Entre algunos vecinos de Ubrique existe en la actualidad la creencia de que la declaración de la Virgen de los Remedios como Alcaldesa Perpetua de la villa es un hecho relativamente reciente, incluso posterior a la toma de posesión de Isabel Gómez García como alcaldesa en 2015. Esta percepción errónea se ha visto alimentada en los últimos años por la incorporación a la talla de un vistoso fajín rojo de corte institucional, un elemento indumentario que muchos asocian de forma exclusiva con los honores municipales contemporáneos. Sin embargo, la distinción honorífica de Alcaldesa Perpetua se remonta a mediados del siglo XX.
La evidencia cerámica: el bastón de mando de 1954
En la web Retablo Cerámico se puede encontrar la pieza cuya fotografía encabeza este texto, pieza que está fijada en las escaleras de acceso al antiguo salón de plenos del Ayuntamiento de Ubrique. La elaboró Alfonso Chaves Tejada, de la prestigiosa fábrica sevillana de Ramos Rejano, según la información que facilitó a la mencionada web el especialista ubriqueño en temas religiosos Carlos Pizano López.
Es un azulejo plano pintado en el que la Virgen de los Remedios aparece representada sosteniendo en sus manos el bastón de mando, símbolo de la autoridad municipal y de su condición de Alcaldesa Perpetua. Según Pizano, la factura de este retablo data de la década de 1950, lo que demuestra que el atributo del bastón y la condición de alcaldesa precedieron en varias décadas a la llegada del fajín rojo.

12 de octubre de 1954
Según la información de Pizano, esta distinción se encuentra registrada con toda precisión. El 12 de octubre de 1954, bajo la alcaldía de Carmelo Gago Vélez, la Corporación Municipal celebró una sesión extraordinaria del Pleno donde se acordó por aclamación nombrar a la patrona Alcaldesa Honoraria Perpetua de la Villa de Ubrique, como testimonio de gratitud y reconocimiento público.
Aquel nombramiento de 1954 coincidió en el tiempo con la celebración del Año Mariano 1953-1954 declarado por el papa Pío XII con motivo del centenario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción (1854-1954). Paralelamente, la villa se preparaba para conmemorar el centenario de la epidemia de cólera morbo asiático que asoló la comarca en 1855.
Por lo tanto, y permítaseme la broma, Isabel Gómez García no fue la primera mujer alcaldesa de Ubrique en 2015, pues por entonces la Virgen de los Remedios ya tenía una larga experiencia en el cargo.
El mito de la intercesión de la Virgen en 1855
Tradicionalmente, la religiosidad popular ubriqueña ha vinculado la protección de la Virgen de los Remedios con la milagrosa cesación de la epidemia de cólera, un hito que dio origen al solemne Voto del pueblo de Ubrique en 1855. Según la narrativa tradicional, la rogativa y procesión de la imagen por las calles más afectadas habría detenido de forma prodigiosa las muertes.
No obstante, el análisis de fuentes primarias —registros demográficos de defunción del periodo— demuestra que esta supuesta intervención divina pertenece al ámbito del relato mítico y de la memoria colectiva recreada. La epidemia siguió en realidad la curva de contagio y remisión propia de la dinámica epidemiológica de la época, independientemente de los actos litúrgicos.
Pese al carácter mítico del relato, el arraigo cultural del Voto de 1855 fue tal que, al cumplirse un siglo del suceso, las autoridades civiles y eclesiásticas de 1954 consolidaron esa devoción otorgándole el máximo rango honorífico civil de la villa. Fue un ejemplo de olvido histórico en vez de memoria histórica.
Descubre más desde TRIPLENLACE
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

