jueves, 19 febrero 2026

Los robles producen más madera cuando hay mayores niveles de dióxido de carbono

Al azar

Un estudio reciente reveló que los robles acumulan más madera cuando hay mayores niveles de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera. Esta investigación, llevada a cabo en un antiguo bosque de Staffordshire, Inglaterra, convirtió el área en un gran experimento al inyectar CO₂ adicional. Los niveles de CO₂ se elevaron a lo que se espera para la década de 2050, lo que resultó en un aumento del 10 % en la producción de madera de los árboles.

Se sabía que más CO₂ puede acelerar el crecimiento de las plantas al aumentar la fotosíntesis. Sin embargo, estudios previos, como uno realizado en un bosque de eucaliptos en Australia, no habían encontrado una relación entre el CO₂ adicional y el crecimiento de los árboles. Este nuevo estudio confirma que sí existe tal relación, al menos en ciertos bosques de árboles de hoja ancha.

A pesar de estos resultados, confiar en árboles más robustos no es una solución definitiva para el cambio climático. Aunque el carbono almacenado en los árboles está mejor que en la atmósfera, donde contribuye al calentamiento global, esta solución no es duradera. Con el tiempo, la madera se descompone y libera CO₂ nuevamente. Por lo tanto, almacenar carbono en árboles no es comparable a mantenerlo en yacimientos subterráneos de carbón y petróleo.

El experimento consistió en instalar tubos de gran altura para liberar aire con CO₂ adicional en diversas áreas del bosque. Como es más pesado que el aire, el CO₂ tiende a caer. Se monitorearon robles pedunculados ingleses de 180 años, mucho más antiguos que los árboles estudiados anteriormente, para observar cómo responderían a los niveles futuros de CO₂.

La discrepancia en los resultados entre este estudio y el australiano probablemente se deba a la diferente disponibilidad de nutrientes. Los árboles necesitan un equilibrio de nitrógeno, fósforo y otros micronutrientes para crecer bien. En el bosque australiano, el suelo es extremadamente antiguo y pobre en fósforo, lo que limita la capacidad de los árboles para aprovechar el carbono adicional. En contraste, el bosque de robles en Inglaterra no sufre de tal carencia, lo que permitió que los árboles utilizaran el CO₂ para producir más madera.

Aunque cada bosque es único, estos resultados podrían ser relevantes para otros bosques templados de hoja caduca. Los hallazgos australianos podrían aplicarse a entornos con limitaciones de fósforo, como las selvas tropicales. Un experimento similar se llevará a cabo en Brasil, en la Amazonía, lo que proporcionará más información para entender el papel de los bosques en el ciclo del carbono.

Se investigaron otros tejidos de los árboles (hojas, raíces finas y semillas) bajo el CO₂ elevado, pero no mostraron un crecimiento significativo. Afortunadamente, el carbono adicional se almacena principalmente en la madera, lo que es fundamental para las esperanzas de que los bosques puedan mitigar el cambio climático al compensar el uso inevitable de combustibles fósiles.


Fuente: The Conversation.

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