José Manuel Tejera Gonzálvez »
La fusión nuclear puede ser la energía del futuro, ya que sería altamente sostenible para el medio ambiente por no desprender contaminantes que puedan afectar a nuestra atmósfera, como lo hacen los combustibles fósiles, que contribuyen al aumento del efecto invernadero y en consecuencia al aumento de la temperatura de nuestro planeta.
Sin embargo, aún falta mucho para desarrollar este tipo de fuente de energía porque las temperaturas que se necesitan para realizar la fusión son extremadamente altas, del orden de las que existen en el sol y otras estrellas pero casi sin imposibles de lograr y controlar en la tierra ya que no disponemos de materiales que soporten esas temperaturas. Una solución es confinar las partículas que se van a fusionar mediante campos magnéticos con una geometría adecuada, pues las partículas cargadas siguen las líneas de campo, con lo que es posible no dañar excesivamente las paredes del recipiente que las contiene.
Durante aproximadamente los últimos 50 años de experimentos en el campo de la fusión, el rendimiento de los dispositivos ha aumentado de forma considerable pero aún tiene que mejorar para que se pueda alcanzar el nivel necesario para una central de fusión. Lo que se intenta es optimizar el estado del plasma introduciendo cambios en la temperatura, la densidad y el tiempo de confinamiento.
El ITER
Algunas de estas mejoras han sido posibles gracias a que ha aumentado el tamaño de los reactores experimentales de fusión, pero el proyecto más prometedor es el ITER.
El ITER (reactor termonuclear) es un experimento científico a gran escala que intenta producir un plasma de fusión que tenga 10 veces más potencia térmica que la necesaria para producir el plasma. El ITER está diseñado para calentar un plasma de hidrógeno gaseoso hasta 100 millones de grados Celsius y aproximadamente en el año 2025 debería generar el primer plasma de fusión.
El ITER se basa en el concepto del Tokamak, es decir, en el confinamiento magnético, en el que se contiene el plasma en una cámara de vacío de forma toroidal. Los fuertes campos magnéticos producidos por bobinas superconductoras que rodean al contenedor mantienen el plasma lejos de las paredes.


Interesante artículo, se debe seguir investigando en las posibilidades de la fusión nuclear como fuente de energía sin residuos y de mucho mayor potencial que la fisión.
Todavía creo que faltan algunas generaciones para poder aprovechar la energía de la fusión en motores. Pero cuando exista, se podrá navegar por el espacio durante años e incluso salir del sistema solar.
Muy interesante!