viernes, 9 enero 2026

Sobre las visitas del “anticuario” cordobés Andrés Palacios a las ruinas de Ocur en 1797

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El yacimiento romano ubriqueño de Ocur empezó a ser excavado por Juan Vicente Vegazo Montes de Oca en 1793. En 1795 lo visitó el académico de la Historia Domingo Traggia. En 1796 lo hicieron el presbítero Joaquín Cid Carrascal y el médico Antonio Santaella, ambos procedentes de Sevilla. Y en 1797 se dejó caer por allí –probablemente en más de una ocasión– en busca de monedas y otros restos que coleccionar el numismático cordobés Andrés Palacios, funcionario de Rentas de Correos, miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, de cuya relación con Ocur me ocupo aquí.

De este personaje se sabe que poseía un excelente gabinete de antigüedades con una magnífica “caxa de monedas” (Ana María Gómez Román: “Gusto y coleccionismo de «Antigüedades Árabes» en España durante el siglo XVIII”, en Arte e identidades culturales, CEHA (1998) 141-148). Francisco Javier Espinosa y Aguilera, el cura de Cortes, comentaba en 1770 en su obra La Antigua Saepona hallada en su sitio una rara moneda de Iliberi (Granada) que tenía Palacios. En 1772 lo encontramos en el término de Adamuz (Córdoba) buscando antigüedades personalmente en una finca; al parecer encontró instrumentos de hierro y restos edificaciones romanas, así como dos lápidas de piedra con inscripciones. En 1775 este coleccionista comunicaba a un colega que le habían hecho una oferta de 300 ducados por 1010 monedas (José Beltrán Fortes: “Introducción”, en El museo cordobés de Pedro Leonardo de Villacevallos, Universidad de Málaga (2003)).

De los escasos datos históricos que nos han llegado sobre su persona se deduce, pues, que Andrés Palacios tenía un gran interés en los vestigios de los tiempos pretéritos. Por lo tanto, no resulta extraño que se desplazara a Ubrique desde Córdoba en busca de monedas con las que acrecentar su tesoro. Se ve que tenía las antenas desplegadas, pues tuvo conocimiento de lo hallado de Ubrique antes de que se publicara oficialmente. De hecho, él jugó un papel fundamental en la comunicación de los descubrimientos a las autoridades y, por ende, en su divulgación.

Casi sin duda hizo más de una visita. En 1797 parece que hizo al menos dos, ya que el 29 de junio informó a la Real Academia de la Historia de una de ellas y poco después de la otra.

Efectivamente, en el acta de la junta ordinaria de la Real Academia del 7 de julio de 1797 (Actas RAH, tomo 11, ACTRAH011_0169, ACTRAH011_0170 y ACTRAH011_0171), redactadas por su secretario entonces, Antonio de Capmany Surís y de Montpaláu, se lee:

Di cuenta de una carta fch. en Cordoba á 29 de junio, en la qual D.n Andres de Palacio da noticias á la Acad. por mano del S.or Duque Director del hallazgo de varias antigüedades y monedas en una nueva excavacion hecha en terreno de la Villa de Ubrique, y remite copia de una Inscripcion romana q. se lee en una de las lápidas encontradas q. dice así =

La Academia muy agradecida al zelo y buena memoria del dho. S.or Palacio acordó se le conteste en su nombre con las mas expresivas gracias, animándole á q.e las continue enviando algunas noticias y memorias mas circunstanciadas para mayor instruccion de la Academia sobre este importante hallazgo. =

A la misiva de Palacios contestó el mismísimo director de la RAH en aquel momento, Vicente de Vera Ladrón de Guevaraduque de la Roca (a la derecha) el 18 de julio de 1797 agradeciendo al numismático cordobés que hubiera comunicado a la Academia estos hallazgo y la hubiera facilitado la lectura de una de las inscripciones encontradas en Ubrique. El duque anima a Palacios a que siga adquiriendo noticias sobre “los ocuritanos, pueblo hasta aquí desconocido” y remita monedas a la Academia. Para estimularlo le dice que solo de ese modo la institución podrá hacer mención honorífica del informante en sus Memorias.

El asunto de la inscripción de Ubrique fue tratado también en la Junta de la RAH del 21 de julio de 1797. En ella se lee:

La Junta […] acordó pase este papel y el antecedente, remitido por el mismo [D.n Andrés de Palacios] sobre la inscripcion Romana de Ubrique, á ntro Antiquario el S.or Guevara, para q.e lo exâmine todo é informe con su parecer; á fin de poder contextar á dcho Palacios segun lo q.e mas convenga al bien de la Academia.

