sábado, 10 enero 2026

Ciencia, tradición y tecnología para salvar los suelos de Europa

El geógrafo español Jesús Rodrigo Comino, de la Universidad de Granada, trabaja para evitar la degradación del suelo

Al azar

El geógrafo español Jesús Rodrigo Comino, de la Universidad de Granada, trabaja intensamente para hacer frente a uno de los problemas ambientales más graves de Europa: la degradación del suelo. En una entrevista concedida a Nature, Comino explica cómo esta situación, especialmente crítica en España, donde se pierden en promedio 14,2 toneladas de suelo por hectárea al año debido a la erosión, amenaza no solo la agricultura sino también los ecosistemas y la salud humana. La Unión Europea estima que entre el 60 % y el 70 % de sus suelos están en malas condiciones, lo que supone un coste anual de 50 000 millones de euros.

Desde sus inicios académicos en Andalucía y Alemania, Comino se sintió atraído por la edafología, impulsado por el deseo de proteger los paisajes de su tierra natal. Su labor actual se centra en el estudio de la erosión en viñedos europeos, combinando sistemas de cartografía geográfica e inteligencia artificial (IA). Esta tecnología le permite diseñar herramientas que ayudan a los agricultores a tomar decisiones más sostenibles, como cuándo labrar la tierra, qué cultivos de cobertura plantar o cómo gestionar el riego.

Además, participa en el proyecto europeo SOILCRATES, parte de la misión «Un Pacto por el Suelo para Europa», que promueve la creación de «laboratorios vivos» donde científicos, agricultores y responsables políticos colaboran para probar prácticas agrícolas más respetuosas con el suelo. Esta iniciativa también busca concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de conservar suelos fértiles y las consecuencias de su deterioro.

Comino señala que el cambio climático está agravando el problema: las temperaturas aumentan, las precipitaciones se reducen y se concentran en episodios extremos, lo que incrementa los riesgos de erosión. En los viñedos, estos fenómenos alteran el calendario natural de las plantas, adelantando la floración y reduciendo la calidad de los cultivos. Aun así, admite que aún no se dispone de datos concluyentes sobre el impacto total del cambio climático en estos ecosistemas agrícolas.

Los agricultores con los que colabora valoran las prácticas tradicionales transmitidas por generaciones, pero muchos no prestan suficiente atención a la salud del suelo. Sin embargo, Comino subraya que un suelo empobrecido se traduce directamente en una producción vinícola de menor cantidad y calidad, lo que pone en riesgo tanto la economía como el patrimonio cultural de España, uno de los mayores productores de vino del mundo.

Pese a los desafíos, el investigador se muestra esperanzado. Considera que con las tecnologías adecuadas, como la IA y la cartografía digital, y una mayor voluntad política, es posible revertir el deterioro del suelo. Entre sus propuestas están fomentar el uso de cubiertas vegetales, abonos orgánicos y sistemas de certificación que premien a los productores responsables. Según Comino, el futuro de los suelos españoles dependerá de la combinación entre ciencia, innovación y colaboración con quienes trabajan directamente la tierra.

Relacionados

Dejar un comentario

Lo más visto últimamente

Lo más visto desde siempre

Descubre más desde TRIPLENLACE

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo