jueves, 29 enero 2026

Un siglo de la eclosión industrial marroquinera

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Este catálogo de artículos de piel de Ubrique no tiene fecha, pero podría datarse en la primera mitad de la década de 1930.


Propongo esa datación por varios indicios, siendo uno de ellos que el catálogo fue creado por la empresa Jerez Gráfico, de la calle Algarve de Jerez, según se lee al pie de la portada:

Jerez Gráfico fue fundada como imprenta y papelería por Francisco Salido La Cal en 1930. Los talleres estaban en la calle Hornos y la papelería y despacho de atención al público en la calle Algarve. Pero esta se denominaba Antonio Vico en 1935 (posteriormente recuperaría el nombre de Algarve). Por eso, en principio podemos fechar este muestrario entre 1930 y 1935.

Esto supone que el catálogo pudo ser uno de los primeros que anunciaron, siguiendo modernas técnicas publicitarias, productos de artesanía en piel de Ubrique. Desde luego, no creo que hubiera muchos en esa época que se imprimieron con la calidad de este y con la decidida intención de ofrecer una buena imagen de lo que el fabricante quería vender. Contenía 44 páginas con fotografías nítidas de petacas, carteras, tarjeteros, pitilleras, monederos y billeteras (entre ellas, las llamadas «americanas», especificándose que sus dimensiones eran aptas para contener papel moneda de Cuba).

Fue precisamente en la primera mitad de la década de los 1930 cuando la actividad de ámbito relativamente restringido de la artesanía marroquinera de Ubrique experimentó un gran salto cuantitativo bajo la inspiración del industrial conquense Emilio Santamaría, que se estableció en la localidad en esos años.

Un muestrario antiguo de tipos de piel

De la misma época creo que es este muestrario de tipos de piel. Estas, de muy diversos coloridos, se clasificaron con las etiquetas MARROCO, CERDO, COCODRILO y MARROQUI:


Una patente de invención: calcomanías en artículos de piel

De la década anterior, concretamente de 1923, data una patente de invención presentada por un ubriqueño al Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria, consistente en la aplicación de calcomanías a toda clase de artículos de piel».

Aunque después de un siglo las calcomanías ya están muy deterioradas, este era el aspecto de algunos modelos:

La memoria de la solicitud de patente decía lo siguiente:

Como es sabido, hasta la fecha los artículos de piel se han decorado de distintos modos, siendo uno de los más aceptados la pintura, de forma que se obtengan dibujos de gran visibilidad y a veces hasta vistas de verdadero mérito. Pero este sistema de decorar los artículos de piel recarga muchísimo la mercancía por ser necesario recurrir a artistas, a veces de mérito, cuyo trabajo es necesario remunerar con largueza.

Se comentaba que este modo de proceder limitaba, ralentizaba y encarecía la producción, inconvenientes que se podían superar perfectamente pegando calcomanías en las piezas.

Después de fabricado el objeto de piel, cartera, bolsillo u otro, del modo ordinario y estando completamente terminado de cosido, perfiles y demás, en el lugar que se haya elegido se aplica una calcomanía procediendo del modo usual y se la hace adherir a la piel por medio de presión en caso necesario. Una vez seca la calcomanía, se la barniza, pule o se emplea cualquier otro medio conveniente para que el roce no la deteriore, quedando terminado el objeto y en disposición de ser puesto a la venta.

Este fue la primera patente marroquinera ubriqueña que me conste. Pocos años más tarde, la inventiva de los empresarios ubriqueños vivió una edad de oro, como ha quedado registrado en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial.

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