viernes, 9 enero 2026

Geografía y geología de Ubrique según Juan Gavala y Laborde (1918)

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Juan Gavala y Laborde fue un ingeniero de minas que nació en 1885 y llegó a ser director del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) entre 1954 y 1951, siendo además miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y del Instituto de Estudios Gaditanos, ya que aunque nació en Lebrija tuvo mucha relación con la provincia, especialmente con El Puerto de Santa María. (A la derecha, retrato del personaje (Juan Gavala Laborde | Real Academia de la Historia (rah.es)).

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Supe de Gavala Laborde hace muchos años, cuando consulté por primera vez el libro de Antonio Carrasco Cides (Fray SebastiánHistoria de la Villa en Ubrique, ya que este autor toma la información geológica de la Descripción geográfica y geológica de la Serranía de Grazalema terminada por Gavala en 1917, trabajo que publicó el Boletín Instituto Geológico y Minero de España en 1918 (tomo XXXIX) y que es todo un clásico en el mundo de la investigación geológica española. Se trata de un trabajo que no solo parece de gran valor científico, sino que además está escrito con excelente estilo. Existe una edición crítica a cargo de Emilio Martín Gutiérrez, Cándido Martín Fernández y Lázaro Lagóstena Barrios que publico el IGME en 2012 y que reproduce en facsímil el artículo, de donde he tomado la mayoría de las imágenes que figuran aquí. Estos autores tienen un estudio titulado La descripción geográfica y geológica de la serranía de Grazalema en la provincia de Cádiz. Juan Gavala y el interés por el estudio de las montañas.

Aparte del artículo, otros resultados del exhaustivo trabajo que realizó el ingeniero fueron unos mapas de la Serranía de Grazalema 1:50.000 (geológico y geográfico) que publicó el Establecimiento Tipolitográfico Sucesores de Rivadeneyra en 1917. Se encuentras digitalizados en el IGME y son estos:

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En su trabajo, describe las formaciones orográficas con sus características geológicas, los ríos, los nacimientos… y también otros aspectos muy interesantes como el estado precario de las vías de comunicación en aquella época y su peculiar meteorología.


Nacimientos

Benalfiz

Gavala explica así cómo surge al pie del Salto de la Mora el nacimiento de Benalfiz (al que no le da ningún nombre particular), mencionando la existencia del antiguo lavadero:

La fuente más importante a que da origen el macizo jurásico (…) es la que brota en el extremo sur del serrijón llamado Salto de la Mora, inmediato a Ubrique (…) está limitado por las margas del Keuper y las areniscas y arcillas oligocenas, y sirve de cauce a las aguas subterráneas. En el Salto de la Mora, las calizas, muy fracturadas, buzan fuertemente a Poniente, están en contacto, por fallas, con el Trías y cobijan a las arcillas y areniscas oligocenas. El manantial principal (fotografía A, lám. XI) surge por entre las grietas de la caliza; pero en el invierno no encuentra el manto acuífero desagüe suficiente por esas grietas y desborda a lo largo de la línea de contacto del Jurásico con el Oligoceno, como pone de manifiesto la fotografía B de la lámina XI.

Las láminas a las que se refiere son estas (la A es la de la izquierda):

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En otro lugar del artículo explica más en profundidad el funcionamiento de este sistema hidrológico ilustrándolo con el dibujo de un corte entre el salto de la Mora y la Sierra de Ubrique:

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Este corte (…) pone de manifiesto la anómala situación en que se encuentran los estratos de arcillas y areniscas terciarias en el estrecho que enlaza la cuenca de Ubrique con el circo de hundimiento de Benaocaz, pues buzan por debajo de las calizas jurásicas del Salto de la Mora por efecto del empuje considerable que debió [de] hacer resbalar dichas calizas sobre su base. Se trata, pues, de un caso de cobijadura por arrastre. Del mismo modo, las calizas jurásicas buzan por debajo de los estratos triásicos en la ladera occidental del salto de la Mora, si bien aquí la cobijadura se debe probablemente a un pliegue de este último terreno, recostado sobre el macizo jurásico por efecto del mismo empuje. En la fotografía B de la lámina XI [mostrada más arriba], se ve cómo las aguas subterráneas brotan por el contacto de las calizas jurásicas y las arcillas terciarias que hacen las veces de dique respecto del macizo permeable. Estas fuentes, que solo brotan en el rigor del invierno, cuando sube el nivel del manto acuífero, se encuentran en las mismas puertas de Ubrique, a la salida del pueblo por el camino de Benaocaz. En épocas normales, este manto acuífero solo desagua por el manantial representado en la fotografía A de la lámina XI.

