Una joya musical del siglo XVIII: el villancico barroco “Como Chamorro es alcalde”, del ubriqueño Alonso Mallén

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Como Chamorro es alcalde es un precioso villancico español del siglo XVIII. En España es casi desconocido, pero en México forma parte habitual de los repertorios de conciertos de música barroca debido a que la pieza es alegre y pegadiza. La compuso Alonso Mallén, músico nacido en Ubrique en 1711 que pertenecía a una extensa dinastía de tañedores de órgano. Su padre era un organista del mismo nombre que desempeñó cargos públicos en Ubrique junto a Juan de Morales Chamorro, alcalde ordinario de la villa en quien creo que se inspira la letra del villancico.

(Si solo se desea oír el villancico, ir directamente aquí).


A Paco Bohórquez Gutiérrez,
enamorado de la música clásica.
In memoriam.


imageA partir de 1749, el marqués de la Ensenada, ministro de Fernando VI, envió a miles de lugares del país un cuestionario de 40 preguntas cuya finalidad era evaluar la riqueza y características demográficas de cada población con objeto de implantar un nuevo sistema impositivo. Las autoridades ubriqueñas respondieron a este interrogatorio oficial mediante varios documentos que redactaron entre 1752 y 1754. Estos documentos forman un legajo se conserva en el Archivo Histórico Nacional. En sus primeras folios se lee la relación de personas que confeccionaron esta estadística, y entre ellas figuran, además del corregidor (Nicolás Páez Chacón) los dos ubriqueños que en 1752 eran alcaldes ordinarios de la villa: Francisco Miguel Romero y Miguel de Morales Chamorro.

imageEn uno de los documentos, fechado en 1754, figura una pormenorizada nómina tanto de los principales propietarios de la Ubrique a la sazón como de quienes desempeñaban oficios señalados, relación en la que aparece “un organista nombrado Dn Alonso Mallén con la utilidad de dos reales diarios”. (La lista completa de personas la publicaron en 1994 María Isabel Pérez García e Isabel María Bazán Jaén en el número 3 de la revista Papeles de Historia, [nota 11]). Nótese que, a diferencia de los alcaldes ordinarios, a quienes no se les da tratamiento alguno, el nombre de Alonso Mallén viene precedido de un respetuoso don, igual que el del corregidor.

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(Catastro de Ensenada / Archivo Histórico Nacional (AHN))

Queriendo saber más de este organista de mediados del siglo XVIII busqué documentos de la época referidos a Ubrique. Mi investigación me deparó la sorpresa de que este Alonso Mallén está conectado con la producción de uno de los villancicos barrocos más bellos que he oído, pieza musical que es el objeto principal de este artículo y que se puede oír mediante los archivos musicales que inserto más abajo. Pero voy por partes.


Miguel de Morales Chamorro y Alonso Gutiérrez Mallén, hombres públicos de Ubrique

Como es sabido, Ubrique pertenecía al Señorío de las Cuatro Villas (las otras eran Grazalema, Villaluenga y Benaocaz), cuyo titular era por entonces el X duque de Arcos, Francisco Ponce de León. Cada cierto tiempo, el señor de estas villas enviaba a un juez de residencia que debía examinar cómo habían desempeñado sus funciones el corregidor, los alcaldes y los capitulares de los concejos municipales. Este juez practicaba lo que hoy llamamos una auditoría, que podía durar varias semanas y que no se reducía a una mera revisión de las cuentas, sino que se valía de otros procedimientos tales como unas “pesquisas secretas” consistentes en entrevistas a personas del pueblo llano para que dieran su opinión sobre la labor de los cargos públicos. Pues bien, en 1754 el duque ordenó que se realizara uno de estos juicios de residencia para evaluar la gestión concejil durante los 10 años anteriores.

Los autos están recogidos en un legajo de 326 páginas que conserva el Archivo Histórico Nacional (ES.45168.AHNOB/1//OSUNA,C.161,D.178-231). Por ellos he sabido que Miguel de Morales Chamorro fue nombrado alcalde ordinario de Ubrique el 15 de febrero de 1750 junto a Francisco Miguel Romero, siendo renovada su designación en 1751 y 1752 y dejando de ejercer el cargo el 6 de febrero de 1753, fecha en que el cabildo nombró a otras dos personas.

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(AHN)

Estos alcaldes eran nombrados por parejas y, normalmente, su mandato era anual, aunque se solía renovar por uno o dos años más. Tenían encomendadas más o menos funciones análogas a las de los alcaldes actuales, pero además les competía ejercer la justicia ordinaria civil y en ocasiones también la criminal en primera instancia.

Otros cargos municipales eran los de mayordomo de propios (responsable de la recaudación y administración de los fondos del concejo, caudales que, a falta de bancos, habitualmente se guardaban en un arcas de tres llaves), regidor, escribano, síndico, justicia, fiel, receptor… En los autos de residencia de 1754 figura como titular de varios de estos oficios Alonso Mallén, quien también aparece en los documentos como Alonso Gutiérrez Mallén (como diré más abajo, su nombre de pila completo era Alonso Laureano).

