David Juan Concejero Ballester »
Aceptamos el hecho de que todo nace, envejece y finalmente muere. ¿Y si después de todo esta no fuera una verdad ineludible?
Los humanos somos seres conscientes de nuestra mortalidad. Miramos al mañana y al envejecer sabemos que los días vividos se acumulan y quedan menos por vivir.
Diferentes científicos han puesto su mirada en aquellas personas que llevan sobre el planeta más de cien años y tienen sus facultades significativamente conservadas con respecto a otras personas de menor edad. Ciertamente, las mejoras en el ámbito médico, los descubrimientos sobre la dieta y el ejercicio, entre otros, han contribuido de manera notable a ese aumento en la calidad y duración de la vida humana en los últimos tiempos. Así mismo, la salud mental, una actitud positiva, un propósito vital y una actividad social son igual o más determinantes que los anteriores aspectos.
Sin embargo, los científicos han determinado que estos factores son claves para alcanzar los 90 años. A partir de ese momento, se cree que es la genética la que desempeña el papel fundamental en la conservación de la vida y la calidad de esta.

Este aspecto biológico es el que despierta el interés de muchos científicos como el del genetista molecular David Sinclair (profesor en la facultad de medicina de Harvard). Tanto en el reino animal como en el reino vegetal hay ejemplos de seres que viven cientos e incluso miles de años. Esto nos da la primera pista de que la longevidad no es un mito, sino que es más que posible: el pino longevo, ballenas de Groenlandia o ballenas boreales… ¿Podríamos cambiar nuestra biología para vivir tanto como otras especies?
Su enfoque es interesante: enfrentarnos al envejecimiento no como un proceso inevitable sino como una enfermedad, para la cual se puede encontrar una cura.
Así visto, una enfermedad es algo que nos ocurre durante algún tiempo, reduce nuestras capacidades y es algo malo para nosotros. De esta manera define el envejecimiento como una enfermedad que es muy común.
¿Cómo manipular nuestro reloj biológico? Quizás la respuesta está en cómo se almacena y controla la información en nuestras células. Hay dos tipos de información en cada célula: el ADN y la epigenética, complejo sistema que controla qué genes están activados y desactivados en cada momento.

Existen unas proteínas llamadas histonas que con el envejecimiento sufren la adhesión de agentes químicos que provocan la activación de genes no deseados. Las histonas incluyen una familia de proteínas llamadas sirtuínas1, que son como un director de orquesta, manteniendo la armonía y organizando qué genes se activan o inhiben en cada momento. El problema es que a medida que las células envejecen, las sirtuínas se «distraen» con la presencia de mucho ADN dañado. Su labor debería ser la mantener la integridad de la célula y vigilar qué genes se activan o inhiben, rompiendo esos agentes químicos adheridos a las histonas y que provocan la activación no deseada de ese gen: están reparando ese ADN roto. Esto impide que las sirtuínas lean el ADN correcto en el momento correcto. Y eso empeora aún más con el paso del tiempo.
Con una técnica denominada reprogramación se puede decir a las sirtuínas que regresen al lugar del que proceden para que lean y cuiden del genoma como lo hacían cuando eran jóvenes. Una forma de reencauzar las sirtuínas es simplemente volver a activarlas. Las sirtuínas necesitan de una molécula denominada NAD (Nicotinamida Adenina Dinucleótido). Es una molécula que le dice al cuerpo que está en situación de estrés. Se ha demostrado que haciendo ejercicios, los niveles de NAD aumentan. Y las sirtuínas se activan más. Es una de las principales razones para realizar ejercicio. Así, cansarse un poco, pasar un poco de hambre cada dos días e incluso pasar calor, puede ayudarnos a prolongar la vida. Quizás se pueda encontrar un método más sencillo aún para controlar este aumento de NAD.
El equipo de David Sinclair está trabajando en la creación de una molécula que provoque una elevación de los niveles de NAD y una mayor activación de las sirtuínas. Se la dieron a un grupo de ratones durante un mes y los pusieron a prueba. Superaron tanto a los de su misma edad como a ejemplares más jóvenes. No solo mejoraron a nivel físico sino que restauraron las capacidades mentales de estos ratones, manteniendo el grado de experiencia y conocimiento de cada uno de ellos.
En su estudio Potencial terapéutico con moléculas que mejoran el NAD2, muestran como un ratón pasa a ser un 50 % más joven de lo que era una semana antes gracias a diferentes métodos que se tiene para contabilizar la edad de una célula.
Sin duda, el envejecimiento es reversible y además nos da la pista de cómo acumular años con un estado de salud mental y físico similar al de cuando éramos jóvenes.
El concepto de la muerte ha evolucionado en el transcurso de los últimos 100 años. ¿Y si pudiéramos enlentecer e incluso detener el proceso de envejecimiento? ¿Será posible así no envejecer y vivir para siempre?
La generación recién nacida hoy podría ser la última que tenga que morir….
Referencias
- D. Sinclair. ¿La cura para el envejecimiento? TEDx Talks Sidney, 15-3-2013. https://youtu.be/vCCdmGKtxPA.
- L. Rajman et al. Therapeutic Potencial of NAD-Boosting Molecules: The In Vivo Evidence. PMC. DOI: 10.1016/j.cmet.2018.02.011.

