jueves, 29 enero 2026

Una muchacha ubriqueña enamoraba a todos los mozos a mediados del siglo XIX

Al menos ocho enamorados le escribieron cartas pidiendo ser los elegidos

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Han llegado a mis manos una docena de cartas de amor dirigidas a una joven de Ubrique a mediados del siglo XIX, concretamente entre 1849 y 1857. Las comentaré seguidamente. De los pretendientes y la pretendida daré solo sus nombres de pila, ya que aunque ha llovido mucho desde entonces, los asuntos del corazón requieren ser tratados discretamente.

Ellos fueron ocho (al menos); ella era… simplemente Ana. Bien guapa debía de ser aquella ubriqueña a juzgar por tantas declaraciones de amor como recibió en su mocedad. (Sin duda hubo más, ya que en algunas de ellas se lee «me dirijo a usted por segunda vez», sin que nos haya llegado la carta primera.) Y un poquitín coquetuela, ya que guardó las misivas. Tengo una sola respuesta de ella a uno de los pretendientes, quizá porque no llegó a enviársela. Es seguro que respondiera a algunos, pues así se desprende de los escritos. Cuando recibió la primera carta en 1849, Ana probablemente tendría menos de 18 años.


1. Declaración ceceante

Aquí va el primer billete amoroso. El simpático ceceo ubriqueño del aspirante (o, por mejor decir, suspirante) se trasladó a la escritura, como verán. La mayoría de las frases están mal construidas, pero las copiamos literalmente. El enamorado se dirige a la diosa lo mismo de tú que de usted… Pero, en cualquier caso, su declaración destila respeto, amor sincero y honestidad.

Ubrique á 19 de Marzo de 1849

Señora Doña Ana [Apellido].

Muy Señora mia. Despues, de celevrar zu zalud á la dezu familia, y ofreciendole, lamia, pazo á decirte,como desde el momento, primero, que tu bieron mis ojos, la dicha deber zu agradable perzona, quedó mi corazon tan sujeto a lamór queno puedo menos, que comunicarle a Vd. de mucho afecto que le tengo. Aunque no me hallo merecedor de tu bida tan alta dicha, pero no quiero bibir, conel conocimiento, deno haberlo comunicado. Y no ofreciendoze otra coza, zolo espero dezu bondad, una agradable contestacion.

Quien más lo estima, y ber dezea,

Romuardo [Apellido]


2. Entre medroso y confuso

El 16 de agosto de 1850 Everardo «Z» le envió a Ana «X»  un billete que, según el pretendiente, es el segundo, y en el que insiste en su declaración de amor (el primero no me ha llegado). Posteriormente, el galán insistió al menos una vez más (el 24 de marzo de 1951), como se verá más abajo.

Utilizó un papel muy delicado, amarillento (creemos que era el color original y no un producto del paso del tiempo). En su esquina superior izquierda se ve una marca en huecorrelieve que dice TOLOSA – SAN SEBASTIÁN; figura también un escudo, sello identificativo de la empresa que fabricó el papel. En el siglo XIX una de las más afamadas actividades industriales de aquella ciudad donostiarra era la papelera. (La mayoría de las cartas de la colección que les estoy presentando exhiben este membrete en su parte superior izquierda. En otras dos se lee LA GERUNDENSE, y en una BURGOS. También hay cartas en papel más ordinario y sin marca comercial.)

Transcribo literalmente esta apasionada misiva en la que Everardo –quizá aplicándose ese principio del cortejo de que “el que la sigue, la consigue”– anuncia a Ana con un lenguaje inflamado su decisión de “continuar la empresa”. Se dirige a ella de vuestra merced, como si aún vivieran en el siglo XVIII o anteriores (este aparentemente anacronismo tiene la explicación que daré más adelante) y remata el escrito al estilo de las instancias burocráticas:

Ubrique y 16 de Agosto de 1850

Señora. sengunda vez buelvo a tomar la pluma entre medroso y confuso dudando si en cuenta de lo rendido se meperdonará lo osado mi delito consiste en querer a V. md.  y si este lo es, confiesole, y como reo me expongo al castigo de las iras de V. md. que siendo suyas, las tendre por dulces con proposito no de enmendarme, si de continuar la empresa, hasta tanto que merezca saber si V. md. me hara dichoso, dandome permiso para que en la hoguera de mi ardor arda continuamente la memoria de V. md. de quien espero y confio se á de dar por servida de mi fina voluntad, sino para corresponderla como agradesida, compadeciendose lastimada. Dios guarde a V. md. muchos años.

