La industria marroquinera ubriqueña es archiconocida en España y parte del mundo. Lo que no es tan conocido es que el propio desarrollo de esta actividad suscitó el nacimiento de una actividad paralela: el diseño de modelos industriales referidos a la creación de artículos de piel. Sin ningún estudio de Ingeniería Industrial, muchos ubriqueños se pusieron a darle vueltas al magín para ofrecer productos más útiles, y, por tanto, atractivos para el consumidor. Hubo algunos inventores especialmente prolíficos, como Manuel Coronil Aragón, Antonio Reguera Fernández o Norberto Aparicio González. Este último, por cierto, no era de Ubrique, sino de Alcubillas (Ciudad Real), según ha averiguado Manuel Zaldívar Romero, que ha hecho un censo de fabricantes de petacas y curtidos en Ubrique entre 1924 y 1935.
Presento aquí un repaso de modelos de este tipo inscritos en el Registro de la Propiedad Industrial que aparecieron en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial (BOPI) a lo largo del siglo XX, por orden cronológico, entre 1905 y 1965 (hay más en los años siguientes, pero el número de diseños se dispara y es arduo trasladarlos todos aquí; remito al BOPI si se desea investigarlos).
1923
La primera patente ubriqueña del mundo de la marroquinería que he encontrado se llamaba «un nuevo resultado industrial consistente en la aplicación de calcomanías a toda clase de artículos de piel». Probablemente mucha gente actual no sepa lo que es una calcomanía. El Diccionario de la RAE define calcomanía como «procedimiento que consiste en pasar de un papel a objetos diversos de madera, porcelana, seda, etc., imágenes coloridas preparadas con trementina». Por extensión, la calcomanía es la propia imagen. Todavía algunas empresas las fabrican. Son análogas a los tatuajes en la piel, pero con las ventajas de que se aplican rápidamente, sin agujas y sin dolor, además de tener más colorido que los tatuajes. Otra ventaja (o desventaja, según se mire) es que son temporales; tras varios lavados se esfuman… Pero te pones otro y ya está. Cada día puedes tener un modelo nuevo. La siguiente imagen muestra una calcomanía aún en el papel (izquierda) y varias aplicadas en el brazo de una persona:
La idea propuesta era decorar artículos de piel con calcomanías. Fue solicitada el 26-05-1923 y concedida el 12-07-1923, pero no llegó a ponerse en práctica, caducando el 01-01-1926.
1929
Quizá inspirándose en el invento anterior, la Viuda de Juan Villalobos Luque, domiciliada en la calle Nueva, 36, propuso «registrar un modelo industrial para fotografías estampadas en petacas, carteras y artículos de plel para caballero y señora».

La descripción era:
Consiste este modelo en unas fotografías estampadas en petacas y artículos de piel para caballero y señora, las cuales van dispuestas en sus superficies exteriores tanto en brillo como en mate, pudiendo ser estas de cualquier índole, sea de monumentos, vistas o escenas típicas del país y otros diseños y gráficos de diversos colores. «1» es el lugar en que se estamparán dichas fotografías. Lo que se anuncia para los efectos consiguientes.
Fue concedida el 19 de octubre de 1929 (BOPI 1039, 1929).
(En otro lugar he hablado de Juan Villalobos Luque, que también hizo registros, como el de la marca Hispania, solicitada en 1926 o 1927).
1930
La misma Viuda de Villalobos patentó «un procedimiento de cosido de dos hilos cruzados en el filo de artículos de piel, tales como en petacas, carteras, monederos y billeteros. Grupo 4.º Clase 37». Hizo la solicitud el 09-07-1930. Se le dejó en suspenso el 2 de agosto porque «debe aclarar el enunciado», pero finalmente se le concedió el 08-10-1930, aunque caducó el 1 de enero de 1933 al no ponerla en práctica.
1931
Probablemente en 1931 el empresario conquense radicado en Ubrique Emilio Santamaría Caballero solicitó «registrar un modelo industrial para distinguir una pitillera». Le fue concedido el 26 de enero de 1932 (BOPI 1091, 1932).
1932
En 1932, el mismo Santamaría solicitó registrar lo siguiente

