A alguna gente mayor de Ubrique he oído afirmar que a Bartolomé Bohórquez Rubiales lo llamaban el diputado de las tres palabras. Y es que dice la maledicencia que en sus siete legislaturas (seis como diputado y una como senador) solo pronunció un lacónico “Jesús, María y José” cuando oyó toser a un compañero de escaño.
Hay que reconocer que probablemente este chiste se lo han aplicado injustamente a muchos padres de la patria. Y, como es lógico, sus allegados no estarán de acuerdo con esa aseveración Así, su hijo Fermín Bohórquez Gómez, que el 27 de septiembre de 1967 defendía en ABC su propia candidatura a procurador en Cortes por la representación familiar, hacía protestas de amor y espíritu de servicio a la provincia de Cádiz y afirmaba haber recibido esta vocación de su progenitor:
(Incidentalmente, Fermín Bohórquez no llegó a ser diputado, pero sí su sobrino José Bohórquez Mora-Figueroa, que fue elegido procurador en Cortes por la Organización Sindical en los comicios de 1967 y 1971).
El diputado Bohórquez
Bartolomé Bohórquez fue durante varios años desde 1890 (con 28 años de edad) diputado provincial por el distrito de Grazalema dentro de las filas conservadoras. Desde esa Corporación dio el salto a la Cámara Baja, a la que accedió por primera vez en abril de 1899 para no salir de ella hasta enero de 1914, encadenando triunfos en seis elecciones generales seguidas, siempre por Grazalema y los conservadores:
Bohórquez fue el representante que más veces salió elegido en toda la historia del distrito electoral de Grazalema. Los demás, como mucho, solo fueron reelegidos una vez.
La primera vez que se presentó (1899) obtuvo el escaño por 9505 de un total de 11178 emitidos. En la segunda (19 de mayo de 1901) sostuvo una “ruda pelea” con el abogado liberal (canalejista) José Luque y Beas, según calificación del diario El Imparcial de ese día; este periódico aventuró que “quien triunfe no logrará sentarse en el escaño por la gravedad del acta”. (Luque basó su campaña en el lema “Democracia y libertad” y prometió acabar con el caciquismo de la Sierra, según se lee en el periódico La Unión Conservadora del 15 de mayo de 1901.)
Antes de estos comicios se habían producido en distintos puntos de España, y entre ellos en el distrito de Grazalema, “atropellos electorales”, supuestamente para perjudicar a Bohórquez, según La Época del 19 de abril de 1901:
A pesar de las negativas del gobernador de Cádiz, Sr. Manzano [liberal], continúa este llamando a los acaldes del distrito de Grazalema.
Aunque en el oficio se les indica que vayan a exponer las necesidades de cada pueblo, una vez en su despacho el Sr. Manzano les exige la dimisión del cargo. El alcalde de El Castor, que estaba en el campo, ha sido detenido por la Guardia civil. Dicha autoridad es persona honrada y de inmejorables antecedentes.
Se han enviado delegados a Olvera, Alcalá del Valle, Setenil, Benaocaz, El Bosque y El Gastor, cometiéndose atropellos y violencias.
Toda esta campaña se emprende contra la candidatura de D. Bartolomé Bohórquez, natural del distrito y actual diputado del mismo.
Este distrito [de Grazalema] es uno de los escogidos por el Gobierno para poner en práctica, en toda su extensión el sistema de sinceridad a que rinde tan fervoroso culto.
A la detención del alcalde de El Gastor por la Guardia civil, el envío de un delegado a Benaocaz y los demás abusos que hemos denunciado, hay que añadir otros nuevos.
Al alcalde de Setenil se le ha impuesto por dos veces el máximum de la multa: la primera, por no haber remitido al gobierno civil una nota mensual circunstanciada de las armas recibidas o expedidas por los comerciantes o armeros del citado pueblo, y la segunda por haber omitido la remisión al Boletín Oficial del extracto de los acuerdos del Ayuntamiento.
El alcalde de Olvera, después de haber sido multado cuatro veces en tres días, ha sido suspendido por no haber enviado a relación de las armas vendidas en el pueblo.
Todo este lujo de arbitrariedad resulta perfectamente inútil, pues al propio tiempo que estas noticias recibimos del distrito de Grazalema elocuentes testimonios de que cada día es mayor la decisión de los conservadores, que constituyen la mayoría del cuerpo electoral, de no dejar que se arrebate el acta al señor Bohórquez.
