Siempre he entendido que la luz eléctrica vino a Ubrique (para quedarse) en el verano de 1909. Puedo esgrimir varios argumentos en favor de esta hipótesis. Uno de ellos es esta anotación:

Forma parte de una serie de fichas que se refieren a capítulos de lo que iba a ser una Historia de Ubrique. Esta historia la iba a escribir en la década de los 60 un ubriqueño que conocía de primera mano la historia de la electricidad en el pueblo. En la ficha se lee: «Luz eléctrica · 1909 · 15 agosto 1909»). Otro argumento es el asunto principal que traigo en este artículo, que es el pliego de condiciones de adjudicación del alumbrado eléctrico, publicado en la Gaceta de Madrid (antiguo Boletín Oficial del Estado) cuando se iba a iniciar el verano de 1909. Pero antes quisiera explicar cómo funcionaba, a mi entender, el alumbrado urbano antes de llegar la luz y trasladaré y comentaré una información de Esperanza Cabello referida a un primer intento de traer la luz a Ubrique en la última década del siglo XIX.
Antes de la luz eléctrica
Petróleo
Hasta el momento en que pueblos y ciudades decidieron abrazar la electricidad como medio de iluminar las calles, lo normal era hacerlo quemando algún combustible. El más al alcance de la mayoría de las poblaciones, especialmente las pequeñas, era el aceite, con la desventaja de que proporcionaba poca luz y requería bastante mantenimiento. Otras usaban petróleo o queroseno, sistemas relativamente baratos que producían llamas más brillante y menos olorosas que la del aceite.

Las lámparas disponían de un depósito para el combustible, una mecha y una protección contra el viento y el agua. La intensidad luminosa podía regularse ajustando la longitud de la mecha expuesta. Las lámparas se colgaban de pescantes, que eran soportes metálicos fijados a paredes o postes en las calles. Las encendía el farolero, oficio común en la época. Este llevaba consigo una pértiga larga con un gancho para descolgar las lámparas si era necesario y una pequeña antorcha o mechero para encenderlas. Se ocupaba también de rellenarlas de combustible y de limpiar los cristales. El apagado podía hacerse regulando la mecha hasta extinguir la llama o impidiendo el acceso de oxígeno al combustible.
Gas
Otro medio para iluminar las villas y ciudades era el gas, pero las instalaciones de gas eran palabras mayores. Habían de contar con dispositivos especializados para la producción de gas, como hornos provistos de retortas en las que se destilaba hulla (un carbón fósil que contiene compuestos orgánicos que, al ser calentados en ausencia de aire (destilación seca), se descomponen térmicamente en una mezcla de gases, líquidos y residuos sólidos). Este proceso debía realizarse en un ambiente controlado para evitar la combustión completa. El calentamiento de la hulla a muy altas temperaturas producía principalmente metano, hidrógeno, monóxido de carbono y pequeñas cantidades de otros gases, pero se obtenían subproductos valiosos como alquitrán, amoniaco y coque, que es un carbón especial de interesantes aplicaciones (como la obtención de hierro en siderurgia). Con amoniaco se pueden sintetizar fertilizantes; con el alquitrán, barnices. El gas obtenido se almacenaba en un gasómetro y de distribuía mediante tuberías metálicas subterráneas.
Parece obvio que en Ubrique no existió iluminación por gas, ya que habrían quedado restos de las instalaciones, o memoria histórica. Se usaba petróleo, y así fue hasta al menos 1909, según consta en el Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración de ese año.
Un intento de traer la luz a Ubrique a finales del siglo XIX
Esperanza Cabello publicó en una entrada de su blog de finales de 2020, titulada ¿Cuándo llegó el alumbrado eléctrico a Ubrique?, la siguiente información:
La luz eléctrica llegó a Ubrique en 1893, de la mano del ingeniero francés Jean Pierre Prouvat de Guéry, que había firmado un contrato el año anterior con el alcalde constitucional de Ubrique (en 1892 el alcalde de Ubrique era Juan Chacón Tocón y en 1893 el alcalde era Miguel García Bohórquez).
Tenemos, como hemos explicado, una fotocopia de este documento; imaginamos que el original (con las firmas) debe de estar en el Archivo Municipal, aunque aún no hemos tenido ocasión de cotejarlo.
Hemos transcrito este singular contrato de veintiséis cláusulas que permitió que en Ubrique pudieran iluminarse las calles y plazas en la última década del siglo XIX y, como decía nuestro padre, siendo uno de los primeros municipios de España que disfrutaba de alumbrado público eléctrico de manera autónoma, pues la electricidad era generada por el Molino del Nacimiento, hoy conocido como «Molino del Rodezno».
Esperanza transcribe las 26 «cláusulas por las que se rige el contrato entre el señor Juan Pedro Prouvat de Guéry, ingeniero, y el Ayuntamiento de Ubrique para la instalación del alumbrado público. 10 de diciembre de 1892«. Esta era la primera cláusula:
El Ayuntamiento de Ubrique concede al ingeniero don Juan Pedro Prouvat de Guéry, vecino de la Villa de Puerto Real, con cédula personal número 1173, el derecho exclusivo para establecer a su costa, con motor de agua, una estación eléctrica, como asimismo para que coloque cables aéreos, pescantes aisladores de porcelana, lámparas con sus refractores y demás aparatos en las calles, paseos y plazas de la población, con destino al suministro del alumbrado público y particular por medios de dicho fluido, debiendo subordinarse, para la instalación citada, a cuanto prefijan las vigentes leyes.
En la cláusula 16 se establecían las características técnicas de la fábrica de electricidad, cuya ubicación, sin embargo, no quedaba definida, como se puede comprobar en la última frase:
El concesionario queda obligado a tener en la instalación central: una turbina sistema perfeccionado de fuerza efectiva de cuarenta caballos con aparato especial para reducirla o aumentarla, sus transmisiones que comuniquen movimiento a los dos dinamos, uno de los cuales tendrá la suficiente para el desarrollo de la energía eléctrica a 560 lámparas del alumbrado público y particular, quedando el otro de la misma clase y condiciones como reserva para algún caso imprevisto. El tablero de distribución para recibir los aparatos de mando y de medida que comprenderá un conmutador general, un reostato a mano, un amperímetro, un voltímetro, un regulador automático que mantenga constante la tensión precisa para que las lámparas cuenten con la intensidad contratada, un timbre de alarma y cuantos instrumentos y accesorios sean precisos para la industria que trata de explotarse. También instalará dos pararrayos en el edificio donde se establezca la Fábrica.