Aunque solo he hojeado el legajo, pues algunos de los manuscritos que contiene son difíciles de leer, he encontrado que en 1744 este Alonso Mallén –que sin duda es el organista de Ubrique mencionado en el Catastro de Ensenada–, estaba encargado de cobrar las contribuciones de utensilios y papel sellado; en 1745 y 1746 era receptor-cogedor de rentas provinciales; y en un documento del cabildo de 1747 consta como receptor de papel sellado y depositario de gastos de justicia. En 1750 el concejo lo nombró de nuevo cogedor-receptor de rentas provinciales y en “el cabildo celebrado por dicho concejo en 6 de febrero de 1751 se hizo relación de haber cobrado la mitad de la sal del acopio del antecedente año el citado D. Alonso Mallén”. En 1752 era receptor cobrador de la sal.

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(AHN)

imageEn su auditoría, el juez de residencia hizo una verdadera escabechina. Imputó faltas a decenas de alcaldes y capitulares (la relación de acusados ocupa un folio casi completo; una de sus dos páginas se muestra al margen). Según parece, detectó diversos tipos de irregularidades contables o inobservancias de las ordenanzas. En general, no parecen acusaciones excesivamente graves y se saldaron todas con multas de diversa cuantía, aunque destacan por su monto las impuestas a los alcaldes Francisco Miguel Romero y Miguel de Morales Chamorro por sus tres años de ejercicio: unos 18 000 maravedís.

imageEstos dos alcaldes recurrieron mediante un procurador y se negaron a pagar las multas, por lo que les fueron embargados sendos caballos que fueron depositados en el “Meson de la villa que esta a cargo de Joseph Ballejo”, quedando los animales a disposición del juez de residencia. Los acusados llegaron a apelar directamente al duque de Arcos, que residía en Madrid. En el dictamen del abogado de los reales consejos de la cámara del duque, a Miguel de Morales Chamorro se le llama en alguna ocasión simplemente “Chamorro”

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(AHN)

Alonso Mallén tampoco se libró de ver reprobada parte de su gestión ni de recibir una multa por ello. El 21 de noviembre de 1754 interpuso un recurso redactado de su puño y letra en el que alegaba que no era su obligación ir “de puerta en puerta” cobrando a morosos. Su petición empezaba así (hago ligeras adaptaciones al castellano moderno):

Alonso Gutiérrez Mallén, vecino de esta villa y mayordomo de propios que fui el año pasado de 1747, en los autos de residencia en que vuestra merced procede contra el cabildo de esta villa de dicho año y contra mí como tal mayordomo, comparezco y digo cómo se me han hecho los cargos que contra mí resultan de dicha mayordomía, que se reducen a haber dado en resultas cuando se me tomó la cuenta de la mayordomía muchas partidas que estaban en poder de morosos dando a entender si he tenido obligación de ir de puerta en puerta a cobrarlas como se ejecuta en los repartimientos de rentas provinciales y reales….

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(AHN)

El recurso terminaba así (hay algunas palabras ilegibles o dudosas):

A vuestra merced pido y suplico en vista de este mi pedimiento dándolo por presentado y ser cierta su relación [¿sin confiar?] en contrario, absolverme y darme por libre de los cargos declarando haber cumplido bien y fielmente con las obligaciones de mayordomo de propios que me perteneció, por proceder así de justicia, que con costas [¿p…?]. Juro y hago el pedimiento que más necesario sea a mi favor.

Y firma al pie:

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(AHN)

El organista de la colegial de Jerez Alonso Gutiérrez Mallén

La escasísima información que se encuentra en la red sobre alguien llamado Alonso Mallén o Alonso Gutiérrez Mallén que fuera organista, remite siempre al libro La capilla de música de la Colegial de Jerez [1], escrito por el sacerdote José Luis Repetto Betes [2]. En esta obra, el autor hace semblanzas de todos los que fueron maestros de la capilla musical de dicha colegiata durante el periodo indicado, y también de sus organistas. Entre estos menciona a un Alonso Gutiérrez Mallén. Repetto llegó a averiguar que este organista había nacido en Ubrique, por lo que escribió al párroco del pueblo para pedirle que buscara en los archivos parroquiales rastros biográficos del personaje. De la pesquisa resultó lo siguiente.

El organista de la colegial de Jerez llamado Alonso Gutiérrez Mallén era hijo del organista de la iglesia de Ubrique del mismo nombre al que me he venido refiriendo hasta aquí. Como ya adelanté, en realidad el nombre de pila completo de este era Alonso Laureano.