Bohórquez obtuvo en aquellas elecciones 9505 votos de los 11178 emitidos, pero aún así tuvo dificultades para sentarse en el escaño. La Época del día 21 de mayo informaba:
Según las últimas noticias resultan triunfantes algunos candidatos conservadores en distritos en los cuales había reñidísima lucha: entre ellos figuran el Sr. Bohórquez por Grazalema y (…). Mucho nos complace el triunfo de estos correligionarios.
El 25 de mayo fue proclamado en Cádiz, pero los recelos de El Imparcial se mostraron fundados y nuestro hombre estuvo a punto de no entrar en las Cortes. Así lo cuenta La Época del 18 de junio:
Se ha comentado en el Congreso lo ocurrido con la aprobación del acta de Grazalema. Estaba sobre la mesa el dictamen proponiendo la aprobación del acta del diputado electo por dicho distrito Sr. Bohórquez, y los amigos del Sr. Moret y del duque de Almodóvar del Valle trataron de conseguir que esto no sucediera.
Comisionado el Sr. Rivas para ello, pidió al presidente que se retirara el dictamen, puesto que se habían presentado documentos que podían justificar dicha medida, a lo cual se opuso, con razón, el señor marqués de la Vega de Armijo, haciendo constar que esos documentos eran ya conocidos” por la Comisión de actas, y que en presencia de ellos dictaminó proponiendo que se aprobara el acta del Sr. Bohórquez.
El acta del diputado liberal-conservador fue aprobada por la Cámara; pero, en los pasillos, los amigos de los ministros de la Gobernación y Estado se mostraban muy quejosos del marqués de la Vega de Armijo. a quien dirigían censuras realmente injustificadas.
Así que finalmente pudo reservar habitación en el madrileño Hotel de París, que era donde se hospedó siempre junto a otros diputados gaditanos, según varios números de la Guía Oficial de España de entre 1901 y 1920.
Las siguientes elecciones fueron “paseos primaverales”. En 1903 la fracción de “adictos” (conservadores y ministeriales) de la que formaba parte ganó por amplia mayoría: 230 diputados frente a 93 liberales, 36 republicanos y 44 de otros 7 partidos. En aquella ocasión la provincia estaba representada por 10 diputados, de los que uno –él– pertenecía al distrito de la Sierra (Grazalema). En esta circunscripción votaron 9273 electores y Bohórquez obtuvo 9269 votos. El político republicano Manuel Moreno Mendoza, que muchos años más tarde llegaría a ser alcalde de Jerez y diputado a Cortes en dos ocasiones, y que durante un tiempo estuvo vinculado a Ubrique por su pertenencia a la logia masónica América, denunció en el periódico El País que estas elecciones habían sido un pucherazo caciquil.
Sea como fuere, el “rotundo éxito” de las elecciones de 1903 lo superó Bartolomé Bohórquez en las de 1905 (9290 votos de 9291 electores; ¿quién sería el que no lo votó?) y en las de 1907, en las que ya fue la apoteosis: se llevó los 9458 votos emitidos.
En 1910, su partido, liderado por Antonio Maura, quedó en segundo lugar tras los liberales de José Canalejas. En el distrito de Grazalema votaron 7849 personas, obteniendo Bohórquez 6710 de esos sufragios. El mapa de la derecha refleja los resultados de aquellos comicios. En rojo, los distritos que apoyaron a los liberales, y en gris las que dieron su voto a los conservadores (Jerez y Grazalema, lo que hace pensar que Bohórquez era el hombre de Jerez en la Sierra).
Este mapa está tomado del libro Las Cortes españolas: las de 1910, escrito por Modesto Sánchez de los Santos y Simón de la Redondela y publicado en la Tipografía de Antonio Marzo en ese mismo año de 1910. En su página 610 figura la fotografía de Bartolomé Bohórquez que encabeza esta artículo. Haciendo cálculos, nuestro personaje tendría entonces 47 años.
Finalmente, perdió las elecciones de 1914, no sin protestar porque no se computaron los votos de Alcalá del Valle. Así lo contó La Correspondencia de España del 14 de marzo de ese año:
La Junta del Censo terminó a las seis y media de la madrugada.
Al tratarse del distrito de Grazalema entregóse un acta, haciendo constar que el presidente e interventores de la Mesa de Alcalá del Valle no pudieron llevar el acta de escrutinio a la estafeta de Correos de Olvera, por fundados temores de que iban a ser detenidos.
