¿Podría en el futuro un ácaro ponerse un reloj?

Denís Paredes Roibás »

clip_image001.jpgSeguro que mas de uno se ha quedado impresionado al ver por dentro algún reloj mecánico. Es impresionante ver la cantidad de engranajes y muelles que tienen. Mas impresionante es ver un reloj de bolsillo o de muñeca, donde los engranajes son aun más pequeños y todos encajan a la perfección. Pero lo que ya nos puede dejar sin habla es ver (hacedlo si tenéis la oportunidad) a un experto relojero montando y desmontando dispositivos tan pequeños.

clip_image003.jpgAl igual que un relojero a los científicos también les gusta tratar con cosas muy pequeñas. Hablamos de los MEMS (MicroElectroMechanical systems) o, lo que es lo mismo, sistemas microelectromecánicos. Estos mecanismos se mueven en el orden de los micrómetros o incluso nanómetros (NEMS) y también se incluyen componentes ópticos (MOEMS, MicroOpticalElectroMechanics Systems)

Para realizar estas piezas tan pequeñas se utilizan distintos materiales como el silicio, materiales poliméricos o metales como el oro, platino, aluminio, etc… Las técnicas para su construcción son muy variadas pudiéndose distinguir entre procesos de deposición como la fotolitografía y procesos de grabado como el grabado por iones reactivos.

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Debido a las características de estas maquinas, su relación superficie / volumen es muy alta. Por lo tanto, son cruciales los efectos de superficie (electrostática, viscosidad) frente a los de volumen (inercia, masa térmica) lo cual lejos de ser un problema puede ser una ventaja a la hora de desarrollar sistemas con características especiales.

Las aplicaciones de estos ingenios ya están a la orden del día en muchos aparatos, como las impresoras, giroscopios, acelerómetros y multitud de sensores basados en los MEMS. Pero esto solo es la punta del iceberg; con la necesaria investigación quión sabe las maravillas que se podrían lograr. Incluso algún día este acaro podría llevar un reloj en una de sus extremidades:

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