La etionina es un aminoácido no proteinogénico análogo de la metionina, con la diferencia de que el grupo metilo (–CH3) unido al átomo de azufre en la metionina es reemplazado por un grupo etilo (–C2H5). Este pequeño cambio en la estructura química hace que la etionina tenga propiedades bioquímicas muy distintas de la metionina.
La etionina se encuentra de manera natural en algunas plantas y frutas, incluyendo el durián. No se incorpora en proteínas como lo hace la metionina, pero puede ser metabolizada por organismos vivos a través de rutas similares a las de la metionina. Puede ser convertida en otros compuestos, algunos de los cuales pueden interferir con procesos bioquímicos normales.
Efectos hepatotóxicos y carcinogénicos
En estudios con animales, la etionina ha mostrado efectos hepatotóxicos, es decir, puede causar daño al hígado. También se ha observado que la etionina tiene propiedades carcinogénicas, promoviendo el desarrollo de cáncer en ciertos contextos experimentales. Estos efectos adversos se asocian con dosis altas y no representan un riesgo significativo en el consumo normal de alimentos que contienen pequeñas cantidades de etionina.
La etionina es un antimetabolito y antagonista de la metionina. Impide la incorporación de aminoácidos a las proteínas e interfiere en el uso celular del trifosfato de adenosina (ATP). Puede interferir también en otras rutas metabólicas críticas. Se cree que actúa en parte inhibiendo la síntesis de metionina y la metilación de ADN, procesos esenciales para la replicación y reparación celular. Debido a estos efecto, la etionina se considera altamente tóxica y es un potente carcinógeno.
La etionina se utiliza principalmente en investigación para estudiar los efectos de la toxicidad hepática y carcinogénesis. Sus propiedades permiten a los científicos entender mejor cómo ciertos compuestos pueden inducir daño celular y promover el desarrollo de cáncer.
La etionina no es un componente significativo en la dieta humana y no se considera peligrosa en las cantidades normalmente encontradas en alimentos como el durián. Sin embargo, la suplementación o exposición a dosis altas de etionina en un contexto experimental ha mostrado ser perjudicial en estudios animales.

