El término «Triángulo del litio» (o «Creciente del litio») hace referencia a una región en América del Sur que abarca partes de Bolivia, Chile y Argentina, países que poseen algunas de las mayores reservas de litio en el mundo. Este metal es fundamental en la fabricación de baterías de iones de litio, que se utilizan en dispositivos electrónicos, vehículos eléctricos, y en sistemas de almacenamiento de energía renovable.
Importancia del litio
El litio es considerado un recurso estratégico debido a su papel en la transición hacia energías más limpias y sostenibles. La demanda de litio ha crecido exponencialmente en los últimos años, impulsada por el auge de la industria de vehículos eléctricos y la necesidad de almacenamiento de energía renovable. Esto ha convertido al «triángulo del litio» en una zona de gran interés geopolítico y económico.
Bolivia tiene el Salar de Uyuni, que es el salar más grande del mundo y contiene vastas reservas de litio. Sin embargo, la explotación del litio en Bolivia ha sido más lenta debido a una combinación de factores políticos, económicos y tecnológicos. El gobierno boliviano ha tratado de mantener el control estatal sobre la explotación del recurso, lo que ha complicado las inversiones extranjeras y el desarrollo de la infraestructura necesaria.
Chile es el segundo productor de litio a nivel mundial (despues de Australia), principalmente gracias a las operaciones en el Salar de Atacama. El país tiene una industria del litio más desarrollada y un marco regulatorio que ha permitido una mayor participación de empresas extranjeras. Sin embargo, el creciente interés en la protección ambiental y los derechos de las comunidades indígenas ha generado debates sobre la sostenibilidad de la explotación del litio en la región.
Argentina también posee importantes reservas de litio, especialmente en las provincias del noroeste, como Jujuy, Salta y Catamarca. A diferencia de Bolivia, Argentina ha adoptado un enfoque más abierto hacia la inversión extranjera en la explotación del litio, lo que ha acelerado el desarrollo de proyectos mineros en su territorio.
En 2022, Chile produjo aproximadamente 39 000 toneladas de litio, lo que representó el 25 % de la producción mundial. Argentina es el cuarto mayor productor, con una producción de 6200 toneladas, representando el 6 % de la producción mundial. Bolivia posee las mayores reservas de litio del mundo (aproximadamente 21 millones de toneladas), pero su producción es mínima debido a problemas técnicos y políticos, con solo unas 540 toneladas producidas en 2022.
Pros y contras de la extracción de litio
La extracción de litio es una bendición para una perdición para otros. Por ejemplo, en Argentina, en lugares como Susques proporciona empleo y mejora los ingresos locales. Sin embargo, el impacto ambiental de la extracción de litio es negativo, especialmente por la disminución de recursos hídricos esenciales, lo cual afecta gravemente a comunidades locales y a la sostenibilidad a largo plazo. Por otro lado, la inestabilidad en el precio del litio genera incertidumbre laboral para los trabajadores.
La extracción de litio puede afectar significativamente a la disponibilidad de agua en las regiones donde se lleva a cabo, en las que normalmente el agua ya es un recurso limitado, lo que genera competencia entre las necesidades industriales y las de la población local. En los salares, el litio se extrae dejando que el agua de la salmuera se evapore naturalmente. Una vez que la salmuera se concentra, es necesario un proceso adicional para separar el litio, el cual requiere el uso de productos químicos que necesitan agua.
En las tres naciones, la extracción de litio se lleva a cabo en zonas habitadas por comunidades indígenas. Los derechos de estas comunidades y su participación en los beneficios de la explotación de los recursos naturales son temas de controversia. El control y la explotación del litio en esta región también han generado tensiones políticas, tanto a nivel nacional como internacional, dado el interés de potencias globales y empresas multinacionales en asegurarse el acceso a este recurso estratégico.

