Un equipo de investigadores de la Universidad Rockefeller ha identificado una variante de la proteína NOVA1, denominada I197V, como un posible factor clave en la evolución del lenguaje humano. El hallazgo surgió cuando los neurocientíficos Yoko Tajima y César Vargas notaron que los ratones modificados genéticamente para portar la versión humana de NOVA1 producían vocalizaciones más complejas que los ratones normales. Su asesor, Erich Jarvis, especialista en genética del lenguaje, vio en ello un descubrimiento significativo.
La investigación, publicada en Nature Communications, sugiere que la variante I197V de NOVA1 pudo haber influido en la capacidad de los humanos para desarrollar el habla. Anteriormente, el gen FOXP2 había sido considerado clave en la evolución del lenguaje, ya que su ausencia causa trastornos del habla en humanos y afecta la vocalización en ratones. Sin embargo, su presencia en neandertales y denisovanos —quienes no se cree que tuvieran un lenguaje tan sofisticado como el nuestro— llevó a cuestionar su papel exclusivo en esta evolución.
Genoma denisovano
En 2012, el análisis del genoma denisovano reveló ocho variantes genéticas únicas en humanos modernos, entre ellas NOVA1. Robert Darnell, experto en neurociencia, había estudiado NOVA1 desde los años 90 y sabía que codifica una proteína clave en el desarrollo neuronal y el control neuromuscular, aspectos esenciales para el habla. Su versión humana se distingue de la de otros mamíferos y aves por una única sustitución de aminoácido.
Para evaluar su impacto, los científicos emplearon CRISPR para modificar ratones e introducir la variante humana de NOVA1. Estos ratones, al ser separados de sus madres, emitían llamados más agudos y variados en comparación con los no modificados. Además, los machos con la proteína humanizada producían vocalizaciones de cortejo más complejas. Esto sugiere que el cambio en NOVA1 pudo haber influido en la sofisticación del lenguaje humano.
Genes relacionados con la vocalización
El equipo también encontró que la versión humana de NOVA1 alteraba la estructura de genes relacionados con la vocalización y trastornos del habla. Además, esta variante está presente en casi todos los humanos modernos, lo que indica que fue favorecida por la selección natural en los últimos 300 000 años, después de la separación de nuestra especie de los neandertales y denisovanos.
Darnell informó recientemente sobre un caso en el que un niño con una sola copia de la variante humana de NOVA1 presentaba autismo y serios problemas en el desarrollo motor y del lenguaje, lo que refuerza su importancia en la función cerebral.
Advertencias
Pese a la relevancia del hallazgo, otros científicos advierten que NOVA1 no fue el único cambio genético responsable del lenguaje humano. Se cree que múltiples genes contribuyeron a esta capacidad. Tanto NOVA1 como FOXP2 pudieron haber actuado sobre circuitos neuronales similares en distintas etapas de la evolución.
Jarvis, sin embargo, postula que la variante de NOVA1 podría haber sido un elemento diferenciador clave en los humanos, el “toque extra” que permitió un aprendizaje vocal avanzado.
Este descubrimiento añade una pieza más al rompecabezas de la evolución del lenguaje humano y abre nuevas líneas de investigación sobre los mecanismos genéticos que nos hicieron una especie hablante.

