viernes, 9 enero 2026

Un texto de Masdeu y otro de la RAH fueron las primeras noticias impresas sobre el hallazgo de Ocur

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En 1794 se encontraron en el lugar denominado Sierra de Benafí o Salto de la Mora, muy próximo a Ubrique, dos inscripciones de la época romana dedicadas a los emperadores Antonino Pio y Cómodo y fechadas, respectivamente, en 142 y 186 d. C. (aproximadamente). Varios eruditos las copiaron desde 1795, pero no se dieron a la imprenta hasta 1800 y 1805. Reproduzco a continuación estas dos primeras apariciones en libros impresos. La transcripción es textual, aunque en algún caso he hecho alguna que otra ligera modificación de adaptación a la norma ortográfica vigente, así como de puntuación.


(Año 1800)

Historia Crítica de España y de la Cultura Española

Tomo XIX – APÉNDICE (pp. 675-678)

2210. En Ubrique (*). Pertenece al Cap. VII. Art. XIII. .

IMP.CAESARI. DI
VI HADRIANI EDIVI TRA.
IANI PARENEPOTI DIVI
NAERVAE PRONEPOTI
PIO HADRIANO ANTONI
NO AVG-PIO PONTIFICI MAX-
RR-POTET-V- COS III-P-P- [R)
PVB-OCVRIT-ANOR [ DE ]
CRETO DECVRIONVM .
D. D.

Esta lápida, y la siguiente, se descubrieron con algunas otras antigüedades en el mes de junio del año de mil setecientos noventa y cinco cerca de la Villa de Ubrique en lo alto de una·sierra que conocieron los antiguos con el nombre de Vena-felix. En caso que la inscripción esté bien copiada, como debo suponerlo, es cierto que el grabador cometió en ella algunos errores. En la línea segunda, en lugar de HADRIANI E debe leerse HADRIANI F, inicial de Filio. En la tercera, en vez de TRAIANI PARE debía haberse escrito TRAIANl PART, abreviatura de Parthici. En la séptima línea, es error manifiesto el haber escrito RR POTET V en lugar de TR POTEST V, palabras que indican el quinto año de la Tribunicia Potestad. Al fin de la misma línea, es claro que falta la R que añadí entre paréntesis, como también al fin de la siguiente faltan las dos letras DE, que puse del mismo modo por ser necesarias. El letrero con las correcciones insinuadas dice así:  La República de los Ocuritanos por decreto de los Decuriones dio y dedico (esta estatua) al piadoso Emperador César Hadriano Antonino Augusto Pio, hijo de Divo Hadriano, nieto de Divo Traiano Parthico, biznieto de Divo Nerva, Pontífice Máximo, honrado cinco veces con la Potestad Tribunicia y tres con la Consular y Padre de la Patria. La dedicación de la estatua se hubo de hacer en la última mitad del año ciento cuarenta y dos de la era cristiana, o en la primera mitad del siglo [sic, por año] siguiente, por ser este el tiempo en que Antonino Pio, habiendo sido Cónsul tres veces, contaba el año quinto de su Potestad Tribunicia. La antigua ciudad de los Ocuritanos, mientras no se consigan noticias más individuales, debe suponerse que estuviese situada en la sierra en que se hallaron las inscripciones, cerca de la villa de Ubrique.

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2211 En Ubrique (*). Pertenece al Cap. VII. Art. XIII.

IMP . CAESARI .
M – AVRELIO COM
MODO ANTONINO
AVG-PIO FEL CER
SAR-M-PON-MAX-
TRIB-P IIII IMP-X-
CÕS-V-PîP-RES-P
OCVRITANORVM
DECRETO DECVRI
ONVM-D-D-

