Patata Innata

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José Miguel Hernández Ruiz >

Todo el mundo ya conoce los alimentos transgénicos y más en España, de los pocos países de la UE donde se permite su cultivo: 9 de cada 10 toneladas de maíz que se producen en Europa han sido cultivados en España.

Podemos entender los alimentos transgénicos u OGM, como un organismo al que se le ha manipulado parte del ADN para introducirle ciertos genes que mejoran su capacidad de supervivencia, o introducen alguna característica deseable y que no tenía inicialmente. Esta manipulación se realiza con ingeniería genética, existiendo varios métodos para ello, como pueden ser la pistola de genes, a través de descargas eléctricas o utilizando bacterias.

En este artículo me quiero centrar sobre un nuevo producto cotidiano: la patata Innata. Durante 14 años y con una inversión por encima de los 218 millones de dólares, la compañía JR Simplot ha estado investigando un nuevo prototipo de patata. Esta debía cumplir principalmente un objetivo: que al freírla eliminaría o generaría menos dosis de acrilamida (compuesto que es “posible cancerígeno”). Además también se ha conseguido que su carne no se ennegrezca al pelarla. Una vez que todos estos objetivos fueron logrados, el 10 de noviembre de 2015 recibió el visto bueno del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Después de ir superando unas duras pruebas ante la Agencia de Protección Ambiental y la Administración de Alimentos y Drogas estadounidenses mediantes rigurosos ensayos, se comprobó que la “nueva” patata no suponía ningún riesgo medioambiental o para la salud de los consumidores.


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Después de estos informes favorables, la empresa JR estaba ya esperando los grandes beneficios que le iba a producir, teniendo en cuenta que esta empresa es líder y especialista en abastecer de patatas congeladas a las grandes compañías de comida rápida. ¿Quién no iba a querer un producto más saludable?, pensaban. Pero las reacciones en contra no tardaron mucho en llegar.

Simplemente no sabemos lo suficiente acerca de la tecnología de ARN de interferencia para determinar si los cultivos transgénicos desarrollados con él son seguros para las personas y el medio ambiente. Si esto es un intento de dar a la biotecnología de cultivos una cara más benigna, todo lo que ha hecho realmente es exponer las deficiencias de la regulación estadounidense de los cultivos transgénicos. Estas aprobaciones están plagadas de agujeros y son extremadamente preocupantes.

ha afirmado Doug Gurian-Sherman, director del agricultura sostenible del CFS (Center for Food Safety) .

La queja expresada por el CFS es un ejemplo de las diversas acciones de protestas de grupos ecologistas y de consumidores de Estados Unidos en contra de la producción de alimentos transgénicos.

Aunque sin duda el mayor golpe lo ha recibido por parte de la compañía McDonald’s, la cual en cuanto oyó la palabra transgénico se asoció con ella. Varios portavoces salieron comentado: “No nos hemos abastecido nunca de productos modificados genéticamente ni tenemos planes de cambiar esa política ahora“.

Sin duda empieza otra nueva batalla entre las compañías que buscan nuevos productos, ecologistas y consumidores, en esta de momento parece que JR tiene las de perder, pero está claro que no van a renunciar a la gran inversión realizada y seguirán batallando, la cuestión es: ¿transgénicos si o no? Tu consumidor decides.

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