La cláusula 19 establecía que el servicio debería iniciarse a primeros de julio de 1893, pero, si en noviembre no estaba funcionando, el Ayuntamiento rescindiría el contrato:
El contratista deberá suministrar el alumbrado desde primero de julio del año próximo de 1893, y si no lo verificare por causas ajenas a su voluntad se le amplían dos meses más y hasta otros dos; y en este último plazo pagará al Ayuntamiento en efectivo diez pesetas diarias; pero transcurridos que sean los ciento veinte días de prórroga, se conceptúa rescindido este contrato, correspondiéndole abonar los desperfectos que haya originado con el tendido de cables y obras en las vías públicas.
En otra entrada más reciente de su blog (Breve historia de El Rodezno, motor de la vida ubriqueña), Esperanza Cabello señala la zona de molinos hidráulicos del Rodezno como el lugar donde se generaba la electricidad:
Efectivamente, la luz eléctrica llegó a Ubrique en 1893, de la mano del ingeniero francés Jean Pierre Prouvat de Guéry, que había firmado un contrato el año anterior con el alcalde constitucional de Ubrique (…). Ubrique fue uno de los primeros municipios de España que disfrutaba de alumbrado público eléctrico de manera autónoma, pues la electricidad era generada por el Molino del Nacimiento, hoy conocido como «Molino del Rodezno» y también «Molino de Cotrino», apellido de la familia que es propietaria del mismo desde hace más de un siglo.
Esperanza se basa en el siguiente escrito de su padre, Manuel Cabello Janeiro, un apasionado por la historia de Ubrique que dedicó toda su vida a investigarla y darla a conocer:
La actividad en la zona [del Rodezno] en la primera mitad del siglo era febril en varios aspectos: había dos o tres molinos. Uno de ellos, conocido como el de Cotrino o el del Nacimiento, fue en 1886 sede de la primera Fábrica Municipal de Luz, y principio de la central autóctona de la «Eléctrica de la Sierra». En aquel antiguo molino se molturaba el trigo durante el día, y por la noche se producía la electricidad. Hacían girar sus descomunales ruedas harineras con el agua que, procedente del cercano nacimiento de la Cornicabra, caía en cascada sobre los arcaduces o cangilones de una noria conectada a la rueda dentada que engranaba con la principal de la tahona, y que en el argot molinero se conocía como «rodezno», de ahí que a la zona se la hubiera bautizado ya con el nombre de «El Rodezno».
Si esta información es correcta, sería en 1886, no en 1893, cuando podríamos considerar que la luz eléctrica llegó a Ubrique. Por otra parte, en su libro Ubrique, piel al descubierto, Cabello indica que el derecho a construir una estación eléctrica le fue concedido por el Ayuntamiento a Prouvat en 1890:
En ese mismo lugar [El Rodezno] se daban cita aguas de otros arroyos que, en conjunto, a pesar del estado de abandono en que se encuentran, nos hacen recodar tiempos pasados de aprovechamiento de aguas para molinos, curtidos, lavanderías, fábricas de pastas, abrevaderos, etc., e incluso fue lugar para la, posiblemente, primera fábrica de luz de España, si así puede llamarse a la instalación de un generador marino de electricidad cuya energía cinética venía dada por el giro del rodezno de uno de los molinos allí existentes en 1890, dándose lugar al primer encendido público del pueblo, con tres puntos de luz, instalados uno en el propio molino, otro en la puerta del ayuntamiento y un tercero en la entrada del pueblo, conocida entonces como Pilita Abajo. / (Nota al pie) Archivo Histórico Municipal. Tema: Alumbrado Público. Documento: Por el que el Ayuntamiento de Ubrique concede al ingeniero D. Juan Pedro Prouvat, vecino de la Villa de Puerto Real, con cédula personal nº 1173, el derecho exclusivo para establecer a su costa una Estación Eléctrica, con motor de agua (1890).
Lo que observo en estos documentos es que el Ayuntamiento de Ubrique tenía, en la última década del siglo XIX (o incluso antes), el deseo de alumbrar las calles del municipio con luz eléctrica y que contactó con el ingeniero Prouvat de Guéry para que la instalara. Pero lo que no queda probado, a mi modo de ver, es que efectivamente estas intenciones llegaran a materializarse. Me llama la atención que el otro gran historiador ubriqueño del siglo XX, Antonio Carrasco Cides (más conocido como Fray Sebastián de Ubrique) no diga absolutamente nada sobre la llegada de la luz al pueblo en su libro Historia de la Villa de Ubrique. Carrasco nació en 1886, por lo que si las calles de Ubrique empezaron a iluminarse eléctricamente en 1893, él tendría ya 7 años y el hecho se le habría quedado grabado como recuerdo imborrable.
Así que, como bien apunta Esperanza, será cuestión de consultar el Archivo Municipal para salir de dudas. Animo a los jóvenes historiadores o aficionados a que lo hagan.