Alonso Laureano Gutiérrez Mallén había nacido en Gibraltar en fecha desconocida, pero sería dentro del último cuarto del siglo XVII. Sus padres fueron Alonso Gutiérrez y María Juana Mallén. Por razón que se desconoce, Alonso Laureano dejó Gibraltar para establecerse en Ubrique. Recuérdese que el peñón fue tomado militarmente por los ingleses en 1704 y que eso supuso el éxodo de gran parte de la población gibraltareña. Es posible que Alonso Laureano tuviera parientes o conocidos en Ubrique o que llegara a sus oídos que estaba vacante el puesto de organista de la iglesia. El caso es que en 1710 lo encontramos en esa iglesia casándose con la ubriqueña Inés Domínguez. Y, como ya hemos visto, se ganó la vida como organista y también, al menos durante el periodo de 1744-1753, desempeñando algunos cargos públicos. Murió el 16 de octubre de 1758. Su esposa había fallecido 12 años antes, en 1746, y de su testamento se sabe que tuvieron 5 hijos.

El primogénito nació en 1711, y este es precisamente el organista de la colegial de Jerez Alonso Gutiérrez Mallén, quien a partir de ahora será el protagonista indiscutible de esta historia. Debió de ser un tañedor de órgano muy precoz, ya que consiguió el puesto en la colegial en 1728, con solo 17 años, logro muy notable si se tiene en cuenta que al cargo se accedía normalmente por oposición. Es de suponer que estas dotes innatas se acendraron durante su infancia y adolescencia en Ubrique gracias al aleccionamiento recibido de su padre, cuyos ensayos y audiciones el niño presenciaría a menudo.

11 años más tarde de su llegada a Jerez se casó con María Bruna López de Padilla, perteneciente a una familia bien situada. Parece ser que tuvieron cuatro hijos, de los cuales al menos dos recibieron el testigo y desempeñaron el oficio de organistas en distintas iglesias de Jerez. Lo mismo hizo un sobrino. Pero de los detalles genealógicos de esta dinastía me ocuparé próximamente, en otro artículo, valiéndome de la excelente investigación que hizo José Luis Repetto.

Dice este autor, por cierto, lo siguiente de nuestro personaje principal:

Alonso falleció el 13 de diciembre de 1767 y fue inhumado en el cañón de debajo del coro [de la colegial de Jerez, hoy catedral de Jerez], según consta de su partida de exequias. Aunque su vida fue corta relativamente (56 años), su estancia en la Colegial fue larga y en todo el tiempo tuvo el aprecio del Cabildo. De ello quizás la mejor prueba que tenemos es que en 1778, diez años después de su muerte, todavía el Cabildo lo recuerda con agrado y por este motivo da a su hijo Nicolás la plaza de organista en San Miguel. Además, componía música y de él quedan varias partituras en nuestro archivo [el de la colegial].

A esto quería yo llegar: a su faceta de compositor.


Alonso Mallén, compositor del villancico barroco «Como Chamorro es alcalde»

En el Archivo Musical del Venerable Cabildo de Puebla (México) se conserva la partitura antigua de un villancico cuyo íncipit literario es Como Chamorro es alcalde.

La página Investigación interdisciplinaria sobre fuentes poético-musicales hispanoamericanas (siglos XVI-XIX) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) contiene una ficha bastante completa de este documento musical en la que se recoge el título tal como figura en la partitura:

Billancico
a 6. Con
Biolines, Y Bajones.
Ael Nacimto
de Nro Sor Jesuchristo.
Como Chamorro es Alcalde. &.
De Dn Alonso Mallen.
año de 1759.

El profesor de la Escuela Nacional de Música de la UNAM Jaime González Quiñones escribió en 1990 un libro titulado Villancicos y Cantatas Mexicanos del siglo XVIII [3] en el que transcribe siete partituras de piezas de dichos géneros y época, seis de ellas conservadas en archivos catedralicios y una en un conservatorio colonial, todos mexicanos. Entre estas siete partituras está la del villancico Como Chamorro es alcalde.

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Fragmento de la partitura del villancico (González Quiñones, UNAM)

imageProbablemente a partir de la publicación de la partitura, y dado que se comprobó que el villancico gustaba mucho a las audiencias, la pieza empezó a menudear en el repertorio de conjuntos mexicanos que cultivan la música antigua. El villancico deja tan buen sabor de boca que se suele interpretar al final de los conciertos, como colofón, como se ve a título de ejemplo en el recorte de prensa que reproduzco al margen.

Si se pulsa el botón de reproducción del siguiente vídeo se podrá oír una ejecución del villancico a cargo del Coro y Orquesta de Cámara de la Universidad de las Américas en Puebla, con Alejandro Solano como solista. Mi sugerencia es que se active la música y se siga leyendo este artículo. (Algunas partes de la letra no serán fáciles de entender a la primera, pero entretanto se puede disfrutar de las melodías. Al final de este artículo he insertado otras interpretaciones y he copiado completa la transcripción de la letra que hizo Jaime González Quiñones a partir de la partitura antigua. En ese momento, si se desea, se podrá oír otra ejecución del villancico y al mismo tiempo seguir la letra).

