viernes, 30 enero 2026

El dolmen del Juncal (Ubrique) aguarda, desmontado, un digno destino

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Desmontado pieza a pieza aguarda el dolmen ubriqueño del Juncal a que las autoridades le den un digno destino en beneficio de la cultura, del turismo o de ambos.

Jose María Gutiérrez López, director del Museo Histórico Municipal de Villamartín, que fue el principal responsable del equipo que sacó a la luz esta joya del Neolítico Reciente, escribió un magnífico artículo sobre este sepulcro megalítico de galería que se encontró cerca de una orilla del vaso inundable del pantano de Los Hurones.

Tiene 9,5 metros de largo y entre 0,86 (entrada) y 1,8 (fondo) metros de anchura, y su orientación es Norte-Sur. Lo forman grandes ortostatos de caliza y arenisca que se labraron con material tomado de los alrededores. Algunas de estas placas tienen grabadas decoraciones simbólicas como una estela antropomorfa y diversos bajorrelieves. El dolmen tenía una cubierta adintelada de la que apenas quedaron restos.


En este sepulcro se han encontrado restos de 5 o 6 personas, sin haberse podido determinar el sexo de cada una. Uno de los esqueletos, hallado al fondo de la galería, parecía corresponder a un individuo de alta jerarquía en la tribu. Los demás (probablemente familiares) aparecieron pegados a las paredes este y oeste. Uno de ellos es infantil, según se advierte por la estructura dentaria del maxilar.

Cerca de cada uno de los esqueletos se ha descubierto diverso ajuar: una decena de grandes láminas de sílex, una azuela de dolerita, láminas de sílex, huesos pulimentados, objetos de adorno… El individuo de más categoría tenía el ajuar más rico: un hacha, una pieza tallada en cristal de roca, varios microlitos geométricos, cuentas de ámbar y de esquisto, una piedra monocristalina de la que se habían extraído algunas laminillas y, lo más exótico, un cilindro realizado sobre una sección de colmillo de elefante (es decir, de marfil) que, según apunta José María Gutiérrez, podría tratarse de la única parte conservada de un carcaj. La pieza es esta:


Gutiérrez explica que el dolmen era parte de una necrópolis formada al menos por tres galerías más que se localizan al oeste, en la plataforma superior del cerro de la Algarrobosa.

Del estudio pueden obtenerse interesantes conclusiones sociológicas de la época del dolmen, es decir, de finales del IV milenio antes de Cristo. El hecho de que exista un individuo que inaugura el enterramiento (aquel cuyo cadáver se colocó al fondo) prueba que en la época se habían roto definitivamente las relaciones sociales igualitarias y había emergido lo que los prehistoriadores llaman Sociedad Clasista Inicial. En la tumba solo tendrían derecho a ser enterrados los miembros de su linaje, incluido el individuo infantil.

TAMAL descubrió el dolmen

El dolmen fue descubierto por miembros de la asociación juvenil ubriqueña TAMAL durante un acusado estiaje del pantano de Los Hurones en 2002 que dejó a la vista la parte superior del sepulcro. El coordinador de TAMALPepe Arroyo, informó del descubrimiento a la delegación provincial de la Consejería de Cultura de la Junta. (En realidad, los escasos habitantes de aquellos pagos siempre mantuvieron la tradición oral de que en el lugar se hallaba lo que llamaban la Tumba del Gigante del Juncal, pero al parecer no existía confirmación científica oficial).

Los restos superficiales del dolmen fueron vistos cuando los miembros de TAMAL realizaban una actividad denominada Andamio de voluntariado cultural para el estudio del hábitat rural de la Sierra de Cádiz. Encontraron el dolmen junto a la venta del Juncal. Confirmaron que se trataba de “algo importante” al comprobar que un mapa del siglo XIX localizaba en la zona Puerto de la Sepultura. También descubrieron posteriormente los demás dólmenes, que son todos más pequeños y sencillos, y creen que asimismo han ubicado la cantera de donde los prehistóricos extrajeron los ortostatos y el poblado donde vivía la tribu.


Uno de los objetivos del proyecto de excavación era asegurar la conservación del dolmen, por lo que se extrajeron documentada y sistemáticamente todas sus piezas para salvaguardarlas de los efectos nocivos del abandono y el embalse. Actualmente, como he dicho, el monumento se encuentra desmontado.

Durante la excavación, TAMAL aportó voluntarios los fines de semana para vigilar el yacimiento y apoyo logístico todos los días con dos coches para traslado de personal, así como guarda de material y herramientas. Según Pepe Arroyó, en aqullos primeros momentos el Ayuntamiento de Ubrique colaboró poco o nada..

Muy diferente actitud han mantenido varios especialistas, que propusieron incluir el dolmen ubriqueño en una “ruta  prehistórica”. El proyecto apareció incluso en una publicación:


Todos los dólmenes incluidos en la ruta son visitables, pero no tiene sentido ir a ver las piezas desmontadas del de Ubrique, El de Villamartín es excepcional y el de Alcalá del Valle recibió el premio Europa Nostra (dentro del conjunto de la Casería de Tomillos).

Dolmen de Tomillo (Alcalá del Valle).
 Dolmen de Alberite (Villamartín).

En la Sierra de Cádiz, a estos dólmenes hay que unir el también espectacular de El Charcón (El Gastor):


TAMAL tiene presentado un proyecto de reconstrucción del dolmen en Cerro Angulo, así como de una réplica del poblado prehistórico.


Referencia

José María Gutiérrez López: Un avance de la excavación del sepulcro megalítico de El Juncal (Ubrique, Cádiz). Revista Atlántica-Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social (Universidad de Cádiz), 9, 2007, 291-301.

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