Lleváronla al administrador de Correos de Villaniartín, y al llegar quedaron detenidos.
Cuando fueron puestos en libertad la entregaron al secretario de la Junta del Censo.
La Junta ha acordado no admitir esas actas ni escrutar sus votos, por no haber venido por correo.
Tampoco fueron admitidos los votos de los certificados que del escrutinio de Alcalá del Valle presentó el candidato D. Bartolomé Bohórquez.
Con este motivo se promovieron incidentes. El Sr. Bohórquez protestó, por estimar que la Junta, al rechazar esos certificados y actas entregados por el presidente de la Mesa, y al negarse a computar los votos, usurpaba las atribuciones del Supremo y del Congreso, resultando que la Junta ha condenado a no tener representación en Cortes a los electores de Alcalá del Valle, donde hubo una elección ordenada y tranquila.
Tampoco ganó las de 1918, de modo que en las siguientes probó fortuna en las elecciones para el Senado con los mauristas.
Bartolomé Bohórquez, senador
En la web del Senado he encontrado la ficha ES.28079.HIS-0068-08 que contiene información sobre la etapa de miembro de la Cámara Alta de Bartolomé Bohórquez, que fue entre 1919 y 1920. Se presentó a las elecciones por la provincia de Cádiz junto a otros dos candidatos, pero como solo había que elegir a tres, salieron todos (¡qué gusto!). La elección fue el 15 de junio de 1919 en el palacio de la Diputación provincial. Votaron 84 diputados provinciales y compromisarios, obteniendo Bohórquez 82 votos (quedó segundo).
La comisión de Actas y Calidades estudió su declaración de bienes y otros requisitos exigidos y tuvo “la honra de proponer al Senado admitirle al ejercicio del mencionado cargo , puesto que aparece debidamente justificada su aptitud legal…”.
Después, los secretarios certificaron pomposamente que el Excelentísimo señor Don Bartolomé Bohórquez Rubiales
Ignoro qué labores desempeñó en la Cámara Alta; si formó parte de alguna comisión, si tuvo alguna intervención destacable… Porque en su ficha solo aparece esto:
En la prensa tampoco he encontrado mucha referencia a su labor parlamentaria. Todo lo más, una cómoda gestión a favor de la Cámara Agraria de Jerez ante el jefe de su partido:
El diputado a Cortes por Grazalema, señor Bohórquez, ha recibido un telegrama del presidente de la Cámara Agrícola de Jerez pidiéndole que gestione, cerca del Gobierno, la solución del conflicto obrero en aquella campiña. El Sr. Bohórquez ha visitado al ministro de la Gobernación para cumplir al encargo recibido y recabar que se proteja a los pocos obreros que trabajan todavía. El Sr. Maura ha contestado al diputado por Grazalema que están ya tomadas las medidas necesarias para concluir con el conflicto.
El Día, 16/6/1903
Como se ve, su intervención defendía los intereses de la patronal jerezana (de la que formaba parte). Pero poco o nada hemos encontrado –que no quiere decir que no lo haya– sobre intervenciones parlamentarias a favor de su distrito de Grazalema. Como hemos visto, si por algo destacó en los papeles fue por trifulcas derivadas de la lucha por el poder… Nada nuevo bajo el Sol.

Bartolomé Bohórquez y Ubrique
Esperanza Cabello me dio a conocer la foto que muestro sobre estas líneas. En su reverso se lee que la instantánea refleja un homenaje que le dieron al diputado Bartolomé Bohórquez Rubiales para celebrar alguna de sus reelecciones como diputado a Cortes, y está firmada en 1909. En esta ampliación de la foto se ve al diputado en la mesa presidencial del banquete:

Según Esperanza, el banquete fue en el Catalán. Para tal evento encargaron al café de Janeiro siete jamones dulces (una exquisitez en la época), y todos los ubriqueños que eran alguien entonces (el alcalde, el juez, el notario…) se dieron cita para felicitar al diputado.
Estos son algunos detalles de la fotografía:




En el reverso de la foto aparece esta información:

Pero hay algo que no cuadra: en el año 1909 Bartolomé Bohórquez no se presentó a ninguna elección. Sí lo hizo, como, he dicho, en 1910, y la vez anterior fue en 1907. Puede ser que en vez de un homenaje electoral se tratara de un acto de “campaña electoral”. O bien un banquete para agradecer su apoyo. O un banquete que le dio el Ayuntamiento a él, ya que se dice que este hombre hizo cosas por su pueblo. Por ejemplo, en 1900 donó los terrenos para el nuevo cementerio, que en su honor se llamó de San Bartolomé.