Cornicabra

Así describe Gavala el nacimiento de la Cornicabra, que en Ubrique se suele llamar simplemente Nacimiento:

Otro manantial que está también en relación con la mancha jurásica citada es el que brota en el mismo pueblo de Ubrique, detrás de las casas del extremo Norte; es también muy caudaloso y parece estar alimentado por el mismo manto acuífero que el anterior, pues aunque entre los dos se interpone la faja de hundimiento de Benaocaz, rellena por arcillas y areniscas arcillosas, esta barrera subterránea no se prolonga más allá del pueblo, y en todo caso solo puede contribuir a encauzar los desagües de la capa acuífera, uno hacia el Salto de la Mora y otro hacia el pueblo de Ubrique.

Algarrobal

Finalmente aborda el tercer nacimiento, el Algarrobal (antiguamente llamado también Cogollo), al sur del pueblo, del que advierte que no es propiamente una salida de la Sima de Villaluenga como siempre hemos dicho en Ubrique, si bien las aguas que salen por él pertenecerían a un manto acuífero a cuya alimentación contribuye dicha sima.

La mancha jurásica que se extiende al Sur de la Manga de Villaluenga tiene su desagüe subterráneo principal en las inmediaciones de Ubrique, en la fuente del Algarrobal (fotografía B, lámina X) [bajo este párrafo], cuyo caudal de estiaje oscila entre 60 y 70 litros por segundo. El manto acuífero que sostiene este manantial se alimenta no solo de las aguas de infiltración, sino también de las aguas superficiales que penetran en la sima de Villaluenga, abierta en las calizas jurásicas, en su contacto con las margas cretáceas. Las aguas entran por una grieta que corta en ángulo recto a las capas, y que está indudablemente en comunicación con el sistema de fallas que cruza a la formación en diversos sentidos al Sur de Villaluenga.

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Los habitantes del país suponen a esa sima en comunicación directa con la fuente del Algarrobal, pero esta suposición no parece que esté de acuerdo con la realidad, pues aparte de que la tal fuente no cesa nunca de manar, y en cambio los arroyos que se reúnen en la sima solo corren los días de grandes lluvias, la mancha jurásica de las sierras de Ubrique no tiene más desagüe que el dicho manantial, y, por lo tanto, lo único que se puede admitir es que las aguas que se sumen por la sima de Villaluenga alimentan el manto acuífero general de esas sierras. Esto es, por lo demás, posible, puesto que la sima en cuestión está unos 500 metros más alta que la fuente de Ubrique.

La abundancia de agua en Ubrique

Gavala explica de esta manera por qué en Ubrique hay tanta agua:

La formación de calizas jurásicas que se extiende sin solución de continuidad entre Grazalema y Ubrique buza en conjunto hacia el Sudoeste y por ello las aguas almacenadas en su interior brotan en su mayor parte cerca de Ubrique, que es donde la base de las calizas se encuentra a más bajo nivel.


Sierras

Gavala describe en varias partes de su extenso artículo algunas sierras próximas a Ubrique:

Al Sur del río Tavizna, entre este y el de Ubrique, se levanta la Sierra de la Silla, lomo alargado de Norte a Sur que termina en una abrupta cresta donde se destacan el Cerracho de la Silla, el pico del Adrión (904,9 m), el Palmarejo y el cerro del Torero, con altitudes comprendidas entre 700 y 900 metros. Por la parte de Levante, la vertiente de la Sierra de la Silla es bastante rápida y termina en la vaguada que sigue la carretera de Ubrique; por el Oeste el terreno desciende también rápidamente en un principio, pero después la pendiente se hace mucho más suave, y a la sierra abrupta suceden unas colinas redondeadas, triásicas, que avanzan hasta el cauce del río Majaceite.

