Cuando pensamos en plásticos, solemos imaginarlos como un material único. Sin embargo, los plásticos son en realidad una gran familia de polímeros con estructuras químicas muy distintas. Además, suelen contener aditivos químicos como colorantes, plastificantes o retardantes de llama, que pueden interactuar con microbios y sustancias del ambiente, generando una mezcla compleja de posibles riesgos para la salud humana.
Uno de los lugares donde estamos más expuestos a estos compuestos es el lugar más cotidiano de todos: la cocina.
El plástico negro: un riesgo oculto
Los utensilios de cocina de plástico negro, como espátulas, pinzas o bandejas para alimentos, están muy presentes en muchos hogares. Lo que pocas personas saben es que muchos de estos productos están fabricados a partir de residuos electrónicos reciclados, los cuales pueden contener sustancias peligrosas como retardantes de llama bromados y metales pesados. Estas sustancias se han relacionado con problemas serios de salud, entre ellos:
- Cáncer
- Disrupción endocrina (interferencia con el sistema hormonal)
- Neurotoxicidad
- Infertilidad
Una investigación reciente halló retardantes de llama en el 85 % de 203 productos de consumo analizados, incluso algunos que ya están prohibidos. Estos productos químicos son disruptores endocrinos conocidos, capaces de interferir con el equilibrio hormonal y causar múltiples trastornos. Esto sugiere que materiales reciclados de forma inadecuada están entrando en la cadena de producción.
¿Y los niños?
Los niños son especialmente vulnerables a los químicos presentes en los plásticos, ya que sus cuerpos y cerebros aún están en desarrollo. Se han detectado retardantes de llama en la leche materna y en el polvo doméstico, lo que indica que los bebés y niños pequeños pueden estar expuestos desde muy temprano.
Además, algunos juguetes de plástico contienen estas sustancias, que pueden liberarse cuando los niños los mastican, afectando el desarrollo del cerebro y el sistema reproductivo.
Las tablas de cortar también son parte del problema
Otro estudio reciente analizó los efectos de microplásticos generados por tablas de cortar de plástico al simular su uso cotidiano. Alimentaron a ratones con partículas derivadas de estas tablas y observaron distintos efectos según el tipo de plástico: algunos causaron inflamación intestinal, mientras otros alteraron la microbiota del intestino. Esto sugiere que la exposición en la vida real es mucho más compleja que lo que se estudia habitualmente en laboratorios.
¿Qué podemos hacer?
Aunque aún no se comprenden por completo los efectos de los microplásticos en la salud humana, sí se conocen varias acciones prácticas para reducir la exposición:
- Evita usar utensilios de plástico negro: opta por madera o acero inoxidable.
- No calientes comida en envases de plástico en el microondas.
- Lávate las manos y limpia superficies después de manipular envases plásticos.
- Evita que los niños pequeños mastiquen juguetes de plástico.
A largo plazo, se necesitan mejores mecanismos de control, alternativas más seguras y políticas que impidan que los desechos electrónicos terminen convertidos en utensilios de cocina. Pero mientras tanto, tomar decisiones informadas puede ayudarte a proteger tu salud y la de tu familia.
Fuente: Universidad de Rochester

