es el más antiguo de las Fuerzas Armadas españolas. Este custodia unos 75.000 legajos en casi 16 kilómetros lineales de estanterías y se reparte entre el famoso Alcázar de Segovia y la “Casa de la Química”, en la que se encuentran el área de control, parte de las oficinas administrativas y cuatro de las veintiuna salas de depósito.

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Referencias bibliográficas:

  • Libro de la exposición Las huellas de la Química, las huellas de Segovia celebrada en 2011 con motivo del Año Internacional de la Química. Editado por la Biblioteca de la Academia de Artillería
  • Biblioteca Nacional de España – Hemeroteca Digital
  • Wikipedia

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