viernes, 30 enero 2026

El Mojón de la Víbora, reliquia medieval, se está desmoronando

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Pepe Arroyo y J. M. G. V. »

Todo el mundo conoce en Ubrique el lugar denominado Mojón de la Víbora, el puerto en el que se juntan las carreteras de Ubrique, Cortes de la Frontera y Alcalá de los Gazules. Pero muy pocos saben que el mojón al que se refiere el topónimo existe realmente y que tiene unas dimensiones fuera de lo común en este tipo de señales que emplearon los antiguos para deslindar términos, heredades o fronteras. De forma cilíndrica, su diámetro es de 1,70 m y su altura actual de 1,60, aunque probablemente alcanzó más cuando fue construido hace al menos 500 años o en alguna de sus reedificaciones. Esta hecho de piedras unidas con argamasa.

Antiguamente sirvió para marcar territorios de diversa titularidad y aún hoy desempeña esa función, pues constituye el vértice común de los términos de Ubrique, Jerez y Cortes, lo que supone al mismo tiempo la separación de las provincias de Cádiz y Málaga e incluso es un punto de la línea que deslinda los parques naturales de Grazalema y Los Alcornocales y de la divisoria de aguas mediterráneas y atlánticas. Se comprenderá, por todo ello, la importancia histórico-geográfica de este hito.

Es más, por este lugar pasa la cañada real de Sevilla al Campo de Gibraltar, siendo el Mojón testigo de un abundante transito de ganado entre ambas regiones. Además, pasa el camino antiguo de Ubrique a Jimena, también llamado de los Pesadores o de los Contrabandistas (una parte de él). Probablemente allí debió de existir alguna venta antecesora de la actual que ofrecería el servicio de postas. En cualquier caso, este mojón debió de ser un elemento muy conocido por estar situado en el punto mas alto del cerro en el que se halla y tener tales dimensiones.

El mogote es parte de una antigua mojonera cuyos vestigios se pueden seguir bien hasta el puerto de Gáliz (o de Galis). La línea contiene mojones cada cierto espacio, unos monolíticos y otros formados por varias piedras (en la imagen sobre estas líneas se ve uno de ellos, de 1,10 m de altura y 70 cm de ancho, en el collado del Cuerno). Pero el de la Víbora es, con diferencia, el mayor de todos, lo que da idea de la importancia que debió de tener. Como comentaremos más abajo, hay varias referencias históricas que lo citan por su nombre y es de los pocos indicadores que no suscitaba dudas en los pleitos territoriales; todo el mundo lo conocía y sabía qué términos separaba.

Al pie del mojón existe un poste mucho más moderno, de cemento, en el que están marcadas las letras “MP”, que deben de referirse al Monte de Propios “La Cancha”, perteneciente a Villaluenga aunque en término de Cortes. Al construirse la carretera, los límites de este monte probablemente se retranquearon, por lo que en el lugar debe de haber quedado una isla de unos cientos de metros cuadrados que es “terreno de nadie”, lo que se presta a la usurpación.

En algún momento, hace 200 o 300 años, cayó entre ellas una semilla de acebuche que germinó y dio lugar a lo que hoy es un espléndido ejemplar con un tronco de hasta 35 centímetros de diámetro. Pero el árbol está haciendo palanca, empujado por el viento, y quizá sea por esta razón por lo que este mojón de tanta importancia histórica y patrimonial se está desmoronando, sin descartar causas antrópicas (se ven algunos alambres junto a las piedras).

El Taller de Medio Ambiente Aire Libre (TAMAL) de Ubrique, comprobó el año pasado que el mojón estaba en buen estado, pero hace unos días hemos comprobado que lamentablemente se está abriendo. TAMAL se va a dirigir al Ayuntamiento, a la Consejería de Cultura y a la de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía para informar de la situación, pedir que este elemento patrimonial sea incluido en el catálogo de Bienes Inmuebles de la región y que se pongan las medidas para evitar que se siga degradando. Un arqueólogo debería valorar los daños y estudiar cómo repararlos. Además, TAMAL pide que se deslinde la vía pecuaria que transcurre por allí; se derribe una fea construcción que fue paralizada hace dos décadas y nadie se ha hecho cargo de ella,;se englobe el Mojón dentro del mirador inmediato (en el que, por cierto, se colocaron unos azulejos que los amigos de apropiarse de lo común se llevaron). La asociación considera que este lugar puede ser un sitio de referencia para interpretar lo que fue la frontera cristiano-musulmana hasta la caída del Reino de Granada.

