viernes, 30 enero 2026

Sobre la calzada de Ubrique a Benaocaz, que dicen «romana»

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Pepe Arroyo / J. M. G. V. »

En los años 60 llamábamos “la trocha” al camino empedrado que une Ubrique y Benaocaz. (Es el que está trazado en amarillo en la imagen de satélite anterior). Después empezamos a oír la expresión “calzada romana”. Más tarde, quizá por prudencia científica, se agregó al nombre la coletilla “medieval”: “calzada romano-medieval”. No obstante, los paneles informativos plantados a las orillas de este camino para ilustración de excursionistas mantienen eso de “calzada romana”.

Más allá de Benaocaz, en dirección a Villaluenga y Grazalema, hay una calzada que, en buena lógica y según los expertos, debería ser continuación de la anterior. Por lo tanto, también debería ser “romano-medieval», ¿no? Pues bien, nos ha sorprendido que, sea por esa crisis en que vivimos inmersos y que todo lo devalúa, sea porque han surgido dudas sobre la alcurnia de esta vía, la Mancomunidad de la Sierra y la Diputación de Cádiz han puesto un panel bien grande que proclama a los vientos de la Manga, en la misma entrada de esta, que ese camino es, simple y llanamente, una “calzada medieval”.

La leyenda que figura a continuación aclara:

¿Probablemente? ¿Camino? El diccionario de la Real Academia Española dice:

  • Calzada: Camino pavimentado y ancho [el destacado es nuestro]
  • Calzada romana: Cada una de las grandes vías construidas por los romanos en su Imperio

Las preguntas asoman inmediatamente a la boca: ¿ese camino estaba pavimentado hace dos mil años?, ¿era, pues, verdaderamente una calzada y la construyeron los romanos?… El panel no parece decir que .

El cartel del camino de Ubrique a Benaocaz, el que mantiene la expresión “calzada romana”, lo puso hace algunos años el Parque Natural Sierra de Grazalema y en él se lee:

Su lectura merece reflexión. ¿Una calzada romana unía Ubrique con Benaocaz? Pero, ¿existía Benaocaz en tiempos de los romanos? ¿Existía allí, al menos, una entidad de población que justificara la construcción de una calzada que pasase por Benaocaz en vez de dirigirse más directamente a la Manga por el camino trazado en azul en la imagen de satélite que encabeza este artículo, camino que también está empedrado como el amarillo? Si, como dice la leyenda del panel que han puesto en la Manga, la conexión de Ocur (la ciudad romana que está al lado de Ubrique) con Lacílbula (Grazalema) era por aquel corredor entre montañas, ¿para qué pasar por Benaocaz? ¿Es que los ocuritanos ya subían en aquellos tiempos a ver la procesión de San Blas?

Como se puede apreciar en la imagen bajo este párrafo, en el cartel de la “calzada romana de Ubrique a Benaocaz” ni siquiera dibujan la calzada que va en dirección a la Manga (la que hemos trazado en color azul en la imagen de satélite) siendo esta, por lógica, por la dirección que lleva, aparentemente más importante que la anterior…

Por otro lado, esta «calzada romana», cuando está llegando a Benaocaz, se vuelve tan estrecha que ni merece llamarse calzada ni deja bien parados a los ingenieros que la realizaron… a menos que el material empezara a escasear y tuvieran que «estirarlo». O a menos que la «calzada romana» verdadera esté soterrada.

Porque restauraciones recientes ha habido muchas. Hasta al menos el primer tercio del siglo XX era bastante común que los ayuntamientos de Ubrique, Benaocaz, Grazalema, Villaluenga, etc., arreglaran los caminos que formaban sus complejas redes viarias rurales. Debemos tener en cuenta que las calzadas de las que estamos hablando no eran ni son las únicas que hay en la zona. Los que conocen el campo pueden dar fe de que hay muchas más, y algunas son bastante parecidas a las que nos ocupan. Una prueba de que las arreglaban es la existencia de mojones kilométricos en estos caminos como estos dos descubiertos por TAMAL.

En resumen, ahora nos entra esta inquietud: si a la calzada de la Manga los especialistas le han quitado ya la denominación de “romana”, ¿significa eso que también se la acabarán quitando a la de Ubrique a Benaocaz?


Según el catálogo de Patrimonio Inmueble de Andalucía, la calzada es medieval

En cualquier caso, el catálogo de Patrimonio Inmueble de Andalucía lo tiene claro: la vía empedrada que une Ubrique con las cercanías de Benaocaz es medieval, y para más precisión cronológica, de la Baja Edad Media.

Esta es la descripción que se hace de dicho elemento patrimonial en el catálogo:

Es una calzada empedrada con piedras y losas irregulares, bien encajada con bordillo lateral y en algunos tramos canalillos de desagüe. Se trata de una calzada medieval. De esta calzada se conservan algunos tramos, como el de la calzada de la Manga.


