Un grupo de investigadores ha descubierto una cueva subterránea de tamaño significativo en la Luna, accesible desde un pozo en Mare Tranquillitatis, donde los astronautas del Apolo 11 aterrizaron hace más de 50 años. El análisis de datos de radar del orbitador de reconocimiento lunar de la NASA mostró que este pozo, el más profundo conocido en la Luna, conduce a una cueva de 45 metros de ancho y hasta 80 metros de largo, ubicada a unos 150 metros bajo la superficie. Se trata probablemente de un tubo de lava vacío
Estructuras como estas podrían servir como hábitats naturales para futuros exploradores, ofreciendo protección contra el ambiente lunar adverso. Estas cuevas podrían ser ideales para bases lunares o refugios de emergencia debido a su temperatura relativamente estable y su capacidad para proteger a los astronautas de los rayos cósmicos, la radiación solar y los micrometeoritos.
Anteriormente, imágenes del orbitador mostraron que el fondo del pozo de Mare Tranquillitatis estaba cubierto de rocas de hasta 10 metros de anchura, pero no estaba claro si el pozo era una entrada a una cueva subterránea. Los científicos usaron datos del orbitador y simulaciones por computadora para determinar que el pozo de 100 metros de ancho, rodeado por paredes verticales o sobresalientes, conduce a un suelo inclinado y a una cueva que se extiende hacia el oeste decenas de metros.
Estudiar las rocas dentro de estas cuevas puede proporcionar pistas sobre la formación y la historia volcánica de la Luna. Además, estas cuevas pueden contener hielo de agua, un recurso esencial para misiones y colonización lunar a largo plazo. Se han identificado al menos 200 pozos en la Luna, muchos de los cuales podrían ser entradas a tubos de lava subterráneos.
Uno de los mayores desafíos sería el acceso. Descender 125 metros hasta el suelo del pozo y manejar la pendiente del borde, llena de escombros sueltos, complicaría el acceso, aunque sería posible con la infraestructura adecuada.
La utilidad de las cuevas
Las cuevas proporcionan la estructura básica para una base humana sin necesidad de construcciones complejas. Las agencias espaciales están considerando cómo evaluar la estabilidad de estas cuevas y reforzar sus paredes y techos. Los hábitats también necesitarían sistemas de monitoreo para advertir de movimientos o actividad sísmica, así como áreas separadas para que los astronautas se refugien en caso de colapso.
Los sistemas de cuevas lunares son ideales para bases tripuladas debido a la protección que ofrecen contra las variaciones extremas de temperatura y la radiación de alta energía en la superficie lunar. Sin embargo, se sabe muy poco sobre las estructuras subterráneas bajo estos pozos.
Más información en The Guardian.

