
Pío Font Quer fue uno de los mejores investigadores botánicos españoles del siglo XX. Algunos de sus hallazgos los hizo en los alrededores de Ubrique, en cuya fonda El Comercio se alojó las dos veces que pasó por el pueblo, una en julio de 2021 y la otra en junio de 2025. En la segunda visita estuvo acompañado de su inefable colaborador Enrique Gros Miquel. Desde Ubrique, Font escribió al menos dos cartas a Carlos Pau Español, otro botánico muy célebre en la época. Las misivas se encuentran en el Fondo Carlos Pau del CSIC y las transcribo íntegramente al final de este artículo.
En una de las cartas, tras exponer a su colega Pau diversos pormenores de los descubrimientos botánicos que estaba haciendo, Font lo invitaba a venir a Ubrique, pueblo del que encarecía: «se está muy bien. Buena casa, buenísima agua, las peñas al alcance de la mano, temperatura agradable».
Pío Font Quer

Pío Font Quer (1888-1964) era químico de formación inicial, pero después se licenció en Farmacia, interesándose especialmente por la faceta botánica de esta disciplina. Fue profesor universitario y escritor de artículos científicos y divulgador. Su currículum de publicaciones, cargos científicos y actividades es kilométrico. Unas cuarenta especies y subespecies de plantas llevan el epíteto fontqueri en su honor, y también se le dio su nombre al género Piofontia. Son obras suyas muy conocidas Plantas medicinales (1962), sobre flora farmacéutica, y un Diccionario de Botánica (1953), entre otras muchas.
Actualmente, una revista ilustrada del botánica editada por el Seminario de Plantas Vasculares de la Universidad Autónoma de Madrid y que inició su andadura en 1982 lleva su nombre: Fontqueria.

Según la Wikipedia:
De 1931 a 1934 fue presidente de la Institució Catalana d’Història Natural, una organización privada muy importante en la historia de las Ciencias Naturales españolas, cuya sección botánica encabezó igualmente durante el franquismo y hasta su muerte. En 1934 Font i Quer segrega el departamento de botánica del Museo de Ciencias Naturales y lo convierte en una entidad autónoma, denominada Instituto Botánico de Barcelona. […] Miembro del Instituto de Estudios Catalanes desde 1942 del que llegó a ser presidente el año 1958 y vicepresidente de los Congresos Internacionales de Botánica de París (1954) y Edimburgo (1964).
Llegó a ser director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.


Fue farmacéutico militar, con grado equivalente al de teniente coronel. En la Guerra Civil le ocurrió inopinadamente un fatídico percance que le acarreó serios problemas. Como director de un curso de vacaciones organizado por la facultad de Farmacia y el Instituto Botánico de Barcelona, el 29 de junio de 1936 se instaló junto a un grupo de alumnos en el pueblo de Orihuela del Tremedal (Teruel) para iniciar un estudio botánico de la Sierra de Albarracín que debía prolongarse hasta el 10 de agosto.
Allí, en plena montaña, los sorprendió el 19 de julio el estallido de la guerra. Casi aislado y sin saber muy bien qué ocurría, permaneció en Orihuela con sus estudiantes hasta septiembre. Viendo que la situación no se aclaraba, decidió volver con ellos a sus casas. Tuvieron que atravesar lo que al parecer era la línea del frente, quizá sin ninguna conciencia de ello, pues en aquella época dicha línea necesariamente estaría poco definida.
Terminada la guerra, su acción fue considerada deserción. Fue detenido en julio de 1939 bajo la acusación de rebelión militar. El 29 de agosto fue juzgado en consejo de guerra y encarcelado en el castillo de Montjuic, en Barcelona, siendo desposeído de todos sus cargos. No obstante, por algún favor de la diosa Fortuna, le fue concedida la libertad condicional el 1 de diciembre de 1940 y poco a poco fue recuperando su posición científica, adquiriendo cada vez más prestigio tanto en España como en el extranjero.