Sobre el autor cuyo nombre aparece en la partitura, “Dn Alonso Mallen”, González Quiñones confiesa saber “muy poco”, pero en cualquier caso cree que es mexicano, argumentando que existe obra suya en la catedral de México fechada en 1766. Se refiere, sin duda, a una partitura conservada en el Archivo del Cabildo Catedral Metropolitano de México en cuya portada se lee textualmente: “[Ssol, f.1r:] Leccion Segunda / de Difuntos / del Primer Nocturno / sola con Violines / y trompas. / tedet animam meam / De Dn. Alonso Mallen / año de / 1760.”. Esta información la he tomado de una ficha de un catálogo de documentos de dicho archivo catedralicio elaborado por el proyecto Musicat de la UNAM. En la ficha aparece también este apunte: “Datación: 1760, 1766”.

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Íncipit de la lección de difuntos Taedem animam meam, de Alonso Mallén (Musicat, UNAM)

Como digo, González Quiñones cree que Alonso Mallén es mexicano a pesar de admitir que sabe de

un cierto «Mallén» en el archivo de Sucre [Bolivia] [4], en donde se encuentra Por mas que sin accion, una cantada para tiple, dos violines y fagot. Como en ella abundan los 32avos y es una de las rarísimas obras que incluyen fagot (como en el villancico de Puebla), tiendo a creer que sea del mismo compositor. El hecho de que una obra suya se haya descubierto en Sudamérica [México está en Norteamérica; Bolivia en Sudamérica] no significa que no fuera mexicano o que no hubiera podido haber vivido en México. Otros compositores que vivieron en México tuvieron ejecuciones de su música en lugares lejanos.

Lo que dice González Quiñones es cierto, pero el mismo argumento se puede volver en contra de su hipótesis. Es decir, que algunas obras de “Alonso Mallén” se hayan descubierto en México no tendría por qué implicar que “Alonso Mallén” fuera mexicano o hubiera vivido en México [5].

A propósito de esto es muy revelador un artículo de Javier Marín López titulado Patrones de diseminación de la música catedralicia andaluza en el Nuevo Mundo (ss. XVI-XVIII) [6]. De la lectura de este trabajo he aprendido que es abundante la música española sacra de los siglos XVI al XVIII que se conserva en los archivos de la iglesia católica hispanoamericana. Solo de Andalucía, Marín contabiliza 823 obras de 88 autores en dichos archivos. Especialmente son abundantes las obras escritas por compositores adscritos a las capillas musicales de la arquidiócesis hispalense, que comprendía a las catedrales de Sevilla, Málaga, Cádiz, Ceuta y Las Palmas y a las iglesias colegiales de la propia Sevilla, Olivares, Osuna, Jerez de la Frontera, Antequera, Ronda y Vélez-Málaga. Dos tercios del repertorio archivado es de música litúrgica en latín; el resto son, sobre todo, villancicos, tonos y cantadas escritos en castellano. Más de la mitad de las obras se conserva en las catedrales de Puebla (México) y Guatemala, pero también se encuentran bastantes en Colombia, Perú, Bolivia, Uruguay, Brasil o Chile, e incluso en Estados Unidos (no hay que olvidar que parte de su territorio actual estaba integrado en el virreinato de Nueva España).

Según Marín, durante los siglos XVI, XVII y XVIII hubo un notable flujo hacia América tanto de músicos (desde ministriles y clérigos practicantes del canto llano a compositores y organistas que ya habían adquirido cierto renombre) como de instrumentos, libros de música y partituras. Un ejemplo significativo es el del famoso compositor de música sacra afincado en Sevilla Pedro Rabassa, que al parecer creó expresamente obras para México o bien ordenó copiar algunas hechas con anterioridad para su envío. En 1745, dos “trasladantes” copiaron más de cien obras latinas de Rabassa. Es significativo que en la portada de uno de los villancicos de este autor figura la anotación “Mexico”. Consta también en las fuentes históricas que un músico de la catedral de Cádiz envió al “Reyno de Mexico” varias obras instrumentales propias y piezas vocales del maestro de capilla Francisco Delgado. Para este templo también trabajó en la década de 1780 el copista granadino Miguel Gámez, que en 1789 calcó cuatro libros de polifonía destinados a la catedral de Puebla.

He encontrado otras obras que se atribuyen a Alonso Mallén. Son claramente suyas dos que se guardan en el archivo de la antigua colegial de Jerez y que cita Repetto en su libro: Psalmo a 5 Laudate pueri (1745) y Missa a 4 y bc (1748), de la que solo se conserva parte del Gloria. En el archivo de la antigua colegiata de Olivares hay copias hechas por el maestro de capilla Juan Pascual Valdivia de dos villancicos que llevan como nombre de autor el de Alonso Mallén, según leo en la tesis doctoral de Joaquín Romero Lagares, de 2004 [7]. He preguntado a este autor por los títulos de dichos villancicos y afortunadamente guardaba la información en sus archivos. Son:

  • Arded flamantes piropos, «villancico a 5 con violines a la Asumpcion de N. Señora» (la partitura copiada lleva la fecha 1758).
  • Aparten pastores, «villancico, joco-serio, a 5 con violines» (con fecha indicada de 1760).

Y en la Capilla Real de Granada está la partitura (o una copia) del motete O vos omnes, también atribuido a este compositor [8].

