El siguiente suelto aparecido en la Gaceta de Madrid del 2 de noviembre de 1848 apunta la posibilidad de que en aquella época hubiera dentista en Ubrique y que este fuera francés (a menos que se tratara de un viajero), habla en favor de la Guardia Civil (fundada cuatro años antes) y revela que en aquella época había más de un pícaro deshonesto en la Sierra.
Hemos recibido una carta de Ubrique, en la que D. Juan Noguis, francés y de ejercicio dentista, nos refiere que habiendo salido de Algodonales en la madrugada del día 12 del corriente, echó de menos un reloj de oro que se había dejado olvidado en la posada. De los dos paisanos que lo acompañaban hizo retroceder a uno para que le trajese la alhaja, el cual regresó a las pocas horas manifestando que no pudo ser habida. A la sazón estaba ya presente el comandante de la Guardia Civil del distrito de la Sierra, que con parte de sus subordinados recorría aquel paraje, y que había tenido la atención de acompañar hasta la llegada del día a aquel viajero; dirigió al paisano algunas preguntas y se retiró ofreciendo hacer lo posible por averiguar el paradero del reloj. El resultado fue que este lo recibió su dueño en Ubrique por conducto de un guardia civil que se lo entregó de orden de su jefe.
El referido Don Juan Noguis desea dar publicidad a este hecho. uno de los muchos que pueden citarse como prueba del celo, desprendimiento y admirable organización de la guardia civil, cuyos servicios son cada día más dignos de gratitud y de aprecio.