1933
Y en1933 pidió esta patente:

Le fue concedida el 18 de septiembre de 1933 (BOPI 1132).
1941
En 1941 aparece en el BOPI 1313, esta solicitud de registro que habría hecho José Corrales Romero años antes:

1942
Francisco García Moreno, domiciliado en San Sebastián, 79, solicitó en 1962 registrar un modelo industrial para una cartera de bolsillo para caballero:
El modelo industrial cuyo registro se solicita y reivindica consiste en una cartera de bolsillo para caballero (A). La novedad introducida en la misma es de una pestaña (B), la cual da una seguridad grande, para evitar pueda ser sustraída la cartera, una vez que la pestaña tiene un ojal para abrocharlo en el botón del bolsillo interior de la americana; cuando no se quiera aplicar este procedimiento, la pestaña se dobla y se introduce en el pasador (C), quedando entonces la cartera en estado normal. Todo tal cual se representa en el dibujo adjunto, y de aplicación a los fines del enunciado.

1944
En 1944, Antonio Dominguez Angulo solicitó registrar un billetero porta-carnets «que consta de tres partes o secciones (…) que al abrirse cada una de las secciones por su mitad o centro es del mismo tamaño que el billetero porta-carnets, y al cerrarse, mediante doblez hacia el interior, se sujeta y cierra por medio de una pestaña con pasador cosido para engarzarse y quedar sujeta a un tirador». Estaba destinado a «guardar papel moneda, perfectamente clasificable por su valor en los departamentos correspondientes».

1945
El 17 de enero de 1945 Francisco García Moreno (San Sebastián, 79) solicitó registrar un modelo industrial de cartera de bolsillo pare caballero.
Ese mismo año, el 17 de septiembre, Norberto Aparicio González pidió el reconocimiento de una «marca para distinguir un billetero-monedero, prenda u objeto similar provisto de departamento secreto».
1946
En 1946, la empresa A. B. C. Sociedad Limitada (de Emilio Santamaría) solicitó el registro de dos innovaciones industriales. Se trataba de incorporar un talco (lámina transparente usual en aquella época en que los plásticos no estaban tan extendidos como ahora) para crear un compartimento para carnets, tanto en billeteros (A), como en carteras (B):

Dos inventos de Juan López Carpio aparecieron en el BOPI 1424 de 1946. Había solicitado su registro el 4 de julio. El primero se trataba de:
El presente modelo industrial es una petaca-pitillera en una sola pieza, cuya forma exterior es rectangular, y la parte envolvente o tapa lleva una escotadura en su parte inferior derecha que permite poder tirar con facilidad de los dos elementos contenidos; con este mismo fin, los citados elementos están provistos de dos orejas del mismo material que el resto de la petaca-pitillera. La fig. 1 representa la petaca-pitillera vista de pie e inclinada, en la que gráficamente se ve la escotadura aludida y los dos elementos de petaca y pitillera, así como las dos orejas que permiten la mejor apertura. La fig. 2 representa que la salida de cualquiera de los dos cuerpos es limitada debido a una sujeción interior que impide la total extracción de ellos.

El segundo consistía en:
El presente modelo industrial, cuya configuración y aspecto exterior se describe y reivindica, es una petaca destinada a lo que su mismo nombre indica, caracterizada por carecer de tapa alguna, ya que su borde superior o boca ajusta perfectamente mediante dos pretinas aceradas que permiten la abertura de la misma por presión. Su forma es, en su parte superior, más estrecha, ensanchándose paulatinamente hasta la inferior, que delimita un arco o forma semicircular. Lleva en uno de sus lados una carterita con cierre de broche o análogo destinado a contener el panel de fumar.

