Tras el censo de Aranda de 1768-69, en 1787 se realizó el llamado Censo de Floridablanca para conocer las principales características de la población española. Es el segundo censo importante que pretendía no solo conocer el número total de habitantes, sino también su distribución por sexo, profesión, edad y estado civil.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) este ceso se elaboró mediante visitas a los pueblos por parte de la autoridad competente, prohibiéndose hacer públicos los resultados. Los recuentos se publicaron en un libro titulado Censo Español executado de órden del Rey comunicada por el Excelentísimo Señor Conde de Floridablanca, primer Secretario de Estado y del Despacho, en el año de 1787.
En 1986, con motivo del segundo centenario de la orden real de realizar este censo, el INE publicó una obra dividida en seis tomos que recoge los datos que se obtuvieron y diversos estudios basados en dicha información. En el tomo I, dedicado a las Comunidades autónomas Meridionales, aparecen los datos demográficos correspondientes a Ubrique, localidad de la que se decía que tenía la categoría de villa, que su autoridad principal era un alcalde mayor de Señorío, que la jurisdicción a la que estaba sujeta era de Señorío, que la intendencia dependía de Granada y que pertenecía al partido de Ronda.
Pirámide poblacional
El número total de habitantes era 4890, de los cuales 2383 eran mujeres y 2507 eran varones, sin sumar a estos 23 varones que vivían en el convento de Capuchinos. Se confirma, pues, que en aquella época en Ubrique había más varones que mujeres, como ya lo indicó así el Censo de Aranda, de 1769. Esta era la distribución por edades y sexos (excluidos los moradores del convento).

La correspondiente pirámide poblacional es la siguiente (para una interpretación cabal de la misma hay que tener en cuenta que las cohortes de edad tienen distinto tamaño):

Profesiones
El este ceso se recoge también una lista de ocupaciones y el número de varones que se dedicaban a ellas. De Ubrique solo se indican las profesiones de 420 (no se incluye a los que vivían en el convento), y de los demás (4447 hombre y mujeres) se dice en el estudio del INE que eran “menores y sin profesión especializada”, aunque sin duda habría que incluir en ese resto a muchos que sí tenían una profesión concreta pero que quizá no pudo ser concretada por los encuestadores (por ejemplo, no aparecen arrieros, que era una profesión relativamente común en Ubrique). Esta es la distribución por profesiones de los 420 varones aludidos:
| Curas | 1 |
| Beneficiados | 1 |
| Tenientes de cura | 2 |
| Sacristanes | 2 |
| Acólitos | 2 |
| Órdenes de menores | 3 |
| Abogados | 1 |
| Escribanos | 2 |
| Estudiantes | 20 |
| Labradores | 144 |
| Jornaleros | 88 |
| Comerciantes | 14 |
| Fabricantes | 21 |
| Artesanos | 98 |
| Empleados con sueldos reales | 1 |
| Fuerza militar | 4 |
| Dependientes de la Inquisición | 1 |
| Síndicos de órdenes religiosas | 3 |
| Demandantes | 1 |
| Otros | 11 |
De los 144 labradores se dice en una nota que en realidad 138 de ellos eran pelentrines, es decir, propietarios o arrendatarios de pequeños terrenos.
Están en blanco unas casilla referidas a hidalgos, criados y dependientes de Cruzada (dos décadas antes había en Ubrique dos personas adscritas a la Comisaría General de Cruzada). Solo queda un familiar de la Inquisición de los tres que había en 1769 según el Censo de Aranda. Por comparar, en Vejer, que era un pueblo de población similar (5122), vivían 43 hidalgos o gentilhombres, 26 personas dedicadas al servicio del Rey (una en Ubrique) y 45 militares (cuatro en Ubrique). Eso denota que Ubrique era un pueblo de gente humilde.
Sin embargo, llama la atención que tuviera 20 “estudiantes”, mientras Vejer solo contaba con dos. Es de suponer que el censo se refiere con “estudiantes” a personas que estudiaban en centros de enseñanza superiores fuera de la villa.
Por otra parte, Ubrique tenía un solo beneficiado; Vejer, nada menos que 19. En un artículo sobre el Censo de Aranda he comentado algo sobre la figura del beneficio eclesiástico.
En un aparte se dice que en Ubrique había 11 personas tituladas para desempeñar el oficio de capellanes (quizá sean los 11 del apartado “Otros” de la tabla, o quizá algunas de estas personas formaban parte del grupo de “estudiantes”). El historiador Fray Sebastián de Ubrique, en su Historia de la Villa de Ubrique (Divina Pastora, 1944), explicaba esto sobre las capellanías:
En general, las capellanías de sangre tenían por objeto costear la carrera eclesiástica a sus sucesores o parientes más próximos y estas condiciones estaban contenidas en los llamamientos de las mismas. En otros casos, solamente se fundaban para procurarse después de la muerte sufragios. En el primer caso, aunque eran un gravamen a la propiedad, aseguraban la carrera y el porvenir a los miembros de su familia y daban un contingente grande de individuos al estado eclesiástico, por lo que Ubrique era en la antigüedad uno de los pueblos que daban mayor contingente de sacerdotes a la diócesis, lo que se ha conservado casi hasta nuestros tiempos.
Hay una sección del censo de Floridablanca dedicada a los conventos. En ella se dice que de los 23 habitantes del de Ubrique, 18 eran religiosos y 5 seglares. Una segunda clasificación los distribuía así: 13 profesos, 5 legos y 5 donados (criados).