Everardo.

Estas cartas no se introducían en sobres. Simplemente se plegaban hasta obtener una pieza de forma rectangular de 10 a 15 cm de lado en la que se escribía el nombre del destinatario:

(La imagen la he editado para eliminar el apellido de Ana).

Finalmente, diré que esta carta contiene una sorpresa, o si se quiere un enigma, que trato al hablar de la última misiva a Ana (de 1857; ver más abajo). Los textos de ambas, esta y aquella, están extrañamente relacionados a pesar de que los separan 7 años y los firman distintas personas…


3. Romualdo porfía

El señor Romualdo, que, como hemos visto antes, había dirigido una carta a Ana el 19 de marzo de 1849 volvía a la carga el 2 de marzo de 1851. (Ya se sabe que la llegada de la primavera suele alterar la sangre.) Si en aquella ocasión firmó Romuardo, ahora era Remuardo, lo que para mí prueba que estas cartas no las escribía él, sino que las encargadas a uno que sabía escribir pero que desconocía la forma correcta del nombre. En cualquier caso, el pretendiente esta vez echó toda la carne en el asador.

Se desprende la lectura del billete que Ana se había dignado a responder el anterior.

La misiva decía:

Ubrique á 2 de Marzo de 1851

Señora Doña Ana X. Muy Señora mia. De mi mayor aprecio y estimacion selebrando su salud y ofreciendole la mia paso a decirle a Vd. como he recibido su apreciable, la que me ha cido de mucho gusto, y le digo a Vd. que yo estoy ciempre en nun mismo pensamiento y deseo que Vd. este en lo mismo que estoy yo por quello no puedo bibir cin Vd. por que no encuentro otra persona mas de mi gusto. porque desde quebi su hermosura no tengo hora de sociego. Y no ofreciendose otra cosa resiba Vd. el corazon de unamante que muere por su amor.

Remuardo


4. Everardo, de nuevo

De las cartas que hemos visto hasta aquí, las dos primeras fueron de Romualdo y de Everardo, por ese orden. Después escribió de nuevo Romualdo, sin mucho éxito. Parece que le tocaba de nuevo probar fortuna a Everardo.

Y no dejó de hacerlo, el 24 de marzo de 1851, en un billetito de papel de calidad con un sello en huecorrelieve en el que se lee BURGOS (sin duda, la ciudad donde se fabricó el papel). Del texto se deduce que esta fue la tercera tercera declaración amorosa de Everardo a Ana que me conste (no me ha llegado la primera):

Señora me alegraré que al resibo de esta se alle vmd. con la mas cabal salud que yo para mi deseo en compañia de su mamá y demas familia. Esta se dirige á deciros que sus gracias y belleza hace tiempo que me tienen hechizado en terminos que no puedo vivir ni zozegar sino estando a buestro lado. Y por lo tanto pongo mi corazon lleno de ternura hasta tanto que merezca saber si soy correspondido pues de palabras no puedo acerlo ó por no tener ocasion para ello.

Mande vmd. cuanto gusted y resiba el cariño de su amante, que le desea toda felicidad.

Papelito venturoso,
Quien fuera dentro de tí,
Para darle mil abrazos,
Al angel que te á de abrir.

Everardo

Quizá haya que aclarar que en aquella época la palabra amante no tenía el significado de ahora. En esa carta, amante es simplemente el que ama. Pasa como con la expresión hacer el amor, que quizá por influencia francesa tiene actualmente una connotación muy diferente de la del siglo XIX. Entonces era simplemente galantearcortejar o tratar de seducir.


5. Impetrando a Dios

El 28 de enero de 1852 aparece un nuevo pretendiente en escena, Sebastián, pero probablemente su cortejo se solapó con el de los anteriores pretendientes los anteriores, ya que esta es su segunda carta petitoria (no me ha llegado la primera).

El hombre agradece a la amada su bondad, de lo que quizá pueda inferirse que ella respondió a su primera carta. Y el amante impetra la ayuda de Dios para lograr la conquista.

Sª Dª Ana.

Ubrique 28 de Enero de 1852.