(…)

La Sierra del Endrinar se termina bruscamente por el Noroeste en un acantilado, que desde el puerto del Boyar se prolonga sin interrupción hasta el Cerro de la Llave, en el kilómetro 66 de la carretera de Ubrique, y que alcanza en algunos puntos proporciones gigantescas. Este acantilado bordea la zona de hundimiento por donde corre el río Tavizna, y las huellas de tan colosal fractura se manifiestan en determinados sitios; como en el punto llamado el Salto del Cabrero (lám. II B) por una disposición en gradas, resultado del desigual hundimiento del terreno en fajas paralelas a las líneas de falla.

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Por el Este termina la Sierra del Endrinar en otro tajo vertical de 200 a 300 metros totalmente inaccesible, y, por el Sur, una cañada muy profunda la separa de la Sierra del Caíllo. Por esta cañada pasa también un eje de fractura cuyos efectos están más marcados aún por el lado de Ubrique, entre este pueblo y Benaocaz, en el barranco por donde pasa el camino que los une.

(…)

Al Sur de la Sierra del Caíllo (1396,7 metros), el terreno desciende rápidamente hasta la Manga de Villaluenga, estrecho valle cuyo fondo se encuentra a 800 metros sobre el mar y que separa las sierras que estamos describiendo de las que se alzan en las cercanías de Ubrique, análogas en un todo a las anteriores, tanto por su constitución geológica como por su aspecto topográfico.

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Por el lado de Ubrique quedan esas alturas cortadas a pico en un asperísimo tajo de cerca de 400 metros de altura, en tanto que por el Sur descienden mucho más suavemente hasta la Garganta de Barrida, que las separa de la Sierra de Líbar y donde termina el grupo de montañas cuyo estudio nos ocupa.


Ríos

De los ríos, los más significativos para Ubrique son el que pasa por la localidad y el Majaceite. Antes de que se construyera el pantano de Los Hurones, ambos se unían en un punto bien definido (Gavala habla de confluencia más que desembocadura del primero en el segundo):

El Majaceite nace en el puerto del Pinar, pero su caudal principal procede de las fuentes de Benamahoma, que brotan también entre las calizas liásicas, a 500 metros de distancia de esta aldea. Antes de llegar a El Bosque, recoge las arroyadas que bajan del puerto del Argamazón y de las faldas occidentales de Sierra Margarita y Loma Becerra, resultando de su reunión el río llamado de El Bosque, nombre que cambia por el de Majaceite o Guadalcacín al unirse con el arroyo de Tavizna. Otro afluente de importancia del Majaceite es el río de Ubrique, que, aparte de tener una cuenca de alimentación considerable, ve aumentado su caudal por las magníficas fuentes que brotan de las calizas del Jura, en las inmediaciones de la localidad que le da nombre.

El río Majaceite, desde el puerto del Argamazón hasta su confluencia con el de Ubrique corre por un valle de subsuelo triásico, en el que las aguas, por efecto de la poca consistencia de las rocas, en su mayor parte arcillas yesíferas, han podido excavar fácilmente su cauce. No es extraño, pues, que el lecho del río presente en este trayecto tan exigua pendiente, que resulta imposible el aprovechamiento de sus aguas para la producción de fuerza motriz, y hasta dificultosa su utilización para los riegos. Como ya se ha dicho anteriormente, esta depresión por donde corre el Majaceite continúa hasta el puerto de las Palomas, entre la Sierra del Aljibe y la de las Cabras, y se corresponde con el valle del río Barbate, siendo un accidente tectónico de primer orden que separa constantemente en la provincia de Cádiz la región de altas montañas de la región de colinas.

El río Campobuche nace en el valle que separa la Sierra del Endrinar de la del Caíllo, en término de Villaluenga, y recoge las aguas de varios torrentes que bajan de la primera de dichas sierras por su falda Este. Corre primero en dirección Sudoeste a Nordeste, encauzado entre los acantilados de la Sierra del Endrinar y una línea de colinas terciarias que ocupan el centro del área de hundimiento limitada por las sierras del Endrinar, del Caíllo y de Ubrique y la Sierra de Líbar; continúa después por un valle de denudación abierto a través de las capas terciarias, y, por último, no encontrando salida directa al valle de Guadiaro, por interponerse en su camino el macizo de Montejaque, penetra, por la llamada cueva del Hundidero, en un túnel natural, abierto en las calizas jurásicas, y sale por el otro lado de la divisoria en la famosa cueva del Gato.