Creo que la tramitación de esta patente quedó en suspensión a instancias de un juzgado de Barcelona (BOPI 1461, 1948). No sé si luego llegaría a aprobarse.
1947
Luis Piñero de la Rosa, domiciliado en Ubrique (Cádiz), José Antonio 20, solicitó patentar el 25 de octubre de 1947 lo que se describe a continuación.
1.ª Una cartera monedero-billetero, caracterizada por que consta de una cuerpo plegable (a), cuya cara interna va unida por el centro al cuerpo interior (b), que constituye un billetero con sus diversos apartados. Entre las dos hojas formadas a la izquierda van dispuestos dos departamentos de fuelle, que forman la cartera (c), uno de los cuales va dotado de un portacarnet (d), con su protección de materia plástica transparente. Tras estos lleva otros departamentos auxiliares para colocar tarjetas, sellos y otros documentos.
2.ª Una cartera monedero-billetero, según la anterior reivindicación, caracterizada por que en el lado derecho, entre la cara posterior del billetero y la exterior, se aloja el cuerpo del monedero (e) dotado de fuelle (l). A sus bordes se acopla una boquilla (f) con cierre a presión (g), provista en la base de un eje (h) a cada lado. La cara posterior del billetero (b) se prolonga por este lado para constituir el cierre (j) del mismo y de la cartera que, mediante una franja adosada en el centro, se fija a través de una tira situada verticalmente en la cara exterior de la hoja opuesta.

1948
El 8 de marzo de 1948, Norberto Aparicio González solicitó la siguiente patente:
Consiste este modelo industrial en un estuche-pitillera, en forma de prisma o paralelepípedo rectangular, compuesto de dos partes esenciales: un cuerpo (1) con tapa de metal, unido por bisagra o muelle por uno de sus lados menores posterior, presentando el lado inferior opuesto al primero; un pequeño pulsador (3) saliente, que apretándolo obliga a una laminilla interna y móvil a retirarse, actuando de soporte o resorte para la tapa (1) mediante otro saliente que al efecto presenta la tal laminilla, en correspondencia con un taladro que para ello presenta el borde de la tapa.
El cuerpo (1) es realmente una caja metálica sin fondo, que se ajusta en el interior de otro cuerpo (2) de piel a modo de funda de igual forma, hasta próximamente su mitad (línea de puntos en el dibujo), quedando así como una caja cuyo cuerpo y fondo son de piel, sobresaliendo al exterior un reborde metálico, que se apoya sobre el borde de la funda, sobresaliendo al exterior dicho pulsador (3).
Todo ello realizado de manera que se alojan en su interior los cigarrillos, cuyas cabezas, una vez abierta la pitillera, sobresalen del borde lo suficiente para cogerlos, pudiendo construirse esta pitillera de cualquier tamaño adecuado. Todo según indican las figuras I, II y III del diseño adjunto y en cualquier clase de metal y de piel.

Fue dejado en suspenso en 1948 por «no ser sus características de las definidas en el art. 182 del vigente Estatuto sobre Propiedad Industrial y las definidas en el 171 del mismo Estatuto, por tanto procede proponer un cambio de modalidad».
El 16 de marzo de 1948, el propietario de la firma Iberia, domiciliada en la calle Rosario, 2, pedía el registro de una boquilla con cierte automático para monederos y similares. Esta es la descripción:
1.ª Boquilla con cierre automático, aplicable a toda clase de monederos, billeteros, carteras y bolsos, caracterizada porque en uno de los bordes (g) de la misma se disponen dos pivotes paralelos (d) que constituyen una guía, entre los cuales va situado un saliente (b) que al cerrar la boquilla encaja a presión en un orificio (c) practicado en la base plana de una pieza hembra (a), maciza y de forma circular.
2.ª Boquilla con cierre automático, aplicable a toda clase de monederos, billeteros, carteras y bolsos, según la anterior reivindicación, caracterizada porque la pieza hembra (a) se monta sobre el borde opuesto de dicha boquilla, mediante un eje (e) fijado en la parte posterior de su base, el cual se aloja en el interior del borde citado, donde es accionado fuertemente por un muelle-resorte (f) que transmite a la pieza (a) la presión conveniente.
3.ª Boquilla con cierre automático, aplicable a toda clase de monederos, billeteros, carteras y bolsos.
La calidad de la reproducción del croquis que hizo el BOPI no es buena:

Fue aprobada el 20 de julio de 1948.
El mismo empresario había propuesto el 13 de marzo este otro modelo industrial:
Un billetero constituido por una cubierta (a), de piel adecuada, plegable por el centro y dividida dos hojas separadas por su parte superior, que forman un amplio departamento (f) exterior. De estas dos hojas, la interna lleva a ambos lados un borde metálico que constituye la boquilla (b), dotada de cierre automático (c). La cara interior (g) de la correspondiente al lado izquierdo, está subdividida en tres apartados, uno de ellos posterior abierto en sentido horizontal por la parte superior de esta hoja, y dos más pequeños, abiertos en el mismo sentido sobre la parte inferior del ya citado. Hacia el centro del billetero, cosido verticalmente y paralelo a la plegadura, va dispuesto un cuerpo portacarnet (d), constituido por un recuadro de piel que bordea dos placas de celuloide u otra materia transparente, que junto a la costura y en la misma dirección, lleva la abertura necesaria (i) para alojar el documento de identidad.
Bajo la unión de este cuerpo, se abre también en sentido paralelo a la plegadura, otro departamento (h) que abarca todo el espacio existente tras los apartados de la cara anterior (g). La cubierta de la derecha consta en su cara interna de otro departamento (i) similar al anterior, abierto en la misma dirección y sentido, sobre el cual va superpuesto el billetero (e) propiamente dicho, compuesto por un conjunto plegable en dos cuerpos, de los cuales, el de la derecha, cosido por tres de sus bordes forma sobre el departamento (i) otro (j), abierto en el mismo sentido. El billetero (que resulta independiente del resto del dispositivo), está dotado con tres apartados escalonados (k) abiertos en sentido horizontal y vertical hacia la derecha, para depositar en ellos billetes de diverso valor. El conjunto, plegado, se cierra completamente mediante el broche automático (c) dispuesto en los bordes verticales de la boquilla.
Este billetero podrá construirse con el material y las dimensiones convenientes, tal como se representa en el diseño adjunto.

El 23 de julio del mismo año, Antonio Reguera Fernández proponía una «boquilla para pitillera, monedero u otros objetos similares, caracterizada, esencialmente, por estar compuesta de dos piezas unidas que forman un marco o bastidor articulado en su centro, de forma rectangular u otra cualquiera, de metal u otro material rígido que sea adecuado para tal objeto, cuyos lados presentan una sección transversal en forma de U u otra adecuada, para su fácil acoplamiento al cuerpo del objeto al cual ha de servir de boquilla, formando las tapas del mismo». También registró otras variantes.

1952
Norberto Aparicio González presentó al registro en 8 de abril de 1952 una «pitillera con salida automática de cigarrillos»:

1953
El 7 de marzo de 1953, Antonio Reguera Fernández, que estaba domiciliado en Calvo Sotelo, número 1, quiso patentar una boquilla metálica caracterizada por constar «de dos elementos o marcos de planta rectangular, construidos con perfil metálico en forma de U, montados articulados por bisagra a lo largo de uno de sus lados de manera que coinciden por sus bases, y provistos de dispositivo de cierre y apertura automáticos».

Esta patente caducó el 14-9-63.
1954
En el BOPI 1603 de 1964 aparece otra solicitud de patente que el propietario de Iberia había presentado el 15 de diciembre de 1953. En esta ocasión se trataba de un monedero con caracerísticas particulares para separar billetes y encerrar monedas.