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(López Calo: Catálogo del Archivo de Música de la Capilla Real de Granada)

Los villancicos en general y el villancico «Como Chamorro es alcalde»

Actualmente, la palabra villancico evoca indefectiblemente la Navidad. Entendemos por villancico cualquier canción de temática navideña o que se canta en esas fechas. Pero en sus orígenes los villancicos no tenían esa asociación. Villancico se dicen que deriva de villano, en el sentido de que esta forma poético-musical era muy apreciada por el pueblo. Muchos autores encuentran sus raíces en la composición mozárabe llamada zéjel, que consiste en estrofas cantadas por un solista que alternan con un estribillo a coro. Aunque la estructura de los villancicos antiguos es muy variable, justamente el estribillo (versos que se repiten entra las estrofas) es quizá la característica que da más carta de naturaleza a este tipo de composición tan española (y portuguesa). Parte del estribillo del villancico que nos ocupa es esta cuarteta octosílaba, combinación métrica que es bastante habitual en el género:

Como Chamorro es alcalde, 
viene esta noche a saber
quién es el vecino nuevo
que le ha nacido en Belén.

Con el trascurso del tiempo los villancicos fueron siendo cada vez mejor recibidos en las capillas musicales de las iglesias. Naturalmente, se volvieron más ceremoniosos y adquirieron un cariz eminentemente sacro, si bien en general no llegaron a perder completamente su innata índole profana.

Por lo que he leído en el libro de José Luis Repetto que he citado más arriba, parece ser que los maestros de capilla tenían la obligación de componer nuevos villancicos cada Navidad. Así, en 1683 el cabildo de la colegial de Jerez llamó al orden a su maestro de capilla porque pretendía repetir en la Navidad de ese año villancicos ya cantados en la del año anterior, y como el músico no acató el mandato acabó siendo despedido. Es comprensible, pues, que una vez que la imaginación ya no sabía qué más decir sobre el nacimiento del niño Dios en un portal de Belén, acudiera a hechos sucedidos recientemente y conocidos de la concurrencia para conseguir una mayor atención y, eventualmente, provocar cierto regocijo. Ni más ni menos que lo que se hace cuando se componen letrillas de carnaval. Y, a mi modo de ver, eso es lo que hace también el autor de la letra del villancico Como Chamorro es alcalde.

No he encontrado ningún alcalde de Jerez de esa época que se apellidara Chamorro. Por eso, creo que Alonso Mallén se refiere al que fue alcalde ordinario de Ubrique entre 1750 y primeros de 1753 Miguel de Morales Chamorro. Se me ocurren varios argumentos para explicar que Mallén pudiera inspirarse en Chamorro, compañero de fatigas en la administración local ubriqueña del padre del compositor, Alonso Laureano Gutiérrez Mallén. Pero como al fin y al cabo serían conjeturas, me parece ocioso exponerlas. Supongo, eso sí, que el alcalde Chamorro sería bastante popular, y es posible que la pieza en cierto modo constituya o un simpático homenaje o, por el contrario, una chanza sobre el personaje (González Quiñones considera que el villancico es de estilo buffo, aunque quizá mejor deberíamos decir que es joco-serio, que es el adjetivo que el propio Mallén puso a otros de sus villancicos, como he dicho más arriba). Eso parece reflejarse en la descripción que se hace de la apariencia de Chamorro:

Desvíense a un lado, 
aparten a ver
qué tieso, qué grave
al portal con la vara
entra su merced.

Por cierto, en la letra se desliza jocosamente una queja que el común de los mortales dirigimos a las administraciones y a las personas que forman parte de ellas, en este caso el alcalde Chamorro: que nos impongan excesivas exacciones:

Que es justicia que pide el alcalde 
y costas también.

Hay un dato que aparentemente podría chirriar: la copia de la partitura del villancico que se conserva en México está datada en 1759. Sin embargo, la letra empieza así: “Como Chamorro es alcalde”. Es decir, el verbo está escrito en presente. Pero también para eso podría darse alguna explicación, como que el villancico fuese gestado o compuesto entre 1750 y 1752 (pudiendo incluso el padre del compositor haber tenido parte en su creación) pero haberse plasmado años más tarde la copia que se envió a México. En cualquier caso, el objetivo principal de este artículo es aportar datos sobre la relación con Ubrique del autor de uno de los más deliciosos villancicos barrocos que he oído y exponer lo que he hallado sobre su vida y la de su padre, quien debió de influir mucho en la elección de profesión que hizo su vástago.

Antes de transcribir la letra completa del villancico y de presentar alguna de sus audiciones publicadas en la red, daré algunos datos técnicos. La pieza está compuesta para dos violines, dos bajones (el bajón se parecía al fagot, pero sonaba más grave), dos tiples, contralto, tenor y bajo. Además, lleva el clásico acompañamiento de las obras barrocas (creo que se llama bajo continuo). Me parece significativo que la colegial de Jerez contara (en 1785) con tres contraltos, dos tenores y dos tiples y poseyera, aparte del órgano, estos instrumentos: bajón, violín, oboe y trompa. Dado que, según González Quiñones, no es muy habitual el uso del fagot (bajón) en este tipo de piezas, se podría deducir que Mallén compuso el villancico en función de las posibilidades de la colegial de Jerez. (Nótese que Mallén era el organista de dicha colegiata, no su maestro de capilla, que era quien tenía la obligación de componer la música que se interpretaba en misas y solemnidades; pero probablemente el ubriqueño compondría por afición y dotes).