Quisiera hacer dos consideraciones sobre los párrafos anteriores. Una es que al río Majaceite sí que se le encontró la suficiente fuerza como para dar electricidad a varios pueblos de la Serranía desde 1909, cuando se creó la Compañía Eléctrica de la Sierra basada en un salto de agua entre Benamahoma y El Bosque.

En segundo lugar, Guadalcacín se puede considerar (y se considera) un sinónimo de Majaceite, pero creo que es más propio Guadalcazacín, nombre que podría derivar de wadi al-qazzazin, según José Manuel Astillero Ramos (Río Majaceite. En Río Guadalete, Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Junta de Andalucía, 2015). Estas palabras árabes vendrían a significar cauce o cuenca de los sederos (o río de los sederos, si se prefiere), denominación que está en consonancia con la conocida afición de los hispanomusulmanes al cultivo de la seda. Este mismo nombre es que aparece en un conocido Mapa para el apeo de los términos de las cuatro villas de la Serranía de Villaluenga: Grazalema, Ubrique, Villaluenga y Benaocaz, en sus límites con Jerez que se levantó en 1729 (Archivo Histórico Nacional OSUNA, CP.14, D.43). Este es un fragmento de dicho mapa:

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Existe una obra de 1834 llamada Minerva de la Juventud Española en cuyo tomo IV (editada por Juan Manuel Ballesteros) en la que se encuentra un breve artículo llamado Descripción de la villa de Ubrique. En él se dice lo siguiente:

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No he encontrado en ningún otro documento que al río Ubrique se le llamase Guadalsacatén, y por eso me pregunto si no podría ser una confusión con Guadalcazacín, ya que antiguamente había quien identificaba el río Ubrique con el Majaceite.


Nieve

El ingeniero Gavala y Laborde dedicó un apartado importante de su artículo a la lluvia en la zona, pero refiriéndose fundamentalmente a Grazalema. También hizo mención a las nevadas y ahí sí citó a Ubrique.

De los pueblos de la Serranía, Grazalema, Villaluenga y Benaocaz son los únicos donde la nieve cae en abundancia; en Ubrique y Zahara se registran también nevadas ligeras, pero los copos rara vez llegan a cuajar. En cambio todas las cumbres de la Serranía se cubren de nieve repetidas veces durante el invierno aun cuando el deshielo se efectúa siempre con rapidez.


Carreteras

Es interesante la información que da sobre las carreteras que existían en 1917 y su experiencia de la dificultad de ir de un sitio a otro de la comarca especialmente en periodo de lluvias. Habla también de lo peligroso que era el camino que atraviesa el Pinsapar:

En la actualidad solo tres de esos pueblos están enlazados por carreteras a la red general: El Bosque, Ubrique y Grazalema. La carretera que termina en Ubrique arranca de la estación de Las Cabezas y tiene un recorrido total de 71 kilómetros, contando dos que tiene de común con la de Jerez a Ronda. El Bosque se encuentra en el kilómetro 54 y Ubrique en el 69.

(…)

También se está construyendo actualmente la de Grazalema a Ubrique, pasando por Villaluenga, que terminará en el kilómetro 68 de la de la estación de Las Cabezas a Ubrique; en la venta de las Cumbres. Otra carretera que está en construcción es la que parte de Ubrique y empalmará en el puerto de la Vívora [sic] con la de Jerez a la estación de Cortes.·Está también proyectada una que arrancará de Ubrique y pasará por Algar, empalmando con la citada de Jerez a Cortes cerca de Tempul.

El día, lejano aún, en que todas estas carreteras estén terminadas se podrá cruzar la Serranía en cualquier dirección con entera comodidad. Entretanto, esa travesía únicamente puede hacerse en caballería, por senderos en su mayoría impracticables, y que con frecuencia quedan interrumpidos a raíz de las grandes lluvias, sin que los Ayuntamientos ni los particulares se preocupen de su rehabilitación. Algunos de estos senderos son de tránsito peligroso, siendo uno de los peores, desde este punto de vista, el que conduce de Grazalema a Benamahoma por la falda norte de la Sierra del Pinar, llamado camino de los Pinsapos, pues raro es el año en que no se despeña por la ladera abajo alguna de las bestias de los carboneros que frecuentan estos parajes.