Jean Pierre Prouvat de Guéry
¿Quién era el ingeniero Prouvat de Guéry? Lo describe muy bien, sucintamente, Manuel Ruiz Gallardo en su artículo El alumbrado público por gas en Puerto Real (1887-1910) (Matagorda: Revista de estudios puertorrealeños, nº. 4, 2022, págs. 175-209):
Prouvat de Guery es un auténtico difusor de las nuevas energías, tanto de la fabricación de gas para alumbrado público como de la electricidad con fines similares. Su actividad es constante por la península e islas y se le puede ver dirigiendo y presentando proyectos por multitud de lugares. En 1883 es el director de la fábrica de gas de Ferrol, de la Sociedad General de Alumbrado de España y Portugal, en la que permaneció como ingeniero y administrador hasta 1885, en que aparece trabajando en la fábrica de gas de Vitoria para, posteriormente, en 1886 trasladarse a Cádiz, desempeñando las funciones de director facultativo de la fábrica de gas (…). Su estancia en Puerto Real marcará el final de los proyectos de producción de gas para alumbrado en los que intervenga. A partir de este momento redirige sus objetivos, intuyendo el cambio de los tiempos, para centrarlos en la producción de energía eléctrica. En 1890 el Ayuntamiento de Jerez le niega un proyecto para una estación de electricidad por no considerarla de suficiente seguridad (…) y en 1892 va a proponer al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife un proyecto de instalación de alumbrado mediante energía eléctrica (…). Propuesta que explica, ante la opinión pública, en una carta que dirige al director del diario El Liberal de Tenerife, aparecida en el número 294 del viernes 15 de julio de 1892.
Prouvat de Guéry y el gas
Ya en 1881, residiendo en Barcelona, este ingeniero francés patentó por cinco años la invención de un «mechero regulador económico para gas» (Gaceta de Madrid, 215/3-08-1881).
Poco después paso a El Ferrol. Según Mercedes Arroyo Huguet (El gas en Ferrol (1883-1898), Universidad de Barcelona), el día 7 de marzo de 1883 inició su funcionamiento en fase experimental la fábtica de gas de esta ciudad gallega, bajo la dirección de Prouvat. Pronto hubo quejas porque la intensidad luminosa era muy inferior a la de los porimeros días, sin que ni siquiera existiera un sistema de comprobación de la misma. El ingeniero aseguró que instalaría un gabinete de fotometría a la mayor brevedad. Además, el Ayuntamiento hubo de exigirle que repusiera el empedrado original de las calles. Prouvat alegó que los cálculos iniciales que se efectuaron sobre el potencial consumo de Ferrol se habían realizado a la baja y que sería necesario doblar el número de hornos y construir un nuevo gasómetro. La empresa que dirigía llegó a ser multada. Así que, al final, el mismo ingeniero negoció la venta de la compañía ferrolana de gas a la Sociedad Catalana para el Alumbrado por Gas de Barcelona, cobrando la correspondiente comisión y picando espuelas.
En 1885 lo encontramos en Vitoria como director de la Compañía Vitoriana de Gas, según se desprende de esta curiosa noticia de La Concordia (18/1/1885):
La compañía Vitoriana de Gas de esta población ha recibido de París un aparato perfeccionado con los últimos adelantos, para hacer las experiencias fotométricas y poder apreciar con exactitud la intensidad del gas. El Director lo ha montado en su despacho y cumple gustoso con el deber de participar a los señores abonados que todas las noches, desde las siete en adelante, se practicarán experiencias públicas a las cuales el que suscribe ruega se sirvan asistir, y a fin de que dichas pruebas tengan el mayor carácter de veracidad, el Director se verá muy complacido con que concurran todas las personas científicas y competentes en cuestiones de fotometría. El resultado obtenido será consignado todos los dias en los diarios de la localidad con el nombre de las personas que havan presenciado las experiencias. Es de advertir que las pruebas se harán con todos los aparatos necesarios y como los prescriben las reglas de la fotometría que el Director pondrá en cono cimiento de todos. Sr Director, J. P. Prouvât [sic] de Guéry.
Según el mismo periódico (31/7/1885), en julio de ese año Prouvat de Guéry parece que asesoró técnicamente al Ayuntamiento sobre un proyecto que tenía este de adquirir la Compañía. Luego encaminó sus pasos hacia el sur de España.
En Puerto Real, en 1889, proyectó para un inversor particular, que actuaba en acuerdo con el Ayuntamiento, la construcción de una fábrica de alumbrado público por gas que estuvo funcionando hasta 1910. Se trataba de una instalación muy importante, ya que, según Manuel Ruiz Gallardo, contaba con una sala con dos hornos provistos de cinco retortas cada uno, sendos depósitos para alquitrán y amoníaco, un lavador y un condensador, el imprescindible y enorme gasómetro (de unos 600 m3 de capacidad, 14 m de diámetro y más de 4 de altura, semienterrado como medida de seguridad), habitaciones para los empleados de la fábrica, una casa para el contramaestre, una oficina, una herrería, un almacén, una báscula, un taller del plomero, dos habitaciones para un cochero, otra dependencia, una cochera y una cuadra, una sala con un motor a gas y algunas bombas, dos almacenes, una sala de depósito de los materiales de purificación y la sala de purificación, un cuarto con el contador de fabricación y regulador, un gran almacén de carbones, una sala de carboneros y fogoneros y una sala de pruebas. La distribución del gas se hacía por tuberías subterráneas de hierro fundido y plomo, y, para colocarlas, el concesionario hubo de abrir zanjas y taparlas reponiendo el pavimento y el acerado a sus estados originales.
Prouvat de Guéry y la electricidad
Tras este último trabajo con el gas en Puerto Real, el ingeniero francés decidió saltar a la electricidad, que consideraba la forma de alumbrado del futuro. Así lo puso de manifiesto, por ejemplo, en una conferencia de dictó en la Sociedad Filarmónica de San Fernando titulada «Ventajas de la luz eléctrica sobre la del gas» a finales de marzo o primeros de abril de 1890 (La Unión Católica. 9/4/1890).
Según publicó Francisco Sánchez Martínez en Diario de Jerez, el 1 de octubre de ese mismo año de 1890Prouvat de Guéry solicitó al Ayuntamiento de Jerez autorización para establecer una «estación central de electricidad con motores de vapor y calderas inexplosibles con capacidad para alimentar de 1500 a 2000 lámparas de 16 bujías o su equivalente». A los seis meses, el Ayuntamiento decidió desestimar la solicitud por considerar que la instalación no reunía las condiciones de seguridad mínimas. Sin embargo, dos años más tarde sí aceptó el Municipio el proyecto de la Compañía Jerezana de Electricidad, que el 12 de febrero de 1893 hizo lucir la luz eléctrica en las calles Larga y Lancería de Jerez.
