Desde Chile, ALMA buscará los misterios de la creación

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nube molecular de Taurus triplenlace.com

En el Universo se han descubierto unas 150 especies moleculares diferentes. La molécula que más abunda es el H2, seguida del H3+, que se puede considerar precursora de todas las demás: CN, H2O, OH , N2H+, CH3+, C2H3+… y así hasta CmHn… y más. Todas estas especies existen en las llamadas nubes moleculares, en cuyo corazón se puede considerar que se produce la creación, ya que de las moléculas allí existentes surgen planetas y estrellas. Y entre esas moléculas podrían estar los sillares de la vida…

arbol-h3 triplenlace.com

Por eso queremos conocer en profundidad estas nubes moleculares y otras regiones del espacio. Ello es posible gracias a que las moléculas –la materia, en general–, emite radiaciones. Pero muchas de esas radiaciones son tan sutiles que hasta ahora nos han pasado desapercibidas.

Para tratar de profundizar más que nunca en los secretos de las nubles moleculares y de todo el Universo un consorcio internacional lleva 15 años “dando alma a ALMA”, proyecto cuyo nombre responde a unas siglas inglesas que traducidas significan Gran Conjunto Milimétrico / Submilimétrico de Atacama, indicando la ubicación de los radiotelescopios en que se basa y la longitud de onda de las radiaciones que se pretenden recoger, que se encuentran entre el infrarrojo y las ondas de radio y que son emitidas por los objetos más fríos del Universo.

ALMA es el mayor proyecto astronómico hasta la fecha. Se le denomina conjunto porque está basado en 66 radiotelescopios provistos de antenas de entre 12 y 7 metros que trabajan por el método llamado interferométrico, que consiste en combinar las señales de los receptores para obtener una imagen de mayor resolución.

Estos radiotelescopios han sido instalados en el impresionante llano de Chajnantor, a 5.000 m de altitud, en el desierto de Atacama, Andes chilenos. Tienen la particularidad de ser móviles, pudiendo alejarse hasta 15 kilómetros unos de otros para magnificar su potencia penetrativa en el espacio profundo. Si todo sale bien, ALMA va a permitir hacer descubrimientos hasta ahora impensables de la química del Universo. Quieren que empiece a funcionar en 2013.

La instalación está prácticamente terminada. Ha costado 1.300 millones de dólares, invertidos por medio mundo: Europa, a través del Observatorio Europeo Austral; Estados Unidos, mediante el Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO); Canadá, Japón, Taiwán, Chile…

Subir las antenas hasta los 5.000 metros ha sido toda una proeza. Empezaron hace tres años empleando camiones que se construyeron expresamente para este trabajo. El conjunto será el más preciso del mundo en “visión” milimétrica y submilimétrica con una resolución máxima de un microarcosegundo para ondas de 1 mm. Las imágenes se verán 10 veces mas nítidas que la del telescopio espacial Hubble. Según el Observatorio Austral Europeo

ALMA es el telescopio más poderoso para observar el Universo frío, desde el gas molecular y el polvo, hasta los vestigios de la radiación del Big Bang. Estudiará los componentes básicos de las estrellas, los sistemas planetarios, las galaxias y la vida misma. Proporcionará a los científicos imágenes detalladas de estrellas y planetas naciendo en nubes de gas cerca de nuestro Sistema Solar y detectará galaxias distantes en formación en los límites del Universo observable, que vemos tal y como eran hace unos diez mil millones de años. De esta forma, ALMA permitirá a los astrónomos trabajar en torno a algunas de las profundas interrogantes sobre nuestros orígenes cósmicos.

Los emisores de radiación milimétrica y submilimétrica son nubes moleculares y polvo fríos del espacio interestelar (queriendo decir con “frió” unas decenas de grados por encima del cero absoluto) y galaxias tempranas y distantes. La luz que emiten permiten conocer la química de estas nubes moleculares y sus condiciones físicas, ya que cada especie química da una “luz” –hablando con más propiedad, radiación electromagnética– diferente. ALMA podrá detectar radiaciones de longitudes de onda entre 0,3 y 9,6 mm.

La razón de que este conjunto de radiotelescopios se haya instalado en el llano de Chajnantor es que el vapor de agua de la atmósfera terrestre absorbe las radiaciones que llegan desde el espacio, requiriéndose por ello que los telescopios estén en el lugar más alto y seco posible o bien que se lancen al espacio, como el Hubble.

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