Pilar Mateo: la cara filantrópica de la química

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imageLa sociedad suele dar a la palabra química un significado negativo. Es algo que resulta sorprendente, ya que los beneficios de la Química superan ampliamente sus inconvenientes, y pocas ciencias son tan útiles al ser humano. ¿Y qué decir de la imagen que se tiene de los químicos? En las películas suelen ser unos personajillos medio locos, cuando no unos malvados que quieren hacerse los amos del mundo.

Para demostrar que no es así vamos a hablar hoy de una química que ha antepuesto la ayuda a los demás con un invento suyo a su propio lucro. Se llama Pilar Mateo Herrero y es doctora en Química. Empezó trabajando en la fábrica de pinturas de su padre, donde se le ocurrió un sistema de dispensación lenta de los insecticidas que patentó. Pero, como diremos más abajo, utiliza su invento con fines solidarios. Hablaremos primero de la parte química.

El sistema se llama Inesfly. Consiste en una pintura de base acuosa con sus cargas y pigmentos propios (carbonato cálcico y dióxido de titanio, este de color blanco muy puro) que contiene una suspensión de microcápsulas recubiertas de la resina polimérica vinil-VeoVa en las que se introducen distintos principios activos como biocidas, repelentes, reguladores de crecimiento de insectos, atrayentes, compuestos naturales, etc., de tal manera que se vayan liberando lentamente y de forma totalmente inocua para el ser humano, según asegura su inventora.

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Los productos que se introducen (en pequeñas dosis) son fundamentalmente análogos de la hormona juvenil (piriproxifén, diflubenzurón), inhibidores de la síntesis de quitina, organofosforados (clorpirifos, diazinón), piretroides (α-cipermetrina, D-aletrina), aceites esenciales e incluso bacterias como el bacillus thuringiensis, que es una alternativa biológica a los pesticidas.

Inesfly actúa así:

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Ni que decir tiene, ya existían en el mercado otras pinturas insecticidas, pero, según asegura Pilar Mateo, en las pinturas convencionales al estabilizarse la película todas las sustancias activas ya han sido liberadas, por lo que el preparado pierde su eficacia, mientras que en su formulación, al estar los principios activos encapsulados, se liberan más lentamente. Además, esta pintura tiene gran resistencia a la alcalinidad, la intemperie, la radiación UV, la temperatura y el frotado húmedo. Todo esto se ha comprobado por estudios científicos rigurosos que la doctora Mateo explica en un informe de acceso público.

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La faceta solidaria

Pero lo más interesante es cómo Pilar Mateo ha aplicado su invento. Ella misma lo cuenta en su web. Todo empezó cuando leyó en un periódico que en un hospital tenían problemas con los insectos que se posaban en las paredes. Pensó en fabricar una pintura que liberara lentamente un principio activo insecticida… y lo hizo. En 1997, el doctor boliviano Cleto Cáceres le dijo: “mi pueblo se muere del mal de Chagas”, causado por la chinche vinchuca, que mata a miles y miles de personas. Le preocupó tanto esta tragedia que al año siguiente se trasladó al Chaco boliviano con la intención de probar su preparado pintando las paredes de “las casas”, a ver si podía ayudar a solucionar el problema. Pero se encontró un problema mayor: en muchos casos ¡ni siquiera había paredes que pintar! “Y si había alguna pared, estaba escrita la palabra hambre!”, cuenta en su web. Desde entonces, no solo lucha contra la vinchuca con su pintura, sino que ayuda a los necesitados a tener comida, paredes, carreteras…

Ha creado la oenegé Movimiento de Mujeres Indígenas del Mundo, que capacita a mujeres de diversas comunidades para aprender oficios, entre otros proyectos. Según informa el diario Las Provincias, Pilar Mateo obliga por contrato a todas las empresas que utilizan sus inventos patentados a donar el 7% de los beneficios a una fundación llamada Ciencia y Conocimiento en Acción que también ha creado involucrando a varias empresas químicas.

Ahora, sin abandonar los proyectos en Latinoamérica, esta mujer de tanta energía los ha extendido a Ghana, donde quiere fabricar pintura para las paredes en una factoría que quiere abrir en 2013 y que daría trabajo a 500 personas. (Quiere combatir la malaria, una enfermedad que parece mentira que aún se produzca en el mundo.) Ha cedido la patente para que los inversores puedan fabricar y comercializar solo en África su tecnología. También ha proyectado en Paterna (Valencia) un centro de investigación en microencapsulación de polímeros.

Además de Inesfly, Pilar Mateo ha inventado otros productos y los ha patentado. Por ejemplo, un antipiojos a base de aceite de oliva saponificado, sin insecticidas.

Ha recibido numerosos premios y reconocimientos, entre los que se encuentran el de las Cortes Valencianas a la mujer del año 2006 y el premio nacional en Salud y y Medio Ambiente de las Naciones Unidas – UNICEF.

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