Después de casi tres décadas sin una revisión completa, un equipo internacional ha actualizado el conocimiento sobre los mamíferos de Honduras. El trabajo, fruto de ocho años de investigación, confirma la presencia de 227 especies nativas, pertenecientes a 146 géneros y 42 familias, además de tres especies de roedores introducidas. Los autores consideran que otras 28 especies podrían llegar a confirmarse, lo que elevaría el inventario potencial hasta 258 especies. El estudio, publicado en la revista científica ZooKeys, consiste en casi 200 páginas de información taxonómica, distribución geográfica y estado de conservación.
El primer firmante del trabajo es Manfredo A. Turcios Casco, de la Asociación para la Sostenibilidad e Investigación Científica en Honduras (ASICH) y la Universidade Estadual de Santa Cruz, en Brasil. También participaron otros 14 investigadores de Honduras, Estados Unidos, Brasil, Guatemala y Costa Rica. Entre las instituciones figuran Panthera Honduras, la Smithsonian Institution y la Wildlife Conservation Society.
Xenartros de Honduras
El proyecto nació de una investigación sobre los xenartros hondureños —el grupo que incluye armadillos y osos hormigueros— que Turcios-Casco realizó durante su etapa de máster. Aquella investigación puso de manifiesto una carencia sorprendente: pese a la extraordinaria biodiversidad de Honduras, el conjunto de sus mamíferos no había sido revisado exhaustivamente desde 1998.
A partir de entonces, un pequeño equipo de cuatro investigadores fue creciendo hasta convertirse en una colaboración internacional que reunió taxónomos, conservadores de museos, biólogos de campo y especialistas en conservación.
Uno de los mayores retos fue determinar qué registros eran realmente fiables. Los investigadores tuvieron que revisar más de 300 000 registros, procedentes de colecciones de museos, publicaciones científicas, informes técnicos y observaciones de campo, algunas de ellas realizadas desde la década de 1960.
Muriélagos
Esta revisión resulta especialmente importante porque la taxonomía de los mamíferos no permanece estática. Los análisis genéticos pueden demostrar que poblaciones consideradas una sola especie constituyen en realidad varias, mientras que otros estudios pueden revelar que nombres diferentes corresponden al mismo animal. Incluso en los últimos años se han producido revisiones taxonómicas de mamíferos hondureños. Por ejemplo, estudios recientes han revisado específicamente los murciélagos y han confirmado o cuestionado registros históricos.
Precisamente los murciélagos representan una parte fundamental de la diversidad de mamíferos de Honduras. Una revisión publicada anteriormente elevó a 113 las especies de quirópteros conocidas en el país y señaló otras siete como potencialmente presentes. También puso de manifiesto hasta qué punto los registros históricos pueden contener identificaciones incorrectas o necesitar una actualización taxonómica.
Pero la nueva revisión descubre también importantes lagunas de conocimiento entre animales mucho más familiares. Para algunos mamíferos, como determinadas ardillas, mapaches y pequeños roedores, no existían mapas modernos de distribución. Incluso especies relativamente comunes, como zarigüeyas y mofetas, siguen estando insuficientemente documentadas en determinadas zonas.
Este descubrimiento tiene una consecuencia importante: conocer que una especie existe no equivale a conocer bien su situación. Para proteger una población es necesario saber dónde vive, qué hábitat necesita, cómo cambia su distribución y qué amenazas soporta. De ahí que una revisión taxonómica pueda convertirse también en una herramienta de conservación.
Estado de conservación
El nuevo catálogo incorpora información sobre el estado de conservación de las especies y pretende ayudar a determinar cuáles necesitan más investigación y protección. Además, los autores han incorporado nombres comunes utilizados por pueblos indígenas y comunidades locales, reconociendo que el conocimiento de la biodiversidad no se encuentra exclusivamente en los museos o en la literatura científica.
Posición biogeográfica privilegiada
Honduras ocupa una posición biogeográfica privilegiada en Centroamérica, entre dos grandes masas continentales y con una extraordinaria variedad de ecosistemas: bosques tropicales, montañas, manglares, humedales y zonas costeras. Esa diversidad de ambientes favorece la presencia de una fauna igualmente variada.
Sin embargo, precisamente esa riqueza hace especialmente urgente conocer qué especies existen realmente.
Especies posibles
La revisión muestra que todavía quedan importantes «puntos ciegos» en el mapa de la biodiversidad hondureña. Las 28 especies potenciales que podrían confirmarse en el futuro son un recordatorio de que un inventario científico nunca es completamente definitivo.
La taxonomía moderna, las técnicas genéticas, las cámaras trampa, los sistemas de información geográfica y el análisis de colecciones históricas están permitiendo descubrir especies o confirmar poblaciones que durante décadas habían pasado inadvertidas.
El caso de Honduras ilustra así una idea fundamental de la biología de la conservación: antes de proteger la biodiversidad hay que saber qué biodiversidad tenemos.
El nuevo inventario no representa únicamente una lista de animales. Es una fotografía del conocimiento actual sobre la fauna hondureña y, al mismo tiempo, un mapa de todo lo que todavía queda por descubrir.
Como señalan sus autores, el trabajo pretende servir de punto de partida para las nuevas generaciones de biólogos hondureños. En ese sentido, sus casi 200 páginas son tanto un balance de lo conocido como una invitación a continuar explorando uno de los patrimonios naturales más valiosos de Centroamérica.
Referencia
Turcios-Casco MA, Castañeda F, Wilson DE, Miller B, Gonzalez-Socoloske D, Ramos EA, King TW, LaVal RK, Ordóñez-Garza N, Ordoñez D, Graciolli G, Thornton D, Martínez M, Estrada-Andino NM, Ávila-Palma HD (2026) Taxonomy, natural history, and conservation of the mammals of Honduras. ZooKeys 1288: 1-193. https://doi.org/10.3897/zookeys.1288.129555.

