Otro mito pseudocientífico: la sal cristalina del Himalaya

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sal-marina-gran-canaria triplenlace.com

Luis Enrique Castillero >

Leo en una web (de la que no daré en enlace porque no quiero contribuir al desarrollo de la pseudociencia) que un famoso “doctor”  de medicina natural que tiene una página de las más visitadas del mundo (ahora me explico mejor por qué al mundo le va tan mal) dice que la sal cristalina del Himalaya es fantástica, ofreciendo entre otros esos beneficios:

  • Regula el sueño al ser un hipnótico natural (¡coño!, entonces los que vayan a conducir que no le echen esta sal a sus comidas).
  • Regula la presión sanguínea (claro que la regula; tomen mucha sal de esta –o de cualquier otra– y verán cómo su tensión se le pone por las nubes y los lleva pronto al Cielo).
  • Reduce la tasa de envejecimiento (probablemente porque nos mantiene en conserva, como las anchoas y la mojama).
  • Contribuye a la generación de energía hidroeléctrica en las células del cuerpo (¡hostia!, ¡energía hidroeléctrica, como en los embalses!).
  • Mantiene la libido (¡guauuuuu!).

Dice este sabio “doctor” que la sal refinada de mesa que tomamos no es muy buena porque contiene “un 97,5% de cloruro sódico y un 2,5% de elementos químicos como absorbentes de humedad y yodo”. ¡Cuidado! ¡Malo! ¡Hay elementos químicos sueltos en la sal! ¡Hay que acabar con el “elemento químico”! (excepto el Na y el Cl de la sal del Himalaya, claro).

Sin embargo, alaba el el “doctor” de la sal del Himalaya que tiene 250 millones de años, que contiene los “84 elementos que se encuentran en nuestro cuerpo” y que ” tiene el grado más puro de sal natural”. Este doctor no tiene ni idea de química, de elementos químicos, de compuestos, de pureza… Pero con su verborrea pseudocientifica engaña a la gente y vende su sal. El charlatanismosiempre funcionó muy bien. Nos tragamos todo lo que nos venden como supuesta panacea al igual que se lo tragaba la gente de la Edad Media que tan estúpida creemos. Con una diferencia: su ciencia era la cienmilésima parte de la nuestra.

Miren qué otras perlas produce esta ostra:

  • los cristales de esta sal poseen una perfecta estructura cristalina;
  • son inmunes a las radiaciones electromagnéticas;
  • no tienen fecha de caducidad.

En fin, ¿para qué seguir?

Vamos ahora con la ciencia

La sal del Himalaya es un producto de moda entre la pijería mundial. Según la Wikipedia, contiene nada menos que un 98% de cloruro sódico; es decir, prácticamente lo mismo que la sal refinada, que tienen algo más del 99%. Ciertamente, el 2% restante contiene oligoelementos. Pero no más que la sal marina de toda la vida, que solo contiene un 86% de cloruro sódico y el resto son iones sulfato, magnesio, calcio, potasio, bicarbonato, bromuro, borato, estroncio, fluoruro y oligoelementos.

Vivimos en un país rodeado de ingentes cantidades de sal marina. Pero lleno de ingenuos que se creen todo lo que les cuentan.

Lo único bueno de todo esto es que la naturaleza se está valiendo de la mentalidad anticientífico-pija para equilibrar un poco la balanza comercial de los habitantes del Himalaya, que estarán vendiendo sal a espuertas. Aprovechen, pues no tardará en llegar otro “doctor” que afirme que la mejo sal es la que segregan los sobacos de los coleópteros del Alto Karabaj.

6 Respuestas a "Otro mito pseudocientífico: la sal cristalina del Himalaya"

  1. Denís   27 - Enero - 2013 at 8:18

    Amen, en el buen sentido 😉

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  2. Francisco Javier Zarzuela Martín   29 - Enero - 2013 at 17:57

    – Juan emocionado.
    El otro día íbamos yo y un amigo…
    – Wenceslao, su amigo. Será un amigo y yo, le comenta brioso.
    . ¿? (Forma de la cara de Juan).
    – ¿Que yo no iba?

