“Sumisión química”, “castración química”, “animales químicos”… Más expresiones peyorativas

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Luis Enrique Castillero >

Realmente, ya da hasta risa. Es incomprensible la ojeriza que la sociedad tiene a la química a pesar de estar haciendo continuamente uso de ella en beneficio propio. Este asunto podría ser el objeto de una tesis doctoral de un psicólogo o un antropólogo. Quizá esté relacionado con supersticiones o miedos ancestrales a alterar la naturaleza, algo que sin duda hace la química ¡pero la inmensa mayoría de las veces para bien!

Ahora han inventado el término “sumisión química“, consistente en utilizar sustancias psicoactivas para manipular la voluntad de las personas o modificar su comportamiento con fines delictivos. Impresionante. Cuando se utilizan sustancias para curar la depresión nadie llama a eso “curación química”.

En Sudamérica también se ha extendido mucho la expresión “castración química“, consistente en administrar medicamentos destinados a los violadores para reducir su libido y su actividad sexual. Pero, si dicha operación la practica un médico por orden de un juez empleando fármacos, ¿por qué no la llaman castración farmacológicamédica o judicial (lo cual no significa capar a un médico o a un juez)? Probablemente porque nadie atribuye tales horrores a la simpática farmacéutica del barrio, al prestigioso médico que nos cura la infecciones de amígdalas o al ecuánime juez (¡que ya es decir! teniendo en cuenta cómo está la justicia). En vez de eso, y como a los adjetivos “médico”, “farmacológico” y “judicial” ya la sociedad les ha otorgado connotaciones meliorativas, lo mejor es acudir a la química, que siempre las tuvo peyorativas, a pesar de que lo más probable es que los compuestos químicos que castran no los haya diseñado un químico y mucho menos probado (seguramente en cobayas), sino un médico (el químico, en todo caso, se habrá limitado a sintetizarlos del mismo modo que el carpintero y el herrero hacen el hacha pero no la usan para ejecutar a nadie).

Animales químicos

Ahora hay quien llama a los experimentos con animales para ver cómo responden a productos químicos que en su mayoría serán futuros fármacos, “pruebas químicas en animales“. ¡Es genial! Pero si el veterinario cura al animal dándole un medicamento, la curación es médica, no química. A los animales mutantes que se han creado por ingeniería genética, por ingestión de vegetales transgénicos o por vivir en medios donde abundan los productos tóxicos que el hombre ha vertido después de obtener beneficios de ellos (por ejemplo, antiinflamatorios que la especie humana ha usado para calmar su dolor) los llaman “animales químicos

La química es como el “banco malo” ese que quieren crear ahora. Una actividad a la que poder acusar de todo lo malo para que las demás actividades que se basan en la química mantengan su aureola de “buenas”.

Al final, darán a vuelta a la historia y el uso de los conejillos de indias habrá sido un invento de los químicos, no de los médicos. Y de los vertidos a la naturaleza que causan mutaciones animales serán responsables los químicos, no la inmensa mayoría de la sociedad, que es la que los vierte.

La química es siempre la mala de la película. Es como cuando dicen:

Le van a dar quimioterapia, que es lo peor que hay.

¿Tan malo es que le den apiretal (paracetamol) a un bebé para bajarle una fuebre de 42º? ¡Porque eso también es quimioterapia! Y es muy probable que la haya administrado a sus hijos hasta el que inventó la expresión “animales químicos”. Si me apuran, no me extrañaría que, cuando ya no le hizo falta, tirara el apiretal sobrante por el váter. ¿Fue con la buena intención de quitar el dolor de cabeza a tantas ratas de albañal megalocéfalas como está creando toda nuestra civilización, que no solo los químicos ni la química?

Una respuesta para "“Sumisión química”, “castración química”, “animales químicos”… Más expresiones peyorativas"

  1. Francisco Javier Zarzuela Martín   19 - Noviembre - 2012 at 18:20

    Gracioso, divertido, con sustancia e ingenioso. También consigue que sea leído hasta el final, que por cierto parece no estar definido.
    Añado de mi cosecha: a la membrana semipermeable ultra fina y con iris muy ocurrentes, aunque normalmente blanquecinos la llamamos, REACTIVO LIMITANTE. Antiguamente “preservativo”.
    Saludos.

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