domingo, 1 febrero 2026

La NASA crea un pequeño generador de tritio para alimentar sensores

Al azar

La NASA ha dado un paso importante en el desarrollo de nuevas fuentes de energía espacial al presentar un generador betavoltáico de tritio, un dispositivo capaz de producir electricidad a partir de la desintegración radiactiva de este isótopo. Este pequeño pero resistente sistema promete alimentar sensores autónomos durante años, incluso en los entornos más extremos y oscuros del sistema solar, como los cráteres permanentemente sombreados de la Luna, donde la energía solar simplemente no funciona.

¿Qué es un generador de tritio?

Un generador betavoltáico es un dispositivo que convierte la energía de partículas beta (electrones) emitidas por un material radiactivo en electricidad. En este caso, el material es el tritio, un isótopo del hidrógeno que emite partículas beta de baja energía y tiene una vida media de 12,3 años. A diferencia de los tradicionales generadores termoeléctricos de radioisótopos, que se utilizan en misiones como Voyager o Curiosity, estos nuevos generadores son mucho más ligeros, compactos y libres de mantenimiento.

La clave del generador está en su diseño: una cápsula sellada contiene un trituro metálico que emite electrones. Estos electrones atraviesan una serie de semiconductores de película delgada, especialmente diseñados para capturar la energía y convertirla en electricidad. El resultado es un sistema microscópico pero eficiente, ideal para instrumentos científicos de bajo consumo.

¿Por qué es importante esta tecnología?

Uno de los grandes retos de la exploración espacial es la energía autónoma en entornos hostiles. En la superficie lunar, por ejemplo, hay zonas que nunca reciben luz solar. Los paneles solares no funcionan allí, y las baterías tradicionales se agotan rápidamente. Por su parte, los generadores termoeléctricos de radioisótopos, aunque poderosos, son voluminosos y demasiado complejos para misiones más pequeñas.

Los generadores de tritio ofrecen una alternativa atractiva: son seguros, duraderos y resistentes, capaces de funcionar sin recargas ni mantenimiento por más de una década. Además, la desintegración radiactiva genera calor, lo que ayuda a mantener una temperatura interna estable en condiciones de frío extremo, otro obstáculo común en el espacio.

Un dispositivo muy pequeño con grandes capacidades

El prototipo desarrollado por la NASA tiene solo 5 centímetros de diámetro y pesa apenas unos gramos. A pesar de su tamaño, ha superado pruebas extremas, como fuerzas de desaceleración de más de 27 000 g, simulando impactos en la superficie lunar, y ciclos térmicos extremos con polvo que imita al regolito lunar.

Este generador fue integrado en una plataforma de sensores equipada con un sistema de gestión de energía y transmisión de datos, creando un módulo completamente autosuficiente. Los resultados fueron notables: el dispositivo produjo entre 1 y 10 microvatios de potencia, suficiente para alimentar sensores y comunicaciones inalámbricas de baja energía.

Un nuevo horizonte para la exploración espacial

La incorporación de esta tecnología abre nuevas posibilidades. Gracias a su tamaño reducido y su autonomía prolongada, los generadores de tritio podrían ser clave para desplegar redes de sensores distribuidos en la Luna, Marte o incluso en lunas heladas como Europa. Donde antes era inviable enviar instrumentos científicos, ahora se podrán colocar pequeños módulos capaces de operar durante años, enviando datos sin necesidad de intervención humana.

Además, estos sistemas son escalables y robustos, lo que los convierte en una solución ideal para misiones de bajo coste, exploración planetaria y estudios de larga duración en entornos inaccesibles.

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