    … Explendido. Nasrudín [1], vuelve.

    [1] Las aventuras del mulá Nasrudin. Paidos editores.

    Responder
  3. Pablo Aparicio   1 - Febrero - 2013 at 0:39

    Me encuentro perplejo al entrar al blog y no ver la entrada referente al symposium en honor de Rosa Caballol. Que raro, no?

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  4. Francisco Javier Zarzuela Martín   1 - Febrero - 2013 at 9:31

    D. Pablo , en respuesta a
    a su inquietud y para su tranquilidad, le participo que es “pura ciencia”. Hace no mucho tiempo un quimico famoso, para lograr ajustar una recta por mínimos cuadrados, “engordó” estos logrando un efecto visual de exactitud y precisión.
    Yo por sí acaso me voy a la clínica.
    Firmado:
    Manolo.

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  5. L. E. Castillero   1 - Febrero - 2013 at 10:11

    Estimado Pablo: Mi escrito sobre el congreso no figura porque pedi al editor de esta revista que lo quitara. La razón es muy sencilla. Yo escribí una opinión y recibí un apoyo y dos criticas (estas me pusieron verde: que yo no sabía inglés, que tenia mal gusto, que era destructivo, incluso me acusaron de haberme equivocado poniendo una foto que yo no puse – agradezco al editor que reconociera que se habia equivocado él con la foto…). Esperé un tiempo y nadie más me apoyó. Reflexioné y pensé que si uno me apoya y dos me critican había perdido el partido. ¿O no pasa eso todos los domingos en los campos de futbl? Si la mayoría me dice que lo que he dicho no está bien, yo discreta y humildemente me retiro.

    Tuve un blog hace algún tiempo muy polémico. Tenía muchas visitas, pero la inmensa mayoría solo entraban a entretenerse con los comentarios, a disfrutar del partido, a ver cómo me defendía yo solito (dando mi nombre y apellidos – ellos entraban con anónimos), como si fuera una partida de ajedrez simultánea. Siempre estaba yo solo, con algún que otro discreto apoyo de vez en cuando. Hasta que me cansé de ir yo solo a pecho descubierto y cerré el blog.

    Asi que he decidido que en adelante, cuando publique algo y tenga más criticas que apoyos, será que yo no tengo razón. Y como creo que es de sabios rectificar y ser honesto, si no tengo razón, ¿para qué mantener mi postura? ¿Para llevarme más palos sin que ni una sola persona me diga que está de acuerdo con lo que he opinado?

    No.

    Yo expresé mi opinión sobre un congreso que había sido organizado de forma que me parecia criticable. Ya dije lo que tenía que decir. Despues entran otros y dan su opinión, que es contraria a la mía. Y nadie más lo hace. Yo no puedo pasarme la vida entrando en la página a ver si hay algún nuevo comentario para responderle porque ya dije todo lo que tenia que decir y no tengo tiempo.

    Muchas gracias por el comentario.

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  6. Nau   9 - Diciembre - 2014 at 20:15

    Verborrea pseudocientifica..?

    Engañadores..?

    Charlatanes..?

    Pijos anticientíficos..?

    Sobacos de los coleópteros del Alto Karabaj..?

    La agresividad, mofa y mal gusto de este lamentable articulo, me recuerda a la tan conocida actitud de los inquisidores medievales.

    Altivo y prepotente, el que por ciencia o religión se cree que porta la verdad y eso le da derecho a ser soez y burlon, es con diferencia peor que aquello a lo que denuncia.

    Pero eso es solo un barometro de la enorme falta de profesionalidad, humildad y buenas intenciones de quien escribió este grosero artículo.

    ¿Luis Enrique Castillero?

    ¿Su voz es la de la ciencia?

    Entonces mejor me quedo con los sobacos de los coleópteros del Alto Karabaj y con la opinión del Doctor Mercola.

    .

    Responder

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