Química insólita

Existen reacciones químicas raras, inusuales, sorprendentes. En una palabra, insólitas. Reacciones que parecen hechas por un mago.

Están, por ejemplo, las reacciones oscilantes, como la de Beloúsov-Zhabotinsky o la de Briggs- Rauscher, en las que algunos reactivos se convierten en productos y viceversa periódicamente.

Otras parecen desafiar las ideas que tenemos de lo que es “normal”; así, se puede iniciar un fuego con agua (basta mezclar yodo y aluminio bien pulverizados y añadir unas gotas de H2O); o, por el contrario, se puede hacer fuegos que no se apaguen con agua (el “fuego griego”, por ejemplo).

Se pueden crear bellos “jardines químicos” añadiendo sales habituales en los laboratorios a disoluciones de silicato sódico. El mecanismo se basa en dos tipos de convección: forzada (debido a ósmosis) y libre (por flotabilidad). Es posible simular un volcán con arena y dicromato de amonio, generar grandes volúmenes de materia aparentemente de la “nada “(serpientes del faraón, amalgama de mercurio y aluminio, columnas humeantes de carbón a partir de azúcar y ácido sulfúrico…). Con acetato sódico se pueden crear rápidamente estalagmitas y al mismo tiempo bolsas térmicas que generen calor en casos de emergencia.

Sustancias aparentemente inocuas como las partículas diminutas de harina que se acumulan en los silos pueden provocar explosiones completamente destructivas por la rapidísima oxidación de dichas partículas orgánicas debido a su gran superficie específica; es lo que se denomina una “explosión de polvo”, que también son un riesgo den las minas de carbón.

Muchas reacciones pueden realizarse con materiales fácilmente asequibles e inocuos, como la fabricación de “plástico” con leche. A la leche también se le pueden dar unas artísticas irisaciones con detergente y colorantes, siendo un magnifico caso para explicar las emulsiones, las micelas y la tensión superficial. Con estos dos últimos y agua oxigenada al 30% se puede generan una espuma aparentemente sin fin que se proyecta hacia arriba desde la probeta: es la “pasta de diente para elefantes”… Y si necesitamos calentar agua para estos experimentos y no disponemos de vaso, ¿por qué no hacerlo en un vaso de papel? Se puede conseguir que el agua hierva sin que el papel se queme gracias a la diferencia entre la capacidad calorífica de estos compuestos, la diferencia entre la temperatura de ignición del papel y de ebullición del agua y la rápida convección del calor.

En internet abundan los vídeos que muestran estos experimentos sorprendentes. Pero se echa en falta una explicación de las reacciones químicas en las que se basan.

Consideramos que una herramienta excelente para motivar a los estudiantes de química de todos los niveles es realizar con ellos reacciones químicas no peligrosas y enseñarles los riegos de las peligrosas explicándoles por qué lo son, es decir, el fundamento químico.