No obstante, según la Wikipedia, se considera que Jerez ya tenía alumbrado público eléctrico desde mayo de 1890, cuando el Ayuntamiento empezaría a instalar 22 farolas en «varias calles de su centro histórico» que se acabaron de colocar en julio de ese mismo año, extendiéndose en 1893 a otras calles. Todo se venía «planificando desde 1880». De este modo, y aparte de alguna iniciativa privada como la del marqués de Comillas en dicha ciudad cántabra o alguna iluminación eléctrica extraordinaria como, quizá, en Barcxelona en 1888 con motivo de su Exposición Universal, Jerez se considera la primera población española que tuvo propiamente alumbrado eléctrico público, es decir, bajo la iniciativa y financiación de su Ayuntamiento. La ciudad riojana de Haro reivindica ser la segunda (1 de enero de 1891).
El mismo año de 1890, Jean Pierre Prouvat de Guéry formó parte como vocal la compañía anónima de Alumbrado Eléctrico de Algeciras (Europa Sur, 16-1-2022). En 1892 propuso al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife un proyecto de instalación eléctrica. Parece ser que en junio del mismo año hizo la misma propuesta al de Las Palmas de Gran Canaria, sin llegar a un acuerdo.
Finalmente, nuestro ingeniero consiguió por fin instalar un sistema de alumbrado eléctrico en Priego de Córdoba en 1894, pero los resultados fueron decepcionantes. Dejo que lo cuente Enrique Alcalá Ortiz tal como figura en su Historia de Priego de Andalucía (tomo I):
El primer intento [de instalación de la luz por el sistema de electricidad] partió de don Juan Pedro Prouvat de Guéry, un francés llegado a Priego en abril de 1893. Reunió en el Casino a los posibles empresarios y convenció finalmente a D. Carlos Valverde y a su cuñado D. José Luis Castilla de que era posible la instalación de una central hidroeléctrica (la primera en el mundo se instaló en el año 1875) en los molinos de harina denominados fábrica de San Antonio, en la Ribera de Molinos, junto al Recreo de Castilla, y para ello había que unificar la caída del agua procedente de la Fuente del Rey, prometiéndole una potencia suficiente para alimentar 800 lámparas de 16 bujías. Se hace rápidamente el contrato con la casa Planas Flaquer, de Gerona, que comprendía todo el proceso del montaje de la central, desde material a instalación, por un importe de 55 000 pesetas, pero al llegar el mismo Sr. Flaquer a Priego hizo nuevos cálculos y les dijo que solamente de 400 a 500 lámparas se podrían alimentar, aunque la Casa solo se comprometía con 300.
Tan deprisa iba el asunto que unos días después de la charla del Casino, se presenta en el Ayuntamiento (29-abril-1893) por el citado ingeniero electricista D. Juan Pedro Prouvat, una instancia pidiendo que se le autorice poner en esta población una fábrica de luz eléctrica. Sería este, pues, el primer intento que se realiza de una forma oficial. Regía entonces la barca municipal el liberal don Francisco González de Molina, quien precisamente acababa de sustituir al conservador don Carlos Valverde, coempresario de este primer encendido. Tres días después de la petición se concede la autorización pedida, con la condición de que la compañía no obligue a los vecinos a «que admitan postes para colocar cables eléctricos u otros efectos en sus casas respectivas, así como tampoco sea interrumpida la vía pública». Unas semanas más tarde el ingeniero presenta un pliego de condiciones generales y se empieza febrilmente a hacer el tendido de la red eléctrica. En diciembre de este año de 1893 los empresarios, en un besalamano, piden permiso para instalar en el edificio de San Pedro, propiedad del Ayuntamiento, aisladores para colocar los cables conductores de la corriente. Se continúa la instalación durante todo el primer trimestre de 1894, mas las expectativas eran de lo más pesimistas, ya que nuevos cálculos efectuados daban una potencia con la que escasamente podrían abastecer cien lámparas.
Y llega al fin el día soñado, 3 de abril de 1894, fecha que ha de ser grabada en oro en los anales del pueblo de Priego, cuando se ponen en funcionamiento la fábrica eléctrica y lucen las primeras bombillas del nuevo sistema de iluminación. Pero esta fecha histórica para los prieguenses fue triste para los empresarios al ver que apenas lucían 80 lámparas y comprobar que la explotación del servicio no podría ser rentable. Más tarde se hicieron nuevas pruebas que resultaron fallidas y se acabó rescindiendo el contrato.
Prouvat no se dio por vencido, ya que al menos una vez más probó fortuna en el negocio del alumbrado eléctrico en España. Fue en Huelva en 1896. Allí, el periódico La Provincia del 22-08-1896 lo presentaba como «concesionario del alumbrado eléctrico particular de Huelva», si bien no se desprende que, aunque hubiera recibido la concesión, estuviese suminsitrando electricidad a particulares. De hecho, más bien parece que le interesaba el servicio eléctrico público, ya que decía el diario que había recibido una carta de Prouvat en la que este explicaba «la forma y manera de constituir la ‘Sociedad de Electricidad de Huelva’ bajo la razón social de ‘Mr. Juan Pedro Prouvat de Guéry y Compañía'».
Días más tarde (28-08-1896), La Provincia, hablaba de nuevo de Prouvat, del que decía que «está dispuesto a llevar a la práctica su proyecto y que sea un hecho el establecimiento inmediato del alumbrado eléctrico en Huelva, para lo cual pasará a visitar no solo las casas particulares de comercio, sino a la mayoría de los particulares, con objeto de interesarlos en la Sociedad y a la vez darles cuantos detalles y explicaciones sean necesarios y desvanecer las dudas que puedan tener acerca de dicho alumbrado»
Y el 24 de octubre el mismo periódico abría otra información así:
Ya saben nuestro lectores que la Compañía de la Fábrica de Gas ha comenzado los trabajos de instalación del alumbrado eléctrico. A pesar de esto, Mr. Prouvat , que se encuentra en Huelva desde hace algunos meses gestionando la instalación de una fábrica de luz eléctrica y constitución en la capital de una sociedad que ampare y explote esta industria, reunió en la noche del jueves, en uno de los salones del Círculo Mercantil, a gran número de comerciantes, industriales y propietarios, con el fin de interesarlos en la constitución de una sociedad cooperativa que se quede con el negocio del alumbrado eléctrico, una vez hecha la instalación por la casa que representa.
