El expolítico y químico Alfredo Pérez Rubalcaba habló de química en la revista Anales poco antes de dimitir

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rubalcaba en los jardines del campus de ciencia de la complutense - triplenlace.com
Rubalcaba (a la izquierda) junto a unos colegas en los jardines del campus de Ciencia de la Universidad Complutense hacia 1980 / Anales de Química

El ultimo número de los Anales de Química (volumen 110, nº 2) trae una entrevista con el que hasta hace poco ha sido candidato a la presidencia del Gobierno español y secretario general del Partido Socialista Obrero (PSOE), Alfredo Pérez Rubalcaba. Como se sabe, Rubalcaba es químico (y también lo es su mujer, Pilar Goya Laza).

La entrevista se le hizo cuando aún era político y no se sospechaba que fuera a dimitir (tras los malos resultados en las elecciones europeas). Extraemos algunos párrafos de la entrevista, que firman María C. de la Torre y Miguel A. Sierra, en los que habla de química.

─ Alfredo, según nuestros datos eres el primer químico de tu familia. ¿Qué te llevó a la Química?

Es verdad, no hay ningún químico en mi familia. La historia que os voy a contar probablemente no sea la mejor forma de elegir una carrera. Yo quería hacer Filosofía y Letras pero mi padre no era de la misma opinión. Como tenía muy buenas notas en el Bachillerato él quería que fuese, cómo no, Ingeniero. Entre la Ingeniería y la Filosofía aparecieron las Ciencias. En aquel entonces ya empecé a negociar y le convencí para hacer una carrera de Ciencias. Al terminar el primer año ya tenía claro
hacer Química y de ahí hasta ahora.

─ Nosotros pensábamos que fue tu afición por la novela policíaca la que te llevó a la Química.

No, esta afición es posterior.

[…]

─ Nos parece que la Ciencia Ficción está más próxima a la Química.

Yo me aficione a la Ciencia Ficción más tarde, cuando terminé la carrera.(…)

[…]

─ Es obligado preguntarte ¿dónde te sientes más suelto, en un aula con 100 estudiantes  o en el hemiciclo del Congreso de los Diputados?

¿Sabéis qué pasa?, que no es muy distinto. Veréis, yo tengo una manía y es prepararme mis discursos. Yo me los escribo. Lo he dicho muchas veces y es porque en el fondo una intervención en el Congreso es casi una clase. […]

─ Claro, además lo que dices nos recuerda mucho a cómo se estructura un trabajo científico.

Pues claro, o una Tesis Doctoral, lo que os digo sobre cómo preparo mis discursos políticos es muy científico.

[…]

─ Estas ideas derivan sin duda de tu formación.

Sí claro. Estudié 5 años de Química y luego estuve 10 años en la Facultad. Me marché con 32 años y había llegado con 17. Son 15 años en los que te moldeas y construyes tus esquemas de razonamiento.

─ Hablando de la Facultad y de aquellos años, si te decimos magnesianos, bruto de la cueva de Marinas…

En realidad habéis hecho una mezcla. Es verdad que en la cueva de Marinas había unos aparatos muy sofisticados, “aparatosos”, valga la redundancia. Yo tenía uno un poco más modesto para filtrar magnesianos. Lo llamábamos el “bruto mecánico”. En aquel momento ponían en televisión una serie que se llamaba Mazinger Z. Este robot tenía enemigos, me acuerdo ahora de uno que se llamaba Brutus. Yo a cada experimento le ponía el nombre de uno de estos. Mis compañeros de laboratorio recortaban el cromo correspondiente y lo ponían allí.

[…]

─ Estos son recuerdos de los que te conocen.

Sí, seguro que me han oído cantar. Además, yo cantaba mucho en el laboratorio mientras trabajaba.

─ Ahí, animando al magnesiano.

Sí. Yo trabajaba en aquella época en un laboratorio desde el que se veían las mejores puestas de Sol del mundo.Son maravillosas, diferentes completamente en primavera o en otoño. ¿El otro día fui a la Facultad, sabéis? Voy a contaros una cosa. Yo a veces voy a la Facultad. Pocas, pero si me veis por allí pensad que algo pasa porque suelo ir cuando estoy mal. No voy mucho, pero subo al Departamento me tomo un café con los amigos, y bueno.

[…]

─ ¿Así decidiste dejar la Química?

No. Yo era responsable de universidad del Partido Socialista en aquel momento. Bueno, exactamente era responsable de los profesores no numerarios (PNNs). De allí salió mucha gente relativamente joven que luego se dedicó a la política. Yo trabajé en el programa de universidades del PSOE en el 82. De hecho, creo que la redacción final de ese programa la hice yo. Cuando nombraron a José María Maravall Ministro de Educación me llamó un día y me dijo que lo razonable era que quien había cocinado el programa lo aplicase. Tengo que decir que Jose Mari era amigo mío y esto me pareció sensato. Pero le dije “vale, Jose, pero yo no voy a dejar mi carrera científica, todo lo más un año o dos” y, bueno, aquí estoy.

─ ¿No te arrepientes? ¿No añoras la Universidad?

Me daba tanta pena, que cuando iba a la Secretaría de Estado que entonces estaba en Serrano 150, bajaba por la N-VI y pasaba por delante de la Facultad de Biológicas. Oye, me daba tanta pena que tuve que cambiar de ruta. Lo echo realmente de menos. Intenté aguantar. Estuve dando clases mientras era Director General. Después lo dejé y volví otra vez entre el 96 y el 2000. Fijaos si lo echo de menos.

Pues ya no lo va a echar de menos. Dejada la política, en septiembre se reincorpora a sus clases de Química Orgánica en la Universidad Complutense para dar clases de Orgánica hasta su jubilación.

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