El 4 de febrero de 1954 Manuel Coronil Aragón (calle Ingeniero Juan Romero Carrasco, s/n) registró una pitillera ovalada.
Este modelo industrial consiste en una pitillera caracterizada por un cuerpo principal de sección ovalada dotado de tapa de superficie ligeramente convexa, unida a aquel mediante una boquilla de dos elementos articulados, cada uno de los cuales constituye un reborde sobre los perfiles de dicho cuerpo y tapa. Todo conforme al diseño que se acompaña, donde se representa la pitillera en vista de conjunto y planta, pudiendo ser variables los tamaños, materias y colores.

La patente fue concedida el 2 de octubre de 1954.
1957
Norberto Aparicio Gonzalez registró el 22 de febrero de 1957
Un nuevo modelo de pitillera, caracterizada por estar provista de un armazón metálico interior concebido de tal manera que al abrirse la tapa de la pitillera, los dos brazos de palanca unidos a ella por su parte superior arrastran a otros brazos articulados que parten del armazón interno sobre el que reposan los cigarrillos, por lo que al ser abierta la tapa, este armazón se eleva, saliendo los cigarrillos en su extremo superior y volviendo a introducirse cuando la tapa es cerrada.

1958
Por su parte, Antonio Reguera Fernández seguía produciendo modelos. En diciembre del 1957 presentó el de un nuevo estuche que integraba una lengüeta elástica accionable por medio de un botón pulsador. No reproduzco la imagen porque es de tan mala calidad que el diseño es incomprensible. Apareció en el BOPI 1700, de 1958.
1959
Manuel Coronil Aragón propuso este año «una almohadilla para estuches-joyeros caracterizada por comprender un cilindro o rulo montado sobre casquillos extremos calados por un eje cuyos terminales presentan unas cabecillas acoplables a los soportes o bordes del estuche a modo de hacer posible el giro de dicho rulo». Se trataba de que cumpliera bien las funciones de recibir «sortijas, pendientes y, otras joyas, quedando expuestas al exterior las partes más vistosas».

Fue concedido el 28 de noviembre de 1959
1961
Ignacio Cabezas Calvo patentó «Un procedimiento mecánico para el damasquinado y policromado de pieles». No he encontrado su descripción, pero sí las fechas del proceso: lo presentó el 24-01-1961, se le concedió el 30-01-1961 y se publicó el 01-04-1961.
1962
Este año Manuel Coronil Aragón registró varias solicitudes de patente. Una era esta:
Pitillera perfeccionada constituida por una caja paralelepipédica abierta por una de sus caras menores, caracterizada por presentar la cara mayor, constituida en posterior, una prolongación de su superficie por la zona de la abertura, cuya prolongación es flexible, de tal forma que puede quedar conformada sobre la abertura adaptándose a cierta curvatura que presentan los flancos de aquella, en cuya zona la parte abatible presenta dos pequeñas orejas en las que se articulan sendas bielas que determinan el ascenso o descenso, acompañando los movimientos de la parte flexible de un perfil en U introducido y deslizante en la pitillera, adaptado a su interior y constituyendo un fondo desplazable que eleva el contenido de la misma pitillera al ser abierta la mencionada tapa flexible.

En otro BOPI se publicaba la misma solicitud de patente u otra muy parecida. Quizá fuese una aclaración mediante este nuevo croquis:

Se aprobó el 4-4-62.
Otra solicitud de Manuel Coronil Aragón fue una «pitillera perfeccionada caracterizada por presentar una armadura ligera y resistente que puede deslizar en el interior del cuerpo o caja de la propia pitillera, cuyo cuerpo presenta el adecuado grueso y dos caras mayores, en consonancia con las dimensiones de los pitillos…». Se trataba de que la pitillera ascendiese o descendiese al abrir o cerrar la tapa.

Manuel Coronil también registró una pitillera «en forma de paralelepípedo rectángulo de escaso fondo y provista de una solapa rectangular que abarca aproximadamente la mitad del plano anterior y se conjuga con el plano de fondo en una disposición de generación cilíndrica en su posición de cierre».

