jueves, 19 febrero 2026

Un episodio de la historia electoral de Ubrique: supuesto pucherazo en 1903

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El 22 de junio de 1887 se publicó por primera vez el diario El País (que nada tiene que ver con el actual periódico de la misma cabecera), órgano del Partido Republicano Progresista de Manuel Ruiz Zorrilla y Nicolás Salmerón. Fue un diario popular y anticlerical de bastante éxito durante la Regencia de María Cristina, alcanzando su máxima difusión a principios del siglo XX. Desapareció el  11 de febrero de 1921 (día en que se conmemoraba el 48º aniversario de la proclamación de la Primera República española en 1873).

Pues bien, en su edición del 5 de diciembre de 1903 encontramos una interesante carta del líder republicano Manuel Moreno Mendoza, presidente entonces de la Federación Obrera Andaluza. La carta se titula “El caciquismo en la comarca jerezana” y denuncia supuestos fraudes ocurridos en Algar, Trebujena, Sanlúcar y Ubrique. en unas elecciones políticas a primeros del siglo XX. Del supuesto pucherazo de Ubrique culpabilizaba al diputado (conservador) que venía siéndolo por el distrito de Grazalema desde 1899 Bartolomé Bohórquez Rubiales, y a su hermano.

Esto decía el líder obrero con su florido lenguaje de costumbre:

Sr. Director de EL PAÍS:

Distinguido correligionario: Para que los lectores de su popular diario puedan formar aunque remotamente idea de lo que en esta comarca ocurre, con motivo de las elecciones últimamente verificadas, y de los procedimientos que el caciquismo emplea para burlar la ley, me tomo la libertad de dirigirle la presente, suplicándole se sirva darle cabida en las columnas de su honrada publicación, por lo que le anticipa las gracias su afectísimo amigo y compañero el que suscribe.

Acostumbrados desde hace mucho tiempo estos caciques a considerar como propiedad suya inviolable o indiscutible la administración y representación de los pueblos, cosa que tan buenas prebendas les ha proporcionado, gracias a la indiferencia y aversión que el pueblo sentía hacia la política, engañados por falsas propagandas, costeadas en muchos casos por ellos mismos, al ver ahora que esa indiferencia se ha trocado en entusiasmo y que socialistas y republicanos marchamos unidos a derrocar su falso y ominoso poder, braman de coraje, y en el delirio de su impotente rabia, apelan a los medios más reprobados y viles para ver de contener la ola popular, que sube más cada día, amenazando sumergirlos para siempre en el Occéano inmundo de sus propias maldades.

No me detendré a explicar lo que ocurre en Jerez, donde, si bien se valen de cuantos medios indirectos pueden para dificultar el desarrollo de la naciente organización republicana, como en las elecciones pasadas no hemos ido a la lucha por no estar aún en condiciones para ello, se mantienen prudentes hasta cierto punto, limitando su acción contra nosotros a cuatro habladurías y algunos pobres trabajillos de zapa.

Trataré, pues, de los pueblos donde como en Sanlúcar, Trebujena, Ubrique y otros, socialistas y republicanos, unidos en un solo partido, han luchado, puesto de manifiesto cuán grande es su fuerza, y demostrado que el cuerpo monárquico está reducido al descarnado esqueleto oficial.

[Sanlúcar]

En la primera de las poblaciones que arriba cito, se sascandileó [sic] lo indecible, antes de la lucha, por unos cuantos resellados, protegidos del cacique máximo de la circunscripción, el marqués de Mochales, para que nuestros amigos entrasen en componendas y aceptasen los puestos que en el Ayuntamiento quisieren darles, para de este modo reforzar su poder y que la farsa continuase.

Pero como los dignos republicanos sanluqueños n0 quisieron prestarse a tan indigno juego, quitáronse entonces la careta los fingidos amigos, y valiéndose de la martingala legal de la insaculación, no dieron más que un interventor a los republicanos que, a pesar de esto, fueron a las urnas aun convencidos de lo que había de suceder.

Las elecciones, de las que fui testigo presencial, fueron un espectáculo vergonzoso y repugnante y un verdadero escarnio de la ley, en cuanto a la acción oficial y a los monárquicos se refiere y una verdadera manifestación de fuerzas republicanas en la que rivalizaban el entusiasmo por las ideas con el ejemplo de perfecta disciplina demostrado en la obediencia estricta y absoluta a las disposiciones de la Junta municipal.

Las mesas da las doce secciones en que se divide la ciudad, estaban compuestas todas ellas salvo excepción de media docena de individuos por guardias principales, consumeros y otros empleados del Municipio, que asustados como liebres ante aquel súbito despertar de las energías populares veían desfilar por sus respectivos colegios electores y más electores republicanos, sin que ni por equivocación llegare entre ellos un monárquico a depositar su sufragio, cosa que quedó probada en aquellas seccionas en que se logró hacer escrutinio.

A las tres y media próximamente los presidentes de casi todos los colegios dieron por terminada la elección y protegidos por la fuerza municipal trasladaron las urnas al Ayuntamiento, cuyas puertas se abrían para darles paso según iban llegando volviendo a cerrarse inmediatamente.

En la sección 5ª, presidente e interventores se fugaron por una puerta falsa y en otras se consiguió hacer escrutinios, pero fue imposible que los electores obtuviesen certificados de ellos, pues los presidentes, encerrados en una pasiva resistencia, se negaban en absoluto a ello, mientras llegaba la fuerza municipal para proteger su retirada.