La estructura del villancico es bastante canónica: estribillo (cuyo tempo es allegro), copla (“despacio”) y vuelta al estribillo, copla, etc. Mallén escribió cuatro coplas, pero, para que la pieza no cope el tiempo de duración de las ceremonias religiosas o los conciertos, se suele cantar solo la primera o a lo sumo dos. Sus íncipits son:

Copla 1ª. Yo he sabido que su hermano hizo una muerte cruel
Copla 2ª. De satisfacer tal culpa di palabra y la hace ley
Copla 3ª. Ceñidas tiene las manos este guapo, pero sé
Copla 4ª. De cuatro escribanos tengo requisitorias de que


Letra completa del villancico y una versión con un coro de niños

Copio la letra del villancico de la transcripción de la partitura de la catedral de Puebla que hizo González Quiñones, la cual supongo muy fiel. Incluyo solamente algunos signos de puntuación que me parece que facilitan la lectura de unos versos cuya sintaxis en ocasiones deja un poco que desear (no sé si porque el gran músico Alonso Mallén no era precisamente un gran literato o porque sucesivas copias puedan haber corrompido el texto). He puesto tilde a un quién. He tenido alguna duda de cómo separar los versos (en la partitura toda la letra está en línea, naturalmente), así que lo he hecho como he creído más adecuado. Con “Coro” quiero dar a entender las intervenciones polifónicas de las voces que no son la de “Chamorro” (el bajo, que es quien canta las coplas), es decir, las voces de tenor, contralto y tiples (dos).

Si se quiere oír la música al tiempo que se sigue la letra, recomiendo la versión que enlazo a continuación, que se trata de un vídeo de Facebook que se abrirá en una nueva pestaña del navegador. En la línea de tiempos del vídeo hay que buscar el momento “1:23:10”. (Hay que activar el sonido pulsando en un icono de altavoz que está en la parte inferior derecha del vídeo. A continuación, mientras suena el villancico, si se desea se puede volver a la pestaña de este artículo para leer la letra, que está más abajo). El mayor atractivo de esta versión es que la cantan niños. Concretamente, los intérpretes son el Coro de Infantes y la Capilla de Música de la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe (México), en un concierto navideño que se celebró el 18 de diciembre de 2021.

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Como Chamorro es alcalde
Villancico al Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo

ESTRIBILLO

[Coro]

Como Chamorro es alcalde,
viene esta noche a saber
quién es el vecino nuevo
que le ha nacido en Belén.

Desvíense a un lado,
aparten a ver
qué tieso, qué grave
al portal con la vara
entra su merced.

[Chamorro]

Hola digo. Ah, señorito,
no llore por verme usted,
que, aunque se ha hecho cotico,
por lo menos sé quién es,
y pues por lo más quién sea
se lo sabe solo él,
digan todos conmigo
¡favor al Rey!

[Coro]

¡Favor al Rey!
Que es justicia que pide el alcalde
y costas también.

[Chamorro]

Aun más que importen las costas
él lo pagará después.

[Coro]

Pues qué exceso ha sido el suyo.

[Chamorro]

Por mi vida, mucho fue
con disfraz venid de noche
y no dase a conocer.
Traza tiene, traza tiene
de darnos en qué entender,
y pues quién sea
solo se sabe él,
¡favor al Rey…!

[Coro]

¡Favor al Rey…!
Que es justicia que pide el alcalde
y costas también.

—————

COPLA

[Chamorro]

Yo he sabido que su hermano
hizo una muerte cruel,
y escandalizando al mundo
da con el mundo al través.
Que tomó su misma forma,
eso guapo que se ve
sollozando como un niño
en el portal de Belén.
¡Favor al Rey…!
Y pues quién sea solo se sabe él,
¡favor al Rey…!

[Coro]

¡Favor al Rey…!
Que es justicia que pide el alcalde
y costas también.


(ESTRIBILLO)

2ª COPLA

[Chamorro]

De satisfacer tal culpa
di palabra y la hace ley,
y por Dios ha de cumplirla
pues se muestra hombre de bien.
No hay que hacerse tamañito,
pues conozco por mi fe
que, aunque niño es tan valiente,
que hace al orbe estremecer,
¡favor al Rey …!

Y pues quién sea solo se sabe él,
¡favor al Rey…!

[Coro]

¡Favor al Rey…!
Que es justicia que pide el alcalde
y costas también.


(ESTRIBILLO)

3ª COPLA

[Chamorro]

Ceñidas tiene las manos
este guapo, pero sé
que ha de venir por su hechos
a la cárcel por sus pies.
Bien puede ser inocente
y, aunque testimonios dé,
por testimonios, en manos
daba de uno en otro juez,
¡favor al Rey…!

