Dime a qué sabe y te diré qué es lo que cura

En el Centro Monell de los Sentidos Químicos siguen sus propios métodos científicos, basados a veces en la especulación y la intuición. Valga el siguiente ejemplo para entender cómo trabajan allí. Habiendo oído que a muchas personas el antiinflamatorio ibuprofeno les produce un cierto picor o comezón en la garganta muy parecido al que se experimenta cuando se toma aceite de oliva virgen extra, los científicos del Monell pensaron que el principio contenido en el aceite y responsable de esa irritación probablemente también tendría acción terapéutica antiinflamatoria.

Decidieron investigar y lograron aislaron en el aceite un compuesto que llamaron oleocantal (de oleo-, akanzon (gr., espinos) y –al (aldehido)) el cual, efectivamente, tiene propiedades antiinflamatorias. La investigación, firmada por el director del Centro Monell, Gary Beauchamp, y su equipo, está publicada en la prestigiosa revista Nature.

Posteriormente, incluso averiguaron la “conexión mecánica” entre el ibuprofeno y el oleocantal que hace que ambos compuestos irriten la garganta; aunque no están relacionados químicamente, estimulan la proteína del canal iónico TRPA1, el cual parece estar altamente expresado en la garganta humana, pero no en la lengua. Beauchamp ha sugerido, incluso, que el consumo regular del oleocantal contenido en el aceite de oliva puede ayudar a explicar algunos de los beneficios salutíferos de la dieta mediterránea.

Este peculiar método científico, aparentemente peregrino, lo basan en la hipótesis de Roland Fisher (Nature 207, 1049 – 1053, 1965) de que el sabor de una sustancia puede proporcionar pistas sobre sus propiedades farmacológicas.

bowmancr (Panoramio)

El Centro Monell

El Centro Monell de los Sentidos Químicos es una institución que lleva más de 40 años dedicada a eso, al estudio de los “sentidos químicos”. ¿Y cuáles son esos sentidos? El gusto y el olfato, más el tacto cuando la sensación táctil se recibe mediante quimioestesia, que es el tacto mediado químicamente, como la sensación de ardor que produce la capsaicina del pimiento chile, la de frescor que da la menta o el hormigueo de las bebidas carbonatadas.

En este centro tratan de entender bioquímicamente los mecanismos y funciones del gusto y el olfato y averiguar si están relacionados con la salud y la enfermedad humanas. Según explican en su web, quieren descubrir “algunos de los más fundamentales misterios que nos hacen humanos”: cómo usamos nuestros sentidos químicos para comunicarnos; si existen unas bases celulares del gusto y del olfato que contribuyan a la diferencia existente entre una salud de hierro y un malestar crónico; cómo estos sentidos determinan la nutrición humana, qué genes son los responsables…

Han investigado el papel de las señales químicas (feromonas y odortipos) en el comportamiento reproductivo humano y la comunicación social, el mecanismo de la atracción o repulsión quimiosensorial de pájaros, reptiles y peces (lo cual creen que puede redundar en la protección de especies amenazadas, controlar las foráneas, minimizar los daños a cosechas y, en general, encontrar “soluciones no letales para los conflictos entre los humanos y la vida salvaje”.)

Estos son algunos de sus últimos resultados de investigación, publicados en revistas de gran índice de impacto como NatureProceedings of the National Academy of Sciences USA:

  • Otras causas de la congestión nasal (además de las conocidas).
  • A qué se debe el mal olor de algunas personas (al parecer, han demostrado que el mal olor corporal anuncia enfermedades incluso antes que otros síntomas).
  • Por qué hay gente especialmente sensibles al sabor amargo.
  • Identificación de un receptor para el sabor dulce.
  • Posible influencia de la experiencias perinatales en la preferencia por los aromas.
  • Papel de los quimiosensores del hígado en el control del apetito y la saciedad.
  • Los “odortipos” heredados genéticamente producen señales de identidad individual.
  • Posibles usos de señales químicas como medio no letal para controlar plagas.
  • Papel de la dieta en la preferencia por los sabores salados.
  • Etc.

Se nos ocurre otra línea de investigación: ¿por qué hay gente que no puede soportar el olor del queso?

Estos y otros temas serán tratados dentro de unos días en Barcelona dentro del II Simposio de Química Sensorial, integrado en Expoquimia, al que asistirá el propio Gary Beauchamp, director del Monell Center.

JMG

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