La obra hidráulica y energética del embalse de Los Hurones fue iniciada en los años 50 e inaugurada por Franco en 1964. Las condiciones de trabajo eran muy precarias y mucha gente dio su sudor e incluso su vida para que los habitantes de la Bahía de Cádiz (incluidos los estadounidenses de la base militar de Rota) no padecieran escasez de agua. Aquí cuento retazos de esa historia.

Los inicios

Se empezó a hablar del proyecto del embalse de Los Hurones en la posguerra, en 1945. En 1947, dicho proyecto se incorporó junto al del pantano de Bornos en el Plan General de Obras Públicas. En 1948 lo aprobó el Consejo de Obras Públicas y en 1949 se publicaron los decretos para convocar los concursos de la obra de la presa y del camino de servicio.
Levantó la presa un contingente de obreros entre los que –según se dice– figuraron presos políticos condenados a trabajos forzados. Y también se dice que hubo muchos muertos, debido a que las condiciones de seguridad eran muy precarias… En ocasiones la obra se paraba porque escaseaban los materiales (al parecer, España tenía poco cemento). Y surgían muchos problemas técnicos que los ingenieros fueron solucionando sobre la marcha como mejor pudieron.


Además de la presa, se construyó un poblado para los ingenieros, dirigidos por el sevillano Vicente Aycart Benzo, y los trabajadores. Según me ha dicho alguien que lo conoció, Aycart, en restringidos círculos, exteriorizaba su preocupación por el poco rigor de los estudios geofísicos que se habían hecho en el terreno destinado a embalsar y por tenerse que valer, en no poca medida, de la piedra y otros recursos del entorno. Al parecer, en las primeras pruebas que se realizaron sobre la capacidad de contención se produjo una grieta que retrasó la puesta en funcionamiento y encareció el coste final de la obra. (Por cierto, la empresa constructora –o una de ellas– fue Portolés y Cía. S.L.).



Actualmente las viviendas del poblado las ocupan el guarda y, en puentes y vacaciones, el personal de la Agencia Andaluza del Agua que lo solicite (aunque algunas están muy deterioradas). Dicho poblado cuenta con escuela y capilla (la piedra artificial de esta la suministró la empresa “Nigarol – La Fabril Granadina – Mármoles aglomerados”). El dique de la presa, por dentro, es un espectáculo. Tiene tres niveles con sendos túneles que atraviesan longitudinalmente el inmenso muro de estribo a estribo. Los techos de los túneles gotean, lo que va formando pequeñas estalactitas. De arriba abajo, un hueco contiene una especie de larguísima plomada que forma parte de un sistema de control de vibraciones o desplazamientos. En la planta baja, la pequeña central eléctrica atruena al visitante debido a la bajada torrencial del agua por las tuberías hacia las turbinas.
Cuando construyeron Los Hurones, la vecina localidad de Algar creció mucho… Pero la contrapartida fue que quedó muy impedida físicamente su tradicional relación con Ubrique. Por otro lado, acabada la obra, Algar sufrió cierta despoblación porque algunas (o muchas) algareñas se casaron con obreros y emigraron a distintos puntos de España.
Al parecer, uno de los principales promotores de la construcción del pantano fue el alcalde gaditano José León de Carranza, que previó que su ciudad no prosperaría si no contaba con agua para la población y energía eléctrica para la industria. El gobierno nacional también estaba interesado en proporcionar agua a la base aeronaval de Rota; la conducción desde Los Hurones al establecimiento militar se inauguró en 1957.
La construcción del pantano de Los Hurones fue un acontecimiento de tanta relevancia en la región (sobre todo tras su inauguración en 1964 por el mismísimo Francisco Franco) que hasta el obispo auxiliar José María Cirarda quiso hacer una “visita pastoral” en la que preguntó el catecismo a los niños del lugar para asegurar su salvación. (Incidentalmente, dicen que el ingeniero Vicente Aycart era muy religioso).


Estado de las obras en mayo de 1954 según la CHG
Traslado a continuación algunos datos técnicos sobre el estado de las obras en mayo de 1954 que figuran en un folleto editado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) en aquel entonces. El documento, impreso en los talleres tipográficos Hijos de A. Padura, de Sevilla, se titula Abastecimiento de agua a la zona gaditana – Plan general de obras, recoge planos, croquis y fotografías de las primeras etapas de este proyecto que tenía por objeto dar cumplimiento a una ley de las Cortes de 31 de diciembre de 1945 por la cual debían emprenderse un conjunto de obras para garantizar el abastecimiento de agua en la zona de la Bahía de Cádiz.