A lo largo de su carrera emprendió muchas excursiones de recolección de especímenes en buena parte de la Península Ibérica y regiones montañosas de Marruecos. Dedicó un especial interés a la extraordinaria variedad florística de Andalucía, pasando largas temporadas en la región, la cual exploró desde la zona atlántica de la provincia de Cádiz hasta las cumbres de Sierra Nevada. A veces tenía a su lado a su colaborador Enrique Gros y otras trabajaba solo, pues enviaba a Gros a recolectar especímenes a otros lugares.
Font y Gros hicieron juntos una excursión botánica por la provincia de Cádiz entre mayo y julio de 1925, y en el contexto de esa campaña se inscribe su segunda visita a Ubrique (la anterior, como dije, fue en 1921).
La campaña gaditana de 1925 la preparó Font Quer del modo que le explicaba a Carlos Pau Español en carta del 20 marzo de 1925 desde Barcelona:

Enrique Gros Miquel

Font tuvo como colaborador excepcional a Enric Gros i Miquel (así escriben su nombre las fuentes en catalán), una persona con nula formación académica que, sin embargo, demostró ser un recolector de plantas insuperable.
Antes de dedicarse a esta tarea fue ayudante de pastor, boyero, leñador, carbonero en el bosque y en la ciudad, segador, taponero… Incluso practicó la mendicidad. Hasta los veinte años no aprendió las primeras letras, y lo hizo de forma autodidacta.
En cierta etapa de su vida decidió pasar a Cuba. En La Habana aceptó participar en un experimento de vacunación contra la fiebre amarilla dejándose picar por mosquitos infectados. Salió indemne «de milagro», ya que otros voluntarios murieron. Se quedó en el hospital como jardinero y luego ingresó en el laboratorio, donde aprendió nociones elementales de técnica microscópica y microfotográfica.
Regresó a Barcelona, donde el naturalista y oceanógrafo Odón de Buen y del Cos lo tuvo como avudante de su laboratorio de la Universidad. Al fundarse más tarde el Laboratorio de Biología Marina de Palma de Mallorca, Gros pasó a prestar allí sus servicios. Después fue trasladado al de Málaga, donde colectó y preparó algas marinas y también orquídeas para el matemático y naturalista Ventura Reyes Prósper.
Font Quer, en una nota necrológica dedicada a Gros decía lo siguiente:
Más tarde realizó algunas excursiones para satisfacer deseos de [Carlos] Pau. Véase cómo se expresa este (…): «Gros deberá salir de Málaga; hagan el milagro, aunque se aprovechen mis enemigos de enfrente. Denme ese disgusto». La Junta de Ciencias Naturales de Barcelona le tomó a su servicio por nombramiento de 24 de noviembre de 1916.
Estuvo a nuestro servicio desde aquella fecha hasta que fue jubilado, en total diecisiete años. Realizamos las primer las salidas por los alrededores de Barcelona a comienzos de 1917. Por haberse criado en el campo y por su agudo espíritu observador, conocía ya muchas plantas. Por esta razón no fue tarea difícil enseñarle a reconocerlas y perfeccionarle en su recolección y preparación. Pronto fue muy hábil en estas artes.

Font lista las excursiones que hizo Gros desde 1917 hasta su jubilación en 1931, sin faltar ni un solo año, por toda España, e incluso hizo tres en el Marruecos español. Algunas de ellas las llevó a cabo en solitario. Aparte de la visita a Ubrique con Font en 1925, probablemente hizo otra en 1922, ya que en la relación de Font figura una campaña de Gros en la provincia de Cádiz «en sus límites con la de Málaga».
Font Quer termina así la necrológica de su colaborador:
A partir de 1931, Gros estaba ya muy pesado para realizar excursiones botánicas; y en diciembre de dicho año, habiendo empezado la plantación del Jardín Botánico de Montjuich, cuidó asiduamente de ella, y no realizó otras salidas hasta que, después de su jubilación, visitó todavía algunas localidades de Mallorca y de Ibiza.
La inteligencia, la habilidad y la bondad de Gros fueron extraordinarias; su absoluto desinterés y su entusiasmo sin límites al servicio de la ciencia será muy difícil que otro llegue a igualarlos. Su gran pena fue «el haber nacido demasiado pronto», según solía decir; habría sido deseo suyo recorrer todas las provincias hispánicas, como recorrió Almería, Málaga, Cádiz y Huelva, al servicio del Instituto Botánico de Barcelona.
¡Descanse en paz el amigo inolvidable!
Carlos Pau Español