 


Un poco de historia del Mojón de la Víbora

Hace 500 años

Litigio Jerez-Cardela

Hay referencias muy antiguas al Mojón de la Víbora, especialmente en documentos relacionados con litigios de términos y deslindes. Uno de estos pleitos surgió a resultas de unas disputas por el uso de las riquezas del los alrededores de Cardela entre el Concejo de Jerez y el marqués de Zahara Rodrigo Ponce de León. A este militar los Reyes Católicos le habían hecho merced del Señorío de las Siete Villas, entre las que se encontraba Cardela, cuyo término, en parte o en su totalidad, Jerez consideraba que se le había usurpado, alegando que en torno al año 1315 Alfonso XI le había otorgado estas tierras (más exactamente, los tutores de este rey que entonces era un niño). Es más, señalaban que el último testimonio de posesión que acreditaba la propiedad de la ciudad sobre las tierras en litigio se había confirmado poco antes, en 1471.

Los Reyes Católicos encomendaron al juez Juan Flores que resolviera la disputa. Este falló a favor de Jerez mediante sentencia fechada en 1486, mandando que se renovaran los mojones que habían sido derrocados. La ceremonia era muy peculiar. Una vez reconstruido cada mojón, un caballero representante de Jerez se apoderaba del término en nombre de su ciudad apeándose del caballo, caminando alrededor del mojón mientras cortaba con su espada las ramas y yerbas en señal de posesión (a veces también esparcía piedras). A pesar de la sentencia, los de Cardela volvieron a derribar los postes pétreos. En 1491 los Reyes Católicos ordenaron reconstruirlos.

María Antonia Salas Organvídez, autora del libro La transición de Roda a la modernidad (editorial La Serranía, 2004) basándose en el legajo 56/33 del Archivo del Cabildo de la Catedral de Málaga) cuenta de este modo cómo se pusieron estos mojones, entre los que estaba el de la Víbora:

Seguidamente procede a la rectificación y reformación de los mojones comenzando desde el cerro de Don Pero Ponce por la pasada de las Dos Hermanas, donde el escribano da fe de los autos. En todas las reformaciones se hará una cruz junto al mojón rectificado. Sigue por el mismo camino aguas vertientes a Hoz Garganta y por el otro lado al arroyo de las Cabras y allí se rectifica el llamado mojón de la Botija. Continúan por el cerro citado de Don Pero Ponce, aguas vertientes a Guadiaro y por el lado contrario a Benahú, donde se sustituye el tercer mojón. Siguiendo por la cabeza de Pulga, en un cerro raso, reforman el cuarto. El quino quedará en el Berrueco de Garciago, aguas vertientes a Garciago y por la parte contraria a Benahú, siguiendo uno más en los Buhedos de Garciago, aguas vertientes a Garciago y por la parte contraria a Benahú, donde asientan el llamado mojón de la Bívora. En la cabeza del Lomo del Escobar, asomante a los Buhedos, enfrente de la fortaleza de Cardela, rectifican el siguiente y, muy cerca, en la cumbre del citado lomo, hacen otro, aguas vertientes a Cardela y aguas vertientes a la garganta que va a la pasada de Los Hurones. Junto a la atalaya del lomo antes dicho, en un cerro, sobre el río Guadalcaçaçin, ponen uno más, y otro en el lomo de Los Rodaderos, terminando los dos siguientes junto al arroyo de Peña Pagare y en la sierra de Algar.