Y es que entre el Picacho de San Cristóbal y el cerro del Pinar pasa varias veces la vereda sobre planos inclinados muy pendientes trazados sobre la roca viva, y donde para facilitar el tránsito construyen las gentes del país pequeños terraplenes o muros de contención con piedra en seco, ramajes y tierra, que a duras penas se sostienen sobre el terreno firme y que con gran facilidad, sobre todo en épocas de lluvia, se deslizan por la ladera abajo arrastrando hasta el fondo del precipicio al animal que con su peso inició el movimiento.

Pero mucho más impracticables que los caminos de herradura que cruzan los macizos jurásicos son los trazados en la caliza numulítica y en la arenisca oligocena. Especialmente esta última roca, por efecto de la gran proporción de arcilla que contiene, da origen al disgregarse a unos barrizales intransitables, en los que aparecen, envueltas en el cieno, grandes bolas de arenisca no descompuesta que entorpecen doblemente la marcha de las caballerías. En este caso se encuentra el camino de Ubrique a Jimena, el de Grazalema a Montejaque y la vereda vieja de Grazalema a Ronda que pasa por el cortijo del Hierro, llamado camino de Cupí.


Materiales geológicos

La mayor parte del trabajo la dedica el ingeniero a la descripción de los materiales geológicos de la sierra. Copio a continuación párrafos relativos a la geología de Ubrique y sus más próximos alrededores.

También penetra el Trías hasta las cercanías de Ubrique por la falda sur de la Sierra de la Silla, e igualmente desaparece por la parte de Levante bajo las calizas numulíticas y las areniscas oligocenas. A la derecha de la carretera de Ubrique a El Bosque, las capas del Trías buzan por debajo de las calizas del jurásico superior.

(…)

En general predominan las margas abigarradas yesíferas y salíferas, a través de las cuales asoman con relativa frecuencia las ofitas, principalmente a lo largo del valle del Majaceite, existiendo también algunos asomos en las Huertas de Benamahoma y en el kilómetro 67 de la carretera de Ubrique. Las areniscas rojizas y amarillentas, que igualmente abundan en el Trías gaditano, adquieren bastante espesor entre los kilómetros 59 y 60 de la carretera de El Bosque a Ubrique, a orillas del río Tavizna…

(…)

La sucesión de capas concordantes que se ofrece a la vista en los desmontes de la carretera de Ubrique, a uno y otro lado del arroyo de Tavizna, es muy interesante porque pone de manifiesto que las areniscas amarillentas micáferas pertenecen al Keuper y no al tramo inferior del Trías, pues descansan sobre una serie de margas y arcillas salíferas abigarradas, que sin duda alguna corresponden a la parte superior del Triásico. Las margas, en bancos de 30 centímetros de espesor y con coloración alternante amarillenta y morada, están separadas por capas de 30 a 40 centímetros de espesor de arcillas verdes. Además, las calizas magnesianas, al reposar directamente y en concordancia sobre las areniscas keuperianas…

(…)

Los sedimentos liásicos se agrupan dentro de los límites de nuestro mapa en dos manchas principales. La primera comprende la mitad septentrional de la Serranía, desde las colinas que se elevan al Sur del Guadalete hasta la falla del Tavizna, y la segunda corresponde a la Sierra de la Silla, entre El Bosque y Ubrique.

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(…)

…pueden observarse asomos de estas rocas [calizas arenosas] en el cerro que sirve de asiento al Castillo de Zahara, y entre los ranchos de Santa Lucia y la Silla, al Norte de Ubrique.