El numismático cordobés se tomó muy en serio la sugerencia del Duque de la Roca, como se deduce del hecho de que poco tiempo después envió una nueva carta a la entidad con nuevas informaciones. Lo hizo el 17 de septiembre de 1797 y su contenido lo abordó la Academia el día 22 de ese mes. El secretario escribió en el acta:

Leí una carta, su fha. en Córdova á 22 del corriente, por D.n Andres de Palacios, dirigida al S.or Duque Director, para hacer presente á la Academia las averiguaciones q. ha podido hasta ahora hacer sobre el reciente descubrim.to del municipio Occurritano, y sus resultas, acompañando copia de dos inscripciones Romanas halladas en las nuevas excavaciones de la villa de Ubrique: todo lo qual se pasó al S.or Guevara, nuestro Antiquario, para q.e informe sobre su contenido y sobre las otras inscripciones y dibuxos enviados por el mismo Palacios anteriormente, en que se trata de la antigua Obulco.

Se acordó se le contexte por Secretaría, dándole las debidas gracias, y excitándole á q.e dirija é instruya á los trabajadores para que se miren con mas cuidado y atenc.ón  los monumentos que vayan descubriendo en este próxîmo invierno.

Antonio de Capmany retratado por Modesto Teixidor Torres

Es el primer documento histórico en el que aparece así escrita la palabra “Occurritano”, con el error de la doble erre y, además, dos ces. ¿Estaría así escrito en la carta de Palacios o fue el secretario de la Academia, Antonio de Capmany, quien optó por esa grafía? En cualquier caso, el secretario Capmany respondió al cordobés. Su carta no tiene fecha, pero por el contenido se deduce que es de la última semana de septiembre de 1797. Le dice que la Junta de la Academia las ha visto en su reunión del 22 de septiembre las inscripciones, que “convendría que se ratificasen por ojos inteligentes” (más abajo se reproduce la carta completa). Y curiosamente, en la carta escribe “Ocurritano”, manteniendo las dos erres pero una sola c. No habla esto a favor de la fidelidad de Campany a la hora de transcribir textos.


Palacios fue el primero que atribuyó a Cómodo y Cleopatra las estatuas encontradas

Lo más interesante de la nueva carta de Palacios es que es el primer documento en el que se propone que los bustos encontrados en las excavaciones representan al emperador Cómodo y a la reina Cleopatra.

El descubridor del yacimiento, Juan Vicente Vegazo Montes de Oca, había escrito un informe (probablemente en 1795, hoy perdido, aunque existe una copia de 1808 debida a Juan Marín Reyna) del que nos ha llegado una copia incompleta. En él se menciona al emperador Cómodo solo para decir:

Si se ahondase este terreno, así como más inmediato a la superficie se han encontrado medallas e inscripciones, que hablan de los emperadores romanos Commodo, Antonino, Adriano, Trajano, Teodosio y otros, no seria mucho que más profundo se hallaran algunas lápidas o monedas que dieran alguna luz sobre los primeros habitantes. 

Por lo tanto, Vegazo no atribuyó la estatua a Cómodo como algún autor ha supuesto, y lo confirma el hecho de que en 1798 escribió una carta al Conde del Águila en la que decía que el busto era de Hércules.

Después de Palacios, el siguiente erudito que dice que la escultura masculina hallada representa a Cómodo es Mateo Francisco de Rivas, que envió en 1804 un oficio a la Academia de la Historia en el que se lee: “no deja duda ser el mismo Commodo, por estar vestido de una piel de león, como se paseaba por las calles de Roma”. En 1805 la entidad asumió esta identificación en sus Memorias: “[la estatua está] cubierta de una piel de león, que por esta circunstancia, y por hallarse inmediata al pedestal en que se halla la inscripción de Commodo, hace juicio pudo haber sido de este Emperador”.

En cuanto al busto femenino, Juan Vegazo señaló en su manuscrito que creía que era de Proserpina y lo mantuvo en la carta al conde del Águila de 1798. Así lo sugirieron también el académico Diego Clemencín en 1802 (advirtiendo de que “sobre todos estos puntos no se puede juzgar con acierto a tanta distancia”) y Mateo Francisco de Rivas en 1804.  En 1805 el presbítero ubriqueño Simón de Zamora dijo que “parece ser de Cleopatra, pues tiene cuatro o seis áspides en el pecho al cuello”. (Del busto masculino opina que que “parece ser de Aurelio porque se dice traía por vestido una piel de león y se le conoce la garra en el talón del pie izquierdo”; es de suponer que se está refiriendo a Lucio/Marco Aurelio Cómodo y no a su padre, el emperador Marco Aurelio). Fray Sebastián de Ubrique, ya en 1944, también pensaba que se trataba de Cleopatra.

Los historiadores modernos consideran, sin embargo, que la estatua femenina representaría más bien a Minerva, siendo probablemente el primero que lo sugirió Ramón Corzo, director del Museo de Cádiz, en 1982. La identificación la hizo a partir de la descripción de Juan Vegazo, que hace pensar que el busto tenía un gorgoneion (cabeza de la gorgona Medusa con serpientes) en el pecho, siendo este un atributo iconográfico recurrente en las representaciones de esta deidad. De todos modos, según Juan Vegazo, “en donde corresponde tener la cabeza tiene un hoyo de cuatro dedos de hondo algo labrado”, lo que hace pensar que aunque originalmente el monumento fuera concebido en honor a Minerva, más tarde la cabeza pudo ser reemplazada por otras, una o más veces. (La escritora gaditana Frasquita Larrea visitó las ruinas en 1824 y dijo que la estatua femenina conservaba la cabeza. ¿Se encontraría después de que Juan Vegazo escribiera su informe sobre las primeras excavaciones?)