Luego se daban más detalles y la noticia terminaba así: «Veremos el resultado de estas gestiones financieras». Temo que fuera escaso o nulo, ya que no he encontrado más referencias a Mr. Prouvat en el diario La Provincia de Huelva.
¿Instalaría Prouvat la luz en Ubrique en 1893?
Teniendo en cuenta toda esta información, y a la espera de que alguien indague en el archivo municipal si le place, yo diría que si Prouvat consiguió obtener luz a partir de energía hidroeléctrica en Ubrique, sería, como mucho, a título de prueba, sin que llegaran a instalarse lámparas eléctricas en las calles. Y aun así tengo reparos, porque la instalación de los aparatos necesarios para hacer estas pruebas sería bastante costosa, material y económicamente (55 000 pesetas costó en Priego). Otros argumentos que me hacen dudar de que la luz eléctrica en 1883 «llegara» a Ubrique son:
- El contrato o proyecto de tal que nos dio a conocer Esperanza Cabello estipulaba que la duración del mismo sería de 20 años, es decir, terminaría en 1913. Pero, como diré más abajo, la luz que vino a Ubrique para quedarse llegó en 1909. ¿Se rescindiría el contrato con Prouvat o simplemente no llegó a materializarse?
- Si Prouvat instaló luz eléctrica en Ubrique, creo que tuvo que residir necesariamente en la villa al menos durante los primeros meses para dirigir la fábrica, pues una instalación de esta naturaleza no podía funcionar sin la supervisión de una persona bien entendida. Pero en abril de 1893 Prouvat estaba en Priego tratando de sacar adelante un proyecto parecido allí.
- Y lo hizo, pero no pudo encender en Priego más de 80 bombillas de las 800 previstas simplemente porque el salto de agua no proporcionaba la suficiente potencia hidroeléctrica. La pregunta es: ¿proporcionaría esa energía el Rodezno, especialmente en épocas de estiaje, para alimentar los tres arcos voltaicos de nada menos que 1000 bujías cada uno y 118 focos incandescentes de 16 bujías?
- ¿Por qué no ha quedado memoria colectiva de aquella supuesta traída de la luz en 1883? ¿Por qué Fray Sebastián no dice nada en su Historia de Ubrique? ¿Se observan en el Rodezno restos de máquinas eléctricas y cables? (En el contrato de 1909, que presento a continuación, no se dice nada de aprovechamiento de materiales ya instalados, como lámparas).
Por todo esto, me pregunto si no existe la posibilidad de que, en su legítimo derecho a ganarse la vida, el ingeniero francés Jean Pierre Prouvat de Guéry hubiera venido a Ubrique, como habría ido también a otros muchos pueblos y ciudades con capacidad teórica para producir energía eléctrica, a ofrecer sus servicios, a proponer alumbrado eléctrico, yendo al Ayuntamiento con un modelo de contrato ya redactado por él mismo que el Ayuntamiento acabó archivando…
O también pudo ocurrir que el Ayuntamiento, teniendo tan cercano el ejemplo de Jerez, decidiera seguir los pasos de esa ciudad y, sabiendo que los saltos de agua como los que poseía el pueblo generaban electricidad, se informara de qué técnico competente podría sacar adelante el proyecto, resultando las gestiones en la venida a Ubrique del ingeniero francés, aunque al final, por la razón que fuera (coste, imposibilidad técnica…), el asunto no prosperara.
En cualquier caso, una investigación en el archivo municipal seguro que resuelve algunas de estas dudas.

El alumbrado eléctrico en Ubrique
Como he dicho, no descarto (porque no tengo pruebas para hacerlo) que la luz pudiera haber llegado efímeramente (o a título de conato o experimento) a Ubrique en 1893, pero defiendo que cuando llegó para quedarse definitivamente fue en agosto de 1909. En la Gaceta de Madrid 170 del 19 de junio de 1909, anexo 1, aparece el pliego de condiciones bajo las cuales el Ayuntamiento de Ubrique adjudicará en pública subasta el servicio de alumbrado público por fluido eléctrico. Lo reproduzco completo al final de este artículo, pero comentaré las cláusulas más interesantes.
159 lámparas
El contrato sería por 25 años. La empresa concesionaria habría de instalar 159 lámparas incandescentes de 10 bujías, de las cuales 126 se colocarían en calles del pueblo, 4 en el reloj público y 29 en dependencias municipales.
Estas luces las consideraríamos hoy tristonas. La bujía es una unidad de medida de intensidad luminosa que se utilizaba antes de la adopción de la candela por el Sistema Internacional de unidades (SI). Representaba más o menos la luz emitida por una vela estándar, y de ahí su nombre, de modo que 10 bujías equivaldrían a unas 10 velas. Una fuente luminosa que emitiera 10 bujías en todas las direcciones tendría una intensidad moderada, suficiente para pequeñas áreas, pero debe tenerse en cuenta que una bombilla moderna incandescente de 40 vatios tiene una intensidad luminosa de alrededor de 34 bujías.
Días señalados
Como todo el mundo era consciente de que con esas luces se alegrarían poco las calles del pueblo, una de las cláusulas del contrato establecía que, en ciertos días señalados, nueve de las luces de 10 bujías deberían ser sustituidas por luces de 25 bujías (es decir, multiplicar su intensidad por 2,5). Concretamente serían las 4 lámparas que se instalarían en lo que hasta entonces era un candelabro de combustible existente en la plaza de la Constitución (plaza del Ayuntamiento) y las 5 de un candelario parecido que se hallaba en la plaza de Colón. Estas lámparas especiales habrían de lucir desde 15 minutos antes de la puesta del sol hasta las 12 o la una de la noche de los días siguientes (pongo entre paréntesis su significado religioso cuando sea oportuno):
- 1 de enero
- 6 de enero
- 20 de enero (San Sebastián, patrón)
- Los tres días de Carnaval, miércoles de Ceniza y domingo de Piñata
- Jueves Santo
- Viernes Santo
- Corpus Christi
- 24 (San Juan)
- 29 de junio (San Pedro)
- 25 y 26 de julio (Santiago Apóstol y Santa Ana)
- 15 de agosto (Asunción de la Virgen)
- 24 de agosto (San Bartolomé)
- 7 y 8 se de septiembre (fuegos artificiales y día de la patrona)
- 13, 14, 15, 16 y 17 de septiembre (feria)
- 1 de noviembre (Todos los Santos)
- 24 y 25 de diciembre.