(…)

En la Sierra de Albarracín, en el cerro de las Cuevas, en el Castillo de Tavizna, en la Sierra de la Silla y en el cerro de la Llave, junto a la carretera de Ubrique, se encuentran igualmente las calizas marmóreas …

(…)

existen otras dos [manchas liásicas] muy pequeñas: la del Cerro de la Llave, en el kilómetro 66 de la carretera de Ubrique, que se reduce a un mogote aislado de calizas blancas marmóreas, y una fajita de exiguas dimensiones que se extiende por las inmediaciones del rancho de la Silla al Norte de la anterior, en la que asoman las calizas arenosas blanquecinas y parduzcas por debajo de las del Jurásico superior.

(…)

Los sedimentos jurásicos aparecen repartidos dentro de los límites de nuestro mapa en cuatro manchas (…) la tercera, la más extensa de todas, está limitada por la falla que circunscribe a la Serranía por el Este, por la falla del Tavizna, por la faja terciaria que se extiende entre el río de este nombre y la garganta de Barrida y por la mancha cretácea que rellena el sinclinal que forma la Sierra de Ubrique con la de Líbar…

(…)

Entre Ubrique y Villaluenga queda cortada esta mancha jurásica por un estrecho valle de origen tectónico, en cuyo fondo asoman las margas neocomienses, pero la anchura de la faja cretácea es muy reducida, sobre todo en las cercanías de Ubrique, donde acuña por completo.

(…)

El nivel de las calizas rojas se encuentra siempre dondequiera que hay contactos normales del Jurásico con el Neocomiense, como sucede, por ejemplo, al Sudoeste de la Sierra de Ubrique, a lo largo del borde de la mancha…

(…)

En la Sierra del Caíllo también es considerable el espesor de las calizas del tramo inferior, y probablemente pasa de los 400 metros, y otro tanto puede decirse de la Sierra de Ubrique, que está limitada por el Oeste por un tajo vertical de 400 metros de altura, producido en un macizo de capas horizontales.

(…)

Entre Grazalema y Ubrique, a lo largo de la falla del Tavizna, las calizas a que nos venimos refiriendo tienen menos espesor que el señalado hasta ahora; esa línea es el borde septentrional de la cuenca jurásica, y en puntos como el Salto del Cabrero, Sierra Alta, etc., solo alcanzan de 200 a 300 metros.

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(…)

Merecen mención especial unas calizas bien estratificadas, en bancos de 40 a 50 centímetros de espesor, que asoman al Norte de Ubrique, junto al rancho de la Silla…

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(…)

La gran mancha jurásica de la Serranía de Grazalema está limitada por sus bordes norte, este y oeste por fallas que marcan los límites de otras tantas áreas de hundimiento. La formación está también. cruzada por varias líneas de fractura, orientadas de Este-Nordeste a Oeste-Sudoeste, que coinciden en su mayoría, como el régimen de las capas pone de manifiesto, con ejes de pliegues que no han llegado a desarrollarse por la extremada rigidez de los estratos calizos. De estos pliegues, el más marcado y el más interesante es el que da origen a la Manga de Villaluenga, estrecha abertura que pone en comunicación el área de hundimiento de Ubrique con la comprendida entre la Sierra del Caíllo y la extremidad septentrional de la Sierra de Líbar.

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(…)

Así se ven en nuestras fotografías de Ubrique y Villaluenga [en la cabecera y sobre estas líneas] cómo las sierras jurásicas presentan interrumpidas sus laderas de vez en cuando por tajos verticales que se suceden formando desde lo alto de la montaña hasta el valle una serie de gigantescos escalones, curiosos ejemplos de la estructura en gradas a que ya aludimos al comienzo de este trabajo. En ocasiones, esos escalones alcanzan las colosales proporciones de los que limitan la Sierra de Ubrique por el Sudoeste, que pasa de 400 metros, y la del Endrinar por el Sudeste, que excede de 300.

(…)

En la Sierra de Ubrique, las capas jurásicas describen varias ondulaciones no muy pronunciadas y buzan en general al Sudeste; y al llegar al arroyo de la Higuera este buzamiento se acentúa, desapareciendo la formación por debajo de los estratos neocomienses que se le sobreponen en perfecta concordancia.

