La biodiversidad mundial acaba de sumar un nuevo miembro a sus listas: Pipistrellus etula, el murciélago número 1500 descrito por la ciencia. El hallazgo se produjo en la isla de Bioko, en Guinea Ecuatorial, durante una expedición de Bat Conservation International dedicada a catalogar la fauna local.
El descubrimiento no fue inmediato. Los investigadores, entre ellos la española Laura Torrent, capturaron pequeños murciélagos que no encajaban con ninguna descripción previa. Tras un análisis detallado de sus rasgos físicos y bioquímicos, se confirmó que estaban ante una especie desconocida. Su nombre, etula, rinde homenaje al pueblo bubi, habitantes originarios de Bioko: en su lengua bantú, “etula” significa “isla” y también “dios de la isla”.
La noticia cobra aún más valor si se considera la escasa representación de los murciélagos en el registro fósil. A pesar de que estos mamíferos voladores existen desde hace al menos 55 millones de años, sus huesos frágiles apenas se conservan, lo que dificulta conocer a fondo su evolución. Por ello, cada nueva especie actual identificada aporta información esencial para la biología y la conservación.
Este hallazgo recuerda que, en un mundo marcado por la pérdida de biodiversidad, aún vivimos en una auténtica “era del descubrimiento”. Conocer nuevas especies no solo amplía el inventario de la vida en la Tierra, sino que subraya la importancia de preservar los ecosistemas que las albergan.