Adorada mia: satisfecho de byestra bondad me dirijo a Vd. para manifestarle, mi fogosa pasion, (segunda vez,) !Dios de clemencia¡¡¡ si mis pocos meritos no son suficientes para grangear la gracia que pretendo, haced al menos que sea correspondido de este echizo de idolatro. y Vd. Sª pues que conozco su sincera modestia, prestad por compasion oidos á la plegaria, que este infeliz os hace con todos la veras de su corazon, Ya os é dado pruevas las mas auténticas de un cariño sin igual, mas aunque me esfuerzo en conocer si soy ó nó gratificado me es imposible el poderlo comprender, mas no creo tendreis la sufiente dureza para prolongar por mas tiempo el martirio del que se considera dichoso por buestra grata contestacion

(“En s. m.” significa probablemente “en su mano”, ya que estos billetitos no se enviaban por correo, sino que se hacían llegar al destinatario/a mediante algún/a confidente.)


6. Un primo no tan primo

En febrero de 1852, una semana antes de San Valentín (Día de los Enamorados anglosajón que en aquella época no se celebraba en nuestro suelo ibérico pero que poco a poco arraigó con el buen riego que le dieron nuestro papanatismo y “El Corte Inglés”), Ana era requebrada por un su primo que, no pudiendo “reconsentrar” en su pecho las sensaciones que el solo recuerdo de su prima le hacia sentir,  deseaba “contemplar sus grasias con ojos de hamante”. ¡Qué tunantuelo!

Este es el billetito:

Ubrique 7 de Febrero de 1852.

Sª Ana.

Mui Sª mia y ápresiable Prima.

Ace ya muchotiempo que hubiera querido manifestar le á V.d el amo que leprofesa mi corazon; pero temeroso deque V.d no corresponda á mi cariño Nomehé atrevido á manifestarselo; Pero ya no siendome posible resonsentrar en mipecho las censasiones qe. susolo recuerdo me hecen sentir, quiero salir de dudas.

Yo señora la ámo entrañablem.te con un amor puro y sincero, si V.d siente en su pecho un sentimiento igual y quiere corresponder á el amor qe. le manifiesto me hare el mas dichoso de todos lso hombres. Porque seria eterna miventura si pudiera contenplar sus grasias con ojos de hamante qe. hes el unico deseo;

Lahunica ambision devuestro apasionado.

Franco.

Después de la rúbrica venía una especie de post scriptum:

Si V.d creque esta carta qe. manifiesta mi pretencion es digna de respuesta ágalo V.d lo mas pronto posible para sacar de dudas á mi corazon pues nososiega hasta qe. sus labios Pronuncien un si qe. me haga benturoso ó una nega tiba qe. castigue mi atrebimiento; de todos modos cualquiera que sea la suerte qe. V.d medepare mi corazon sera suyo como lo son todos los afecto de S.S.S. y apasionado.


7. Un plagio

En marzo de 1854 aparece un nuevo admirador de Ana. Es José, que le escribe en papel color salmón con la marca de la empresa papelera de Tolosa que ya he mencionado. AparentementeJosé tiene más habilidades literarias que los pretendientes anteriores.

Esta es la misiva, que termina con un beso destinado a los pies de la damisela.

Ubrique a 2 de Marzo de 1854

Ynolvidable Anita;

Buelvo de segunda vez á molestar la insinuandole el amor que contiene mi pecho á favor de su persona; pues desde que mis ojos vieron el conjuntos de vuestras perfecciones; todo otro objeto hasido indiferente á mi vista y estraño á mi imaginacion. Me habeis robado la tranquilidad que gozaba mi alma antes de conoceros…..

Vuestras gracias vuestro candor; vuestra virtud; mas que la peregrina belleza que os singulariza, ha obrado en mi ser una transformacion dificil de describir esitando en mi sucesivamente la admiracion, el interes, el afecto mas puro, el amor……..  .  .  .   .   .   .   .    .

Si estas lineas ofenden vues delicadeza, sino me jusgais acreedor á vuestras atenciones sealo al menos de la induljencia. De vuestra deliveracion pende mi suerte y de unsi la felicidad de mi porvenir. Dispense esta incomodidad hija dela pacion,  y asi desearia me contestace todo lo mas brebe que posible fuese;

Queda fluctando entre la incertidumbre y la esperanza vuestro ápasionado sin igual

y S.S.Q.S.P.B.