Entre el salto de la Mora, Sierra Alta, la Sierra del Caíllo y la de Ubrique, está comprendida un área de hundimiento cuyos bordes escarpados atestiguan las dislocaciones que en su contorno han sufrido las capas jurásicas. Desde el Salto de la Mora hasta Sierra Alta las calizas buzan fuertemente al Oeste-Noroeste, y las cabezas de los bancos forman en la parte que mira a la hoya una escarpa inaccesible. Por el borde Sur de la depresión, en vez de una falla única se han producido varias paralelas, que han quebrantado tanto las calizas, que parece constituido el terreno en este punto por una masa informe de inmensos fragmentos de roca amontonados al azar.

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El área de hundimiento en cuestión, en cuyo borde está edificado el pueblo de Benaocaz, se estrecha considerablemente al Norte de Ubrique, hasta el punto de que casi se tocan las calizas jurásicas de los dos bordes. No obstante, una faja de arcillas y areniscas oligocenas que sigue el cauce del arroyo señala la entrada del mar terciario en ese pequeño golfo que este mismo mar rellenó con sus sedimentos.

(…)

En el corte de la figura 15, trazado normalmente a la Manga, en su entrada por el lado de Ubrique, se ve que la ·concordancia entre las margas y las calizas es perfecta en la falda Sur de la Sierra del Caíllo, en tanto que esas mismas capas parecen buzar por debajo de las calizas de la Sierra de Ubrique, por efecto de la falla que corta a los estratos que debían [de] formar la rama opuesta del sinclinal.

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Pero no es esa la única falla que interrumpe la continuidad de los estratos en el pliegue sinclinal de la Manga, pues, como se ve por el corte de la figura 16, son cuatro las fallas que cruzan la formación frente a Villaluenga, y en todas ellas se acusa marcada desnivelación de sus dos bordes o cambios muy pronunciados de pendiente en los estratos. Especialmente entre el pueblo de Villaluenga y la Sierra de Ubrique, las calizas del Jura están tan dislocadas como en el extremo septentrional de la Sierra de Líbar, e indudablemente con esas dislocaciones está relacionada la sima de Villaluenga…

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(…)

…de los grandes pliegues sinclinales, como ocurre entre la Sierra de Ubrique y la de Líbar, las capas de pizarras describen multitud de pequeños pliegues…

(…)

El horizonte de las margas blancas y rojas pizarreñas tiene un espesor mucho más considerable, y donde mejor puede apreciarse es en las ramas del sinclinal que separa la Sierra de Ubrique de la de Líbar…

(…)

…es frecuente ver bloques sueltos de calizas numulíticas y areniscas oligocenas sobre las rocas del Keuper, entre Grazalema y Zahara, a orillas del Guadalete, en el extremo Sudeste de la Sierra de la Silla, y entre las sierras de Ubrique y de Líbar. (…) Los depósitos numulíticos aparecen hoy en la Serranía de Grazalema distribuidos en una porción de manchas irregulares que pueden reducirse a tres (…) La tercera, de dimensiones reducidas, se extiende por el Oeste y el Sudoeste de Ubrique.

(…)

En ocasiones, las calizas eocenas de la cuenca meridional, especialmente en los alrededores de Ubrique, se hacen muy margosas y alternan con arcillas, pasando a unas margas grises blanquecinas en el borde de la cuenca, cerca del contacto con el Trías de la Sierra de la Silla.

(…)

En el Mediodía de la provincia de Cádiz tiene la arenisca del Aljibe un desarrollo enorme. En unión de las calizas numulíticas, forma todo el conjunto de montañas que se extienden entre el río de Ubrique, Jimena y Alcalá de los Gazules, cuya parte culminante es la Sierra del Aljibe, y, además, las sierras comprendidas entre la gran depresión de la laguna de la Janda y las costas del Estrecho de Gibraltar.