¿Excavaciones descuidadas?

Por otra parte, Capmany le pide a Palacios que vigile las excavaciones para que se ponga mas cuidado “este invierno” (1797) en la colección y conservación de los hallazgos. Lógicamente hay que pensar que este comentario nacería de alguna opinión desfavorable que habría dado Andrés Palacios sobre cómo se estaban haciendo las cosas.

Reproduzco a continuación las cartas comentadas, que en realidad son las minutas (borradores) de las mismas, ya que las definitivas, lógicamente, pasaban a manos del destinatario una vez expedidas.


 

Carta del Duque de la Roca, director de la RAH, a Andrés Palacios

[18 de julio de 1797; manuscrito RAH CAICA/9/3940/04(1)]

Muy Sr. Mío: La Copia de la Inscripcion romana que Vm. se sirvio dirigirme con su carta de 29 de junio ultimo; se presento á la Academia de la Historia, como ofreci a Vm. en su contextacion.

Este Real cuerpo, que en todos tiempos ha hecho el debido aprecio de los patriotas estudiosos que generosamente le comunican noticias, antigueds. y descubrimientos, agradece mucho la buena memoria y atencion de Vm. en la remision de la inscripcion romana de los Ocuritanos pueblo hasta aqui desconocido, y en la noticia que le comunica acerca del hallazgo de este monumento raro, y de otros fragmentos de la antiguedad, debido todo á la casualidad de una excavacion en la [sic] cercanias de Ubrique.

Al paso que la Academia da á Vm. por mi mano las gracias, tambien me encarga le haga presente la necesidad que tiene, para ilustrar este punto, de las noticias ulteriores y medallas que Vm. la [sic] ofrece enviar relativas á los descubrimientos que se han hecho y se vayan haciendo en dha. excavacion: esperando del zelo y buen gusto de Vm. no deje de adquirir todo quanto pueda conducir á la historia y completo conocimiento de esas antiguedades; sin cuyos auxilios la Academia no puede pronunciar sobre la importancia ó calidad de ellas; ni por consiguiente hacer honorifica mencion de Vm. y del hallazgo en los tomos de sus Memorias, como desearia.

Con este motivo me ofrezco á la disposicion de Vm. dandole tambien por mi parte las debidas gracias: interin ruego a Dios gde. su vida ms. as. Madrid 18 de Julio de 1797. = El Duque de la Roca.

Sor.Dn. Andrez de Palacios.


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Carta de Antonio de Capmany, académico de la RAH, a Andrés Palacios

[se deduce fechada a finales de septiembre de 1797; manuscrito RAH CAICA/9/3940/04(2)]

Muy Sr. mio: El excmo. Sr. Duque de la Roca presento á la Rl. Acada. de la Historia en su Junta ordinaria de 22 del corriente la Carta de Vm. de 17 del mismo, relativa a las averiguaciones que pudo Vm. hacer sobre el nuevo descubrimiento del antiguo Municipio Ocurritano, y sus resultas, cuya noticia ha apreciado mucho la Academia; como la copia de las dos Inscripciones que venían incluidas, que convendria que se ratificasen por ojos inteligentes.

De las monedas del Bajo Imperio ninguna necesita la Acada. una vez que se han inutilizado con el vinagre. Aunque no ha parecido inverosimil la conjetura de ser de Commodo y de Cleopatra los dos bustos que se hallaron muy destrozados en esas excavaciones; desearia la Academia se pudiese hacer un reconocimiento mas detenido y crítico sobre esos monumentos; asi como espera se ponga mas cuidado este invierno en la coleccion y conservacion: en los fragmentos, lapidas y monedas que se encuentren mayormente si Vuestra Merced con su buen zelo y amor á las antiguedades les anima é instruye en sus operaciones.

Con motivo de aguardar contextacion de Vm. á la Carta que con fecha de 18 de Julio ultimo le escribio el Sr. Duque Director, que hasta ahora no se ha verificado, habia suspendido responder á la qe. con fecha de 13 del dho. mes se sirvio Vm. dirigirme para la Academia con un dibujo y un discurso sobre una moneda de Obulco.

La Academia oyó con mucho gusto la critica explicacion que Vm. la [sic] da, y apreció la noticia de la medalla por su rareza y novedad; pero antes de poder decir á Vm. su juicio, tiene que oir el informe y parecer de sus antiquarios, en cuyo poder estan estos documentos: de cuyas resultas se le avisará á Vm. como es justo.

Con este motivo me ofrezco a la disposicion de Vm. rogando á Dios gde. su vida ms. as. = Antonio de Capmany

Sor.Dn. Andrez de Palacios.

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