José

P. D. siento mucho el irme sin manifestarle mi tierno afecto pero es necesario irme para obedecer. buebo, a suplicarle me conteste

Parece que este José tenía grandes dores literarias… Pero en realidad buena parte de su carta la plagió de un capítulo de la obra Marcilla y Segura o los amantes de Teruel: historia del siglo XIII, de Isidoro Villarroya, publicada en 1838. Traslado los párrafos de los que José tomó sus requiebros a Ana. Pertenecen a una carta que envía el personaje Andrés de Peralta a su amada Isabel:

[…]

Ese “fluctuando” del último párrafo lo convirtió nuestro amante ubriqueño José en “fluctando”. Quizá sean los efectos de la feniletilamina, ese neurotransmisor que producimos a espuertas en el cerebro cuando nos enamoramos.

(Más abajo hablo de otro género de “copia y pega” que practicó alguno de estos apasionados amantes).

Ana respondió a la carta de José, si bien probablemente su respuesta no llegó a su destinatario o este se la devolvió (ya que me ha llegado junto a las que ella recibió de sus admiradores). La reproduzco en el siguiente apartado.


8. Ana responde… que no

José había escrito a Ana el 2 de marzo de 1854 y ella le contestó seis días más tarde… para darle amablemente calabazas. ¡Oh, desilusión! Porque, según se desprende del lacónico billete de Ana, inicialmente le había dado ciertas esperanzas carnavaleras:

Ubrique 8 de Marzo de 1854

Ceñorito Joce

Esta cirbe para decirle que le agradesco mucho su atencion, tego otro compromiso antes y no puede cer; cuando me ablaste no te lo dige aciendome guyicio que eran cosa de Canabal;

Que lo pace bien me alegro,

Ana

¿Sería cierto que su corazón era de otro o se trataba de una simple excusa? En cualquier caso, y para que sirva de referencia, Ana se casó ocho años más tarde (imagino que fueron sus primeras nupcias) y no fue con ninguno de los pretendientes que escribieron estas cartas.


9. La importancia de los bailes

Una de las cartas no está fechada, pero como en la anterior se mencionaba el Carnaval y en esta se habla de un baile, la intercalo aquí. El pretendiente se llama Pedro y le cuenta a Ana que no le ha podido exponer sus sentimientos porque no ha tenido oportunidad, al no haberse organizado un baile.

Sra. Dña. Ana.

Mis deceos se dirigen á manifestarle mi amor cordial qe. hace mucho tiempo que le profeso. El motivo de no haberle incinuado mi proyecto mas pronto á sido la causa el aber querido ablaros y no aber podido hayar ocacion en que hayais tenido un bayle.

Por lo tanto me he resuelto á poner estas cortas letras en buestras manos para si teneis á bien contestarme lo mas pronto posible lo agais espero lo agais así pues de un corazon tan amable no espero otra cosa mas. Paselo V. bien y mande á este su servidor Q B. S. M. Pedro


10. Pablo no resiste más

A finales de 1854 llega un nuevo pretendiente. Escribe bastante bien y le asegura a Ana que no resiste más.

Sª Dª Ana

Ubrique 22 de Diciembre 1854

Muy Sª mia y de mi mayor aprecio. Esta sirve para decirle que hallandome prendado de su persona, me es imposible dejar de comunicarle mi amor. En esta inteligencia y que ya no puedo resistir mas mi afecto: le suplico que si merezco su atencion, me lo comunique á fin de seguir nuestras relaciones y pueda hacer efectivas las razones que a V. le dejo espuestas.

Deseo se conserve V, buena, como igualmente su familia, no dudando del afecto que le profesa su mas apasionado.


11. La primera de Tomás

Finalmente, llega Tomás. De este pretendiente tengo dos cartas, ambas fechadas en octubre de 1857. Y ambas entrañan un enigma. En primer lugar, la letra de ambas no coincide. Es más, en esta primera carta la letra del texto y la de la firma son iguales, pero la dirección de la destinataria parece escrita por otra persona…

Y en segundo lugar… bueno, dejaré el comentario para la otra carta de Tomás, última de la colección. Y es que la carta que nos ocupa ya de por sí entraña suficiente embrollo, como van a comprobar cuando la lean (algunos pasajes no hay quien los entienda y parecen escritos por alguien que no está bien de la chaveta; hay unas palabras –¿”chinas del mar”?– que no sé si he transcrito bien).