Como se ve, las fiestas que se celebraban eran religiosas con dos excepciones: el carnaval y la feria (quizá de esa época data la expresión «encendido del alumbrado extraordinario» que figura en los programas de feria de muchos pueblos).
Se deducen los santos «favoritos» de los ubriqueños: San Sebastián (el patrón, cómo no), San Juan, San Pedro, Santiago, Santa Ana y San Bartolomé, además de dos vírgenes: la patrona (de los Remedios) y la Asunción. Es llamativo el honor dado a San Bartolomé, que era el nombre de un influyente diputado ubriqueño en Madrid, y a su vez el nombre del nuevo cementerio, que costeó él.
Las luces ordinarias (de 10 bujías) deberían alumbrar todas las noches del año desde 15 minutos antes de la puesta del sol hasta 15 minutos después de la salida, a excepción de las 29 colocadas en las dependencias municipales, que se encenderían a discreción, cuando fuera necesario.
El ayuntamiento pagaría 5000 pesestas al año por la iluminación. Es difícil establecer equivalencias con la moneda actual, pero quizá el precio estaría entre 25 000 y 50 000 euros de ahora.
Plazos cumplidos
La cláusula 24 establecía que la subasta «se verificará a las 10 de la mañana del día en que haga treinta de su publicación en la Gaceta de Madrid y Boletín Oficial de la provincia». Es decir, probablemente tuvo lugar en torno al 19 de julio de 1909. Y la cláusula 21 señalaba que la inauguración oficial del servicio habría de tener lugar antes del 1º de agosto de 1909, aunque «de común acuerdo podrán ambas partes aplazarlo dos meses más». Si se inauguró el 15 de agosto, como he propuesto, el adjudicatario cumplió. Pero es de suponer que todo estaría hablado desde mucho antes. (Hay que tener en cuenta que el alcalde que trajo el alumbrado a Ubrique era Miguel Bohórquez Oliva y los empresarios fueron los hermanos Bohórquez, supuestamente familiares de aquel, dado que tenían el mismo apellido).

La Eléctrica de la Sierra
Dicho adjudicatario de 1909 entiendo que fue la Compañía Eléctrica de la Sierra, puesto que durante medio siglo fue la empresa que suministró la electricidad a Ubrique, hasta su integración en la Compañía Sevillana de Electricidad.
El diario Madrid Científico prestó alguna atención a la constitución de esta empresa y al desarrollo de sus planes de llevar la luz inicialmente a Jerez con energía hidráulica de la Sierra de Cádiz. Así, en su número 459 de 1904 informaba de que «los Sres. Bohórquez Hermanos, concesionarios de un salto de agua en el río Benamahoma, de la provincia de Cádiz, han encargado al Ingeniero de Minas don Carlos T. de Tolentino el estudio de la instalación para producir fuerza eléctrica que transportar a Jerez de la Frontera, residencia de los concesionarios de dicho salto». Como es sabido, residían en Jerez, sí, pero eran originarios de Ubrique.
En el número 588/1908, Madrid Científico informaba de la evolución del proyecto, que ya no fijaba su objetivo en Jerez, sino en la propia Sierra:
Con arreglo a la Memoria presentada por el Ingeniero Sr. T. de Tolentino, empezarán en breve los trabajos de aprovechamiento y explotación de la antigua concesión del salto de agua de Benamahoma (…), cuya energía se utilizará para abastecer de luz y fuerza a importantes y numerosos pueblos de la Serranía de Grazalema y del Pinar (Cádiz).
Poblados de la importancia de Ubrique, Prado del Rey, Algodonales, Grazalema y otros, emplazados en el corazón de abrupta sierra y de escasos medios de comunicación, podrán no solo alumbrarse de sol a sol y en condiciones de economía, sino que podrán desarrollar multitud de industrias locales de verdadera primera necesidad y de las que sus condiciones de emplazamiento los tienen privados por completo.
Por lo quebrado del terreno y condiciones especiales de la región, puede decirse que se trata de un caso típico de aprovechamiento de energías naturales y de su transporte a distancia.
Con un caudal constante de 500 litros por segundo, tomados de dos conocidos manantiales, y un desnivel útil de unos 70 metros, se obtienen aproximadamente 400 caballos efectivos.
Son las características de este aprovechamiento poca fuerza, reducidas longitud y sección de canal, escaso caudal y mucha altura, sin riesgos de avenidas, juntamente con centros de consumo situados dentro de un radio de 15 kilómetros.
Patrocinan este proyecto el Sr. Conde de los Andes y el diputado por Grazalema D. Bartolomé Bohórquez.
Ya en 1909, en su número 625, decía el diario (con error hidrográfico incluido) que «según noticias de la Sierra (Cádiz), en breve se inaugurará la fábrica de electricidad que aprovechando el salto de agua que produce el nacimiento del Guadalcacín, en Benamahoma, se ha establecido en aquel poblado. Dicha fábrica producirá fluido para surtir de luz a Ubrique, Grazalema, El Bosque y Prado del Rey, y según informes, en la explotación económica del negocio está interesados importantes capitales jerezanos».