Y también registró dos cerraduras, una rectangular y otra de planta elíptica. La primera se describía así:
cerradura para útiles de equipaje, formada por dos cuerpos suplementarios, ambos de forma paralelepipédica de poca profundidad, y de los cuales el superior tiene una altura aproximada de una tercera parte de la longitud y que en la parte inferior presenta dos uñas de gatillos simétricamente dispuestas, correspondiéndose esta situación de las uñas con unas perforaciones alargadas dispuestas en la cara superior del cuerpo inferior, de la misma profundidad que el anterior y de altura equivalente a la mitad del ancho, idéntico al del suplemento, y cuyo segundo cuerpo dispone de un botón cilíndrico en la parte central de la cara frontal y de una perforación de cerradura inmediatamente debajo del anterior botón.
El diseño que adjuntaba aclaraba bastante bien la descripción:

Ese mismo año de 1962, el 19 de abril, Francisco Garcia Yuste solicitó el registro de un modelo industrial consistente en un «bolso-monedero que adopta la forma de la Península Ibérica».

1963
En 1963 Francisco García Yuste registró un bolso-monedero (6-5-63).
1964
En 1964, Antonio Reguera Fernández seguía inspirado y produciendo modelos. El 5-5-64 registró una boquilla para bolsos caracterizada por estar «formada por dos perfiles, uno independiente en forma de U rectangular y otro, más grueso, formado por una doble U, también rectangular, que tiene un lado común y cuyas ramas terminales quedan situadas en direcciones opuestas».

Y Manuel Coronil Aragón tampoco se daba tregua. Registró «una cigarrera de suspensión, del tipo que comprende un estuche susceptible de recibir una pluralidad de cigarros y en alternativa un paquete de cigarrillos de dimensión normalizada, caracterizada por comprender en la cara posterior una copela de ventosa unida mediante un pasador ciego y axil, de manera que el plano de boca de la copela es paralelo a la superficie de fondo a la que se une». También registraba una variante «caracterizada por que el frente del estuche abierto superiormente y constitutivo del cuerpo de la cigarrera dispone de una carterita prevista para la contención de elementos auxiliares, tales que un estuche de cerillas».

Otra aportación de 1964 la hizo Rafael Vilches Moreno presentando el 12-12-64 un «monedero clasificador caracterizado por que en el interior de las alas articuladas y provistas de solapas encajables de un monedero habitual se prevén, en plano perpendicular, a las mismas, sendos fuelles del mismo material que cierran los laterales del diedro así constituido, formando un volumen tetraédrico preferiblemente separado por a lo menos un tabique que establece los espacios dedicados a monedas de distinto valor».

1965
Norberto Aparicio González solicitó el 9 de febrero de 1965 el registro de un «juego de perfiles para el armado de artículos de piel, caracterizado por estar constituido por dos piezas: una destinada a circundar interiormente el cuerpo del receptáculo, de sección transversal, formada por un ángulo recto, uno de los cuales se prolonga en U de base circular y brazos iguales, y otra pieza de sección en U de brazos iguales que arma la tapa».

Ese mismo año, una solicitud de José Ramos Jaén de registrar su invención «Procedimiento para forrar y decorar objetos diversos con cuero natural o artificial» quedó en suspenso el 28-1-65 por «no estar comprendida en el art. 46».
También se denegó otra a Norberto Aparicio González de un «cierre reforzado para monederos de tacón» el 3-3-05 porque «falta memorias, planos, cliché, pruebas y cuartilla y derechos de publicación». Es de suponer que posteriormente subsanaría estas carencias. La idea la había propuesto el 18 de febrero. El cierre estaba «caracterizado por que el contorno de la parte de la tapa que abarca y cubre la caja del mismo va comprendido, a presión, en un perfil de material rígido, cuya sección transversal tiene forma de U estrecha, de base redondeada v brazos desiguales, correspondiendo la parte del lado mayor al interior del lateral de la tapa, al que cubre totalmente, y la del lado menor cubre solo parcialmente la parte exterior».