Además, Fray Sebastián, en su Historia de la Villa de Ubrique, afirma:
Hacia 1900 fue elegido diputado a Cortes D. Bartolomé Bohórquez Rubiales, el cual gobernó durante largos años la política local en sentido conservador y aprovechó su influencia para terminar la red de carreteras y sacar a Ubrique de su secular aislamiento.
Fue promotor junto al Conde de los Andes de la Compañía Eléctrica de la Sierra que trajo la luz a Ubrique y su comarca en 1909 (en esta revista vamos a contar pronto todo lo que sabemos de dicha empresa).
En la partida de bautismo que entregó nuestro personaje en el Senado consta que efectivamente nació en Ubrique el 17 de diciembre de 1862, siendo bautizado el día 20 en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la O. Sus padres eran Fermín Bohórquez (hijo de Bartolomé Bohórquez y Rafaela Zarco) y Ana Rubiales (hija de Rafael Rubiales y María Olmedo), todos ubriqueños.
Según nuestra información, la familia tenía su residencia en la ubriqueña plaza de Colón. El padre fue juez de Ubrique y murió en abril o mayo de 1883. Bartolomé era el mayor de cuatro hermanos (que sepamos). El siguiente era Fermín (7 años menos que Bartolomé; llegó a ser vicepresidente de la Diputación provincial) y después vinieron Rafael (con cargos en el gremio de labradores) y José (ambos 11 años más jóvenes que el primogénito; este último estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid; en el Archivo Histórico Nacional se conserva su expediente académico del cuso 1899/1900).
Según Fray Sebastián de Ubrique, en el último tercio del siglo XIX estos Bohórquez controlaban el poder político local:
Desde 1874, fecha de la restauración, Ubrique había vivido en política del turno de los partidos de Cánovas y Sagasta. El jefe de los liberales era D. Miguel Bohórquez [tío de nuestro personaje] y el de los conservadores D. Bartolomé Bohórquez Rubiales, los cuales se entendían, y las elecciones consistían en un banquete en el casino a los ricos, y otro de menor etiqueta, pero suculento, al estado llano, y hasta otra legislatura. (No pretendemos con esto hacer la apología del turno de partidos, sino consignar el hecho. y la tranquilidad que reinaba, en duro contraste con la pasión política que se apoderó de Ubrique en tiempos posteriores, al servicio de intereses forasteros.)
El rico hacendado Bohórquez
Bartolomé Bohórquez era un propietario acomodado. Se dedicaba a la agricultura y la ganadería y fue miembro destacado durante mucho tiempo de la Cámara Agraria de Jerez. Al parecer tenía cierta sensibilidad hacia los problemas de los proletarios, según estas declaraciones suyas recogidas por el periódico El Nuevo Régimen (10/9/1906, página 7).
Es indiscutible que el obrero que en la campiña de Jerez se dedica a las faenas agrícolas está mal retribuido, y que con los salarios que percibe en las tres cuartas partes del año no puede de ningún modo cubrir sus necesidades más perentorias. Solamente en el verano, en la época de la recolección, los jornales son más altos, y hoy ya en relación con el trabajo que ejecutan; pero en otoño, invierno y primavera, justo es reconocer que su labor no está bien recompensada. Hay que aumentar los salarios en estas épocas citadas; es justo.
En 1919 el Senado le exigió la preceptiva declaración de bienes. Para ello aportó la que había entregado en las Cortes en 1913 manifestando que no se había alterado. Consistía en una certificación del Registro de la Propiedad de Grazalema y otra del perito agrícola del Servicio de Avance y Conservación Catastral de la provincia de Cádiz. En ellas se hacía constar que el interesado era propietario de la finca de Cardela, evaluándose la riqueza imponible de esta propiedad (por rústica y pecuaria) en 15.365 pesetas y la renta en 8.285 pesetas.