Plano de las acometidas
La cláusula 11 del contrato establecía que «el contratista entregará al Ayuntamiento los planos correspondientes a la instalación de las farolas públicas, indicando en ellos exactamente su situación y las modificaciones que respecto al particular pudieran establecerse de común acuerdo». Probablemente la Eléctrica de la Sierra ya tenía claro cómo iba a distribuir los puntos de luz desde meses antes. Prueba de ello es que en abril de 1909 el ingeniero Tolentino trazó en Madrid un plano urbano de Ubrique en el que se especificaba dónde se situaría el transformador principal (a la altura del puente de la calle Corregidor, que entonces estaba en el límite sur del casco urbano), desde el que salían líneas dirigidas a tres puntos de alimentación, uno en la plaza de San Juan, otro en la plaza del Ayuntamiento y otro en la calle San Sebastián, esquina con Hospital. Desde estos puntos partían hilos alimentadores de diversa categoría.

Esta antelación en la redacción del plano denota que cuando el Ayuntamiento hizo público el pliego de condiciones para el alumbrado público ya habría establecido muchas conversaciones con los dueños de la Eléctrica de la Sierra para que ellos se hicieran con el servicio, si bien era necesario realizar el trámite legal de la subasta.
Además, los cables desde la central productora de electricidad hasta Ubrique ya estarían tendidos. Por cierto, esos cables apenas tenían protección, por lo que el riesgo de accidente era alto. En La Vanguardia del 15 de julio de 1911 se lee: «En Ubrique, un pastorcillo de catorce años encaramose a un poste de energía eléctrica, tocando el cable; cayó al suelo con graves quemaduras».
Pliego de condiciones para la concesión del servicio de luz
(Gaceta de Madrid 170 / 19 de junio de 1909)
Ayuntamiento de Ubrique (Cádiz)
No habiéndose producido reclamación alguna contra el acuerdo del Ayuntamiento y Junta municipal de mi presidencia, por el que se resolvió establecer el servicio de alumbrado público por fluido eléctrico en este Municipio, y habiendo la Junta municipal votado la duración señalada para el contrato a los efectos de consignar los créditos necesarios en los presupuestos de su duración se incoa el siguiente pliego:
Condiciones bajo las cuales el Ayuntamiento de Ubrique adjudicará en pública subasta el servicio de alumbrado público por fluido eléctrico.
- El contrato será por veinticinco años a contar desde el día en que se inaugura el alumbrado, pagando el Ayuntamiento 5000 pesetas por año, hechas efectivas mensualmente por dozavas partes por los siguientes conceptos:
Por 159 lámparas incandescentes de 10 bujías, a 25 pesetas 10 céntimos por año cada una, sean en total 3990,90 pesetas. Por el 10 por 100 para el Tesoro por impuesto de consumo, según establece la Ley de 19 de marzo de 1908, total por un año 399,10 pesetas.
Indemnización por reparos y recambios de lámparas y material para 130 lámparas, de ellas 126 en el casco de la población y 4 en el reloj público, por año 610 pesetas. Total por año: 5000 pesetas. - Además de lo especificado en la cláusula primera, en ciertos días del año se cambiarán por lámparas de intensidad de 25 bujías las 4 del candelabro existente en la plaza de la Constitución y las 5 del establecido en la plaza de Colón, lámparas que lucirán desde 15 minutos antes de la puesta del sol hasta las 12 o la una de la noche, según la época del año, y en las noches correspondientes a los días que a continuación se relacionan, y en todos los años de duración de este contrato:
1, 6 y 20 de enero
Los tres días de Carnaval, miércoles de Ceniza y domingo de Piñata
Jueves y Viernes santo, y Corpus Christi
24 y 29 de junio
25 y 26 de julio
15 y 24 de agosto
7, 8, 13, 14, 15, 16 y 17 de septiembre
1 de noviembre
24 y 25 de diciembre.
Este recambio de 9 lámparas de 10 bujías por 9 de 25 en los días expresados lo hará el contratista a título gratuito, y a igual título hará por su cuenta el necesario repuesto de lámparas de 25 bujías, si bien siendo de cuenta del Ayuntamiento el cuidado y conservación de los candelabros y de las farolas. - Los focos incandescentes contratados se colocarán: 126 en el caso de la población, cuatro en el reloj público y 29 en las dependencias municipales, o sean, en total 159 focos, que alumbrarán todas las noches del año, desde 15 minutos antes de la puesta del sol hasta 15 minutos después de la salida, a excepción de las 29 colocadas en las dependencias municipales, que alumbrarán el tiempo que exijan las necesidades de las mismas, según el prudente arbitrio de los jefes de ellas.
- El contratista hará gratis la instalación de las 126 lámparas colocadas en el caso de la población y de las cuatro que han de colocarse en el reloj público, así como de las 29 colocadas en las dependencias municipales, encargándose de la necesaria conservación del material y recambio de las lámparas, y pudiendo hacer uso, si así lo desea, durante el tiempo de este contrato de todos los pescantes que en la actualidad existen, los que, caso de ser utilizados, se recibirán bajo inventario, y el día en que el contrato termine, se hará cargo de ellos el Municipio.
- A la terminación de este contrato, se entenderá prorrogado hasta que, realizadas dos subastas dentro de los plazos señalados en al artículo 29 de la Instrucción de 24 de enero de 1905, al objeto de subastarlo nuevamente, sin que en ellas hubiese rematante, se halle la Corporación en condiciones de realizar el servicio por administración municipal.
- Si el Ayuntamiento llegara a adeudar al contratista el valor del servicio de un trimestre, podrá este suspender el servicio y suministro hasta hacer efectivo su crédito, recibiendo además un 5 por 100 anual sobre el importe del débito por intereses de demora, estándose en todo a lo dispuesto en el párrafo 6º del artículo 33 de la Instrucción citada.
- Para todas las incidencias que puedan surgir, se someten las partes contratantes a la jurisdicción de los Tribunales prescritos en el artículo 32 de la mencionada Instrucción.
- Caso de cualquier intercepción en el alumbrado público que exceda de cinco días y no pase de sesenta, no siendo debida a reconocida fuerza mayor, el contratista indemnizará al Ayuntamiento por los días que dure la intercepción, con un tanto por día proporcional al precio al que resulta la lámpara por año, que es de pesetas 25,10, es decir, con la cantidad de 69 milésimas de peseta por lámpara y día; pero transcurridos los sesenta días, podrá el Ayuntamiento rescindir el contrato por tiempo ilimitado o en totalidad, sin más obligación ni derecho por ambas partes.
