Caso clínico: una hepatitis causada por el cobre del agua

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bañera manchada metales - mediodia.org

Verónica Pereiro Reyes >

¿Es seguro beber el agua de nuestro grifo? ¿Sirve un simple análisis de potabilidad para garantizar que nuestra agua es apta para el consumo?

Un análisis simple de potabilidad, el que cada particular realizaría para saber si el agua de su casa es apta para el consumo humano, determina los siguientes parámetros:

pH, conductividad, amonio, cloro combinado libre y cloro combinado residual, oxidabilidad al permanganato, olor, sabor, color, turbidez, coliformes totales y Escherichia coli.

Todos sabemos que existe una cantidad infinita de contaminantes, sean metales pesados, pesticidas, hidrocarburos… pero nunca pensamos que estos llegan a nosotros a través del agua. Las aguas que son abastecidas por una empresa gestora, como ocurre en las ciudades y pueblos más grandes, deben realizar analíticas mucho más completas, variando su periodicidad en función de la cantidad de litros suministrados diariamente. En el “Real Decreto 140/2003, por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano” se pueden consultar todos los parámetros que estas entidades deben realizar y los límites máximos permitidos de cada uno de ellos.

Según esto, podemos estar seguros que el agua que nos suministran las entidades gestoras está en perfectas condiciones. Pero, ¿Por qué algunas personas tienen problemas por el agua que beben?

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Una hepatitis debida a la bebida… pero no de alcohol

Recientemente he conocido a una mujer que llevaba padeciendo hepatitis unos meses y cada vez estaba peor. Su médico no paraba de recomendarle que dejara de ingerir alcohol, pero la mujer se sentía cada vez más humillada ya que no había probado alcohol en su vida. El médico llegó a hablar con su familia y preguntó a sus hijos cuánto bebía su madre. Estos no daban crédito a lo que estaban oyendo. “Su madre solo bebía agua”.

Pero esta familia tenía las piezas sanitarias de su cuarto de baño manchadas de un azul-verdoso justo en las zonas donde caía el agua. ¡Incluso a un miembro de la familia rubio comenzaba a ponérsele el pelo de este color! ¿Podría tener esto algo que ver con la enfermedad de la mujer?

Una vez sabido esto, lo primero que se le recomendó a la paciente fue dejar de beber el agua del grifo de su casa. La familia no entendía por qué ya que siempre había bebido de esta agua y nunca le había pasado nada. Todos los vecinos beben de esa misma agua y nadie tiene ninguna enfermedad similar. Incluso tendría que estar toda la población de la zona afectada… y ¿qué ocurre con las analíticas del agua? ¿Es que la empresa gestora no las hace? Todas estas incongruencias no dejaban de preocupar a esta familia, sin embargo, poco a poco, la mujer fue mejorando hasta ponerse del todo bien. Había sido culpa del agua, pero ¿qué lo había causado?

imageCobre

Alguien con más conocimiento sobre el tema sabría que, cuando una bañera se tiñe de azul-verde justo donde cae el agua del grifo, es debido a que esta contiene un alto nivel de cobre. Pero ¿de dónde procede este cobre? Si el agua suministrada es analizada y sigue abasteciendo a la población no puede sobrepasar los límites máximos de metales fijados por las autoridades sanitarias. El problema de contaminación de cobre debía estar dentro de la propia casa.

Aún existen muchas instalaciones antiguas hechas con tuberías de plomo, que luego dieron paso a las instalaciones de cobre. Actualmente estas están siendo sustituidas por tuberías de cloruro de polivinilo (PVC). Pero, ¿puede el cobre de las tuberías desprenderse y ser arrastrado por el paso del agua? La respuesta es sí. No es un suceso frecuente pero en determinadas condiciones el agua corroe la capa superficial de la tubería y el cobre pasa al suministro.

Normalmente el cobre recién instalado se oxida y forma una capa que recubre el interior de toda la tubería. Esta capa impide que el metal se degrade con el paso del agua, por lo que este material es bastante adecuado para las instalaciones de fontanería. Pero cuando la zona donde uno vive es propio de aguas blandas y por algún motivo el pH del agua baja lo suficiente o es habitualmente bajo, es posible que la propia agua corroa la tubería y el cobre se disuelva. Entonces cuando bebamos el agua estaríamos ingiriendo una cantidad excesiva de cobre que el cuerpo no necesita, ni asimila, acumulándose en órganos vitales.

Esto es lo que le ha ocurrido a la mujer de esta historia que, tras analizar el agua que habitualmente bebía, pudo comprobar como los niveles de cobre sobrepasaban unas 100 veces el máximo establecido como seguro para los seres humanos. Después de este hecho se dieron cuenta que, hacía unos años, habían cambiado una pequeña parte de la instalación de la casa y esta había sido hecha en cobre. Este metal se fue acumulando lentamente en el organismo de la mujer que, finalmente, después de mucho tiempo, ha llegado a un límite que no podía soportar más carga.

El órgano que estaba más afectado ha comenzado a inflamarse y la mujer padeció una enfermedad que llevaba tiempo gestándose en su interior, tal vez porque este órgano era el punto más débil de su organismo. El resto de la familia apenas bebía agua del grifo por lo que su cuerpo no se vio afectado, o simplemente su organismo era más fuerte que el de la esposa y madre de esta historia.

Este relato verídico no es más que una forma de demostrar que los problemas no están donde más lógico parece, sino que debemos buscar más allá de lo simple y curiosear con todo aquello que nos llama la atención. Solo así se hacen descubrimientos. Solo así se hace la ciencia.

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