Pseudoescorpiones: diminutos arácnidos beneficiosos para el ser humano

Al azar

Los pseudoescorpiones son pequeños arácnidos que pertenecen al orden Pseudoscorpionida. Su nombre denota que no son verdaderos escorpiones, aunque comparten algunas similitudes, como el tener pinzas (pedipalpos) similares a las de los escorpiones. Sin embargo, carecen de la larga cola segmentada y el aguijón que poseen los escorpiones verdaderos.

Son diminutos: generalmente miden entre 2 y 8 milímetros de longitud. Sus cuerpos son aplanados y están divididos en dos partes principales: el cefalotórax (prosoma) y el abdomen (opistosoma). El cefalotórax tiene ocho patas y dos grandes pinzas (pedipalpos), que utilizan para capturar presas. Las pinzas están equipadas con glándulas venenosas que les ayudan a inmovilizar a sus presas, que consisten principalmente en pequeños insectos y ácaros.

Hábitat y etología

Los pseudoescorpiones se encuentran en una amplia variedad de ambientes, desde la hojarasca y el suelo hasta cuevas y debajo de la corteza de los árboles. A veces son llamados «escorpiones de los libros» por su en libros antiguos muy polvorientos y bibliotecas, donde devoran larvas de piojos de los libros y pequeños insectos. También se alimentan de larvas de la polilla de la ropa, larvas del escarabajo de las alfombras, hormigas, ácaros y pequeñas moscas. A pesar de su pequeño tamaño, los pseudoescorpiones son depredadores muy capaces.

Por eso, generalmente son inofensivos para los humanos y se consideran beneficiosos porque controlan las poblaciones de otros pequeños artrópodos. El apareamiento en los pseudoescorpiones implica una compleja danza de cortejo, en la que el macho deposita un espermatóforo (una cápsula que contiene esperma) en el suelo, que la hembra recoge para fertilizar sus huevos.

Aunque representan un grupo diverso de arácnidos con alrededor de 3000 especies en todo el mundo, los pseudoescorpiones, a diferencia de los escorpiones, son poco conocidos y apenas han sido investigados como animales venenosos. El veneno lo inyectan a sus presas a través de sus garras.

Su veneno es un buen desinfectante

Recientemente, unos investigadores alemanes han conseguido producir artificialmente todos los miembros conocidos de una familia de toxinas del escorpión de los libros (checacinas) y han descubierto que resultan muy efectivas contra los llamados gérmenes hospitalarios. Los resultados podrían ayudar en el futuro a combatir enfermedades infecciosas de difícil tratamiento.

Concretamente, los científicos descubrieron una actividad sorprendentemente fuerte contra un germen hospitalario muy conocido, el Staphylococcus aureus, que es resistente a antibióticos. Los estafilococos son bacterias comunes que colonizan la piel y las membranas mucosas. Esta variante concreta es resistente a la meticilina y, por lo tanto, causa infecciones difíciles de tratar en humanos, incluso después de una cirugía.

Sin embargo, antes de que sea posible su aplicación farmacológica, hay que superar obstáculos como el hecho de que las checacinas también tienen cierta toxicidad para las células humanas y podrían provocar reacciones inflamatorias por sí mismas, por lo que se ha de optimizar su estructura química y, con ello, sus efectos.

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