Ubrique á 1 de Octubre de 1857

Mimas hestimada y amada Prenda la que amo mas entre todas las mujeres Permitan los Sielos tan poderosas que hestas letras mal formadas allen á á V. y atodas las Personas de su mayor  agrado. Con la mayor Complacencia que yo para mi deseo quedando la mia buena siempre deseoso de serbirla.

Señora hesta sola se dirije á comunicarle a V. miboluntad. como estando siego de amor de Buestra onrra y politica me determinan aunque con mucha Cortedad por hestar yo Satisfecho de Vuestra honrra mas atendiendo á que estén bien dirijidos para quedar yo con el Consuelo que ya que no sea admitido Con todo aquel afecto que mi Rendimiento merese sesirba V. de darme algun alibio Porque si un Nabegante por la mar sige al Norte para que le Condusca á el puerto de su destino y que Nabegando en mar y costante mi fortuna busco á los pies de V. afin de con el merito y la apobasion Pueda yo benser las chinas del mar [?] encontrado. y la serenidad de mis aplausos asi loespero. de su mucha Cortedad y politica que son Prendas natibas en V. y no molestando. mas su atension. se serbira V. de contestarme. Dios Guarde a V. muchos y mande á este su apasionado que los he.

Tomas

Es de suponer que Ana no sabría dónde meterse cuando leyó esto. ¿Se había enamorado de ella un chiflado de atar o es que el buen hombre padecía locura de amor transitoria?

Pero todavía no le he dicho todo de este enigmático Tomas. A continuación va su segunda carta, que nos va a dejar aun más dubitativos.


12. El ardid de Tomás

La segunda carta de Tomás está fechada el 25 de octubre de 1857. De ella no comprendo algunas cosas. En primer lugar, la letra del texto parece distinta que la de la firma:

(El apellido lo he borrado informáticamente.) Sin embargo, la letra de la firma sí se parece algo más a la letra de la carta anterior de este individuo y a la de su firma.

(Un buen problema para un grafólogo.)

El nombre de la destinataria sí parece escrito por la misma mano que la carta (por cierto, el galán olvidó la a final de Ana; el apellido de ella lo he borrado yo; las iniciales de los renglones segundo y tercero significan que la carta hay que entregarla en sus propias manos).

Pasemos al texto:

Señorita Ana segunda bes buelbo atomar lapluma entre medrosos confusos dudando si encuenta delo rrendido meperdonara V. lo hosado, mi delito consiste en querer á V, y como rreo me espongo a elcastigo delas iras de V….

Pero, ¡un momento! ¡Esta carta ya la hemos leído! El texto es prácticamente el mismo que el que escribió el pretendiente Everardo siete años antes:

Señora. sengunda vez buelvo a tomar la pluma entre medroso y confuso dudando si en cuenta de lo rendido se meperdonará lo osado mi delito consiste en querer a V. md.  y si este lo es, confiesole, y como reo me expongo al castigo de las iras de V. md.

¿Cómo es posible?

Muy sencillo: ambos recurrieron a un libro –el mismo libro– de cartas modelo. Es probable, incluso, que Everardo se lo prestara a Tomás.  Porque ese libro era muy antiguo: tenia ya casi un siglo o más. Y no es de extrañar que lo utilizara el tatarabuelo de Everardo o cualquier otro ubriqueño para conquistar a la tatarabuela. De ese libro conocemos una edición de 1765 pero probablemente es anterior (por la ortografía y el estilo). Fue reeditado varias veces (la última edición que he visto es de 1818).

Este manual contiene muchas cartas tipo que el autor recomienda que se envíen a la dama pretendida, distinguiendo si es la primera vez, la segunda, la respuesta a un rechazo… Por ejemplo:

El libro también es útil a las damas, ya que se les recomienda qué deberían contestar a una carta del estilo de la anterior, tanto en el caso de que se quieran admitir las pretensiones del galán…

como en el caso de que se le quiera rechazar:

Después vienen otras cartas que debe enviar el caballero, según si ha sido admitido o no admitido. Y seguidamente las que la dama debe responder teniendo en cuenta lo que haya dicho el caballero. ¡Es de locura!