“Arqueología popular”

Sin duda, la ciencia de la arqueología es la llamada a arrojar luz sobre estos asuntos. Quizá por eso, el pueblo ha decidido ayudar a los arqueólogos haciendo por su cuenta calas en la calzada que ayuden a encontrar su base romana. Obsérvese en la imagen siguiente el grado de descarnamiento que está alcanzando esta vía empedrada a consecuencia de la rebusca de proyectiles que hacen los aficionados a lapidar la Cabeza del Toro cuando pasan por allí.

Nótese cómo los guijarros que, con mayor o menor tino, han ido a buscar la mencionada cabeza se acumulan a los pies del animal. ¿No ha repintado alguien recientemente la cabeza del toro para que se vea mejor, facilitando así hacer blanco? Pues ahora podría traerse las piedras cerca del camino para que cuando algún paseante quiera cumplir con la tradición de apedrear al bicho pueda utilizar una peladilla «reciclada», evitando así que prosiga el deterioro de la calzada… romana.


(P. D., 26 abril 2022) Un estudio arqueológico de 2017 no encontró restos romanos en la trocha de Ubrique a Benaocaz

Un estudio de 2017 no pudo demostrar que la calzada sea de origen romano. Consistió en ocho sondeos que realizaron David Gestoso Morote y José Ignacio López Rodríguez, de Astarté-Estudio de Arqueología, S.L.L. El informe correspondiente no tiene fecha, pero creo que es de 2018. Se puede encontrar aquí. El trabajo de campo lo hicieron en dicho año de 2017. Solo estudiaron los 700 metros del camino que están dentro del término municipal de Ubrique, bajo el cerro sobre el que se asienta la ciudad romana de Ocur.

Observaron que la calzada está construida básicamente superponiendo dos capas dentro de un cajón delimitado por mampuestos de piedra caliza. La primera capa es una base de cimentación; sobre ella se dispuso una capa de rodadura a base de pequeños mampuestos irregulares. Completan la estructura una nervadura axial de mampuestos de tamaño algo mayor que el resto del pavimento y, a ambos lados de los bordes de la calzada, sendas cunetas de suelo pavimentado cuya finalidad era el desagüe. (Para completar la descripción habría que hablar de los preciosos puentes habilitados en la vía para permitir el flujo de las aguas).

Sobre la posible datación, los auores dicen que “no ha sido posible porque no hemos localizado ni un elemento romano para poder llegar a esa conclusión, ni de otra época”.

En la mayoría de los ocho sondeos los arqueólogos encontraron capas de escombros o de grava contemporáneas de hasta 30 cm espesor. Ha sido práctica habitual de los vecinos de la zona verter escombros para facilitar el acceso rodado a sus propiedades.

Las calzadas romanas

Para mayor información sobre estas vías hay un excelente artículo que escribió Jesús Rodríguez Morales y que se puede encontrar en Internet. Se llama Imagen y Realidad de las Calzadas Romanas. El autor paseó por la trocha de Ubrique a Benaocaz, como lo demuestra en una fotografía al pie de la cual se lee:

La calzada de Ubrique a Benaocaz, que vemos en la foto, según testimonio de un vecino de la primera localidad, fue construida durante la dictadura de Primo de Rivera (años 20) y reparada completamente en los años 1956- 57, obra en la que participó el informante.

En esta calzada existieron hasta hace muy poco tres hitos kilométricos relativamente modernos. En ellos estaban grabados los números 1, 2, 3 (mostramos uno de ellos sobre estas líneas y otro más abajo). Sabemos que son kilométricos porque la distancia entre ellos era de aproximadamente mil metros. Y sabemos que no pueden ser muy antiguos, primero, por su tipología, y segundo porque hasta mediados del siglo XIX no se implantó en España el sistema métrico decimal, al que corresponde la unidad de distancia “kilómetro”. Uno de dos hitos ya no está en su sitio. Probablemente se los habrá llevado algún «coleccionista».

Quisieramos terminar con un comentario adicional sobre la “calzada romana”. Quien la haya recorrido habrá reparado en que tiene al menos una cuesta de pendiente tan pronunciada que nos preguntamos cómo podría subirla (o bajarla) un carro cargado. Un animal de carga sí podría remontarla, pero nos preguntamos si podría hacerlo una carreta sin dificultad incluso siendo tirada por varios caballos. Ojo, que no lo estamos negando; solo nos lo preguntamos. (Tampoco estamps negando que alguna vez los romanos utilizaran esa vía; todo lo que dicen los especialistas es que esa estructura viaria que actualmente pisamos no muestra ninguno indicio de haber sido construida en la época romana).

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