Carlos Pau Español (1857-1937) fue otro de los grandes botánicos de la primera mitad del siglo XX. Mantuvo bastante correspondencia con Font Quer y con otros muchos científicos de la época, llegando a reunir una colección de 3670 cartas, de las cuales centenares fueron intercambiadas con Pío Font Quer. A ese subconjunto pertenecen las dos misivas enviadas por Font desde Ubrique.
Carlos Pau estudió Farmacia en Barcelona y se doctoró en Madrid, especilizándose en la descripción de numerosas especies propias de la flora ibérica y marroquí. Fue una autoridad en taxonomía vegetal, haciendo grandes aportaciones a la descripción de nuevas especies y escribiendo más de 300 artículos científicos. El abundante legado material que dejó Carlos Pau se conserva en dos instituciones: el herbario y la biblioteca están en el Real Jardín Botánico de Madrid, y el archivo en el Instituto Botánico de Barcelona.
Entre sus obras destaca Nueva contribución al estudio de la flora de Granada. Muchas especies vegetales llevan el epíteto específico paui o pauanum en su honor; por ejemplo, la Campanula paui. En Segorbe (Castellón), su localidad natal, hay un jardín dedicado a él, la Glorieta del Botánico Pau. Y Zaragoza tiene los Jardines Acuáticos Carlos Pau Español situados en el Parque del Agua.

Carlos Pau Español y Pío Font Quer estuvieron trabajando en un proyecto de creación de un Herbario Español que les había encargado el consejo organizador de la Exposición Internacional de 1929. En las dos cartas de Font escritas en Ubrique este hace referencia a ese proyecto.
Aparte de Font, Pau mantuvo un muy activo contacto con todos los botánicos importantes de su época, nacionales e internacionales, como Willkomm, Loscos, Sennen, Moroder, Cuatrecasas, etc.
Font Quer en Ubrique
La segunda carta que envió desde Ubrique Pío Font Quer a Carlos Pau Español está fechada el 16 de junio de 1925. Todo hace pensar que la visita estaba siendo muy productiva. Algunos de los hallazgos cerca de Ubrique han quedado registrados en la literatura científica. Por ejemplo, en un artículo se lee que el 18 de junio encontraron un ejemplar interesante:

Y en esta otra referencia se menciona otro descubrimiento:

El 26 de junio Font y Gros seguían en Ubrique, pues en ese día está datado otro hallazgo botánico según se recuerda en un artículo científico reciente (Jara Cano-Maqueda y Salvador Talavera»: A taxonomic revision of the Campanula lusitanica complex (Campanulaceae) in the Western Mediterranean region«, Anales del Jardín Botánico de Madrid, 68(1) (2011) 15-47).
Hay más referencias bibliográficas en las que se encuentran alusiones a las investigaciones científicas de Font Quer en Ubrique, como esta:


Las dos cartas de Font a Pau desde Ubrique
Pío Font escribió sus dos cartas a Carlos Pau desde la fonda El Comercio. (Nueve años más tarde, en 1934, esta fonda seguía existiendo en Ubrique, y había otra que se llamaba Los Pilares).
En la primera carta, Font menciona hallazgos en Ronda, Sierra Blanquilla, Cortes, Benalmádena, Chiclana…, pero no cita a Ubrique. En la segunda, sí. Y a Alcalá de los Gazules, el Aljibe… Sus misivas rezuman amor por la naturaleza, por los pequeños tesoros escondidos en ella… Su lectura es un bálsamo para quienes comparten estos sentimientos. La segunda la termina encomiando a Ubrique.
Las transcribo a continuación intercalando imágenes de algunas de las plantas que menciona.

Ubrique, 23 de julio de 1921
Sr. D. Carlos Pau
Segorbe
Mi estimado amigo!
La campaña de hogaño ha terminado felizmente; sanos y fuertes Gros y yo, y con doce mil pliegos recogidos como nos habíamos propuesto. La mitad aproximadamente pertenecen al Herbario de España, con unas 160 especies. Las restantes, para el Museo y para cambios. Algunas cosillas se nos han escapado, especies raras que es difícil encontrar. En cambio, hemos dado con otras que nadie había visto por aquí. Las Sideritis de mi alma han caído todas en nuestro poder. Las de Cádiz, se entiende, porque esa de Willkomm que halló Reverchon en los “arenales de Ronda”, ni antes ni ahora Gros ha podido encontrarla, ni yo. Según V. es igual o ha de ser igual a [la] de los Cañuelos, en la Sierra de Benalmádena; no diferirá tampoco de la que poseemos de los arenales del Marquesado, cerca de Chiclana. Con estos datos y con estudiar la planta de Willkomm de su herbario, problema resuelto.

Gros ha vuelto de la Sierra de la Nieve [sic] sin el Pyrethrum, asqueado del país por lo arrasado que lo tiene el ganao. Ha podido traer, en cambio, la Asperula pendula, que me parece Galium, y, cosa notable, la Atropa baetica, las dos para el Herbario Español, que aunque la localidad clásica de esa es Marín, quién sabe cuándo volveremos por allá.
He encontrado una nueva localidad del Pleurosorus, Sierra Blanquilla, del término de Cortes, donde hay también Pinsapos, y en la parte baja la Euphorbia Clementei, que creo que no poseemos todavía en el Museo.