La C de CER en la línea cuarta, parece debe tomarse por G, en cuya suposición se leerá GER, abreviatura de Germánico. Síguese SAR-M, que puede leerse en dos palabras SARmatico Maximo y en una sola SARMatico, sin hacer caso de la raya de división, que se ponía a veces por demás a mitad de palabra, como puede verse en otras muchas lápidas y aun en la antecedente. ·El sentido de la inscripción es este: La República de los Ocuritanos, por decreto de los Decuriones, dio y dedicó (una estatua) al Emperador César Marco Aurelio Cornmodo Antonino  Augusto, Piadoso Feliz, Germánico y Sarmático, Pontífice Máximo, Padre de. la Patria, honrado cuatro veces con la Potestad Tribunicia, diez con el renombre de Emperador, y cinco con la dignidad Consular. Dos yerros debe haber en esta inscripción, o en su copia. El ·primero es el de dar al Emperador Commodo el prenombre. de Marco, habiendo tenido el de Lucio, como consta por los Fastos Consulares y aun por las inscripciones 303, 304 y 305 de esta misma colección; este yerro sin embargo no es nuevo, pues se nota también en una lápida de Tarragona que puede verse en el número 914. El segundo error debe estar en los números o de los Consulados o de los años de la Potestad Tribunicia, pues cuando contaba el Emperador Commodo el cuarto año de esta Potestad, no había conseguido todavía sino cuatro Consulados, y su título de Consul por la quinta vez le duró desde el año sexto hasta el décimo de dicha Potestad. Debe pues corregirse o el Cos. V en Cos. IV, o el Trib. PotIIII en Trib. Pot. VII u VIII. En la primera suposición se puso la lápida por los años ciento ochenta y tres u ochenta y cuatro, y en la segunda en el ciento ochenta y seis, o poco más tarde. Acerca de la situación de los antiguos Ocuritanos he hablado ahora mismo en la lápida antecedente.

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(*) Los señores D. Joaquín Cid Carrascal y D. Antonio Santaella, en carta de Sevilla de 26 de noviembre de 1796.



(Año 1805)

Memorias de la Real Academia de la Historia

Tomo IV

Noticia histórica de la Academia desde el mes de agosto de 1796 hasta el de julio de 1802, leída por su secretario D. José Córnide, en la Junta pública de 21 de este último.
(pp. XI-XV)

Aun antes de haberse dispuesto y comunicado esta [Instrucción del modo y forma como se habían de recoger las antigüedades], y por consiguiente de que en los pueblos se tuviese noticia de los deseos de la Academia, se empezaron estos a cumplir, pues sin contar con los muchos artículos recogidos por el señor Córnide, no solo en su viaje de Portugal, sino en los que por su inclinación y gusto hizo por varias provincias de España, otros varios sujetos contribuyeron generosamente a enriquecer nuestra colección litológica y anticuaria. Tales fueron Don Andrés Palacio [sic, por Palacios], vecino de Córdoba, que en septiembre del mismo año [1797] dio noticia del hallazgo de varias antigüedades y monedas en una nueva excavación, hecha en terreno de !a villa de Ubrique, remitiendo copia de una inscripción romana que se lee en un pedestal y por la que se descubre la existencia de un pueblo llamado Ocurritano, que dedica una estatua al Emperador Commodo y cuyo contenido es el siguiente:

IMP. CÆSARI
M. AURELIO. COM
MODO. ANTONINO
AUG. PIO. FEL. GER
SARM. PON. MAX.
TRIB. P. IIII. IMP. X.
COS. V. PP. RESP
OCVRRITANORVM
DECRETO. DECVRI
ONVM. D. D. (*)

El mismo en otra carta da una razón circunstanciada de las investigaciones que había hecho después sobre el reciente descubrimiento de este pueblo y de sus resultados, acompañando copia de otras dos inscripciones romanas, todo lo cual mereció la atención y el aprecio del Cuerpo, no menos que el dibujo del anverso y reverso de una medalla rara de Obulco, que, acompañada de un Discurso crítico sobre su verdadera interpretación, presentó al examen de la Academia, movido de igual celo por la conservación de nuestras antigüedades.

