La estrategia del wolframio: cómo España contribuyó con este metal a la maquinaria de guerra de la Alemania nazi

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Óscar Escribano Fraguas >

Como buen estudiante de primer año de químicas en la fundamental labor de aprender la herramienta de trabajo más importante para un químico, indagaba yo sobre la tabla periódica cuando de repente me detuve quedando atrapado en el elemento 74, escondido bajo el símbolo de una W se vislumbraba un enigmático elemento: el wolframio. Quizás por su nombre extraño, y que desconociera totalmente sus utilidades o la importancia de este, por curiosidad indague y descubrí detrás de este una interesante historia.

Resulta que el wolframio también denominado tungsteno, presenta unas características y propiedades más que interesantes, este elemento perteneciente a los metales de transición que tan poco nos suena, en estado puro presenta el más alto punto de fusión de todos los metales (3695 K) lo que significa que se funde a 3422 °C, y la menor presión de vapor (4,27 Pa a 3680 K) o lo que es lo mismo sus condiciones para pasar a estado gaseoso, así que permite soportar enormes temperaturas sin deformarse. Otra propiedad es que al calentarse produce un brillo intenso por lo que uno de sus usos esta en formar filamentos de lámparas incandescentes, también es muy denso, y duro en la escala de Mohs que valora de menor a mayor dureza sobre 10, el wolframio tiene 7,5, comparándolo por ejemplo con el hierro con 4. Es maleable así que es muy apto para trabajar con él y con una gran resistencia a los ácidos. Con estas características de tipo duro y resistente y la facilidad para manejarlo ya de primeras podemos al menos intuirle posibilidades industriales interesantes.

¡Y así es! Indagando en esos usos lo descubrimos en maquinarias de perforación, en el sector siderúrgico, y como luego contaremos también lo fue en el militar. Así encontramos un elemento de nombre extraño y poco conocido entre la gente de a pie con unas posibilidades industriales obvias y un nombre que nos suena muy poco y con razón, su abundancia en la corteza terrestre es de solo el 0,00011% por hacernos una idea de cuánto es esto añadiré que la abundancia del hierro en la corteza es del 6,3%.

Esta escasez y sus características hicieron a este metal un bien preciado desde la II guerra mundial como material estratégico, por ejemplo EEUU mantiene reservas de este metal y lo considera junto con otros productos como de primera necesidad. Pero no solo EEUU, como indica un informe del 2011 sobre el wolframio del Instituto Geológico y minero de España, China también se sube al carro, es el primer productor con 60.000 toneladas, el 82,3% del wolframio producido en todo el mundo, y consciente de la importancia estratégica de este elemento mantienen la prohibición de entrada de inversión extranjera para la explotación de los yacimientos de wolframio, no se lo vayan a tocar.

Y es que solo una veintena de países produce mineral de wolframio, entre los cuales estamos nosotros, ¿y que ocurre con el wolframio en España? La producción española en el 2011 fue de 425 toneladas, aumentando en 120 toneladas más que las obtenidas el año anterior, principalmente por la reapertura de algunas antiguas minas de estaño-wolframio como la de San Finx-Santa Comba en Galicia que se abrieron inicialmente en tiempos de la II Guerra mundial. Aunque nuestro problema es el de siempre, tenemos los recursos pero no la tecnología o las empresas para producir piezas o componentes para la industria, así en febrero de este año aparecía en un medio local la noticia de como los responsables de la mina de San Fix sondeaban el mercado para vender su producción a China o EEUU para que fuera rentable.

Los yacimientos principales los tenemos en el noroeste de la península, Galicia, León, Salamanca, más al sur también en Extremadura; en muchos casos son explotados principalmente por multinacionales extranjeras como la británica Caspian Joldings PCLde la mina la Parrilla en Almoharín (Badajoz). Pero la joya de la Corona y el referente nacional es la mina de Los Santos a 5 kilómetros al sur de Salamanca, también en manos extranjeras. Esta mina paso de la compañía australiana Heemsirk a la americana Almonty Industries en el 2011 donde con las ampliaciones de explotación llevadas a cabo en la zona hay una expectativa operativa de funcionamiento de la mina hasta el 2026, abajo os dejo el enlace donde podéis visitar la web de la compañía y su proyecto en Los santos con su producción, expectativas y estudios técnicos.

Canfranc estacion

El wolframio español en la Alemania nazi

Pero no acaba aquí la relación de España con el wolframio, sino que tiempo atrás escribió un capítulo de nuestra propia historia muy poco conocida. Durante la II Guerra Mundial, España permaneció neutral en el conflicto aunque con claros guiños hacia el régimen de Hitler, además la ayuda prestada por los nazis a Franco durante la guerra civil no iba a salir para nada gratis. Para la potente maquinaria militar alemana el wolframio se convirtió en un elemento estratégico de primera magnitud necesario para la construcción de sus tanques y todo tipo de armamento bélico y tecnológico, así que tras un acuerdo con Franco, desde el noroeste peninsular se enviaron convoyes de trenes cargados de wolframio hasta Alemania; a cambio España recibiría remesas de oro procedente del expolio brutal de los nazis en los territorios ocupados. Antes de enviarse este oro a España, era blanqueado en Suiza y posteriormente traído por tren a España. En todo este trajín de circulación ferroviaria aparece con nombre propio un punto clave a través del cual todo este tránsito de mercancías concurría; fue la aduana en la estación internacional de Canfranc en el Pirineo aragonés. Esta historia quedo registrada en unos documentos encontrados por casualidad en este majestuoso edificio ahora casi abandonado, por un camionero francés y sacados a la luz por el heraldo de Aragón (abajo os dejo el link del reportaje) en donde se detallan los apuntes y notas de las mercancías que salían desde España con Wolframio y los transportes de oro que atravesaban la frontera destino Lisboa o Madrid. Por aquellas fechas Canfranc se convirtió en un punto donde espías aliados, de la Francia ocupada, miembros de la Gestapo junto a autoridades locales o contrarios al régimen de Franco, se fundían en tramas de espías y conspiraciones en complicadas jugadas de estrategia para ambos bandos.

Esta transferencia de wolframio a Alemania se mantuvo entre el 1942 y 44 no quedando los aliados muy contentos con esto; y ante las quejas de estos, España defendió este intercambio como compensación de la ayuda prestada por Alemania en la guerra civil y su apoyo al régimen de Franco; así que una de las opciones tomadas por los británicos fue también la compra de wolframio español con el fin de reducir los stocks de este metal que pudiera llegarle a Alemania. A medida que avanzo la guerra y se vislumbraba la derrota segura de Hitler, por presión y con vistas futuras a mejorar las relaciones con los aliados, España termino en mayo del 94 con las exportaciones a Alemania de wolframio cerrando así este episodio historico.

Así es como detrás de uno cualquiera de los 118 elementos que componen la tabla periódica, se escondía oculto un capítulo de nuestra historia que merecía ser recordada, quien sabe lo que nos espera aun en los otros 117 restantes.

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