Se ha averiguado que la corneja negra (Corvus corone), que es un ave de la familia de los córvidos, puede graznar entre una y cuatro veces cuando se le ordena, una habilidad numérica que solo se conoce en personas.
Los animales habían sido entrenados previamente para graznar cuando se les ordenara, pero durante los siguientes meses se les enseñó a asociar señales visuales (una pantalla que mostraba los dígitos 1, 2, 3 o 4) con la cantidad de graznidos que se quería que produjeran. Más tarde también se les presentaron cuatro señales auditivas, cada una de las cuales estaba asociada con un número distinto. Si lo hacían bien, un alimentador automático entregaba bolitas de alpiste y gusanos como recompensa.
Acertaron un número suficiente de veces como para que se pudieran obtener conclusiones estadísticamente significativas y no se pudieran atribuir los hechos observados a la casualidad. Pero es cierto que cometieron errores. Por ciertas evidencias, los autores dedujeron que las aves generalmente se proponían producir el número correcto de graznidos, pero a veces no les salía la vocalización correcta.
También han concluido que las cornejas no mostraban una «verdadera» capacidad de contar, la cual requiere una comprensión simbólica de los números, dicen los investigadores. Pero lo que hacen podría ser un precursor evolutivo de esa capacidad.
Este tipo de investigación abre la puerta a comprender los mecanismos neuronales asociados con estas habilidades y los aspectos únicos de la comprensión de los números por los humanos. El estudio incluso podría aportar información para entender trastornos cognitivos asociados a los números, como la discalculia.
Fuente
D. A. Liao et al., Science, https://doi.org/10.1126/science.adl0984 (2024).