(…)

…veníos que la mancha [de la arenisca oligocena] que se extiende por el Norte de Zahara comunicó con la de Grazalema por el valle del Guadalete y esta con la de la Dehesa de Benaocaz por la depresión de la falla del Tavizna, que a su vez estuvo enlazada con la de Ubrique por la hondonada del arroyo de Cidones [por Cidrones], en cuyas márgenes abundan los fragmentos sueltos de arenisca. Por último, la gran mancha del Sudoeste de Ubrique debió comunicar con la del río Campobuche por dos estrechos: primero, por el arroyo de la Higuera, y segundo, por la Manga de Villaluenga, pues en ambos sitios abundan los restos de la formación que nos ocupa. [Su espesor] varia mucho de unos puntos a otros; desde algunos metros, al Norte de Grazalema, hasta 150 en la divisoria del Guadalete con el Campobuche y cerca de 300 en el cerro del Escobar y en el Peñón de Merino, al Sudoeste de Ubrique. Y no podría ocurrir de otro modo, dada la diferencia de profundidad que en aquella época debían tener los mares en los alrededores de los macizos jurásicos. Pero donde la arenisca en cuestión alcanza su máximo desarrollo es en el grupo de montes de que forma parte la Sierra del Aljibe, y cuyas últimas estribaciones, por. el Norte, son los cerros que se destacan en nuestro mapa al Sudoeste de Ubrique.

(…)

Las transgresiones se suceden después durante los períodos jurásico y cretáceo, y por esto vemos el Trías en contacto con las calizas blancas del Jura superior en las inmediaciones de Ubrique…

(…)

Cerca de Grazalema y al Norte de Ubrique se ve a los estratos del Lías buzar por debajo de las capas jurásicas, pero con espesores tan reducidos que es de suponer que se extingan en corto trecho, sin prolongarse mucho por debajo de la formación jurásica

(…)

Y no fue esa sola la zona hundida por aquella época [comienzo de la era Terciaria] en la Serranía de Grazalema. Otras fallas tan importantes como la del Tavizna se produjeron por entonces, unas paralelas a esta, otras normales o casi normales. Entre los hundimientos paralelos a la depresión del Tavizna figuran, procediendo de Norte a Sur, el del arroyo Parralejo, el del arroyo del Pinar, el de la Manga de Villaluenga y el de la Garganta de Barrida. Entre los normales a estos podemos señalar el que sigue el valle del Guadalete, el que limita a la Sierra del Endrinar por el Nordeste, entre Grazalema y el río Campobuche, y los que limitan por el Sudoeste la Sierra de Ubrique y la Sierra de la Silla. Aun existe una tercera línea de fallas orientadas de Norte-Nordeste a Sur -Sudoeste, como son: la que limita a la Serranía por Occidente, la que dió origen a la cordillera de Sierra Margarita, y las que interrumpen bruscamente las alturas de la Sierra del Endrinar, entre el río Campobuche y Villaluenga y entre el cerro de las Cuevas y Ubrique. A este último sistema corresponde el hundimiento del circo de Benaocaz y el del estrecho que lo pone en comunicación con la cuenca terciaria de Ubrique. ·

(…)

Y también los estratos terciarios dan la medida del empuje colosal que aproximó unas a otras las partes culminantes de los pliegues de las calizas, reduciendo enormemente la extensión ocupada en un principio por los sedimentos margosos. Un ejemplo curioso de esa aproximación de los macizos resistentes lo tenemos en la Manga de Villaluenga, donde las dos masas de calizas se van acercando progresivamente a medida que se avanza hacia Poniente, hasta que se ponen en contacto en las cercanías de Ubrique, sin dejar ver la traza de los depósitos neocomienses.

(…)

En las orillas del río de Ubrique afloran las margas abigarradas y yesos del Keuper sobre los que se apoyan unas calizas negruzcas magnesianas que buzan al Noroeste por debajo de las calizas liásicas y en concordancia con ellas. En la carretera de Ubrique (kilómetro 66), los estratos triásicos presentan un corte muy interesante; las capas buzan unos 20o al Nordeste, y constan de margas abigarradasen la parte inferior y de calizas margosas azuladas en bancos delgados y calizas negras tabulares en la parte alta, en contacto ya con tas rocas liásicas del cerro de la Llave.

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Las capas jurásicas de la Sierra de Líbar y las de la Sierra de Ubrique forman un sinclinal relleno por las margas pizarreñas blancas y rojas del Neocomiense, muy rizadas y en aparente discordancia con el Jurásico por efecto de los resbalamientos habidos a lo largo de los contactos. En la Sierra de Ubrique, las capas tienden a doblarse en un anticlinal, para formar luego un sinclinal en la Manga de Villaluenga con las calizas de la Sierra del Caíllo…

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