La quimioterapia metronómica es una estrategia de tratamiento contra el cáncer que utiliza dosis bajas de medicamentos quimioterapéuticos administradas de manera continua y frecuente, sin los intervalos largos típicos de la quimioterapia tradicional. A diferencia de la quimioterapia convencional, que a menudo se administra en dosis altas con descansos para permitir la recuperación del paciente, la quimioterapia metronómica se basa en la administración constante de medicamentos en dosis menores. La quimioterapia metronómica representa una alternativa a la quimioterapia tradicional que puede ofrecer beneficios significativos en términos de tolerabilidad y efectividad para ciertos pacientes y tipos de cáncer.
Principios y beneficios
- Mantenimiento de niveles constantes de medicamentos. Al administrar dosis bajas de forma continua, se mantiene una concentración constante del fármaco en el cuerpo, lo que puede ser efectivo para atacar las células tumorales.
- Reducción de efectos secundarios. Debido a las dosis más bajas, se pueden minimizar los efectos secundarios típicos de la quimioterapia, como la inmunosupresión severa, náuseas intensas, y pérdida de cabello.
- Ataque al microambiente tumoral. Además de atacar las células cancerosas directamente, la quimioterapia metronómica puede afectar el microambiente tumoral. En particular, se ha observado que puede inhibir la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos que alimentan al tumor) y modular el sistema inmunológico para mejorar la respuesta del cuerpo contra el cáncer.
- Menor resistencia a medicamentos. Las dosis bajas y continuas pueden reducir la probabilidad de que las células cancerosas desarrollen resistencia a los medicamentos.
Aplicaciones
La quimioterapia metronómica puede ser utilizada en diversos tipos de cáncer y es particularmente útil en casos donde la quimioterapia tradicional no es adecuada, ya sea por la fragilidad del paciente o por la presencia de tumores resistentes. Se ha estudiado y aplicado en cánceres como el de mama, pulmón, colon, y cánceres pediátricos, entre otros.
La quimioterapia metronómica podría funcionar mejor que los tratamientos estándar contra el cáncer de mama cuando se combina con inmunoterapia. En un ensayo clínico de 97 personas con un tipo de cáncer de mama avanzado, las que recibieron quimioterapia metronómica e inmunoterapia tuvieron una supervivencia sin progresión más prolongada que las que recibieron regímenes farmacológicos similares con dosis y horarios normales.
Angiogénesis tumoral
Uno de los objetivos sonretos de la quimioterapia metronómica es prevenir la angiogénesis tumoral, es decir, el crecimiento de vasos sanguíneos nuevos que los tumores necesitan para crecer y que ocurre por la descarga de sustancias químicas cerca del tumor. La participación clave de la angiogénesis en el crecimiento tumoral y la metástasis comenzaron a exigir la redefinición de la quimioterapia y el surgimiento de nuevos protocolos, uno de los cuales es la quimioterapia metronómica. El potencial de la quimioterapia metronómica se reveló en modelos animales hace una década y la eficacia de este enfoque se ha confirmado en la clínica.
Según E. Pasquier et al., en los últimos 5 años múltiples ensayos clínicos han investigado la seguridad y eficacia de la quimioterapia metronómica en una variedad de cánceres humanos. Si bien los resultados han sido variables, los estudios clínicos han demostrado que estos nuevos protocolos de tratamiento representan una alternativa interesante tanto para la terapia sistémica primaria como para la terapia de mantenimiento. La evidencia acumulada sugiere que la eficacia de dicho tratamiento puede no depender únicamente de la actividad antiangiogénica. Otros mecanismos podrían ser la restauración de la respuesta inmunitaria anticancerígena y la inducción de la latencia tumoral.
Consideraciones
Si bien la quimioterapia metronómica ofrece varios beneficios potenciales, no es adecuada para todos los pacientes o tipos de cáncer. La selección del tratamiento debe ser cuidadosamente evaluada por oncólogos, teniendo en cuenta factores como el tipo de cáncer, la etapa de la enfermedad, el estado general de salud del paciente y otros tratamientos en curso.