Sentiré no verle en Valencia. ¡Pero, qué le vamos a hacer! En compensación ganaremos las noticias y las plantas que V. nos traiga de los Picos de Europa. Y no quisiera que pasaran muchos años sin ir yo por allí para una campaña larga. Porque para el año que viene estaba tentado de rehacer el viaje de Lagasca de 1803, para ir en busca de sus especies castellanas y cantábricas, y así poder honrarle en nuestra epsiccata [exsicatta]. En cambio, Gros se empeña en trabajar solo en Málaga, donde para el Herbario español todavía no se ha herborizado.
Desde Murcia o Lorca le telegrafiaré la hora de llegada a Valencia, si está en casa baja, que yo iré a casa Clausolles. Si no está, ya me dirán en la misma que V. se ha ido, y yo tomaré el tren a escape para Barcelona.
Finis coronat opus!
Y salud


Ubrique, 16 de junio de 1925
Sr. D. Carlos Pau
Segorbe
Mi querido amigo:
En Alcalá de los Gazules recibí la suya última, la lacónica, dándome la noticia que me pedía en mi anterior sobre la fumariácea de Morón.

En Alcalá nos han tenido prisioneros una porción de días esas tormentas de junio. Ha caído agua abundante, que parecía estábamos en Octubre. No se puede salir con Gros. Donde él va, lluvia segura. En Ibiza no recordaban año tan lluvioso como el 1920, que estuvo Gros allí. Pues el 1921 cayó tanta agua en Almería que hubo que improvisar un nuevo oficio: el de pasador de barrancas. Los coches paraban a un lado; en otro aguardaba otro coche. Y unos tíos se iban cargando el pasaje, que llevaban a la otra orilla mediante la módica suma de una peseta. Los puentes no se habían creído necesarios allí hasta que fue Gros. En Alcalá sacaron hogaño la Virgen de la ermita, y ni por esas llovió. Pero al llegar allí nuestro hombre empezó a caer agua… Nada, que estuvimos preparando plantas con más agua que metidas en un aljibe. Y esto en el Algibe [sic] fue. Que por esto quizá, por haberle podido ver con decoración de octubre, me gustó todavía más. Porque aquellas sierras tienen un no sé qué de país norteño que encanta verlo en esta latitud. Maravillan los barrancos en lo hondo del alcornocal, con sus verdísimos quejigos en el fondo y junto al agua las adelfas y los incomparables hojaranzos. Yo no he visto planta más hermosa que esta. Y cuánta frescura en el ambiente, y cuánto juguetear del agua que salta abundante de peña en peña! Pues por debajo de los quinientos metros hay turberas que nos dirían estar en los altos Pirineos. Mucho Sphagnum tienen, que no sé si este dato es conocido. Y cuántas yerbas que yo jamás había visto vivas! Pinguicula lusitanica, Anagallis crassifolia, Cicendia, Pedicularis lusitanica, Hydrocotile [Hydrocotyle] (esta creo no indicada ahí), Sibthorpia, Radiola linoides, Lohelin [¿Loehlin?] y luego una porción de funcus [?], Eleocharis, etc. Y los brezos, incluso la E. ciliaris, y la Calluna, que no podía faltar. Qué le parece? Y en el alcornocal, ese delicioso roble humilde que hay que verlo para creerlo, no levanta dos palmos del suelo, como los sauces del Pirineo. Yo creo que no habría tema mejor en la Península para un estudio fitogeográfico que el de ese macizo silíceo, desde el Picacho de Alcalá hasta la sierra de [la] Palma. Para el Herbario de España recogimos Trif.[olium] baeticum, Jasione roscularis, Halimium eriocephalum y Tolpis. Y es que tuvimos un tiempo magnífico, como le digo. La Serratula Alcalae de Cosson no pudimos cogerla más que para nosotros. El Polerium tuve que prepararle ayer en Arcos.

Cuatrecasas trabaja en la [Sierra] Mágina desde primeros de mes. Está maravillado con el hallazgo de la Viola cazorlam [cazorlensis], que preparó para nuestro herbario.
Si V. quería venir a Ubrique, digo si precisa salir, aquí se está muy bien. Buena casa, buenísima agua, las peñas al alcance de la mano, temperatura agradable, y dos buenos amigos que saludan a V.