En fin, aquello fue la más grande de las vergüenzas, y si no terminó en una hecatombe, se debe a la Junta municipal, que aunque no sin esfuerzos logró contener al pueblo, que dio una verdadera prueba de disciplina.

[Trebujena]

En Trebujena, de cinco puestos que se disputaban, consiguieron los republicanos tres, obteniendo certificado del escrutinio debidamente autorizados por las mesas correspondientes, pero el alcalde se ha negado a hacer el escrutinio general y desaparecido da la población, habiendo sido inútiles hasta ahora según me comunican cuantas gestiones han hecho para lograr que la ley se cumpla.

[Algar]

Otro tanto ocurre en Algar, donde después de obtener nuestros amigos los certificados de las Mesas, en las que consta el triunfo por ellos obtenido, se pretendió por el alcalde anularlo pretextando que se les había obligado por fuerza a firmarlos.

Este bajo procedimiento no pudo dar resultado gracias a que el alcalde fue desmentido por el digno jefe del puesto de la Guardia Civil en  telegrama  dirigido al gobernador de la provincia y que público la prensa de la capital, por lo que según me informar se ha apelado al mismo procedimiento que en Trebujena.

[Ubrique]

Pero si estos pueblos vienen sufriendo todas esas ilegalidades pueden  considerarse felices si se comparan con Ubrique, villa del distrito de Grazalema Olvera que representa en Cortes al rico labrador del término de Jerez D. Bartolomé Bohórquez.

En Ubrique las elecciones fueron una burla mayor y más sangrienta que la de Sanlúcar, pues a loa republicanos a quienes no se había dado intervención, porque no, no se les permitía tampoco detenerse dentro del local un solo momento para que no pudiesen ver cómo se sacaban de las urnas las candidaturas que ellos depositaban, mientras se echaban paquetes enteros de las monárquicas, pues los electores de este partido se reducían a los sirvientes del diputado, muchos de ellos que no habían visto a Ubrique hasta que fueron a votar, y unos cuantos ancianos sacados del Asilo para tal fin.

Retirados los republicanos, cada colegio se convirtió en una taberna y por la noche hubo baile y juerga por lo largo en el Casino para celebrar el triunfo en tan buena lid obtenido.

Aunque todo esto es indigno y debe conocerlo el país, a fin de que aborrezca cada día más al odioso sistema caciquil, yo no molestarla tal vez a los lectores de EL PAÍS con esta mal pergeñada y larga carta si en estos pueblos, especialmente en Ubrique, no se hubiese desatado la más tunosa y rastrera persecución contra nuestros correligionarios.

Baste decir, señor director, que el alcaide de esta última villa, después da amenazar a los Centros Obreros y Casino Republicano con la clausura so pretexto de la ya conocida martingala del anarquismo, ha hecho que el peatón que conduce la correspondencia la entregue en la casa Ayuntamiento, donde después se entrega al cartero lo que aquel señor o a sus amigos la parece bien qua ye reparta.

Por este medio, se han secuestrado los paquetes de La Unión Obrera y el Heraldo de Cádiz; esto que podamos probar, que a más sospechamos que habrán seguido el mismo camino algunas cartas y periódicos que tampoco han llegado a su destino.

Haca dos semanas que el director de El Heraldo produjo que;a ante el jefe de correos de la provincia; La Unión Obrera, desde sus columnas, se ha quejado también; y el único resultado que hasta ahora se ha obtenido, es que el Gabinete negro siga funcionando en Ubrique, que la persecución solapada, pero tenaz, a nuestros amigos no cese, y que el diputado Sr. Bohórquez y su hermano se dieran de baja en la suscripción del Heraldo apenas leyeron en sus columnas la protesta que tan digno colega hacía contra tales punibles al par que indignos actos de las autoridades de Ubrique.

Esta es la situación de los republicanos en esta comarca y esta la conducta del caciquismo desenfrenado que por aquí se estila, y como tales males han de ir en aumento, porque nuestros amigos no están dispuestos a rendirse en lo que es su legítimo e indiscutible derecho, es bueno que el país lo sepa y hasta me atrevería a suplicar a los diputados de la minoría republicana que protestasen de tales abusos en el Parlamento, porque si no se procura cortarlos y el caciquismo signe amparado por el silencio, inventarán, como en otras ocasiones y en esta ya parece que lo intenta, una comedia anarquista, que es el socorrido medio con que en esta región ha conseguido matar toda organización que pudiera estorbar la satisfacción de sus ambiciones y concupiscencias.

Repitiéndole gracias por la inserción, mi querido Director, queda de usted afectísimo amigo, correligionario y compañero

Manuel Moreno Mendoza
(presidente de la Federación Obrera Andaluza)
Jerez, 29 de noviembre.


Este es el fragmento original de lo referido a Ubrique:

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1 COMENTARIO

  1. Meritorio trabajo de hemeroteca, decidida publicación y excelente contribución histórica para refrescar la memoria andaluza. No pueden repetirse las burlas y mañas de aquél Don Bartolo que relata Moreno Mendoza, ni de quienes con las siglas del PP se concentran en Sevilla en acto electoral, llamado congreso –vertical- persiguiendo por veredas democráticas los caminos de aquél. Intentarán imponer en las elecciones autonómicas la voluntad de los andaluces como lo intentan repetida y en vano, desde que, muerto el dictador, los demócratas ganamos la democracia. La historia de los pueblos no puede incurrir en aquéllos errores

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