- Los gastos de conservación, renovación, reparación y recambios de lámparas eléctricas y aparatos de alumbrado público y de todo el material empleado en los mismos cuando se extinga o desperfeccione por el uso y no por rotura intencionada, será de cuenta del contratista, así como su limpieza, de forma que esté siempre en buen estado de servicio.
- Suministrará el fluido eléctrico por el sistema de corriente inofensiva a baja tensión, teniendo la fuerza necesaria para que el alumbrado luzca con la intensidad convenida.
- El contratista entregará al Ayuntamiento los planos correspondientes a la instalación de las farolas públicas, indicando en ellos exactamente su situación y las modificaciones que respecto al particular pudieran establecerse de común acuerdo.
- Los gastos de escrituras, copia de las misma registrada, formación del expediente, reintegro, anuncios o cualquiera otra clase de gastos que se originen para el establecimiento de esta contrata, serán de cuenta del contratista en armonía con lo dispuesto en el párrafo 8º del artículo 8 de la Instrucción.
- El Ayuntamiento concede al contratista autorización exclusiva para establecer a su costa una subastación eléctrica, colocar cables aéreos, casetas de transformación, transformadores, postes, palometas, aisladores de porcelana, lámparas con sus reflectores y demás aparatos para el alumbrado público y privado en las calles, paseos y plazas de la población, ateniéndose para ello a las Ordenanzas municipales y disposiciones vigentes, y asimismo el Ayuntamiento se compromete a facilitar gratuitamente al contratista el terreno necesario para la instalación de una caseta de transformación y a mantenerlo en su libre disfrute durante el tiempo que explote su industria de luz y fuerza.
- Además concede a dicho señor el derecho exclusivo de prestar el servicio del alumbrado público en todo el Municipio de Ubrique durante el tiempo de este contrato.
- El Ayuntamiento se compromete a prestar al contratista el apoyo y auxilios necesarios por medios de sus Agentes para la custodia y vigilancia de la instalación pública.
- El Ayuntamiento tendrá el derecho de averiguar siempre que quiera la intensidad de las luces comprometidas colocando por su cuenta en la Casa Capitular los aparatos modernos de notoria exactitud que juzgue conveniente, y el contratista queda obligado a tener en la subestación aparatos testigos que comprueben la intensidad de la luz con arreglo al sistema más perfeccionado establecido por la ciencia eléctrica.
- Si se comprobase en cualquier tiempo mediante aparatos de reconocida exactitud menos intensidad de las lámparas a la estipulada, el Ayuntamiento tendrá derecho de imponer al contratista por lámparas defectuosas multas equivalentes hasta de diez días de consumo al precio de pesetas 0,069 que resulta la lámpara día, cantidad que quedará a beneficio del Municipio sin perjuicio de que el contratista remedie inmediatamente la falta.
- El contratista se compromete a introducir las mejoras y perfecciones que durante el contrato se hallen aplicadas a otras poblaciones de la importancia de esta, abonándosele por el Ayuntamiento la tercera parte de lo que aquellas asciendan, mediante justiprecio de peritos competentes.
- El Ayuntamiento podrá establecer mediante convenio con el contratista las luces extraordinarias accidentales, temporales o permanentes, en el alumbrado público con la intensidad que desee, por el precio y condiciones que se estipulen; todo lo que abonará al contratista, pero haciéndose en todo caso la instalación correspondiente bajo la dirección del mismo.
- Todos los materiales en general para la construcción y explotación del servicio de luz eléctrica estarán exentos de arbitrios municipales, establecidos o que se establezcan; además, el Ayuntamiento no podrá gravar esta industria en ninguna de sus manifestaciones o aplicaciones con arbitrio municipal alguno directa o indirectamente.
- Cumplidos que sean todos los trámites legales, empezará a regir este contrato, y con objeto de que ambas partes contratantes puedan acreditar su existencia, se levantará acta de este hecho y de la inauguración oficial del servicio, la cual ha de tener lugar antes del 1º de agosto de 1909. Esto no obstante, de común acuerdo podrán ambas partes aplazarlo dos meses más.
- La fianza provisional que habrán de constituir los licitadores para tomar parte en la subasta será de 250 pesetas, y la definitiva de 500, que se constituirán en una de las formas que determina el artículo 13 de la Instrucción citada.
- El letrado designado por la Corporación municipal para el bastanteo de poderes es D. Roque Visner García, vecino de Grazalema.
- La subasta se verificará a las 10 de la mañana del día en que haga treinta de su publicación en la Gaceta de Madrid y Boletín Oficial de la provincia y con estricta sujeción a lo dispuesto en el artículo 18 del Real decreto o Instrucción del 24 de enero de 1905 antes citado.
- Los pliegos podrán presentarse en la Secretaría de este Ayuntamiento a contar desde el día siguiente al de la inserción de este pliego de condiciones en los periódicos oficiales, todos los días de siete a trece.
- Las ofertas o mejoras consistirán en rebajar el tipo de subasta. La cantidad que se rebaje se habrá de fijar precisamente en números enteros.
- Forma parte de este pliego de condiciones, en concepto de supletorias, las disposiciones del Real decreto o Instrucción de 24 de enero de 1905 de las que no se ha hecho especial mención y sean aplicables a este contrato.
Ubrique, a 9 de junio de 1909. El alcalde, Miguel Bohórquez. El secretario, Miguel Requena.
Modelo de proposición
D. N. N. …, vecino de …, según cédula personal número …, que acompaña, enterado del pliego de condiciones publicado en la Gaceta de Madrid del día … y en el Boletín Oficial de la provincia número … y de los demás documentos que obran de manifiesto en la Secretaría del Ayuntamiento de Ubrique para contratar el servicio de alumbrado público por electricidad en dicho Municipio, me obligo a tomar a mi cargo el servicio de referencia en la cantidad de … pesetas (en letra), con estricta sujeción a las condiciones del citado pliego.
(Fecha (en letra) y firma del proponente o apoderado legal.)