Concretamente, la carta que copiaron (mal, pues la llenaron de errores y faltas de ortografía) Everardo y Tomás era esta:

Everardo ni siquiera cambió el tratamiento de V. Md. (Vuestra Merced), ya obsoleto a mediados del siglo XIX, por el de V. (Usted). Tomás sí anduvo más despierto en eso, pero en otro aspecto fue sumamente osado…

Efectivamente, he dicho que su primera misiva es en ciertas partes ininteligible. He encontrado una explicación al menos parcial: el amante tomó del libro del que hablo pasajes que no tenían mucha relación con sus pretensiones amorosas pero que le parecieron bonitos, por lo que los “pegó” sin ton ni son en su carta de amor. Por ejemplo, la parte donde hablaba del “navegante que sigue el norte” la tomó de una carta modelo del libro que al que me estoy refiriendo que no tenia el menor propósito amoroso:

Tomás se “inspiro” en la primera parte de este párrafo para construir esto:

Porque si un Nabegante por la mar sige al Norte para que le Condusca á el puerto de su destino y que Nabegando en mar y costante mi fortuna busco á los pies de V. afin de con el merito y la apobasion Pueda yo benser las chinas del mar encontrado. y la serenidad de mis…

La segunda parte del párrafo probablemente la tomó de otro pasaje del libro. En fin, un soberbio gazpacho.

Reproduzco a continuación completa la carta de Tomás. Como se puede comprobar comparando con el “modelo oficial” que he plasmado más arriba, el pretendiente copió el texto a su manera:

Señorita Ana segunda bes buelbo atomar lapluma entre medrosos confusos dudando si encuenta delo rrendido meperdonara V. lo hosado, mi delito consiste en querer á V, y como rreo me espongo a elcastigo delas iras de V, queriendo V. las tendre comproposito no de en mendarme sinos de continuar mi empresa. asta que meresca saber si V me hara dichoso dandome permiso para que en la hoguera de mi ardor arda la memoria de V por servir a mi tierna boluntad  para corresponderla como agradesida compadesiendose de un hombre que tan de beras la ama i enterado de la de V. en que esta comprometida con hotro, estimare de V. que me tenga presente en su memoria pues creo que no seme borara el dulse nombre de V. emi Pensamiento mien entras me dure la vida es cuanto se me hofrese  Dios Guarde a V. mhos años Ubrique 25 de Octubre de 1857

Tomas

¡“Por servir a mi tierna boluntad…”!

Como se deduce de la carta, Ana le dijo a Tomás que estaba comprometida. Terminaremos diciendo que Ana se casó cinco años más tarde con uno de los mejores partidos de que disponía en Ubrique. El matrimonio gozó de una posición cómoda y privilegiada toda su vida.  Pero si hubo verdadero amor entre ella y el que finalmente consiguió llevarla al altar… eso no lo podemos saber. Ojalá haya sido así.


13. Amor sin seso

Como apéndice a esta historia de la colección de cartas de amor enviadas a Ana, de Ubrique, a mediados del siglo pasado, traigo aquí una carta más de este tipo. Iba dirigida a otra persona llamada también casualmente Ana, pero de una generación anterior.

Pues bien, esta carta también fue malamente copiada del libro que he comentado, lo que enseña que copiar misivas de formularios debió de ser por entonces práctica muy extendida.

En lo que copia (casi todo) el amante comete faltas de ortografía, y lo que único que es de su autoría (en rojo en la transcripción que sigue) produce, por lo menos, la sonrisa:

Ubrique á 9 de Enero de 1836

Señora Ana.

Señora mia y dueño aserca desu persona, se atreve mi cortés desahogo a poner en sus manos estos toscos borrones escritos mas con afecto que bien discuridos, para quedar yo con el consuelo, de que ya qe. no sean admitidos con todo aquel afecto que mi rendimiento merese, á lo menos no cansem a Vmd; a quien suplico se sirva de darme el alivio, que este milas timado corazon ha menester: asi lo espero de su mucha piedad, discreción y ermosura prendas qe. campean a Vmd. como nativas. que guarde Dios muchos años asu qe.rido servidor Q. S. M. B. S.

Jose

Así que el demandante se considera dueño de la moza a la que aspira y en vez de pedir a Dios que la guarde a ella, ¡lo reclama para sí!

Esta es la carta que aparece en el libro de formularios del siglo XVIII del que hemos hablado:

(Vean cómo este tatarabuelo escribió querido: “qe.rido”. Solo se ahorró la u. Podemos comprobar, por otra parte, que la moda de suprimir letras al escribir no es nada nueva. Como no lo es la práctica del «copiar y pegar»).

¿Se dejaría seducir aquella Ana por estos requiebros sin seso?

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