Hazañas La Rúa escribía desde Ubrique a Menéndez Pelayo en 1895

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Joaquín Hazañas y la Rúa fue un profesor sevillano que editó unas muy celebradas obras completas del poeta español renacentista Gutierre de Cetina. Pues bien, el mismo año de la edición de esta obra, 1895, el editor estuvo en Ubrique, al menos el día 24 de agosto, que es cuando fecha la carta que envía desde el pueblo al polígrafo y erudito español Marcelino Menéndez Pelayo.

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La carta está recogida del Epistolario de Menéndez Pelayo, recopilado por Manuel Revuelta Sañudo y publicado completo en 22 volúmenes entre 1982 y 1990 por la Fundación Universitaria Española, más un volumen de índices en 1991. Es esta (volumen 13, carta nº 437):

Ubrique (Cádiz), 18 agosto 1895

Mi querido maestro: recibi su afectuosa carta del 5, y agradezco mucho la benevolencia con que juzga los volumenes del Gutierre de Cetina, anticipandole gracias por el trabajo que se propone hacer para la Revista Crítica.

He enviado ejemplares á Morel Fatio, Croce, Farinelli, Merimee pero he olvidado enviarlo á Carolina Michaelis, mas tan pronto como regrese á Sevilla, (mediados de Septiembre) subsanaré el olvido completamente involuntario.

Siempre suyo affmo. amigo y discípulo q. l. b. l. m.

Joaquin Hazañas

La misiva respondía a esta otra de Menéndez Pelayo:

Santander, 5 agosto 1895
Mi querido amigo y compañero: Recibí los dos preciosos volúmenes del Gutierre de Cetina, y todos los amigos de nuestras letras le debemos gratitud por ello. Yo el primero, que pronto habré de encontrarle en mi trabajo sobre los líricos.
Supongo que no descuidará Vd. de enviar ejemplares a Morel-Fatio, Carolina Michaelis y demás «hispanófilos».
Suyo buen amigo, que de nuevo le felicita y b. s. m.,
M. Menéndez y Pelayo

¿Qué estaría haciendo Hazañas y la Rúa en Ubrique en agosto de 1895? ¿Veraneaba? ¿Tendría familia en Ubrique? Cuando dice que volvería a Sevilla a mediados de septiembre ¿querría decir que volvería desde Ubrique, donde estaría pasaba una temporada? Lo que está claro es que alguna relación con Ubrique tendría, ya que, según Fray Sebastián de Ubrique, costeó los estudios del cura ubriqueño Juan María Coronil.

Hazañas y la Universidad de Sevilla

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Joaquín Hazañas y la Rúa nació en agosto de 1862 en Sevilla. En 1881 se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad hispalense, de la que llegó a catedrático en 1892 y rector en 1904, impartiendo metafísica, literatura española e historia universal. Siempre estuvo relacionado con el mundo de la docencia universitaria. Entre otras muchas obras sobre la Universidad sevillana, en 1897 publicó un folleto de cierta fama titulado Universitarias bajo el seudónimo de Lisardo el Estudiante. También es autor de unas «Noticias de las academias literarias, artísticas y científicas de Sevilla de los siglos XVII y XVIII”, la biografía «Maese Rodrigo: 1444-1509», el ensayo «Génesis y desarrollo de la leyenda de Don Juan Tenorio», la «Biografía del poeta sevillano Rodrigo Fernández de Ribera y juicio de sus principales obras», el estudio sociológico «Las Jurdes» y el histórico «La imprenta en Sevilla», entre otros escritos.

Cuando se jubiló donó su biblioteca personal a la Facultad de Filosofía y Letras (actualmente Fondo Hazañas). Fue presidente del Ateneo y Sociedad Excursionista de Sevilla y académico de la Real Sevillana de Buenas Letras. Actuó de mantenedor en certámenes poéticos, pronunció discursos y dictó conferencias, varias de ellas sobre Cervantes. Además de editor, fue arqueólogo, historiador y, en general, un hombre muy interesado por todos los aspectos de la cultura. Murió en 1935.

Todos los personajes citados en la carta de Hazañas a Menéndez Pelayo fechada en Ubrique fueron ilustres hispanistas. Alfred Morel-Fatio y Prosper Merimée eran franceses. El primero fue filólogo e historiador. El segundo, además de historiador y arqueólogo, es el autor de la novela Carmen en la que se basó la ópera de Bizet del mismo nombre. El italiano Arturo Farinelli fue un especialista en literatura comparada, especialmente en la de su país y la española. Su compatriota Benedetto Croce fue un famoso filósofo, historiador, político y crítico literario. Y Carolina Michaëlis, alemana, destacó en la filología y la historia medieval. Todos tuvieron mucha relación con Marcelino Menéndez Pelayo.

Por cierto, este escritor, filólogo, crítico literario, historiador de las ideas y político, encomiaba mucho la figura del fraile ubriqueño Diego José de Cádiz, de quien llegó a decir que, desde el siglo XVI, «palabra más elocuente y encendida no ha sonado en los ámbitos de España», refiriéndose a sus pláticas y sermones.

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