Contribuyó mucho la diligencia del señor Clemencín a ilustrar esta noticia con las que le comunicaron de Ubrique y sus inmediaciones; y por ellas resulta que a un cuarto de legua al norte de aquella villa, en la cumbre de una sierra llamada de Benafí, se han descubierto las ruinas de unas fuertes murallas que rodean un espacio como de unas quince fanegas de tierra; que dentro de él se hallan trozos de columnas, pedestales, fragmentos de inscripciones, ladrillos y tejas de tamaño extraordinario y de rara hechura, aljibes o cisternas y vestigios de edificios en sus contornos, los de un acueducto, y, como a 150 pasos de la cumbre, en la falda occidental, un edificio bastante bien conservado, parte de cantería y parte de hormigón, del cual presentó la planta y alzado dibujada geométricamente. A este edificio, que la Academia juzga pudo haber servido de baño, se deben agregar dos estatuas mutiladas: la una cubierta de una piel de león, que por esta circunstancia, y por hallarse inmediata al pedestal en que se halla la inscripción de Commodo, hace juicio pudo haber sido de este Emperador, y otra de mujer, asimismo sin cabeza, y cuyo cuerpo y pechos se hallan rodeados de serpientes.

No solo el señor Clemencín presentó una copia de la dicha inscripción, muy semejante a la que había remitido Don Andrés Palacio, sino otra dedicada al Emperador Antonino en el año V de su potestad tribunicia, que es como se sigue:

IMP. CAESARI. DI
VI. HADRIANI. F. DIVI. TRA
IANI. PART. NEPOTI. DIVI
NERVAE. PRONEPOTI
PIÓ. (1) HADRIANO. ANTONI
NO. AVG. PIO. PONTIFICI. MAX
TR. POTEST. V. CÕS. III. PP.
: : : : PVB. OCVRRITANOR.
: : : : CRETO. DECVRIONVM
D.  D.

(1) Debe decir T. AELIO, o solo AELIO.

Por una y otra se descubre la existencia en las inmediaciones de Ubrique de una población llamada Ocurrís, de la cual ni los geógrafos ni los historiadores antiguos nos dan la menor noticia, aunque de su opulencia son buenos testigos sus ruinas y más de 400 monedas desenterradas en ellas, de que han llegado 16 a poder del señor Clemencin, en que se cuentan 13 desde Augusto hasta Constantino y tres españolas, la una dudosa, la otra de Carisa y la otra de Carteya, rarísima según el P. Flórez.

El señor D. Domingo Traggia, Marques del Palacio, que se hallaba presente al dar cuenta de estos descubrimientos, no solo los ha confirmado asegurando haber visto y reconocido dichas ruinas con motivo de haber atravesado aquellos montes con su regimiento de Húsares, sino que ha aumentado circunstancias que hacen recomendable este hallazgo y muy digno de que se continuasen las excavaciones en el cerro y en las faldas de las sierras de Benafí.

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(*) Aunque ha creído la Academia que debía publicar esta inscripción remitida por el señor Palacio sin alterar en nada su letra, todavía juzgó necesario advertir al público de las equivocaciones que contiene, con el ánimo de excitar a los aficionados a este género de letras a que la reconozcan con la posible exactitud, y por ese medio se fije la verdadera escritura de monumento tan apreciable.

La Academia observa que el Emperador Ccmmodo comenzó a contar la potestad tribunicia desde el año 928 de Roma, 175 de Cristo, aun antes de ser Emperador, ora fuese desde el 17 de febrero, como sospechó Noris [De Vot. Dec.] por haber tomado aquella potestad en este día el padre y abuelo de Commodo; ora fuese desde el 7 de marzo, como presume el anotador de Dion [Lib. 72 § 5.1.8.], por ser este día el del cumpleaños de su padre; ora desde el mes de agosto, como afirma el Conde Mediobarba [pag. 241] en las medallas de Commodo. Porque de cualquier modo que se comience esta cuenta, siempre se verifica que principió en 928, en el cual Marco Aurelio el Filósofo asoció a su hijo en la potestad tribunicia antes de ir a la guerra contra los marcómanos y otros bárbaros [Capitol. en M. Aurel. cap. 27.] y del 27 de noviembre de aquel año en que Commodo fue saludado Emperador, como refiere Lampridio [En Commod. cap. 2.].

Así pues es evidente que la cuarta vez de la potestad tribunicia de Commodo coincidió con los años de Roma 932 y 933, de Cristo 179 y 180. Por consiguiente no pudo concurrir con su consulado V, según se lee en la inscripción, porque no le obtuvo hasta el año 939 de Roma,186 de Cristo, como consta de los Fastos Consulares. En cuyo año ya contaba aquel Emperador por undécima vez la potestad tribunicia, como lo muestran las medallas de aquel año, en las cuales se ven reunidas las dos notas cronológicas de tribunicia potestad XI cónsul V [Mediob. pag. 250 y sig.].