Y pues quién sea solo se sabe él,
¡favor al Rey…!

[Coro]

¡Favor al Rey…!
Que es justicia que pide el alcalde
y costas también.


(ESTRIBILLO)

4ª COPLA

[Chamorro]

De cuatro escribanos tengo
requisitorias de que
el mismo que ha muchos tiempos
que yo esperaba prender.
A la cárcel, señorito,
venga donde preso esté
y sabiendo que, aunque niño,
resistencia puede hacer,
¡favor al Rey…!

Y pues quién sea solo se sabe él,
¡favor al Rey…!

[Coro]

¡Favor al Rey…!
Que es justicia que pide el alcalde
y costas también.


Comentarios a la letra del villancico

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    …aunque se ha hecho cotico…”. En una versión que he escuchado creo oír “han” en vez de “ha”. En dicha versión y en otra no oigo exactamente “cotico”, sino algo parecido (“cotijo”, «cotigo» o similar). No consigo comprender si es un error producido en alguna copia de la partitura (por ejemplo, transformando cortico, diminutivo de corto, en cotico) o realmente cotico es la palabra que escribió Mallén. Si es así, y como se quiere dar a entender algo muy pequeño, quizá cotico sea el diminutivo de coto, que es una voz desusada para “pez muy pequeño que se cría en los ríos”, según aparece en un diccionario de la RAE de 1726-1739 [9]. El sufijo –ico, que como se sabe denota pequeñez pero también tiene en muchos casos una connotación afectiva, se empleaba antiguamente más que ahora (villancico es un ejemplo; en estos tiempos habríamos dicho
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    villanito). No es sorprendente que a algo que de por sí es pequeño (un coto) se le añada la partícula diminutiva, como cuando decimos cachorrito. En otro diccionario antiguo más reciente [10] encuentro que “cotico-blanco” es un caracol. Finalmente, en la red hallo estos nombres colombianos de animales: lobito de cotico y lagartija de cotico.
  • Favor al Rey”. A mi entender, el “Rey” no es ni mucho menos el niño-dios del portal. Favor al Rey o Favor a la justicia son expresiones que, aunque completamente obsoletas, “eran usadas por los ministros de justicia para pedir ayuda y socorro para aprehender a un delincuente”, según el diccionario actual de la RAE. Leo aquí: “Cuando se grita «¡favor al rey!» se abren las puertas de las casas en las que penetran los magistrados y sus agentes para detener al presunto delincuente que se esconde en ellas”. Este es el sentido que parece que se le da a la expresión al final de la última copla, cuando se dice: “A la cárcel, señorito, / venga donde preso esté / y sabiendo que, aunque niño, / resistencia puede hacer, / ¡favor al Rey…!”. Sin embargo, no acabo de entender su significado en el estribillo. En realidad, no entiendo cuál es la intencionalidad de Chamorro al ir a visitar al recién nacido, ni si desempeña un papel de juez, de alcalde como lo entendemos hoy, de registrador de nacimientos…
  • · “…es justicia que pide el alcalde y costas también”. En la misma línea que lo anterior, no entiendo por qué Chamorro pide justicia. La alusión a las costas creo que es chistosa. Actualmente, las costas son los gastos que genera un proceso judicial (aparte de otras acepciones). Pero en el diccionario del siglo XVIII al que me he referido antes, costa tenía un sentido más general; era “el precio de alguna cosa” o “el gasto o expensas que se hacen en alguna cosa”:

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  • “Aun más…”. Yo diría que esa expresión, en esa frase, equivale a por más.
  • “…con disfraz venid de noche / y no dase a conocer…”. Supongo que dase es la forma enclítica de “se da”. Pero, salvo que haya error o errata en la redacción o copia de la partitura o en su transcripción moderna (cosa que dudo, ya que la lectura del texto de González Quiñones me ha transmitido la impresión de que es un autor concienzudo y riguroso), no sé por qué se emplea “venid” en vez de “venir”. Comprendería mejor el sentido si los versos fueran: …con disfraz venir de noche / y no darse a conocer, o bien …con disfraz viene de noche / y no dase a conocer.
  • “…y pues quién sea / solo se sabe él…”. En una versión que he oído cambian esta expresión de la partitura por “y pues quién sea / se lo sabe solo él”, quizá con la intención de ajustar mejor la métrica.
  • La primera copla arranca con “Yo he sabido que su hermano / hizo una muerte cruel…”. No entiendo quién es el hermano. Además, “hizo una muerte” ¿quiere decir que mató o que murió?
  • Como curiosidad, el último verso de la primera copla (en el portal de Belén) se debe repetir, según la partitura, así: “y el portal de Belén. En todas las versiones que he oído se hace, correctamente, como indica la partitura.
  • En la segunda copla, en los versos que dicen “De satisfacer tal culpa / di palabra y la hace ley…” me pregunto si no debería ser “da palabra” en vez de “di palabra”, o bien «la hice ley» en vez de «la hace ley«.
  • La sintaxis del final de esta segunda copla no parece correcta.

