“Las consecuencias de la lluvia ácida para las plantas”: un trabajo para un laboratorio de enseñanza secundaria

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María Montilla >

La lluvia ácida es un fenómeno muy perjudicial para los seres vivos. De forma directa produce la acidificación de las aguas dificultando el desarrollo de la vida en ellas. En las construcciones, debido al carácter corrosivo que tienen estas deposiciones, produce su deterioro, ya que disuelve el carbonato cálcico (CaCO3), afectando así a todas aquellas estructuras construidas con mármol o caliza. De forma indirecta, debido a los protones (H+) procedentes de la lluvia ácida, ciertos cationes del suelo son arrastrados dándose así un empobrecimiento en nutrientes, lo que afecta a los vegetales haciéndoles más vulnerables a las plagas y afectando a su normal desarrollo.

Entre los compuestos implicados en la formación de la lluvia ácida tenemos el SO2 y el NO. El NO producido en las reacciones de los motores de automóviles, aviones… se oxida con el oxígeno atmosférico dando NO2, que reacciona con las partículas de agua de la atmósfera generando ácido nítrico, que a su vez se disolverá en el agua produciendo su acidificación:

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En fase gaseosa, el SO2 producido en las erupciones volcánicas (una pequeña cantidad) y en las combustiones a altas temperaturas de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo se oxida dando SO3. Este SO3 produce rápidamente ácido sulfúrico en presencia de agua:

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En el laboratorio escolar pretendemos realizar una experiencia a pequeña escala para comprobar el efecto de la lluvia ácida en el desarrollo de los vegetales. Para ello lo primero es conseguir la “lluvia ácida” para lo que utilizaremos metabisulfito de sodio (Na2S2O5) como fuente de SO2. De forma análoga a lo que ocurre en la realidad, el metabisulfito de sodio, sólido, disuelto en agua con el tiempo forma SO2 gas. Este SO2 se oxidará a SO3 y al llover se producirá el ácido sulfúrico, nuestra lluvia ácida:

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clip_image004Esta sencilla práctica de laboratorio consiste en sembrar unas cuantas semillas de lentejas, garbanzos o similares en pequeños botes. Unas vez germinadas estas semillas trasplantamos nuestras plantitas a un recipiente mayor como puede ser media garrafa de agua. Nos harán falta cuatro recipientes con plantitas.

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Como en todo experimento, para poder comparar resultados y extraer unas conclusiones necesitaremos un control, es decir, una de las botellas no recibirá el tratamiento con metabisulfito de sodio. Para las otras tres, preparamos nuestras disoluciones con diferente concentración:

  • clip_image00850 ml de agua destilada + 0,05 g de metabisulfito de sodio
  • 50 ml de agua destilada + 0,5 g de metabisulfito de sodio
  • 50 ml de agua destilada + 5 g de metabisulfito de sodio

Una vez preparadas estas disoluciones las ponemos en unos vasos y la dejamos sobre la tierra. Finalmente, con ayuda de cinta adhesiva o similar ponemos la parte de arriba de la garrafa asegurándonos que queda bien sellada y cerrada.

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imageSe van haciendo observaciones periódicas del desarrollo de los vegetales y al cabo de dos semanas se procede a abrir las garrafas, teniendo muy presente que se habrá formado SO2 gas que puede ser muy tóxico por inhalación y H2SO4 que puede provocar irritaciones en la piel. Por tanto, se tomarán todas las medidas de seguridad necesarias (buena ventilación, protección…).

Cogemos unas tiras de pH (imagen de la derecha) y con cuidado las pasamos por las gotas de condensación que se habrán formado en la botella, anotamos lo que observamos y ya estamos en condiciones de extraer conclusiones acerca del experimento y de las consecuencias de la lluvia ácida.

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Claramente, las plantas sometidas a una atmósfera de SO2 con posterior formación de ácido sulfúrico (a la derecha en la imagen sobre estas líneas) tienen un aspecto mucho peor que las plantas control. En cuanto al pH, observamos que el control lo tiene entre 5 y 6 (por el desprendimiento de CO2 en el metabolismo de las plantas se forma ácido carbónico que puede acidificar el medio), mientras que en las plantas problema tenemos un pH ente 2 y 3; por tanto el medio se ha acidificado mucho más que en el control.

De esta sencilla forma hemos demostrado las consecuencias de la lluvia ácida y de paso hemos disfrutado en el laboratorio con los alumnos de Secundaria, que esperemos trasladen las conclusiones obtenidas a su vida cotidiana y que ellos y todos nosotros tomemos conciencia del problema de la contaminación y pongamos lo necesario de nuestra parte para que ésta disminuya.

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