Nótese que el mojón de la “Bívora” es, junto al de la Botija, el único al que se le da nombre propio, lo que hace pensar que preexistía. ¿Desde cuándo? Probablemente desde la época del privilegio otorgado a Jerez por Alfonso XI (c. 1315), momento en el que se marcaría el territorio concedido. O incluso antes. Por lo tanto, este mojón tiene al menos 525 años con seguridad, y con bastante probabilidad 700 o más. Lógicamente, no tiene por qué haber mantenido la estructura y forma actuales, ya que, como se ha visto, los mojones eran destruidos y vueltos a construir a menudo. Pero sí es posible que se haya mantenido casi igual a lo largo del tiempo, ya que no suscitaba controversias en los litigios como otros y era bastante conocido, según prueba que tuviera un nombre propio. El hecho de que sea tan grande apunta, además, a que era una referencia importante.

Litigio Jerez-Ronda

Pocos años más tarde un nuevo documento judicial recoge su nombre de nuevo. Se trata de un pleito entre Ronda y Jerez por los términos de Cortes de la Frontera. Según explica María Antonia Salas, los musulmanes rondeños habían aprovechado desde siempre los montes cortesanos, ricos en pastos, e incluso los arrendaban a ganaderos cristianos de Jerez, Arcos y Alcalá de los Gazules. Ronda fue tomada por los cristianos en 1485 y tres años más tarde pedía a los Reyes Católicos la concesión de la villa y términos de Cortes para dehesa y pasto común. En 1489 obtuvieron ese  privilegio de los monarcas. Jerez reclamó, argumentando que esos sitios le habían sido otorgados por reyes anteriores a Alfonso XI y que este confirmó la merced (en torno a 1315). En 1490 ya estaba entablado el pleito. En 1496 los Reyes mandaron que el término de Cortes fuese partido en tres, dos partes para Jerez y una para Ronda. La partición no satisfizo a los rondeños porque consideraban que lo que les había tocado disponía de poca agua, expresando su protesta mediante el derribo de mojones. En 1499, el Consejo Real mandó que volviesen a hacer el reparto de manera que Ronda tuviera más agua y paso hacia La Sauceda.

Finalmente, en octubre de 1500, un juez ejecutor enviado por los Reyes, acompañado por los procuradores de ambas ciudades, comienza el recorrido de los términos para hacer el apeo.

Siguen el camino de Jimena hasta el mojón de la Bívora, aguas vertientes a Garciago y a Benahú, y ascendiendo por el lomo llegaron a la Garganta Millán, y por el lomo siguieron a la Garganta del Enemigo. Bajan buscando un agua que corría por la Garganta del Membrillo y llegan al Horcajo, hasta el pozo de Juan de Herrera, en la ladera de Benahú, donde encuentran una fuente pequeña. Sigue el apeo y llegan a la fuente de la Novia, y, siguiendo por la ladera del cerro del mismo nombre, por una quebrada vieron descender el agua, llegando al río Hoz Garganta, debajo del Berrueco Pardo. Continuando la visita llegan a El Gamí y siguen la corriente del agua hasta el puerto La Jorín, por donde se habían formado unas lagunas. Pasan por las casas del Marrufo y llegan a la peña de la Galina, dese donde siguen aguas corrientes hasta el puerto de Gales, cerca del cerro del Orégano, y más adelante, por una quebrada, llegan a la sierra del Aljibe.

(Resumen hecho por María Antonia Salas a partir del documento nº 6, caj. 11 (reservado), del Archivo Municipal de Jerez)

(Se habrá notado la gran cantidad de topónimos que siguen manteniendo el mismo nombre actualmente.) Terminado el apeo subieron a la parte más alta del castillo de Benahú para observar todo el terreno. Llegados a un acuerdo, empiezan a amojonar  principiando por el que sería “el que partirá con Garciago, Jerez y Ronda”, es decir, probablemente, el de la Vibora.

El procurador de Jerez dejó constancia de que no estaba de acuerdo con las tierras que les habían tocado a ellos porque

parte dellas eran eran herrizas e tierra aspera e de mal herbuno breçales que no comen los ganados e los arboles no son tan fermosos como los que cupieron a la dicha cibdad de Ronda…

A pesar de ello, el jerezano aceptó las tierras que el juez le entregaba y, “en señal de posesión, comenzó a cortar con una espada las yerbas y a echar piedras de un lado a otro”.