En el documento del Registro de la Propiedad la finca de Cardela se describe así:
[…] sita en el término de las cuatro villas de la Serranía de Villalluenga del Rosario, destinada a patos, labor y cría de ganados, con arbolado de alcornoques, encinas, quejigos y acebuches y algunos terrenos de regadío de cabida mil quinientas sesenta y tres fanegas noventa y cinco estadales equivalentes a mil trece hectáreas, cuatro áreas y ochenta y seis centiáreas; que linda por el Norte con la dehesa del Juncal, por el Sur con la dehesa de Monjea de Arencio, conocida por la Alcaría, término de Jerez, propiedad del Conde de Torre Díaz, por el Este con el monte de Mulera de Juan Huertas, tierras de herederos de D. Cristóbal Bohórquez, Catalina Tenorio y de Francisco Mateos (a) Panseco y montes Visos de la Silla, propios de Benaocaz, y por el Oeste con la Umbría y ríos del Bosque y Majaceite, en la cual existe un caserío para habitación del colono…

Probablemente fue en esta dehesa de Bartolomé Bohórquez donde fue cazado un gran ejemplar de lobo, noticia que mereció la atención de la revista Mundo Gráfico el 14 de enero de 1914.
Bohórquez, afamado ganadero
La revista Blanco y Negro publicó un artículo el 27 de marzo de 1921 del que se desprende que nuestro hombre gozaba de buenas relaciones y que sus negocios ganaderos le iban viento en popa:
La ganadería del Sr Bohórquez
La ganadería de D. Bartolomé Bohórquez Rubiales, de Jerez, merece también especial atención en estas crónicas de viaje.
El jerezano caballeroso que durante siete legislaturas representó en Cortes el distrito de Grazalema (Cádiz) y que fue senador por la provincia en las pasadas Cortes, es poseedor del acreditado hierro que aparece en estas columnas.Fundó el expresado hierro D. Fermín Bohórquez, padre de D. Bartolomé, dedicando aquel su competencia y actividad a la cría de ganado caballar, vacuno y de cerda; éxito grande consiguió en sus negocios, que continuaron sus hijos bajo la razón social Bohórquez Hermanos, y a la división del capital paterno siguió su actual propietario, D. Bartolomé Bohórquez Rubiales.
Muchos premios han obtenido los caballos de esta ganadería, procedente de la no menos célebre de D. Vicente Romero; caballos de pura raza española, que entre los diplomas cuenta con el primer premio para caballos reproductores en la Exposición de Sevilla en los años 1905 y 1909 y en las de Jerez y Madrid, estos en los concursos nacionales.
En diversas ocasiones han sido adquiridas hembras de su hierro con destino a las yeguadas militares del Estado.
Para América, y en ocasiones diversas, fueron comprados ejemplares de esta ganadería por [ser] de los de más pura raza española.
El Sr. Bohórquez, rico labrador y ganadero, tiene hermosas dehesas enclavadas en el término de Jerez y en los de Ubrique, Villaluenga del Rosario, Grazalema y Benavear [sic].
En ellas se crían, además, ganado de cerda, vacuno y mular, que en Exposiciones y concurso andaluces obtuvieron en reñida competencia premios importantes.
Don Bartolomé Bohórquez es presidente de la Cámara oficial agrícola de Jerez y la Asociación gremial agraria, demostrando en cuantos cargos desempeña sus conocimientos extensos, actividad y ser fiel cumplidor de los deberes de ciudadanía.
Incluso Alfonso XIII tenía un caballo (al menos) de Bartolomé Bohórquez. La Época del 4 de marzo de 1908 contaba que el monarca fue a Sanlúcar a molestar a unas pobres vacas montado en su airoso corcel. “No pudo por el exceso de poder de estas, pero logró derribar algunos becerros“.
En 1922, cuando ya no era senador, obtuvo un sonado triunfo con su caballo Bailador en la Exposición de Ganados, que ganó el premio especial de sementales de pura sangre española. Lo felicitó el mismísimo Rey, como se observa en esta imagen del Mundo Gráfico del 7 de junio:
![]() | ![]() |
Nuestro personaje murió el 14 de octubre de 1925. Así lo contó La Voz de ese día recogiendo un despacho de la agencia Febus:
Muerte repentina de Bartolomé Bohórquez. JEREZ 14 (3,30 t .).—Al salir del café se sintió indispuesto el rico labrador y ganadero, presidente de la Cámara Agrícola y ex sonador, D. Bartolomé Bohórquez; se sentó en una silla a l a puerta del Círculo Lebrero y falleció a los pocos segundos. La muerte ha sido sentidísima. Por el domicilio del finado desfilan numerosas personas.


















