Los agonistas del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1), como la semaglutida, han revolucionado el tratamiento de la obesidad y la diabetes. Estos fármacos, que han surgido como una solución revolucionaria para combatir estas enfermedades, imitan la acción del péptido 1 similar al glucagón, una hormona que regula los niveles de insulina y el apetito. El primer fármaco que apuntó al receptor GLP-1 fue la exenatida, aprobada en 2005, derivada de la saliva del monstruo de Gila (el Heloderma suspectum, un lagarto venenoso propio de las regiones áridas y cálidas del extremo norte de México y del suroeste de los Estados Unidos). Desde entonces, los avances han sido significativos, con la semaglutida marcando un gran hito al demostrar una reducción del peso corporal del 15 % en los ensayos clínicos, mucho más eficaz que los tratamientos anteriores.
Impacto en la salud pública
El problema de la obesidad es vasto y complejo, afectando a más de mil millones de personas en todo el mundo y contribuyendo a una serie de problemas de salud, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Este impacto no solo se limita a la salud individual, sino que también genera una carga significativa para los sistemas de salud. Los agonistas GLP-1, al ayudar a controlar el peso y mejorar la sensibilidad a la insulina, ofrecen una herramienta potente para abordar este problema de salud pública.
El tratamiento con semaglutida ha demostrado ser especialmente efectivo, con tasas de finalización del tratamiento superiores a las de los métodos tradicionales, como las dietas restrictivas de muy bajas calorías. Esto se debe en parte a que estos fármacos no solo ayudan a reducir el apetito sino que también alteran la forma en que el cuerpo responde a la comida, lo que hace que las personas se sientan menos interesadas en comer, facilitando así la pérdida de peso.
Desafíos de la producción industrial
La producción de estos fármacos peptídicos en grandes cantidades es un desafío importante. La semaglutida se produce mediante una expresión recombinante en levaduras, seguida de varias modificaciones químicas. Este proceso es complicado y presenta un alto índice de fallos debido a la complejidad de sintetizar péptidos largos y modificados. Empresas como Novo Nordisk y Eli Lilly están invirtiendo fuertemente en aumentar la capacidad de producción y en desarrollar métodos más eficientes y sostenibles.
Se están explorando nuevas tecnologías y métodos híbridos de síntesis de péptidos, como la combinación de síntesis en fase sólida y líquida, para mejorar la pureza y el rendimiento, así como para reducir el uso de solventes orgánicos, lo cual es importante tanto desde una perspectiva de costos como de sostenibilidad ambiental.
Expansión y futuro de los agonistas GLP-1
El desarrollo de estos fármacos no se detiene con la semaglutida. Hay otros agonistas GLP-1, como la tirzepatida, que también apuntan al receptor del polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa (GIP), mejorando aún más los resultados en la pérdida de peso y control glucémico. Este enfoque de agonismo dual o incluso triple está en la vanguardia de la investigación farmacológica, con nuevos fármacos que buscan activar múltiples receptores para obtener beneficios terapéuticos más amplios.
Además, el potencial terapéutico de estos fármacos podría ir más allá del control de la diabetes y la obesidad. Estudios en curso investigan su uso en el tratamiento de enfermedades hepáticas, neurodegenerativas y adicciones, lo que subraya la versatilidad y el amplio alcance de esta clase de fármacos.
Consideraciones sociales y económicas
El impacto de los agonistas GLP-1 también se extiende al ámbito económico y social. La popularidad de estos fármacos ha llevado a una gran demanda que supera la oferta actual, provocando escasez y elevando los precios. Esto plantea desafíos para su accesibilidad, especialmente para los grupos socioeconómicamente más desfavorecidos, que son los más afectados por la obesidad. Sin embargo, el éxito de estos fármacos también ha generado un impacto económico positivo, como se observa en el caso de Novo Nordisk, cuyo crecimiento ha contribuido significativamente a la economía danesa.