Siglo XVIII

Mapa de apeo de 1729

Del siglo XVIII son dos interesantes documentos que mencionan también al Mojón de la Víbora. Uno de ellos es un Mapa para el apeo de los términos de las cuatro villas de la Serranía de Villaluenga: Grazalema, Ubrique, Villaluenga y Benaocaz, en sus límites con Jerez que data de 1729 y se conserva en el Archivo Histórico Nacional (Sección Nobleza, OSUNA, CP.14, D.43).

En el mapa hay al menos tres referencias al Mojón de la Víbora (señalado con el número 40), aunque escrito en cada caso con ortografía diferente.

  • bibora
  • media legua Del Berrueco ala biuora
  • De la Viuora ala pada de las piedras dos leguas

En el texto que acompaña al mapa se lee:

…Desde donde dà buelta, siguiendo el deslinde, aguas vertientes à Benajù, y Garciago : y llegando al sitio, en que està el mojon de la Vibora (N. 40.) hasta donde estàn conformes las Partes, desde aqui comiençã à estar discordes…

Más adelante se cita el mojón de la Víbora en varias ocasiones más insistiéndose en que hasta él está todo claro y que el litigio empieza a partir de esta señal, lo que demuestra que era una referencia precisa y respetada.

A este tipo de mapas los llamaban “paño” y a sus ejecutantes “pintores”. El pintor de este quiso dar una idea de cómo era Ubrique, no sabemos si realista o figurada. Y también del castillo de Cardela:

El croquis del cura de Cortes (c. 1770)

En el último tercio del siglo XVIII, el geógrafo y cartógrafo ilustrado Tomás López de Vargas Machuca quiso componer un Diccionario Geográfico Histórico de España a partir de un cuestionario que envió a los pueblos para que se lo devolvieran con informaciones sobre los ríos, montes, caminos, etc., del término. No pudo completar su proyecto, pero se conserva mucha documentación manuscrita en la Biblioteca Nacional, y entre otras un croquis del término de Cortes de la Frontera que compuso Francisco Javier Espinosa y Aguilera, el cura de aquella localidad, en torno a 1770. Es este:

mapa del cura de cortes

Ampliando la imagen (a la derecha) se puede ver el punto donde está nuestro mojón, etiquetado como Uivora (“Obrique” está arriba y Cortes abajo). Parece que Espinosa quiso dibujar hasta la estructura cilíndrica rematada en cono propia de este mojón actualmente:

Deslinde de cañadas ubriqueñas (1792)

Otra referencia la encontramos en un deslinde y amojonamiento de cañadas y propiedades que se hizo en 1792 tras la queja formulada por vecinos de Ubrique ante las Cuatro Villas por la apropiación de terrenos que algunos particulares habían hecho,, lo que impedía el paso de ganados.

Todos los diputados y peritos encargados del deslinde se reunieron para iniciarlo el 22 de octubre de 1792 precisamente en el Mojón de la Víbora como punto divisorio de los términos de Cortes, Jerez y las Cuatro Villas. Es una nueva prueba de que aquel poste de piedra constituía la referencia más fiable.

El acta decía así:

Se dio principio desde dicho Mojón de la Víbora a deslindar la cañada del Palmarejo dejándola con suficiente capacidad, por lo que frente a dicho Mojón a la izquierda del camino que viene de la villa de Jimena a la de Ubrique se hizo una cruz a pico mirando hacia este término y frente a dichas piedras a la derecha se hizo un hoyo en el que se incluyeron dos piedras pequeñas con dos cruces y encima se colocó una laja de piedra arenisca mirando al mismo camino y sobre ella y otra inmediata se formó con otras pequeñas un mojón, quedando estas dos señales; siguiendo el camino abajo a los 52 estadales y a tres varas a la derecha de él se formó otro mojón con una laja arenisca a la cual se hizo una cruz…

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7 COMENTARIOS

  1. El Monte Público de Villaluenga se llama «La Cancha». Efectivamente los mojones delimitan el monte público y, a pesar de estar parte en la provincia de Cádiz, no es tierra de nadie.Son custodiados desde Málaga por los Agentes de Medio Ambiente.

  2. Veo que habéis ampliado el entramado de los amojonamientos. Muy interesante. Ahora seré yo la que utilice vuestra exposición. Estoy inmersa en la investigación de Ubrique, historia que me apasiona. Saludos y hasta pronto.

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