Más clara es aun la equivocación de haber señalado con la nota de décima vez el título de Emperador porque Commodo no le contó mas que ocho veces [Dion lib. 72. c. 16. etc.], a saber, en el significado especial que tenia aquel título antes de haberse perpetuado en los Emperadores, y sirvió después para denotar el número de victorias [Rosin. Antiq. Rom. VII. 12. etc.], y la tribunicia potestad por la cuarta vez en Commodo, que señala la inscripción, y la quinta, sexta y aun parte de la séptima concurrieron con el dictado de Emperador cuarta vez, como consta por las medallas [Mediob. en Comrn.].

Deseosa la Academia de concurrir por su parte a que se examine con la posible diligencia la Inscripción de esta piedra por lo que en ello interesan la geografía y la historia, tuvo por conveniente comunicar al público las demás observaciones que tiene hechas acerca de ella.

I. Que allí se dan a Commodo los dictados, o sean cognombres, de Sarmatico y de Germanico, por habérsele dado a su padre. Por consiguiente es posterior la inscripción a los años 925 y 929 de Roma, 172 y 176 de Cristo, pues en el primero de estos años, o en el consulado de Máximo y Orfito, como dice Lampridio [En Comm. cap. 11., y señala el 15 de octubre.] fue Commodo apellidado Germánico; y en el segundo, o siendo cónsules segunda vez Pollion y Apro, fue saludado Emperador con su padre, con quien triunfó de los germanos y sármatas [Lampr. allí cap. 2. y señala el 23 de diciembre Jul. Capit. en M. Anton. cap. 16 y 17.], y, como él, tomó también el dictado de Sarmatico, con el cual suena desde entonces en las medallas.

ll. Que también se le llama Pio Feliz, títulos que sucesivamente tomó Commodo, a saber, el primero en el año de 934, desde el cual comienza a leerse en las medallas [Lampr. Mediob. pag. 245.], y el segundo después de haber muerto a Perenne, Prefecto del Pretorio en 935 [Los dichos.].

lll. Que no se menciona el dictado de Britannico,.del cual, vencida esta nación por Ulpio Marcelo, comenzó a usar aquel Emperador en el año 937 de Roma, 187 de Cristo [Los mismos.].

Por donde podría conjeturarse que esta inscripción pertenece al año 936 de Roma, 183 de Cristo. En cuya suposición la nota de la tribunicia potestad podría ser Vlll o Vllll, y al copiarla haberse omitido la V por no estar tal vez bien conservada. La de Emperador sería VI y la del Consulado IV, siendo fácil que en la copia de aquella se confundiese la nota VI con una X, y que en la de esta se omitiese la primera unidad, de donde resultó la letra de Consul V. Pero estas conjeturas únicamente pueden servir para excitar la diligencia en busca de la verdad, a la cual todas deben ceder.  


Estas consideraciones se deben al académico Revisor Juan Pérez de Villamil Paredes, que leyó en la junta ordinaria de la Real Academia de la Historia del 22 de febrero de 1805 unas “observaciones sobre las inscripciones remitidas desde Ubrique” que encontró “llenas de errores”. Villamil había revisado el texto de Córnide del 21 de julio de 1802 que se iba a publicar en el tomo IV del libro de Memorias de la Academia y reparó en esos yerros, que son los conocidos anacronismos de la inscripción de Cómodo.

Este Juan Pérez de Villamil (o Villaamil) llegó a ser ministro de Hacienda internamente (unos meses entre 1814 y 1815) y es conocido por haber sido el autor intelectual del Bando de los alcaldes de Móstoles que se considera la declaración de guerra a los franceses de 1808. Entró en la Real Academia de la Historia en abril de 1803 de la mano del director de entonces, Francisco Martínez Marina. Fue director de ella por un trienio desde 1807. También fue académico (honorario) de la Española y de la de Bellas Artes de San Fernando.

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