En el folleto aparece este plano general del proyecto de la presa y del poblado que se había construido aguas abajo de ella para alojar a los ingenieros, capataces y obreros:
Como se puede apreciar, está destacado en trazo más grueso el vertedero, formado por 3 vanos de 15 metros de anchura cada uno que podrían desaguar entre los tres nada menos que 660 m3 por segundo (es decir, aproximadamente la cuarta parte de una piscina olímpica estándar cada segundo).
La cota de la coronación de la presa iba a estar a 218,40 m; la longitud de dicha coronación sería de 350 metros; su altura sobre el cauce, de 53 m; y su altura sobre los cimientos, de 71 m.
Para la construcción se había tenido en cuenta que la cerrada (es decir, el lugar del terreno donde se elevaría la presa) estaba formada geológicamente de areniscas del Aljibe (el vaso del embalse es de materiales de los periodos Eoceno y Triásico). Se requerirían 260 000 m3 de hormigón; la fábrica tendría una densidad de 2350 kg/m3.
Los vertederos se construirían con dirección oblicua para que el torrente de agua tuviera la misma dirección que el cauce del río Majaceite aguas abajo de la presa (cauce y presa forman un ángulo de 50 grados). El folleto da estas explicaciones técnicas:
Este sistema de vertedero oblicuo se formará apoyando sobre el paramento de aguas abajo de la presa normal de gravedad un conjunto constituido en esencia por tres prismas triangulares oblicuos dispuestos de manera que una de sus caras sea la superficie de contacto con dicho paramento y otra la base de la lámina vertiente. De esta forma, el conjunto tendrá en total tres cuencos de caída del agua, con capacidad para verter un caudal de unos 660 m3/s, cifra que se supone para la máxima avenida.
A la izquierda de la siguiente imagen se observa en línea discontinua el túnel de conducción de agua hacia las turbinas de la estación hidroeléctrica:
Así se ve actualmente la presa desde el aire, según la ortoimagen del visor geográfico Sigpac:
Hasta que no se terminara la presa, el agua del río Majaceite, que es el que iba a llenar el embalse, era conducido a través de un túnel:

Estas imágenes permiten ver cómo fue proyectado el poblado y cómo quedó:
En el plano de 1954 se ve, a la salida del poblado, un hospital, y al otro lado del río, la iglesia cuya airosa torre destaca actualmente entre las viviendas.
Los alojamientos se dividieron en tres grupos: un “albergue” (¿para los ingenieros?), unas viviendas para capataces y otras para obreros casados.
Además, separadas del poblado y antes de la presa (a su derecha, según el punto de vista que estamos adoptando), a más alta cota que esta se proyectó un “grupo de viviendas económicas” que no parece que se llegara a construir, ya que las ortofotos actuales solo revelan algunas construcciones pequeñas y con orientaciones diferentes.
A la izquierda de la presa, también a más alta cota, se proyectaron dos “viviendas para vigilantes” (¿para vigilar a los presos políticos que según se dice fueron obligados a trabajar en la obra?).
Había también una “casa administración”, un economato y una escuela para los hijos de los trabajadores.
Muestro seguidamente dos imágenes que corresponden al estado de la primera fase de las obras, momento en que se habían ejecutado los caminos de acceso, la línea eléctrica y el poblado obrero y estaban avanzados los trabajos de excavación, que deberían finalizar en ese mismo año de 1954 para iniciar inmediatamente el hormigonado de las laderas.
El folleto explica que para el hormigonado se había instalado
un conjunto de maquinaria capaz para una producción diaria de 400 m3 de hormigón. Estas masas serán colocadas en obra por medio de grúas convenientemente distribuidas y valiéndose para los transportes de un sistema de vías y vagonetas de 0,75 m3 cada una. El cemento se recibirá en obra en forma de clínker, procediéndose allí a su molienda y siendo después conducido a la estación de hormigonado por medio de un equipo Fuller compuesto de aerodeslizadores y bomba de impulsión.
Estaba previsto que el pantano embalsara 180 millones de metros cúbicos, pero la capacidad nominal (al menos, la actual) es de 135. Como la lluvia media anual en la zona era de 1200 mm, se preveía una aportación de 134 millones de metros cúbicos cada año. Con estos datos se estimó que no solo podría asegurarse el caudal de 1500 l/s deseado para abastecimiento, sino que además podrá regularse el riego de 5400 hectáreas. Por otra parte, se previó que la superficie ocupada fuera de 1200 hectáreas y que la cola del embalse tuviese una longitud de 12 km.
Conducción al depósito del Cerro de San Cristóbal
El presupuesto total del proyecto de abastecimiento de agua para la zona gaditana era de 600 millones de pesetas, pero la presa en sí y el poblado solo costaría la sexta parte. El resto se dedicaría a las conducciones, un depósito y una estación depuradora.
Las aguas del embalse se conducirían hasta el Cerro de San Cristóbal, en las proximidades de Jerez, donde una estación depuradora haría el adecuado tratamiento de las aguas suministradas, que pasarían a un gran depósito regulador emplazado en el mismo cerro y desde él a los puntos finales de consumo mediante las correspondientes conducciones.
La conducción general hasta el embalse el Cerro de San Cristóbal se dividiría en dos tramos. El primero tendría una longitud de 32 km y se desarrollaría en canal cubierto con cinco sifones para salvar desniveles; estos sifones serían tuberías de hormigón armado de 1200 mm de diámetro interior.
El segundo tramo tendría un recorrido de 36 km y se desarrollaría con tuberías de 1200 y 1300 mm.
En 1954, del primer tramo estaban terminados el canal y tres sifones, hallándose en ejecución el resto; del segundo tramo estaba tendida la tubería en una longitud de unos 14 km, y se estaban realizando los otros 22 km.
Así eran las secciones de cuatro tipos de conducciones que se iban a usar:
El depósito y las conducciones a los centros de consumo
En ese mismo año de 1954 estaba aprobado el proyecto de la estación depuradora y pendiente de información pública y ejecución. En cuanto al depósito que se ubicaría en la parte más alta del Cerro de San Cristóbal, se encontraba en sus primeras etapas. Iba a estar constituido por un conjunto de cinco depósitos parciales iguales, con capacidad cada uno de 40 000 m3, consiguiéndose así un volumen de 200 000 m3 de agua para reserva y regulación de las puntas de consumo. Pues bien, de los cinco, uno estaba completamente terminado y los otros se estaban ejecutando.
Desde este depósito regulador partiría una tubería principal que conduciría el agua hasta Cádiz, derivándose de ella diversos ramales que suministrarían a varias poblaciones. De la tubería principal, cuyo diámetro sería de 1100 mm en el trato inicial y de 800 mm a la llegada al destino, se hallaban terminados en 1954 los últimos 35 km, faltando por tender los 10 km restantes. De esta tubería se surtirían directamente las poblaciones de El Puerto de Santa María, Puerto Real, San Fernando y Cádiz. En cuanto a los ramales derivados, estaban pendientes aún de comenzar, “habiendo sido ya aprobado por la Superioridad el Proyecto relativo al Ramal de Rota, Chipiona y Sanlúcar de Barrameda”. Cuando condujeran agua, todas estas tuberías estarían sometidas a presiones de unas 11 atmósferas, según la documentación.
Dos fotos históricas
La fotografía de cabecera me la ha proporcionado Juan Manuel Román. En ella aparece su padre, Manuel Román. Aunque era panadero, trabajó en la construcción de la presa como obrero no cualificado. (Es el más bajito de los tres que se ven en la foto, tocado con sombrero de paja). La vagoneta era de las que se empleaba para transportar piedra desde la cantera que existía en la Esparragosilla y que aún hoy día se aprecia.
La foto de más abajo ilustra uno de los fenómenos que se produjo en el poblado de Los Hurones en aquellos años. Como la obra concitaba un hervidero de gente (obreros, proveedores…), en determinadas fechas también acudían los familiares y se organizaba algún tipo de fiesta. En la imagen aparece también Manuel Román, El Panadero, compartiendo mesa con varios ubriqueños, entre otros los diestros que participaron en una novillada que se celebró allí para celebrar la festividad del 12 de octubre de 1956. Se identifican Francisco Coronil El Isco, Sebastián Macías El Pato, José Sánchez Rebujina, El Chapa y un hijo de este.































