viernes, 9 enero 2026

En 1945 las monjas del Asilo usaron la madera podada en Los Callejones como combustible

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Los años de la jambre fueron muy penosos en toda España y Ubrique no se libró de aquella severa hambruna. No se podía desperdiciar nada. Por eso, en el otoño de 1945 las monjas del Asilo pidieron a la autoridad competente podar los árboles de Los Callejones (llamados entonces la Alameda) con intención de aprovechar los restos de la poda como combustible en sus cocinas y poder alimentar convenientemente a los ancianos que tenían acogidos.

La superiora se dirigió a la Jefatura de Obras Públicas de la Provincia de Cádiz, en estos términos:

Ilustrísimo Sr.:

La exponente, Hermana de la Caridad y Superiora del Asilo de Nuestra Señora de los Remedios, sito en la Villa de Ubrique (Cádiz), movida por los sentimientos que inspiran a su Orden, y segura de tener en V. S. I. el acogimiento favorable de sus buenos sentimientos cristianos, eleva la presente exposición con la súplica que al final de la misma hará.

Este Asilo de ancianos, fundado en el año 1900, carece en absoluto de toda subvención del Estado, Provincia o Municipio, y se sostiene merced a las aportaciones caritativas de los hijos del pueblo y de muchas personas de fuera que facilitan medios económicos para subvenir a la alimentación de unos 30 ancianos, que es el número corriente de los asilados.

Constituye principal problema para la alimentación de los mismos la adquisición y acarreo del combustible necesario para condimentar [sic] la comida, y existiendo en la carretera de Ubrique a Las Cabezas de San Juan, en el kilómetro 69 (arranque de la misma) un trozo de ella que es el paseo del pueblo, donde hay unos árboles que bordean el camino, los cuales, por su exagerado crecimiento son un peligro para las edificaciones contiguas y ocasionan perjuicio con su sombra a las huertas colindantes, dejando en cambio de producir, por su elevada altura, la sombra conveniente para el paseo del vecindario, por lo que, con la debida autorización se venían descopando algunos de estos árboles en evitación de los peligros y perjuicios apuntados. Y como esta razón es aplicable para los árboles que restan desde el arranque hasta el sitio llamado la Alameda, de unos 200 metros de longitud aproximadamente, y la leña procedente de estos árboles evitaría a nuestro Asilo las dificultades de obtención de combustible para cocinar antes dichas, me permito suplicar a V. S. I. muy encarecidamente se nos conceda autorización para hacer el descopamiento del resto de los árboles que quedan en dicho paseo, siendo los gastos que la operación ocasione de cuenta de este Asilo, vigilándose la corta por la persona designada por esa Jefatura, gastos que se compensarían con el aprovechamiento de la leña.

De acceder a nuestra petición haría una labor de cristiana caridad y amor al prójimo necesitado que Dios, Nuestro Señor, le tendría en cuenta.

Gracia que en atención a lo expuesto espera alcanzar del bondadoso y cristiano corazón de V. S. I., cuya vida guarde Dios muchos años.

Ubrique para Cádiz a diez de octubre de mil novecientos cuarenta y cinco.

Le solicitud fue bien acogida por el ingeniero encargado de la Jefatura de Obras Públicas, que contestó así:

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Otras condiciones eran que durante la ejecución de las obras no se depositarían en la carretera materiales de ninguna clase que pudieran interrumpir el libre tránsito; que cualquier perjuicio ocasionado a la carretera lo subsanaría la peticionaria; que los trabajos se ejecutarían bajo la inspección y vigilancia del personal de Obras Públicas; que la autorización se concedía a título precario salvo el derecho de propiedad sin perjuicio de tercero; y que los trabajos habían de estar terminados antes de tres meses y ajustarse al reglamento de Policía de carretera.

Los ancianos de asilo aprovecharon parte de la madera para hacer picón y venderlo, como se puede ver en la cuenta de rendimientos de la operación:

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El apunte de 2400 pesetas que figura en la cuenta correspondía al derribo, picado de la leña y parte del troceado de los árboles cortados, y fue pagado contra el correspondiente recibo:

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El troceo de la madera produjo hincos que fueron vendidos a particulares con un beneficio de 481 pesetas de este modo:

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Las monjas de Ubrique

El asilo de Ubrique aún sigue existiendo. Las monjas pertenecen a la congregación del Rebaño de María, fundada en 1878 por Francisco de Asís Medina, canónigo de la catedral de Cádiz, y la religiosa María de la Encarnación Carrasco. El fin específico era la enseñanza, principalmente a niñas pobres y huérfanas, y también la asistencia a los enfermos.

Además de en Ubrique, la congergación tiene residencias de mayores en Los Barrios, Medina Sidonia y El Arahal. En cuanto a su función docente, en Ubrique la desarrollan en el Colegio Sagrado Corazón, con infantil, primaria y secundaria. En Cádiz tienen el Colegio San Francisco de Asís, en Los Barrios participan el Colegio Público San Ramón Nonato; en Montilla (Córdoba) enseñan en el Colegio San Luis y San Ildefonso desde 1939; en Puebla de Cazalla (Sevilla) lo hacen en el Colegio del Sagrado Corazón.

Las monjas llegaron a Ubrique llegaron el 23 de enero de 1907. Fue solicitado su concurso para hacerse cargo del Asilo de Ancianos, que por entonces disponía de dieciocho plazas. Esta fue la última fundación en la que intervino Medina, que falleció a finales del siguiente año.

En 1967, los patronos de la Fundación “Doña Isabel Domínguez León”, solicitaron a la comunidad que se hiciera también cargo de la Clínica de Maternidad dependiente de dicha Fundación y que era colindante con el Asilo. Un año más tarde se hizo una ampliación del Asilo y del Colegio. En 1978 se inauguró una nueva sede del Colegio Sagrado Corazón de Jesús en terrenos de la antigua huerta de los capuchinos permutados por otros pertenecientes a las hermanas.

Residencia de ancianos de Ubrique (Radio Ubrique)

El 27 de junio de 2003 se inauguró una nueva Residencia (llamada Nuestra Señora de los Remedios) unificándose la antigua Junta de Señoras que dirigía el Asilo antes de la llegada de la congregación en 1907 y la Fundación “Doña Isabel Domínguez”. El traslado de los ancianos a su nueva sede tuvo lugar el 20 de julio de aquel mismo 2003.

Recientemente hubo un suceso muy lúgubre en este Asilo (el fallecimiento en abril-mayo de 2020 de 17 ancianos por coronavirus) y otro tan triste como «mediático»: el fallecimiento del conocido periodista Jesús Quintero, El loco de la colina (octubre de 2022).

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