Otras audiciones del villancico en la red

Independientemente de los posibles defectos que pueda tener la letra, personalmente la música del villancico (y todo el conjunto) me parece extraordinaria.

En la red se encuentran varias interpretaciones del villancico aparte de las insertadas más arriba. Destacaría estas tres:

1) Una a cargo del Coro de la Universidad Veracruzana en el Auditorio del Museo de Antropología de Xalapa (México) con Alejandro Solano como solista, el 19 de mayo de 2014. Esta en Youtube.


2) Un ensayo del Coro de la Basílica de Guadalupe, el 9 de octubre de 2021, para su participación en un concierto en el Museo del Virreinato. También en Youtube.


3) Una versión muy profesional, con vocalización razonablemente clara y tempo un poco más allegro de lo habitual, que se puede encontrar en Spotify dentro de un álbum titulado II Festival de Música Barroca Misiones de Chiquito, evento que se deduce que se celebró en Bolivia en 1998 o antes. Los intérpretes hacen una ligera modificación de un verso para mejorar la métrica, como he comentado anteriormente. (Atención: hay que ser usuario de Spotify para poder oír el villancico completo en el siguiente audio).


Por otra parte, el villancico también se ha interpretado en Estados Unidos, al menos en 1994 en la iglesia de los Santos Apóstoles (episcopalianos) de Nueva York, junto a otras piezas principalmente sacras y navideñas. En el New York Times del 16 de diciembre de ese año se destacaba que la ejecución del villancico de Mallén era «estreno en Estados Unidos».


Notas y referencias bibliográficas

  • [1] José Luis Repetto Betes; Pedro de Castro y Barrientos. “La Capilla de Música de la Colegial de Jerez : (1550-1825); Apología en defensa de la música en el templo…”. Jerez de la Frontera, 1980.
  • [2] Este sanluqueño, hijo adoptivo de Jerez, nacido en 1936, fue el primer deán de la catedral de Jerez que se creó a partir de la colegial. Aparte de sus méritos como miembro de la iglesia católica, Repetto es un ejemplo de dedicación a la investigación histórica y de amor al trabajo en general. Con sus 86 años mantiene una página en Facebook.
  • [3] Jaime González Quiñones. «Villancicos y cantatas mexicanos del Siglo XVIII». En Monumentos de la música mexicana, serie I; nos 3-9. Escuela Nacional de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México, 1990.
  • [4] En el Archivo Musical de la Catedral de Sucre, custodiado en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, en Sucre.
  • [5] En el teatro mexicano existe un entremés llamado El alcalde Chamorro, obra de José Macedonio Espinosa, que al parecer fue estrenada entre 1790 y 1803. Esta circunstancia podría hacer pensar que había en el México del siglo XVIII o anterior un alcalde famoso apellidado Chamorro. No lo he encontrado, aunque su existencia no desmentiría, lógicamente, la autoría propuesta para el villancico. De hecho, pienso que quizá el título del entremés fuera inspirado precisamente por el del villancico, que quizá gozó de fama popular por aquellos tiempos. Por otra parte, me han llamado la atención algunos comentarios que hace Abel Rogelio Terrazas sobre esta pieza teatral en su artículo El atril como personaje literario. Elementos de la representación en algunas escenificaciones cómicas del siglo XVIII. Dice: “…el apellido del alcalde, Chamorro, tiene una connotación de estulticia e inmadurez, «lo que no tiene barbas ni pelo» (s. v., Autoridades, 1729); es decir, estamos ante un personaje que representa la disminución irrisoria de la autoridad. En el teatro cómico breve de los Siglos de Oro, los alcaldes aparecen en escena «con vara de alcalde, pero también con la caperuza y el sayo que evocan el rústico»…”.
  • [6] En La música de las catedrales andaluzas y su proyección en América; Antonio Francisco García-Abásolo González (coord.), 2010, ISBN 978-84-7959-634-7, págs. 95-132.
  • [7] Joaquín Romero Lagares. «Juan Pascual Valdivia: Maestro de Capilla de la Colegial de Olivares (1760-1811)» (tesis doctoral). Universidad de Sevilla, 2004.
  • [8] José López Calo. «Catálogo del Archivo de Música de la Capilla Real de Granada«, vol. I: Catálogo. Centro de Documentación Musical de Andalucía, 1993.
  • [9]Diccionario de la lengua castellana en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o rephranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua, dedicado al rey nuestro señor don Phelippe V (que Dios guarde) a cuyas reales expensas se hace esta obra. Compuesto por la Real Academia Española”. 6 tomos.
  • [10] Ramón Joaquín Domínguez Mellado. «Diccionario nacional: ó gran diccionario clásico de la lengua española; el mas completo de los léxicos publicados hasta el dia». 1848.
  • [11] María Isabel Pérez García e Isabel María Bazán Jaén: «Ubrique a mediados del siglo XVIII. Aproximación a su realidad socioeconómica según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada (1752)». Papeles de Historia, 3, Editorial Tréveris, 1994, 95-128.

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